Tests de audición en recién nacidos significan un diagnóstico temprano - y tratamientos más exitosos.
por Judy Siegel-Itzkovich
Examinar a niños pequeños por problemas auditivos no es una idea nueva. En dos hospitales de Israel la revisión de rutina de los recién nacidos en las unidades de neonatología ha tenido como resultado la rápida diagnosis de sordera total o parcial en niños. Esto significa que niños de tan sólo tres meses de edad pueden ser equipados con accesorios auditivos, para que su desarrollo cognitivo tenga las mejores probabilidades de ganar.
Aunque la revisión de recién nacidos no se incluye en los servicios de salud gratuitos, el Hospital Sheba en Tel Hashomer y el Hospital Universitario Hadassah en Ein Karem (Jerusalem) ya han introducido el programa, de acorde con importantes hospitales en Estados Unidos y en Europa. La revisión en el Sheba comenzó hace unos dos años, y el proyecto en Hadassah, hecho posible gracias a una donación de unos U$S 50.000, empezó en octubre de 1999 y funciona con la ayuda de jóvenes muchachas que cumplen con su Servicio Nacional.
"Es bien sabido que el feto ya puede oír durante el tercer trimestre del embarazo, y al nacer la criatura oye los sonidos del mundo que lo rodea," dice Jaia Levi, fonoaudióloga y directora del Centro de Fonoaudiología de Hadassah. "La audición es esencial para el desarrollo normal del habla y del lenguaje. Pero lamentablemente, uno o dos de cada 1000 recién nacidos sufren de una seria y profunda pérdida sensorial-neural de la audición, que puede postergar en gran medida el comienzo del habla, así como el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales.
Los niños israelíes son llevados regularmente por sus padres a Tipat Jalav (clínicas de gota de leche) para revisiones regulares, y entre la edad de siete a nueve meses son examinados para detectar problemas auditivos. La enfermera en la clínica habla, hace sonar una campana, mueve un sonajero, revuelve una cuchara en una taza y arruga un papel de celofán detrás del bebé, fijándose cada vez que la criatura se vuelve hacia el origen del ruido. Este importante test ha logrado que más de la mitad de los niños afectados sean diagnosticados y tratados antes de los 18 meses de edad. "La revisión que se hace aquí es vital para detectar la pérdida progresiva de la audición y para identificar a niños en los que la causa de los problemas auditivos radica en las vías auditivas", señala Levi. Pero especialistas en audiología concuerdan en que si la pérdida de la audición se detecta antes de los tres meses de edad, y expertos intervienen hasta la edad de seis meses, el niño puede gozar de un óptimo beneficio.
Miriam Geal-Dor, que coordina la revisión de recién nacidos con Levi, explica que el "Test de Emisión Otoacústica Pasajera" puede ser realizado mientras el bebé está acostado, siempre que no esté llorando. La prueba no es agresiva ni dolorosa; implica insertar un pequeño auricular en cada uno de los oídos del bebé, uno después del otro. Las reacciones del recién nacido a los estimulos auditivos son registradas, y toda la prueba demora solamente cinco minutos. Los bebés prematuros pasan la prueba el día antes de ser enviados a casa.
Menos del cinco por ciento de los 3000 bebés que han sido revisados hasta ahora no han logrado pasar la prueba, la mayoría de ellos en un oído y la mitad en los dos. Pero, señala Levi, eso no significa que todos ellos sean descapacitados auditivamente. "La causa más común son desechos en el oído externo relacionados con el nacimiento mismo, o líquidos en el oído medio, y ambos pasan al cabo de un corto tiempo".
Los bebés que no pasan la primera prueba pasan una segunda antes de ser liberados del hospital. Aquellos que tampoco pasan la segunda son invitados nuevamente a pasar más revisiones, y si se descubre que sufren de una deficiencia auditiva, se le equipa con un accesorio auditivo. No obstante, si no hay una mejoría significativa hasta los 18 meses de edad, se puede realizar un implante coclear, un accesorio auditivo usado en pacientes cuyas microscópicas células dentro del caracol del oído interno han sido dañadas seriamente. Ese tipo de sordera puede ser causado por la exposición de la madre a la rubeola o a la cytomegalovirus durante el embarazo, por un nacimiento prematuro o por problemas genéticos.
Un total de 68 niños profundamente sordos han sido sometidos a un implante coclear en el Hadassah durante los últimos cinco años. En una operación de tres a cinco horas, los cirujanos insertan un electrodo espiral a unos 24 milímetros detrás del oído externo en la curva natural del caracol. Un delgado cable emerge del cráneo y es adosado a un microprocesador de habla que puede ser llevado en el bolsillo o en el cinturón como un beeper. Algunas nuevas unidades son tan pequeñas que pueden ser colocadas sobre la oreja como un auricular. Levi, junto con su equipo de 12 fonoaudiólogos, adiestran a los niños a emplear el accesorio. El costo del implante - U$S 20.000 - es cubierto en su totalidad por las cajas médicas. "Dos de los primeros niños que recibieron implantes ya pueden cantar!", comenta Levi. "Esta labor es muy reconfortante".