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Informe - Malawi

5 jan 2000
 REVISTA SHALOM, 1999 No. 2
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Informe - Malawi
por Lucy Kadzamira

 
   

En 1963 tuve el privilegio de ser una de las 13 primeras jóvenes de Malawi que volaron a Israel para hacer un curso de tres años de Formación de Enfermeras, en la Escuela de Enfermería Henrietta Szold en el Hospital Hadassah, Ein Karem, Jerusalén. Nuestras lecciones eran impartidas en inglés, pero tuvimos la excelente oportunidad de aprender el idioma hebreo durante nuestros tres años de estudios. Egresamos en enero de 1967, como puede verse por mi fotografía que fue tomada el día de la graduación.

En este momento, y en nombre de las enfermeras de Malawi que se graduaron en Hadassah, me gustaría rendir homenaje a nuestras instructoras en enfermería, es decir: las Sras. Bruria Kedar y Yemima Himo, quienes nos guiaron infatigablemente en nuestros estudios hasta el momento en que nos graduamos. Agradezco también a todos los médicos que nos dieron conferencias sobre diversos temas, tales como anatomía y fisiología, materiales médicos, parasitología, farmacología, física y química, para mencionar algunos. Agradezco también a nuestro instructor, quien dedicó la mayor parte de su tiempo a enseñarnos el idioma hebreo, para permitir que pudiéramos comunicarnos con los pacientes en las salas.

Me sentiría en falta si no dijera unas palabras de agradecimiento y sincero aprecio a todas las enfermeras de las salas, sin cuyos infatigables esfuerzos en guiarnos no hubiéramos podido ganar la experiencia clínica y habilidades para cuidar a los enfermos. Fue un desafío agradable, hacia el final de mi tercer año de formación, el que se me diera la oportunidad de hacerme cargo de una sala de hospital durante el turno de la noche. Yo tenía que escribir en hebreo el informe de sala sobre la mayoría de mis pacientes, el cual era leído al personal del turno diurno y en presencia de la enfermera jefe, creo que su nombre era Sra. Lifshitz. Me llené de gozo cuando, después de leer el informe, la enfermera jefe me felicitó por un informe bien escrito. Imagínense que palabras tales como "yeshená tov" (ella durmió bien), "yeshená leseruguín" (ella durmió intermitentemente), "hakol beseder" (todo en orden), figuraron en mi informe.

Todavía tengo dulces recuerdos de su país, Israel, ya que además de formarnos en enfermería, tuvimos oportunidad de conocer la Tierra Santa y su gente, mediante maravillosas giras y visitas a hogares privados. Recuerdo que, en una ocasión, visité el hogar de la Sra. Steiner Freud, una de las instructoras de enfermería en la Escuela de Enfermería Henrietta Szold. Era durante la fiesta especial de Pascua, cuando el pueblo de Israel recordaba su sufrimiento en la esclavitud y su vagabundeo en el desierto hace muchos años, cuando comieron pan ácimo y hierbas amargas. Los más jóvenes preguntaban a sus padres qué había pasado para que estuvieran comiendo pan ácimo (matzot): "Ma nishtaná halaila haze mi kol haleilot". Podría pedirle a usted, Directora de Shalom, que esta canción se reflejara en la próxima revista Shalom para recordarme/nos de la canción, tal como lo hizo con la canción "Hine ma tov uma naim?" Se lo agradecería mucho.

El comienzo de mi carrera como enfermera de planta fue en marzo de 1967. Desde ese modesto comienzo, fui ascendiendo hasta llegar al puesto de Contralor de Servicios de Enfermería, conocido en otros países como Comisionado Jefe de Enfermería o Director de Servicios de Enfermería. He dirigido muchos servicios en todo el país. Dentro de los 27 años de mi carrera en enfermería, he trabajado como Jefa de Enfermería durante 17 años, antes de retirarme en 1994. Durante mi período de servicio, hubo muchos avances en enfermería. Se comenzaron cursos de especialización, tales como enfermería de salud en la comunidad, enfermería en psiquiatría, y enfermería en oftalmología. Las enfermeras se han especializado en el extranjero en enfermería en pediatría, enfermería en cuidados intensivos, enfermería en ortopedia, y muchas han obtenido grados y doctorados en enfermería. Algunas enfermeras de Malawi han alcanzado puestos destacados en 11 países del África Oriental, Central y del Sur. Nuestra Escuela de Enfermería es uno de los institutos comprendidos dentro de la Universidad de Malawi, que otorga diplomas y grados en enfermería.

Fui la fundadora de la Asociación de Enfermeras de Malawi, el Destacamento Nacional de Enfermería y fui la primera Vicepresidenta de la Escuela de Enfermería de África Oriental, Central y del Sur (una escuela sin paredes).

En suma, la formación, conocimientos y habilidades que obtuve en Israel, me ayudaron a elevar el nivel de la enfermería en Malawi. Mis más cordiales saludos, Shalom Ve Lehitraot.

Lucy Kadzamira
POB 30425
Lilongwe 3
MALAWI

En qué se diferencia esta noche de todas las demás noches?

Todas las noches comemos pan, y esta noche sólo matzá?

Todas las noches comemos todo tipo de verduras, y esta noche sólo hierbas amargas?

Todas las noches no sumergimos los alimentos ni una sola vez, y esta noche dos veces?

Todas las noches comemos sentados o reclinados, y esta noche todos nos reclinamos?

Ma nish-ta-na ha-lai-la ha-ze mi-kol ha-lei-lot she-be-jol ha-lei-lot a-nu oj-lim ja-metz u-ma-tza
ha-lai-la ha-ze ha-lai-la ha-ze ku-lo ma-tza


Bruria Kedar escribe:

Leí con gran emoción el artículo de Lucy Kadzamira sobre sus estudios en la Escuela de Enfermería Henrietta Szold del Hospital Hadassah. El artículo me evocó recuerdos y experiencias de aquellos lejanos días. La llegada de las cuidadosamente escogidas 13 jóvenes de Malawi y las 2 mujeres de Liberia fue para nosotros, los profesores, una experiencia extraordinaria y emocionante.

El encuentro con las participantes estuvo acompañado de mucha ansiedad y muchas preguntas sobre relaciones interpersonales, culturales y profesionales. La más compleja de las preguntas educativas y profesionales era: Cómo podríamos -nosotros que nos desempeñamos en un hospital moderno, equipado con las últimas tecnologías y usamos enfoques innovadores- formar a futuras enfermeras, para que funcionen en las duras condiciones que entonces prevalecían en sus países de origen, sin equipamiento apropiado y en deficientes condiciones de hospitalización?

Lo excitante de esta nueva experiencia y la sensación de responsabilidad y misión, ayudaron, tanto a los profesores como a las estudiantes enfermeras, a sobreponerse a las numerosas dificultades que enfrentamos durante esos tres años de estudio. Ese período dejó en todos nosotros una sensación de satisfacción y proximidad. Los tres años formaron la base para el posterior desarrollo profesional de las alumnas, lo que las condujo a puestos claves en enfermería, dentro y fuera de sus países.

El deseo de las participantes de lograr el éxito y la certitud de que su asistencia profesional era esperada y necesaria al regreso a sus países, las ayudó a sobreponerse a la difícil separación de sus familias y sus niños pequeños durante un período tan largo. Nosotras, las maestras, respetamos y admiramos su valentía y dedicación.

Además de la formación profesional, también las acompañamos durante el proceso de aclimatación social y cultural, y las ayudamos a superar las dificultades de vivir junto con estudiantes israelíes y los obstáculos al aplicarse al material de estudio y al desconocido idioma hebreo. Recuerdo la emoción que sentimos cuando las estudiantes partieron en sus primeras rondas en las salas del hospital, a aplicar sus recientemente adquiridos conocimientos teóricos y a obtener experiencia clínica de primera mano, mientras cuidaban de pacientes hospitalizados y entraban en contacto con el equipo médico. Cómo reaccionarían los pacientes? Gracias a la actitud de respeto hacia los pacientes de las estudiantes, combinado con ética profesional y el genuino deseo de comprender a los pacientes, a pesar de las barreras del lenguaje, ellas fueron muy populares y queridas, tanto por los pacientes como por el personal. Y tal como escribe Lucy en su artículo, nosotros no vacilamos, a fines de su último período de formación, en confiarles la responsabilidad de los turnos nocturnos, y ellas afrontaron ese reto con gran éxito.

Durante aquellos años, tratamos de aprender acerca de sus valores culturales. Pudimos comprender la gran importancia que otorgan a la presencia de la familia de los pacientes durante una hospitalización, cuando la madre se queda con sus niños. Por una parte, valoramos su modestia y moderación, y, por la otra, su exuberancia, expresada en la música y danza africanas, y en la belleza de los colores y la gracia de sus atavíos tradicionales. Durante los años que ellas pasaron aquí, adquirieron algunas de las características típicas de franqueza del sabra (nativo de Israel).

Después de que finalizaran sus estudios, les enviamos (a su pedido), la toca de las enfermeras de Hadassah con la insignia de seis puntas de la estrella de David, la cual se convirtió en parte de su uniforme formal. Esto, junto con el idioma hebreo que aprendieron, el cual llegó a ser su idioma "secreto", las transformó en un grupo especial y orgulloso en sus países.

Nosotras hicimos nuestra parte, pero no hay duda de que una gran parte del éxito se debió a la propia determinación y voluntad de las participantes.

Por cierto, mi marido, el Dr. Shimon Kedar, enseñó métodos quirúrgicos en Malawi durante tres meses al comienzo de los años sesenta. Quisiera terminar saludando y agradeciendo a Lucy y a todas las estudiantes. Les envío todo mi amor y espero tener noticias de ellas. Lehitraot,

 
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