Un museo singular ofrece una mirada al rico legado y al estilo de vida en desaparición de "los hombres del desierto".
por Lili Eylon
Cada año unos 6.000 visitantes, muchos de ellos niños en edad escolar, acuden desde todo el país al Museo Joe Alón de Cultura Beduina en el norte del Néguev, en donde pueden aprender acerca del estilo de vida de diversas tribus beduinas, que se está perdiendo rápidamente en el mundo moderno.
En árabe, beduino significa "hombre del desierto" y los beduinos han deambulado por los desiertos del Oriente Medio a lo largo de los siglos, conduciendo camellos y criando cabras, ovejas y ganado vacuno. Pero ahora muchos beduinos en Israel se encuentran en un proceso de sedentarismo y se ganan la vida como agricultores, albañiles u obreros. De los aproximadamente 100.000 beduinos que viven en el Néguev, cerca de la mitad reside actualmente en siete nuevas ciudades; la otra mitad vive aún al aire libre, pero ya no atraviesan el desierto y sus niños concurren a unas 80 escuelas de la región.
El Museo Joe Alón de Cultura Beduina, el único de su especie en el mundo, fue creado en 1985 con el objeto de preservar la cultura singular de esta forma de vida en extinción y de informar al público en general acerca de sus costumbres, ceremonias y tradiciones.
Las muestras permanentes se centran en las culturas de las tribus del Néguev y el Sinaí. Los objetos del Sinaí -en su mayor parte implementos de pesca de las tribus del sur, que vivían cerca del Mar Rojo y cestería de las tribus del norte del Sinaí- fueron traídas al museo por su curadora en jefe, Orna Goren. Arqueóloga, antropóloga y museóloga, Goren los recolectó viviendo cinco años en el Sinaí para conocer los hábitos cotidianos de los beduinos de Jabalya.
Al mismo tiempo, los miembros del kibutz Lahav, en el norte del Néguev, que mantienen relaciones amistosas con sus vecinos beduinos, reunieron otra colección de elementos arqueológicos sobre el tema. Uno de sus objetivos era el de impedir un "pasatiempo" favorito en un país rico en restos antiguos: el robo de antigüedades. Cuando la colección aumentó, se creó una exposición ambulante de fotografías titulada "El mundo detrás de la colina".
Eventualmente, las colecciones del Sinaí y la de Lahav se fusionaron y en 1975 se construyó el primer edificio del Centro Joe Alón de Estudios Regionales. Hoy en día, el Centro se compone de tres amplios edificios y dos grandes tiendas, y el Museo Beduino ocupa el centro del complejo. En su interior se exhiben herramientas de trabajo y objetos de la vida cotidiana, mantas primorosamente tejidas, magníficas joyas de plata, vestidos con bordados de colores, juguetes para niños, esculturas, pinturas y trabajos en cuero y en madera.
Goren señala: "Me fascina el talento de los beduinos de Jabalya en el Sinaí para adaptarse a su medio ambiente y usar de los elementos disponibles en su vida cotidiana". Los visitantes pueden ver también ejemplos de vajilla hecha con madera de acacia y sogas tejidas con fibras de palmera usadas para extraer agua de las cisternas.
En una de las salas, un grupo de adolescentes permanece sentado en círculo y asiste a la proyección de una película que describe un tribunal beduino. Fuera del edificio, cerca de una arboleda siempre verde, otro grupo disfruta bulliciosamente de una cabalgata a lomo de camello. En una de las tiendas cubierta con un lienzo negro -la tienda de la hospitalidad- Amina hornea finas pitas redondas que recoge y ofrece a sus huéspedes. En la otra tienda, un hombre alto vestido de blanco presenta a las visitas tazas de té dulce y se reclina en un canapé con cojines, dispuesto a narrar cuentos y leyendas beduinas. Es el jeque Salman y por ser el primogénito heredó el título de su padre. Sus padres eran nómades, pero para el jeque Salman, al igual que para la mayor parte de los beduinos en la actualidad, el nomadismo es algo que pertenece al pasado. Junto con otros 5.000 beduinos formó su hogar en la nueva ciudad de Tel Sheva, pero confiesa: "Tengo una tienda fuera de la casa y a veces duermo en ella. Cuando vienen amigos, nos sentamos a fumar y a comer en la tienda. Todos nuestros esparcimientos transcurren en ella".
Además de las muestras, el Centro organiza encuentros y diálogos para una mejor comprensión de la cultura beduina. Regularmente se realizan talleres de estudio y encuentros prolongados entre los habitantes beduinos y los judíos de la región. En uno de ellos se encuentran semanalmente 15 mujeres, judías y beduinas. El objetivo de este proyecto es capacitar a los participantes para que promuevan más grupos interculturales en sus ciudades o aldeas. Otro proyecto, llamado "Raíces", integra a unos 70 adultos jóvenes, judíos y beduinos, del Néguev que realizan estudios e investigan recíprocamente su historia en la región durante todo el año escolar.
El museo confía en poder crear una exposición ambulante que visite las escuelas de todo el país y enseñe a más niños las tradiciones y el legado beduino.