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Platicar Con Urbanidad - Todos Reםmos en el Mismo Idioma

5 jan 2000
 REVISTA SHALOM, 1999 No. 2
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  Platicar Con Urbanidad - Todos Reímos en el Mismo Idioma
por Ruth Seligman

Chipre, una república insular en la región noreste del mar Mediterráneo, tiene una historia documentada de 4.000 años, en su mayor parte cargada de tensión y conflictos, conquista y rebelión. Sus gobernantes han incluido griegos, tolomeos, persas, romanos, bizantinos, árabes, francos, venecianos, turcos (1571-1878), y los británicos que la convirtieron en una colonia de la Corona Británica en 1925. Las exigencias de los chipriotas griegos de unirse con Grecia condujeron a una guerra de guerrillas, y al estado de emergencia desde 1955 hasta 1959. En 1960, se otorgó la independencia a Chipre y Gran Bretaña retuvo la potestad sobre dos grandes bases militares. Las luchas entre los griegos y los turcos continuaron durante toda la década de los sesenta, con tropas de la ONU enviadas para salvaguardar la paz en 1964. Una invasión turca en 1974 llevó a la ocupación de más de un tercio de la isla y más de 160.000 chipriotas griegos fueron desplazados. En 1983, el sector norte controlado por los turcos, declaró su independencia, la República Turca del Norte de Chipre. El resultado: desde la separación, la isla ha estado dividida en dos sectores. Casi todos los musulmanes de habla turca, aproximadamente un 18% del total de la población de 742.000 personas, viven en el norte, mientras que los cristianos ortodoxos de habla griega, un 78% de la población, vive en el resto de la isla (y un 4% de otras religiones). Entre las dos comunidades hay poco contacto y mucha animosidad y desconfianza.

Con este trasfondo, es fácil comprender la significación del seminario sobre solución de conflictos que se realizó en Israel el año pasado (1998), para 30 jóvenes líderes de Chipre -la mitad de ellos del lado griego y la otra mitad del lado turco- procedentes de una amplia gama de partidos políticos, grupos juveniles, organizaciones de la sociedad civil y asociaciones estudiantiles de ambas partes. "Prácticamente para todos ellos", dice Amos Davidowitz, quien coordinó el seminario para NISPED, "era el primer encuentro con gente de fuera de su propia comunidad".

Este singular seminario fue realizado en dos partes por NISPED - Instituto del Neguev para Estrategias de Paz y Desarrollo - Colegio Superior del Neguev, junto con MASHAV (Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel).

Así como dijo Soteroula Kyriacou, ejecutivo de servicios al cliente de una agencia de publicidad de Nicosia: "Ésta ha sido una extraordinaria y maravillosa experiencia. Para todos nosotros, ha sido la primera vez en que pudimos sentarnos juntos y considerar los asuntos "calientes" a los que se enfrenta nuestro país; desde la cuestión política de una federación, a la económica de si entrar o no a la Unión Europea. También ha sido la primera vez para nosotros, personas de ambas comunidades, en que fuimos capaces de trabajar mancomunadamente en propuestas y proyectos conjuntos".

Thanasis Tsokkos, quien es dueño de una pequeña fábrica de cremalleras y vicepresidente de NEDSY (Juventud de Nicosia del Mitin Democrático), en donde también activa Kyriacou, agregó: "Aquí en estos seminarios, descubrimos que uno de nuestros problemas básicos es la necesidad de hacer todo lo que esté en nuestra mano para encontrar maneras de comunicarnos los unos con los otros. Desde la separación en 1974, hemos visto crecer en Chipre una generación entera, que vive en dos comunidades completamente separadas, que nunca han podido tener tratos entre sí, nunca han podido construir ni desarrollar las relaciones que ahora sabemos constituyen la médula de la resolución del conflicto en todas las áreas".

El seminario también fue único en que consistió en dos sesiones, separadas por cuatro meses. La primera sesión se realizó del 4 al 23 de agosto (1998). "Incluyó", explicó Davidowitz, "un curso con estudios que tratan de la resolución de conflictos, las actitudes interpersonales, y la planificación y preparación de proyectos bicomunitarios. Hubo 30 participantes. La mitad fueron chipriotas turcos y la otra mitad, chipriotas griegos. En su mayoría, tenían de 20 a 30 años, con algunos un poco mayores. Representaban diferentes partidos políticos, sindicatos, pequeñas empresas y ONGs.

"En diciembre de ese año, entre el 18 y el 28, los trajimos de vuelta para una sesión de evaluación. (Israel está a unos 250 km. o una hora de vuelo desde Chipre). Los participantes conocían los proyectos elaborados en la primera sesión y habían estado involucrados en intentos de implementarlos. De esa manera hubo seguimiento y continuidad. En la segunda sesión, los participantes informaron qué es lo que habían logrado, qué les quedaba por realizar y cuáles eran los obstáculos que habían encontrado al implementar sus proyectos".

El grupo trabajó en varios proyectos en la primera sesión, explorando opciones y procedimientos, intentando abrir vías de comunicación, tolerancia y comprensión, como asimismo, aprendiendo las técnicas de organización relativas a la preparación de proyectos bicomunitarios.

Uno de los proyectos iba a ser una petición conjunta en protesta por la construcción de un reactor nuclear en la región. Aun cuando este proyecto no fue implementado por diversas razones, de todos modos sirvió como un buen ejercicio sobre cómo organizar una actividad bicomunitaria e, igualmente importante, cómo relacionarse con otros organismos".

El segundo proyecto comprendió la fabricación y distribución de camisetas con el logotipo PAZ. Cincuenta camisetas debían ser hechas por los chipriotas turcos con la palabra PAZ escrita en turco, y cincuenta por los chipriotas griegos con la palabra escrita en griego. A la segunda sesión, los representantes chipriotas turcos informaron que ya habían terminado de hacer sus camisas, pero los chipriotas griegos no habían completado aún las de ellos. Cuando se planeó el proyecto, ambas partes habían acordado que, al completarse, se realizaría una ceremonia conjunta en la frontera, en la cual ellos participarían, vistiendo sus camisetas y posando para una foto conjunta.

Erbay Akansoy, un chipriota turco que estudia ciencias políticas en la Universidad del Mediterráneo Oriental y vino como representante de CTO, un partido político, explicó el significado de este proyecto. "Creemos que esta ceremonia y la foto conjunta harán impacto en nuestra generación más joven, que no se da cuenta que la paz en turco y la paz en griego es la misma cosa. Hacer que vengan jóvenes y nos vean usando esas camisetas, les dará el mensaje de que la paz es un esfuerzo conjunto. Ojalá que eso aliente a algunos de ellos a preguntar qué es lo que también ellos pueden hacer para ayudar. También les dará esperanzas para el futuro. No queremos que nuestros jóvenes pierdan las esperanzas. De hacerlo, todo entonces está perdido. Aquí hemos aprendido que hay esperanzas y ése es otro mensaje que queremos transmitir".

Akansoy describió el impacto que le había causado el seminario. "La primera sesión fue tanto educativa como esclarecedora. Fue esencialmente una introducción general a la resolución de conflictos, que comprendió mostrar cómo reacciona la gente al tratar de resolver problemas. En esa sesión, aprendimos acerca de la importancia de estar tranquilos y relajados el uno con el otro, algo que a muchos de nosotros nunca se les había ocurrido. La mayoría de nosotros tendemos a creer, que la gente con opiniones diferentes y maneras de pensar diferentes contemplan siempre a aquellos en desacuerdo con ellos en una luz negativa, y que dicen, o por lo menos piensan, cosas malas acerca de ellos. En verdad, aprendimos que ellos están pensando sólo en lo que es bueno para Chipre".

Al observar lo mucho que ha ganado al ver la función y la importancia del proceso de debate como un instrumento en la resolución de conflictos, Akansoy destacó que él mismo había aprendido a hablar más abiertamente y a mejorar la forma en que se comunica con otros. "Y esto fue logrado principalmente", explicó, "a través de la planificación de proyectos, inclusive uno relativamente simple, como el elaborado alrededor de la fabricación de camisetas".

El tercer proyecto consistió en que representantes de ambas partes tomaran fotos de personas y lugares dentro y alrededor de Nicosia -una ciudad dividida en su centro con una muralla entre la comunidad griega y la turca. Una selección de las fotografías sería ampliada, convertida en una exposición llamada "Nuestra Nicosia", y quizá también inscrita en un concurso de fotos. Androuila Theocharous, una chipriota griega que trabaja como técnica en un banco de sangre y es una líder de EDOM, la Organización Juvenil del Partido Comunista, participó en este proyecto, "yendo", informó, "a diferentes sitios y tomando fotos. Trajimos entonces las fotos de vuelta aquí para la segunda sesión, en donde decidimos en conjunto cuáles ampliar para la exposición y presentarlas al concurso". Al preguntársele cuál era la importancia del proyecto, contestó rápida y simplemente: "mostrarnos lo mucho que tenemos en común".

La prueba de cualquier programa es el grado en el que los participantes absorben e integran el material. "En nuestras discusiones, donde el grupo desplegó ideas innovadoras", dijo Davidowitz, "vimos cuán bien había captado el grupo las técnicas que intervienen en la organización de actividades bicomunitarias significativas. Toma, por ejemplo, la idea de paquetes turísticos conjuntos propuestos por ellos, un programa en el que los turistas podrían visitar las dos partes de la isla dentro del marco de una sola gira. Al poner en Internet información visual sobre esas giras, los participantes eran conscientes de que el turismo conjunto está aún lejos, pero todos lo vieron como un comienzo prometedor en su búsqueda de una coexistencia pacífica".

En la segunda sesión, el grupo fue dividido en pequeños grupos; cada uno se concentró en propuestas sea en la esfera política, económica o educativa. Por ejemplo, el grupo educativo llegó a la conclusión de que era necesario sacar todos los elementos chauvinistas y nacionalistas de los libros de texto en ambas comunidades. "Esto reflejó nuevamente", manifestó Davidowitz, "la habilidad de los participantes para ponerse de acuerdo en planes para el futuro... lo que era uno de nuestros principales objetivos".

Sin embargo, no fue siempre fácil lograr el consenso. No obstante, tal como lo dijo Androuila Theocharous: "Aprendimos a estar de acuerdo en diferir. Y, en muchos casos, no hubo ningún desacuerdo. Todos nosotros, por ejemplo, somos conscientes de la necesidad de luchar por los derechos básicos a la libertad, incluso la libertad de movimiento".

Sus opiniones fueron expresadas, aunque en una forma algo diferente, por Mehmet Hamanci, un chipriota turco que está estudiando asuntos internacionales en la Universidad del Mediterráneo Oriental y que es un líder del Partido de Liberación Comunal. "Ésta es la primera vez", dijo, "en que yo he tenido contacto con alguien de la comunidad griega... y he aprendido muchísimo acerca de ellos, de su manera de pensar. Al examinar por qué nos es tan difícil trabajar juntos, descubrí que una de las razones podría ser que frecuentemente no logramos reconocer ni apreciar la identidad étnica del otro. Sin embargo, estamos viviendo en la misma isla. Tenemos mucho en común. Provenimos de la misma cultura, de una historia que se remonta a miles de años. Sólo cuando aprendamos a hablar el uno con el otro, se harán progresos para llegar a una solución viable de nuestros problemas políticos. Estas reuniones han reforzado mi convicción de que debemos trabajar para desarrollar formas de encontrarnos y hablar juntos, de llegar a conocernos y a comprender el uno al otro".

Para Hamanci, fue muy beneficiosa la manera en que fueron mostrados a los participantes los instrumentos de la mediación, las reglas de la democracia y la importancia de escuchar y de tratar de entender lo que la otra persona está diciendo. "Yo creo", dijo, "que yo mismo he aprendido ahora a apreciar y a respetar las opiniones de otros, incluso cuando no puedo estar de acuerdo con ellos".

La filosofía y objetivos básicos de MASHAV y NISPED se reflejaron en el seminario. Ahí estaba MASHAV, con más de 40 años en el abnegado compromiso de compartir la experiencia de Israel con países tanto en vías de desarrollo como desarrollados, y NISPED, (fundado en 1997, como parte integral del Colegio Superior del Neguev), con su dedicación al proceso de paz de persona a persona, en un procedimiento vital de construcción de confianza, paralelo al proceso político, y su énfasis en la necesidad de vincular el avance del desarrollo humano sostenible al proceso de la resolución de conflictos. Davidowitz, quien es también un líder en el Instituto Juvenil -organismo que trata de desarrollar un equipo de liderazgo joven comprometido con un enfoque para hacer la paz, basado en la comunidad - aportó también esta perspectiva.

Un cuarto proyecto era un programa para profesores, un concurso en el cual se pediría a estudiantes de escuela secundaria que escribieran ensayos sobre el tema "Mi familia: Todos reímos en el mismo idioma",

mientras que alumnos de escuela primaria presentarían dibujos sobre el mismo tema. Este proyecto ya ha sido puesto en práctica por las escuelas chipriotas turcas.

Al ser entrevistado a finales de la segunda sesión, Davidowitz destacó algunos de los logros del seminario. Dijo creer que "el seminario logró que los participantes discutieran materias que, para muchos, eran nuevas ideas. Segundo, les proporcionó los instrumentos para expresarse cortésmente. Tercero, dado que uno de nuestros objetivos era el que los participantes llegaran a un verdadero consenso, estuvimos satisfechos de que fueran capaces de encontrar una gama tan amplia de acuerdo... incluso en materias que eran y son muy delicadas".

También los participantes sintieron que habían dado un paso significativo en el cambio de actitudes y en el aprendizaje de cómo trabajar y actuar juntos. Tal como dijo Erbay Akansoy: "En la segunda sesión, cuando hablamos de lo que habíamos hecho en los cuatro meses transcurridos entre los dos encuentros, nos dimos cuenta de que, tomando todo en consideración, habíamos aportado alguna luz a nuestra situación. Sin embargo, más importante aún que los proyectos, fue la manera en que aprendimos a analizar realmente lo que la gente quiere decir. Cuando alguien dice bizonal o federación bicomunitaria. qué es lo que quiere decir realmente? Estamos hablando de lo mismo?"

"También aprendimos que cuando la gente está enojada, antepone sus sentimientos y emociones a sus pensamientos... y eso no ayuda a nadie. Aprendimos que debemos anteponer nuestros pensamientos a nuestras emociones".

Para Akansoy fueron todavía más estimulantes las que él describió como "las esclarecedoras conferencias y presentaciones", en donde se describían conflictos en otros lugares del mundo. "Comenzamos a ver en contexto nuestros problemas, como uno de los muchos conflictos globales".

Coincidieron con él Kyriacou y Tsokkos, quienes estuvieron de acuerdo en que ellos también ven ahora sus propios problemas desde una perspectiva mucho más amplia. "Ésta fue una oportunidad", dijeron, "de ver y aprender acerca de los problemas de otros, como asimismo de los nuestros y darnos cuenta de que todos podemos aprender de otras experiencias en el mundo".

 
 
 
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