"Cuando yo tenía alrededor de doce o trece años, un muchacho en África del Sur, - por azar o quizá no- mi madre me dio a leer un libro, Palestina, Tierra de Promisión, escrito por el Dr. Walter Lowdermilk, el iniciador del concepto de la conservación de suelos. Su lectura cambió mi vida, me llevó a la idea de venir a Israel". Con esas palabras, Yitzhak Abt, el recientemente jubilado director de CINADCO (Centro de Cooperación Internacional para el Desarrollo Agrícola del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Israel, y el brazo agrícola de MASHAV), comienza la reseña de su vida profesional. Es un relato que, en formas diversas, refleja la historia de la extensa participación de Israel en programas internacionales de desarrollo agrícola.
Tan conmovido quedó Abt con el libro y el entusiasmo de Lowdermilk, que estudió en la universidad hasta obtener un título de Master en agronomía y ganadería, "no una profesión seguida por muchachos judíos en África del Sur, pero la escogí con la única intención de prepararme para venir a Israel, de compartir mi suerte con la del nuevo Estado fundado justo siete años antes de que yo me graduara en 1955".
Lowdermilk, cuenta Abt, había venido por los años treinta a Israel, entonces llamada Palestina, en una gira por el mundo, y "había sido cautivado por los serios esfuerzos hechos por los pioneros agrícolas para restaurar y hacer productivas las muy degradadas tierras, erosionadas y descuidadas durante casi 2.000 años. Ello reforzó la convicción de Lowdermilk de la necesidad e importancia de preservar y conservar la tierra y sus recursos, una posición", afirma Abt, "que se convirtió en la pauta de todas las actividades desplegadas por mí. Lowdermilk", agrega, "fue la primera persona que alertó al mundo sobre los peligros de no preservar la tierra, citando la tragedia del Dust Bowl en los Estados Unidos, como un ejemplo de lo que ocurre cuando hay un desinterés total por la conservación del suelo. En aquel caso, hubo una ruptura en la estructura del suelo; todo se debió al uso indiscriminado de maquinaria pesada. El resultado: La erosión del suelo y la pérdida de la capacidad productiva de millones de acres".
Lowdermilk tuvo tan gran influencia sobre Abt, que cuando éste vino a Israel, lo primero que hizo fue ir a ver a su mentor. "Tuvimos una larga conversación sobre el futuro de Israel y el de la agricultura en el mundo". Esa conversación fue el comienzo de una larga y fructífera relación. Lowdermilk era tan respetado y admirado en Israel, que el Technion de Haifa lo honró dando su nombre a su Facultad de Ingeniería Agrícola.
El legado de Lowdermilk no se extinguió con él. "Hoy en día, nosotros en CINADCO insistimos", hace hincapié Abt, "en que cada propuesta de proyecto incluya un fuerte componente de sostenibilidad agroecológica: enseñamos cada curso desde un punto de vista ecológico, como asimismo desde uno económico".
Sin embargo, cuando Abt vino a Israel en 1956, CINADCO no había sido establecido y él todavía no se había convertido en un importante actor en los programas internacionales de desarrollo agrícola de Israel. "Mi primer trabajo", rememora, "fue de instructor agrícola asignado a un pequeño moshav en la parte sur del país (un moshav es una aldea colectiva en donde los agricultores tienen su propiedad privada, pero comparten servicios y medios de producción). Mi empleador era el Departamento de Asentamiento de la Agencia Judía, dirigido entonces por Raanan Weitz" (ver Shalom 1998-1). A los seis meses, Weitz ofreció a Abt un puesto de planificador rural regional dentro del marco del recientemente creado Programa de Desarrollo de la Región de Lakhish. Ese proyecto fue construido en torno a un concepto revolucionario, que conectaba 32 moshavim y 15 kibutzim con 5 centros de servicio rurales (cada centro dando servicios a un grupo de aldeas), y con una nueva ciudad, Kiryat Gat.
"Con franqueza", dice Abt, "el trabajo en el proyecto de Lakhish fue el período más dramático y provocativo de mi vida. Éste era un grupo de población con muchas dificultades, nuevos inmigrantes al nuevo Estado de Israel, sobrevivientes de los campos de concentración de la segunda guerra mundial, o judíos perseguidos de otros lugares, que vinieron de no menos que 44 países diferentes. Algunos llegaron como clanes, de una sociedad patriarcal arcaica, que nos era totalmente extraña. No comprendíamos la cultura de clan: Las dificultades que afrontábamos no eran sólo profesionales, económicas y físicas conectadas con la planificación, sino que comprendían también singulares problemas sociales y culturales. Ésta era una relación recíproca entre gente de normas culturales y tipos de conducta diferentes.
"Aún más fortalecedor y excitante era el hecho de que los más altos administradores en el Departamento de Asentamiento eran, en una palabra, gigantes del desarrollo. Para ellos, el suyo no era un puesto, sino una misión. Eran personas tan dedicadas y comprometidas que, simplemente, era un privilegio trabajar con ellos".
La carrera internacional de Abt comenzó en 1962, cuando además de su trabajo usual en el proyecto de Lakhish, estaba también profundamente ligado a los literalmente miles de visitantes, "que acudían a la región para ver lo que estábamos haciendo. Algunos venían en grupos, otros individualmente. Yo estaba constantemente ocupado explicando a todos y a cada uno nuestra política de conjunto. Recuerde, éste era nuestro primer intento de desarrollo comprehensivo de una subregión. Uno de nuestros visitantes fue el senador William Fulbright, presidente entonces del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. Aun cuando él había proyectado quedarse sólo 15 minutos, terminamos hablando durante más de dos horas".
Fulbright invitó a Abt a visitar los Estados Unidos por dos meses, como huésped del gobierno americano. Allí visitó la Autoridad del Valle de Tennessee (que, entre otras cosas, incluye una imponente planta hidroeléctrica), el programa de desarrollo en la cuenca del río Columbia en la región noroeste de Estados Unidos, y la Autoridad de Planificación de Puerto Rico, que también fueron diseñados de manera comprehensiva. Abt estudió también planificación regional en California. "Aun cuando Israel no tiene tales comarcas", explica, "éstas son similares a nuestros consejos regionales".
Luego de su visita a los Estados Unidos, Abt fue a Venezuela, en donde observó un programa de reasentamiento de migrantes europeos en la región de Turen, y se reunió con el Ministro de Planificación de Venezuela, quien era también asesor económico de Abdel Nasser, entonces Presidente de Egipto. "Aunque Venezuela era uno de los principales miembros de OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo - un cartel de los países árabes productores de petróleo), el Ministro y yo nos entendimos muy bien", comenta Abt, "y él le pidió a MASHAV (Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel), que me enviaran de regreso en una misión de dos meses, para asesorar en la planificación del primer programa comprehensivo de Venezuela para la reforma agraria".
La misión fue aprobada y Abt regresó a Venezuela, donde ayudó a los expertos locales a diseñar un programa de asentamiento para 2.000 familias, todos trabajadores sin tierras, en una región de 30.000 hectáreas. Luego que el plan se completó, el gobierno venezolano solicitó el envío de un equipo de expertos israelíes a Venezuela por dos años. Abt, designado Consejero Agrícola en la Embajada de Israel en Caracas, capital de Venezuela, estaba a la cabeza de ese equipo. Su mandato: Expandir los programas israelíes de cooperación en el desarrollo agrícola a toda Sudamérica, e incitar a los sudamericanos a participar en cursos de adiestramiento en Israel. La misión de Abt tuvo pleno éxito. Cuando llegó a Venezuela, había solamente dos expertos israelíes en todo el continente - uno en Brasil, el otro en Perú. Cuando regresó a Israel en 1967, había 55 expertos trabajando en Sudamérica, 35 de ellos en misiones de larga duración.
Antes de regresar a Israel, el gobierno de los Estados Unidos y la OEA (Organización de Estados Americanos) pidieron a Abt que viniese a Washington para elaborar un programa de cooperación técnica basado en una orientación hacia la granja familiar, para Perú, Ecuador, Argentina, noreste del Brasil, República Dominicana, Colombia, Haiti, Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá y Costa Rica. Dichos programas fueron más tarde aprobados por el Departamento de Estado, implementados a través de la OEA y co-financiados por la OEA, Israel y, en algunos casos, por el Banco Interamericano de Desarrollo.
"Esa fue una época", explica Abt, "en que la influencia cubana en América Latina era muy fuerte y los cubanos promocionaban el colectivismo total. Nosotros proponíamos algo diferente, un enfoque de conciliación basado en una fuerte intervención gubernamental; pero una intervención destinada solamente a ayudar al campesinado a mejorar su condición, apartándolo de los cultivos de mera subsistencia, para hacerlo ocuparse de una agricultura orientada hacia el mercado. A fin de lograrlo, sugeríamos formas de organizar los hogares campesinos formando conglomerados de pequeñas granjas familiares, según el modelo de nuestros moshavim o aldeas cooperativas. No es un secreto", agrega Abt, "que esta filosofía de desarrollar granjas familiares en vez de colectivos, fue extremadamente importante para Venezuela, que era por entonces una democracia en ciernes y, por supuesto, fue de interés para los Estados Unidos, que también preferían nuestro enfoque del desarrollo rural, en lugar del que propugnaba Cuba comunista."
Abt regresó a Israel en el verano de 1967. Algunos meses más tarde, los Ministerios israelíes de Agricultura y Relaciones Exteriores, decidieron establecer un Centro de Cooperación Agrícola Internacional, a fin de proporcionar apoyo profesional a las misiones de expertos y a los proyectos establecidos por Israel en otros países. Abt fue nombrado sub-director del Centro, llegando a ser el director en 1973 y más tarde, en 1983, director de CINADCO (Centro de Cooperación para el Desarrollo Agrícola Internacional), cuando el Centro fue unificado con el Departamento de Capacitación Extranjera del Servicio de Extensión del Ministerio de Agricultura, que se ocupaba de supervisar los cursos agrícolas dictados en Israel. Detentó este puesto hasta su jubilación en 1997.
Cuando Abt recuerda sus años en CINADCO, evoca algunos de los puntos destacados de su carrera en esa institución. "En 1967, ya estábamos asistiendo en los programas de desarrollo en el mundo entero, pero ante todo y entonces en forma muy especial, en África. Ya nos habíamos ocupado de dar preparación a jóvenes desocupados en los Cuerpos de Pioneros en África occidental. Nuestra meta inicial: Ayudar a esos jóvenes a obtener mejores rendimientos en sus cultivos de alimentos básicos, tales como maíz, sorgo y raíces comestibles. También estábamos ayudando a esa juventud desocupada a adquirir sus propias granjas y aprender los rudimentos de la operación de maquinaria agrícola. Además, ofrecíamos cursos sobre técnicas de irrigación, administración de plantaciones frutales y desarrollo de jardines comunitarios (este último destinado mayormente a mujeres).
"Un año después, en 1968, tuvimos una participación importante en el desarrollo rural de Zambia, cuando elaboramos un programa comprehensivo de desarrollo rural, basado en aves, producción de maíz y verduras, para 700 granjas familiares en el cinturón superior de Zambia."
El antecesor de CINADCO entró en Asia al final de los años sesenta y el comienzo de los setenta, junto con MASHAV. Como ejemplo de uno de sus proyectos exitosos, Abt se refiere al establecimiento en la región del sudoeste de Tailandia, de una aldea comunitaria, Hupkapaong, compuesta por 300 familias, todas las cuales practican la agricultura intensiva. Otros programas comprendieron proyectos de asentamientos irrigados en los llanos de Vientiane en Laos, así como proyectos de investigación y desarrollo con la Universidad de Khaonkaen en el noreste de Tailandia, además de dos proyectos de desarrollo rural en la región de Terai en Nepal, en donde nuevamente se estableció gente en sus propias granjas familiares, cuyos cultivos incluían legumbres, verduras y mostaza. Programas similares fueron llevados a cabo en las Filipinas, dentro de su plan de reforma agraria.
Incluso después de la Guerra de Yom Kipur en 1973, cuando muchos países africanos rompieron las relaciones diplomáticas con Israel, sus gobiernos continuaron solicitando programas de formación y de asentamiento. En Kenya, por ejemplo, se pidió a Israel que ayudara a capacitar a la juventud rural de ese país, en el marco del Servicio Nacional de la Juventud de Kenya; en Swaziland, Malawi y Somalia, los expertos israelíes se ocuparon de ayudar a granjeros a mejorar su producción avícola y de verduras e introducirlos a técnicas modernas de irrigación y aquacultura.
Aunque apacible y de habla tranquila, Abt no puede contener su entusiasmo cuando destaca otras iniciativas en las que tuvo el privilegio de tener un papel preponderante. En 1990, por ejemplo, luego de la disolución de la antigua Unión Soviética, se pidió a Abt que preparase un programa de cooperación para países de Asia Central del antiguo bloque Soviético. "Ése fue un honor", observa él, "hecho posible por una asignación especial de USAID (Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos), que implicaba conectar gente de Kazajstán, Kirghizia, Uzbekistán y Turkmenistán a cursos que se efectúan en Israel y a proyectos de desarrollo en el lugar y asesorías profesionales".
Abt también ha participado en algunas iniciativas auspiciadas por MASHAV en Europa Oriental. Él indica que, "estamos comenzando ahora a elaborar programas de desarrollo agrícola por medio de cursos en Israel y en los países mismos, inclusive producción lechera para Polonia, riego protegido (invernaderos), para Hungría y proyectos relacionados con la privatización de granjas estatales en Rusia
y en Ucrania".
Poco antes de su jubilación, Abt inició un programa con el gobierno de la India para establecer una granja modelo en Nueva Delhi, en tierras del Instituto de Investigación Agrícola de la India. "Desde el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas con la India en 1994, muchos cursos de formación -aquí y en el extranjero-", informa, "han sido impartidos en la India y, más recientemente, en China".
Una vasta granja modelo cerca de Beijín, que produce cultivos de alto valor, inclusive flores para el mercado de Beijín, puede ser lo que Abt llama "la cereza en la tarta". Cuando el difunto Yitzhak Rabin, entonces Primer Ministro de Israel, visitó China en 1994, llegó a un acuerdo con altos funcionarios del gobierno chino en relación a esta granja. "Yo mismo", observa Abt, "estuve íntimamente ligado a su formulación original. El proyecto ahora se ha convertido prácticamente en una Meca o epicentro de nueva tecnología. Miles de personas están llegando de diferentes provincias de la China para observar las innovadoras tecnologías que allí se utilizan".
No se puede negar que Israel es hoy uno de los líderes en la cooperación internacional para el desarrollo agrícola internacional y que la contribución de Yitzhak Abt demuestra que ha sido el hombre acertado en el lugar justo, en este importante momento. Las estadísticas para 1996 son elocuentes: 1.200 becarios de CINADCO asistieron a cursos en Israel; 69 cursos en-el-lugar fueron dictados en todos los continentes; 35 programas de investigación están ahora en operación, al igual que 30 proyectos importantes, inclusive algunos nuevos en India y China. "Pero lo importante no son las estadísticas", recalca Abt, "sino la calidad del trabajo, que puede ser medido viendo cuántas de nuestras políticas son adoptadas más tarde por los altos funcionarios de los gobiernos. En otras palabras, yo aquilato nuestro éxito considerando en qué medida nuestros logros se reflejan más tarde en las políticas nacionales de los países participantes."
Abt, quien estima que utilizó la mitad de su tiempo en desarrollar programas, 15% en actividades conjuntas de investigación y 35% en apoyar y promover programas de capacitación, viajaba frecuentemente al extranjero para supervisar y dirigir personalmente las actividades en el terreno.
Abt explora constantemente nuevos senderos para extender los esfuerzos de formación internacional de Israel, y está orgulloso del papel que les ha cabido a él y a MASHAV en el logro de acuerdos trilaterales para la cooperación en desarrollo agrícola: Con Holanda en 1976, Alemania en 1985, USAID en 1986, Dinamarca en 1993, y con varias agencias de la ONU. "Esos acuerdos tienen una importancia que trasciende sus componentes financieros", afirma Abt. "Hay allí mucho más que dinero solamente. Cuando discutimos los programas, tratamos -y en la mayoría de los casos, lo logramos- de llegar a un acuerdo sobre estrategias de desarrollo compatibles".
Existe un dicho: Si se quiere que algo se haga, debe buscarse a una persona ocupada para hacerlo. Por eso, no debería sorprender el que, además de su saturada agenda como director de CINADCO, Abt haya servido también voluntariamente, desde 1982 hasta el año en curso, de presidente de AGRIDEV (Compañía de Desarrollo Agrícola), una compañía gubernamental israelí. AGRIDEV fue establecida para desarrollar programas en una base comercial tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, y se ha ocupado de producción de algodón en California, hacer llover en Italia, diversificación agrícola en la región del Caribe, producción de algodón en tierras secas en Swaziland y, muy recientemente, de un programa de producción de algodón en Acola, India. Abt agrega: "En algunos de los programas más comprehensivos, con transferencia de importantes cultivos agrícolas y tecnología de Israel, AGRIDEV actúa de agencia operativa para MASHAV".
No importa cuál sea el área de acción o el país en cuestión, Abt sabe que el desarrollo agrícola no es un proceso estático; los planificadores deben estar dispuestos a cambiar el rumbo y las metas en cualquier momento. "En los años sesenta, por ejemplo", indica, "nuestros programas de desarrollo agrícola estaban más orientados hacia el abastecimiento, dirigidos a mejorar y aumentar la producción de los cultivos que eran más familiares a los agricultores. Actualmente estamos más orientados hacia la demanda dictada por el mercado. Antes de promover una línea de productos, nos fijamos primeramente en qué puede absorber el mercado, y esto supone frecuentemente la introducción de nuevos cultivos". Abt indica que "el proyecto Lakhish nos enseñó un montón. Inicialmente, se dieron allí a cada agricultor 40 dúnames (4 hectáreas o 10 acres), para la producción de cultivos de campo abierto en verano, tales como remolacha azucarera, algodón, patatas y maníes. Cuando descubrimos que los agricultores no podían ganar lo suficiente con una propiedad tan pequeña, introdujimos cultivos de gran sofisticación: Flores -en especial gladiolos y claveles- y cultivos de verduras de invierno -tomates, pepinos, pimientos, rábanos, etc.- produciéndolos de manera intensiva en invernaderos. Cambiamos toda la gama de productos a fin de exportar a los mercados europeos durante los meses de invierno, cuando otros abastecedores tienen acceso limitado".
Otro cambio ocurrió en los viñedos. "Originalmente habíamos planeado cultivar uvas para pasas. No previmos, que al aplicar nueva tecnología, esas misma uvas podían ser cultivadas para su uso como uva de mesa. Ahora la aldea de Lakhish (no confundir con el nombre de la región entera), es la más gran exportadora de uvas de mesa en el país, y envía anualmente de ocho a diez mil toneladas al extranjero".
Igualmente impresionante ha sido el cambio en la producción lechera de la región de Lakhish. "Se asignaron inicialmente tres vacas a cada agricultor", indica Abt, "con la esperanza de que su rebaño llegara finalmente a las diez lecheras. Pero cambios en la producción de forraje y nuevas técnicas de conservación han permitido a los granjeros trabajar en una escala mucho mayor de la que habíamos previsto. Actualmente estamos viendo rebaños de entre 30 a 50 vacas lecheras".
"La lección aprendida en Lakhish es clara", hace hincapié Abt. "Todos los planes no pueden ni deben necesariamente implementarse con exactitud de acuerdo al programa. Debemos tomar en consideración el factor humano, la creatividad del agricultor, quien, dados los conocimientos adecuados, apoyo apropiado y acceso a mercados rentables, frecuentemente puede obtener resultados mucho más altos que los calculados con anterioridad".
Al dejar CINADCO, Abt tiene valiosos mensajes para aquéllos que vendrán después de él. "Primero, nosotros debemos -como estoy seguro que lo haremos- prestar más atención a la agricultura peri-urbana, a la introducción de métodos más sofisticados de tecnología agrícola a fin de producir más en menos tierra. Segundo, el desarrollo cooperativo agrícola de Israel debe continuar impulsando agricultura sostenible en regiones desérticas". Abt prevé una mayor participación en más programas en Egipto, Marruecos, Jordania y otros países del Medio Oriente. "En los años sesenta", dice, "cuando se me preguntaba por qué Israel tiene tal participación en la asistencia a países tan lejanos, a menudo yo contestaba, quién sabe, quizás esta experiencia sea pertinente en esta región algún día, en el Medio Oriente. En verdad, bastante profético", agrega, "pues hay indicaciones de que esta opinión expresada hace 30 años, está finalmente llegando a verificarse. Y existen todas las posibilidades de que en un futuro cercano, estemos trabajando con Jordania para fomentar el aumento de la agricultura de riego y la producción de cultivos de alto valor, a fin de desarrollar el Valle del Jordán. (Nota: El Desarrollo de la Depresión del Valle del Jordán es efectivamente el Artículo 20 del Tratado de Paz entre el Reino Hashemita de Jordania y el Estado de Israel).
"Si yo he tenido algún éxito en este fundamental desafío de la cooperación para el desarrollo agrícola internacional", hace hincapié Abt, "éste se basa indudablemente en el trabajo de equipo del personal muy capaz y abnegado, que tuve el honor de dirigir y motivar. También tuvimos la buena suerte de disfrutar del buen entendimiento interministerial entre MASHAV, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel y de nuestro Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que durante las cuatro décadas de mis actividades fue un gran apoyo". Actualmente, Abt es asesor especial de MASHAV en asuntos agrícolas.
Aun siendo Abt el visionario que es, también es un realista que está consciente, por ejemplo, de que hay un "talón de Aquiles", o debilidad en el desarrollo agrícola de Israel, del Medio Oriente en general y también de otros países, tales como China e India. Esto lo define como "nuestra inhabilidad actual para hacer un uso más eficiente y efectivo del agua. Debemos desarrollar más adecuadamente nuestros recursos de agua, y esto incluye el uso de agua reciclada".
Abt está convencido de que no se puede subestimar la importancia del agua, que él cree es la clave de una paz verdadera en el Medio Oriente. Abt destaca, a este respecto, las grandes zancadas que se han dado en los programas de cooperación con Egipto en diversos programas de capacitación, granjas modelo para el uso eficiente del agua y la investigación conjunta. Recordando las palabras de su mentor, el difunto Dr. Lowdermilk, Abt cita lo que Lowdermilk llamaba su 11 mandamiento. El mandamiento en su totalidad, escrito y leído en voz alta por Lowdermilk en una transmisión radial desde Jerusalén en junio de 1939, fue dedicado a los pioneros judíos, que tanto lo inspiraron. Lo reproducimos íntegramente. Ojalá que nos sirva bien a todos nosotros!
"Tú heredarás la tierra santa como un fiel mayordomo, conservando sus recursos y productividad de generación en generación.
Tú guardarás tus campos de la erosión del suelo, tus aguas vivas de la sequía, tus bosques de la desolación y protegerás tus colinas del desmedido pastar de los rebaños, para que tus descendientes tengan por siempre abundancia. Si alguien falla en esta administración de la tierra, tus fértiles campos se convertirán en estériles pedregales o barrancos baldíos, y tus descendientes disminuirán y vivirán en la pobreza o se borrarán de la faz de la tierra".