El profesor Reubén Yagil, fisiólogo de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, considera que ha encontrado la solución para la hambruna en las áreas áridas de Africa: el camello y su leche.
por Patricia Golan
Probablemente el principal experto mundial en dromedarios, el prof. Reubén Yagil está convencido que el subestimado camello podría ser también la respuesta para una autosuficiencia económica en una de las zonas más pobres del mundo.
La hembra del camello es capaz de abastecer de leche a 40 niños cada día, explica el prof. Yagil. "Hay un excedente tan grande de leche de camello en esas áreas que hay suficiente para suplir de este alimento saludable, tan necesario para los niños". "Es preferible al envío por avión de alimentos (como el sorgo, maíz y frijoles) que la mayoría de los niños no puede digerir."
El prof Yagil no se avergüenza de ser un gran amante de los camellos, y a juzgar por las hocicadas de las hembras de su manada experimental, el sentimiento parece ser mutuo. Yagil, quien es además un veterinario, vino a Israel desde Sudáffica en 1955 y ha estado experimentando con camellos por más de dos décadas. Recientemente, fundó una granja experimental de camellos con el apoyo de la Agencia Judía en el Centro Sapir en el Desierto Aravá.
El camello fue el primer animal que fue domesticado para aprovechar su leche - siglos antes que la vaca. Es el único animal productor de leche que vive en zonas extremadamente áridas y produce enormes cantidades de leche -unos 20 litros por día - incluso durante las sequías. En Kenia y otras áreas del sur del Sahara, todo el ganado murió debido a las largas sequías, sólo el camello logró sobrevivir. Y, según Yagil, las tribus nómades, o pastoriles, que mantienen camellos, sobrevivieron las enfermedades y el hambre gracias a la leche de camello que tenían a su disposición.
Las zonas desérticas de Africa y Asia son también áreas donde inevitablemente pastorean millones de camellos, con un excedente de unos dos millones y medio de litros de leche por año. "Lo que he visto y aprendido en todas mis reuniones con los pastores", dice Yagil, "es que no sufren de hambre, porque tienen a los camellos". La única esperanza que les queda a los que no tienen camellos durante una época de sequía es la ayuda exterior. "Ustedes vienen y nos dan alimentos, sobrevivimos y luego qué? Sobrevivimos sólo para enfrentar la próxima sequía. Nosotros queremos más! Queremos mejorar nuestra situación!"
En la sequía de 1984, recuerda Yagil, cuando los africanos mismos comprendieron que los únicos animales que sobrevivirían eran los camellos, Estados Unidos y Europa proveyeron de dinero a esos gobiernos para que criaran más camellos. Pero los pastores nómades criaban y vendían camellos que producían poca leche. Mientras se encontraba dando cursos en Africa sobre la cría de camellos, tuvo el prof. Yagil la idea de establecer granjas lecheras que tuvieran como base el camello. "Es necesario considerar el concepto de la seguridad económica que representa criar camellos en una granja, y no deambulando por el desierto", dice. La idea, en otras palabras, es hacer que los nómades traigan la leche a estaciones de acopio y distribución.
Los expertos locales sobre Africa estaban escépticos al comienzo. 'Tos nómades están hoy aquí y mañana a 50 kilómetros de distancia', decían. "Cómo vas a hacer para que te traigan la leche?".
El prof. Yagil les preguntó si estarían dispuestos a traer su leche cada día a un lugar dado si se les ofrecía justo pago por cada diez litros de leche. "Ningún problema", dijeron ellos. Una granja modelo de leche de camellos se estableció en Isiolo, Kenia.
Siempre en busca de camellos lecheros, el verano pasado Yagil y Uzi Merín, un experto en tecnologías de producción lechera del Instituto Agrícola Volcani, en Rejovot, viajaron a Kazajstán. "Hay millones de camellos en Kazajstán", dice Merin, "pero no los usan para la producción de leche. Es extraño porque, tradicionalmente, la leche y el queso del camello son parte de la dieta local". Cuando Kazajstán era parte de la Unión Soviética, explica Merin, "los rusos tenían lecherías y vendían leche, pero cuando éstos se fueron, se llevaron con ellos las técnicas sobre la manera de producir y vender leche de camellos".
Merín y Yagil organizaron a varios becarios de Kazajstán para que se capacitaran en la granja del Centro Sapir, bajo auspicios del programa MASHAV del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Y cómo se ordeña un camello? Con mucho esmero. La respuesta verdadera es que deben hacerlo dos personas -una de cada lado y cada una con un balde. Los camellos dan leche durante sólo un minuto y medio. Si sólo una persona lo ordeña, la otra mitad se pierde. "Los pastores locales siempre ordeñan de a dos", explica Yagil. Para aumentar la eficiencia en las estaciones de ordeño es necesaria la introducción de ordeñadoras mecánicas. Pero debido a las diferencias anatómicas y de comportamiento, las máquinas diseñadas para ordeñar vacas no sirven para los camellos. Un ingeniero de la Universidad Ben-Gurión en el Néguev inventó una maquma para la ordeña del camello. El prototipo está listo, pero el proyecto no ha encontrado quién lo financie.
Uno se pregunta por qué a nadie se le había ocurrido antes inventar una máquina para ordeñar camellos. Pensándolo bien, si la maquinaria requiere de electricidad, qué van a hacer con ella en un desierto africano? Y cómo se refrigeraría la leche?
Yagil sostiene que sería fácil instalar generadores activados con la abundante radiación solar. La leche de los camellos dura mucho más en los refrigeradores que la leche de vaca. No obstante ello, en el caluroso desierto, a veces eso no es suficiente.