La tierra de los agricultores

1 sep 1999
 REVISTA SHALOM, 1998 / No. 2
 EDITORIAL  |  TURISMO  RURAL  |  SOFTWARE  |  MUJERES  |  ASOCIACION  SHALOM  |  EGIPTO  |  CIRUGIA  OFTALMOLOGICA  |  CRECIMIENTO   FUTURO  |  NOTICIAS  |  Dr. DAN HERTZ  |  YITZHAK ABT  |  CEI  |  ETIOPIA  |  INFORMES
 
     
La tierra de los agricultores
El proyecto Kobo: Una exitosa historia etíope

por Michal Ben-Meir

 
 

 

 

 

Agricultores locales limpiaron un canal de sedimentos y escombros
 

"Un intento de establecer un modelo de desarrollo agrícola", es la concisa manera en que Michael Atzmon, el recientemente jubilado Director de la sección Afro-Asiática en CINADCO (Centro de Cooperación Internacional para el Desarrollo Agrícola del Ministerio de Agricultura de Israel y el brazo profesional de MASHAV en agricultura), describe el Proyecto Kobo en Etiopía, una empresa conjunta de MASHAV (Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel), el Ministerio de Agricultura etíope y USAID.

Kobo, un pueblo a unos 650 Kms. al norte de Addis Abeba, la capital de Etiopía, se halla en una región semi-árida muy remota. Su población, campesinos pobres que a duras penas se ganan la vida, cultiva alimentos sólo para el consumo familiar. Tienen una cosecha al año; la lluvia, que es su única fuente de agua para el riego, a menudo escasea.

En 1993, el Primer Ministro de Etiopía y su Ministro de Estado se dirigieron a MASHAV pidiendo asistencia para mejorar la grave situación de sus agricultores en la región norte del país. "El resultado de varias negociaciones", informa Atzmon, "fue que enviamos a una delegación de tres expertos para examinar la situación en esa región, trabajo que hicimos -como en cada etapa del proyecto- en estrecha cooperación con las autoridades locales".

Después de tres semanas de observación, la delegación recomendó el establecimiento de un proyecto de desarrollo agrícola, del tamaño de ocho hectáreas, en el centro de la zona, es decir, en el pueblo de Kobo. Tomando en consideración las necesidades y deseos de la población local, se elaboró el proyecto con los siguientes objetivos en mente:

  1. Basar el proyecto en agricultura intensiva, no extensiva, usando tecnología pertinente y avanzada, para hacer que los agricultores pasen de una agricultura de subsistencia a una operación semi comercial.
  2. Introducir sistemas de riego a presión, tales como riego a goteo (suministro de agua directa y precisamente a la zona de la raíz, según demanda del cultivo), aspersores con micro chorro y, en especial, fertigación (inyección de fertilizantes en el sistema de riego para introducirlo directamente en la zona de la raíz).
  3. Aumentar el rendimiento y mejorar la capacidad productiva de los cultivos existentes: Tef -una gramínea de semillas muy pequeñas -, trigo, maíz, sorgo -un cereal de pasto alto-, y chiles -un pimiento picante-, como asimismo introducir nuevos cultivos.
  4. Establecer unidades modelo y de experimentación en las ocho granjas conectadas con el proyecto.
  5. Transferir conocimientos tecnológicos y actualizar los conocimientos y tecnología de los agricultores.
  6. Utilizar las granjas para que sirvan de modelos a fin de mejorar la producción agrícola en todas las remotas regiones semi áridas de Etiopía.

Cuando se completó el análisis, MASHAV organizó una misión de larga duración, y envió a Moshe Sivan, un experto agrónomo, a Kobo. Allí lleva ya más de tres años. El primer año vivió y trabajó dentro de su coche, antes de trasladarse a una vivienda apropiada.

Dado que el agua es el principal factor que limita el crecimiento de la producción agrícola, su falta constituye un impedimento fundamental que debe ser superado, y lo más pronto posible. Atzmon explica: "A fin de intensificar el riego, necesitamos agua. Con agua, los granjeros podrían obtener dos o tres cosechas al año. Ellos podrían - tal como lo han hecho- pasar de un sistema agrícola de monocultivo con sólo una cosecha al año, a un sistema de multicultivos con dos a tres cosechas anuales".

El Proyecto Kobo se encuentra cerca del río Golina, en donde hay un dique. Trabajando junto con las autoridades locales, "cuya cooperación era vital para el éxito de la operación", destaca Atzmon, se construyó un canal de concreto para traer agua al sitio del proyecto. También se construyó un reservorio, del cual se bombeaba con máquinas agua para las granjas, y asimismo, un edificio para albergar dos bombas. "Al utilizar el dique, el reservorio y las bombas para aportar agua a las granjas", observa Atzmon, "liberamos a los agricultores de la dependencia de las lluvias para regar sus cultivos. Actualmente, todo el terreno en este proyecto de ocho hectáreas está irrigado a presión".

El Proyecto Kobo es un intento único, el primero de su tipo, en hacer participar directamente a pequeños terratenientes en el desarrollo de un proyecto agrícola sobre una base sostenible. "En otros esquemas", explica Atzmon, "nosotros establecemos un proyecto central en un terreno que pertenece sea a una universidad o a otra institución académica, al gobierno o al jefe de una tribu. En este caso, la tierra pertenece a los campesinos mismos. Ellos son los únicos responsables de establecer y operar los experimentos, para demostrar a otros campesinos lo que puede ser logrado con tecnología avanzada".

En el Proyecto Kobo participan ocho campesinos, cada uno dueño de una granja del tamaño aproximado de una hectárea. Atzmon hace notar la enorme ventaja de este sistema. "Tratando directamente con los campesinos, les damos la máxima participación en planear y plantar sus cultivos. Éste es un sistema de acortar camino, que está demostrando ser eminentemente exitoso".

Junto con máxima participación, uno de los principios claves del proyecto, se halla también aquello que Atzmon llama planificación participatoria. Él explica que, "eso es primordialmente la cooperación trilateral entre los campesinos, el representante del Ministerio de Agricultura etíope, que es en esencia el colega de nuestro experto Moshe Sivan, y el mismo Sivan".

Sin embargo, el sistema no carece de problemas o limitaciones. "Dado que los agricultores son los propietarios del terreno", observa Atzmon, "estamos limitados por la necesidad de reducir los riesgos para estos campesinos tanto como sea posible. Tenemos que trabajar con esta imposición, conscientes de que el fracaso significa una pérdida financiera para los granjeros, un riesgo", repite, "que debe ser minimizado".

La remota ubicación de la zona representaba también otro reto. Atzmon puntualiza: "Dado el aislamiento de la región, los campesinos no podían vender sus productos sino a mercados en las cercanías. Por lo tanto, debíamos determinar cuáles eran las necesidades de esos mercados. El transporte a largas distancias, por terreno accidentado, a mercados lejanos, no es posible ni práctico".

Actualmente, los campesinos del Proyecto Kobo están concentrándose en el cultivo de maíz, tomates y chiles, productos en demanda por sus vecinos. Aun cuando esos productos han sido cultivados antes, nunca lo habían sido como ahora, en condiciones de riego a presión. "Los resultados", destaca Atzmon, "son absolutamente increíbles. En 1996, cuando el proyecto estaba finalmente siendo implementado en su totalidad, el rendimiento de los campesinos había aumentado diez veces". Al releer esta frase, uno no puede sino quedar impresionado por esa cifra.

Los campesinos del proyecto están obviamente muy satisfechos con esos resultados. Al hablar con ellos, Atzmon les preguntó cuáles eran sus expectativas. "Ellos me dijeron que deseaban ser capaces de comprar ropa para sus familias, muebles para sus hogares, medicinas cuando están enfermos y ver que sus niños están bien alimentados y educados apropiadamente. En resumen, ellos desean aumentar su nivel de vida, y nosotros les estamos mostrando cómo pueden lograrlo".

Los campesinos del Proyecto Kobo hoy utilizan aproximadamente el 30% de lo que cultivan para sus propias necesidades y les queda el 70% para vender. Aunque una gran parte del dinero que reciben por sus cultivos es destinado a mejorar sus condiciones de vida, algo ahorran para comprar más insumos: semillas, equipo, tecnología avanzada, etc.

Es impresionante, además, el gran número de familias que vienen constantemente a Kobo para mirar y admirar. "Por una parte", admite Atzmon, "es de suponer que están comprensiblemente celosos. Al mismo tiempo, este proyecto les está dando una fuerte motivación para hacer lo que los campesinos de Kobo han hecho. Es una gran experiencia de aprendizaje".

Atzmon visitó el lugar del proyecto cuando estaba aún en la etapa de planificación y, de nuevo, en la primavera de 1997. Los cambios que encontró eran absolutamente dramáticos. Afirma que: "Realmente hemos hecho una revolución verde. Donde alguna vez todo era desolación, ahora -incluso en la estación seca- hay impresionantes oasis de verde. En un período muy corto, ya se han cumplido muchos de los objetivos".

En Kobo existe ahora también una bien planeada infraestructura: Edificios para almacenar maquinaria agrícola, productos agrícolas y las bombas de agua, así como instalaciones para clasificar, ordenar y empacar los cultivos antes de su comercialización.

Siempre concentrándose en la máxima participación de la gente misma, el proyecto ha sido elaborado de tal manera que las compras de los insumos y la venta de las cosechas sean responsabilidad de las autoridades locales. "Ellos son los únicos que saben", dice Atzmon, "cuál es el mejor lugar para vender sus productos y dónde pueden comprarse insumos de buena calidad, tales como semillas, a precios razonables. Ellos están conscientes de que es importante comprar semillas con un alto porcentaje de germinación. De otra manera, no tendrán buenas cosechas".

Atzmon está convencido de que otras autoridades locales etíopes pueden establecer y operar proyectos similares al desarrollado en Kobo, "inspirándose y aprendiendo de lo que se ha hecho allí, enseñando y ayudando a otros campesinos a aumentar su rendimiento e ingresos". Aun cuando el efecto multiplicador del Proyecto Kobo todavía no se ha concretado en su totalidad, el potencial ya está allí. Como dice Atzmon: "Hay apoyo de tanta gente. Por ejemplo, el Ministro de Agricultura de Etiopía se cuenta entre quienes están siendo de gran ayuda. Él nos ha dicho a nosotros y a su Primer Ministro, que él considera a éste como a un proyecto prestigioso, uno que está siendo cuidadosamente observado y seguido de cerca".

Ciertamente, queda todavía mucho por hacer. "Estamos ahora contemplando la próxima etapa", dice Atzmón, "la introducción de nuevos y prometedores cultivos y de mejores y más perfeccionadas variedades que las existentes, adaptando esta búsqueda a las demandas de los mercados locales. También estamos planeando la introducción de otras técnicas, tales como control de pestes y enfermedades".

Lo fundamental de toda esta actividad es el objetivo primordial de aumentar el nivel de vida de todos los campesinos etíopes. Atzmon no duda de que los etíopes tienen la capacidad de pasar de la agricultura tradicional a la avanzada, así como está siendo demostrado en el Proyecto Kobo. "Sin embargo, todavía existe la necesidad de ayudarlos a organizarse en el marco más apropiado para su desarrollo agrícola, ya sea en la forma de una asociación o de una cooperativa. Nosotros podemos asesorarlos, pero, a la larga, ellos tendrán que encontrar el marco adecuado para ellos. Estoy seguro de que lo harán".

"Lo que hemos logrado en Kobo no es un milagro, sino una combinación de duro trabajo por parte de todos e, igualmente importante, de mucha cooperación y buena voluntad, repito, por parte de cada persona y cada agencia que ha participado en este proyecto", agrega Michael Atzmon.