Rica en lugares históricos que se remontan a miles de años atrás, el legado de la Tierra Santa del último siglo fue descuidado hasta el establecimiento del Consejo Israelí para la Preservación de Edificios y Parajes.
por Simón Griver
Fundado en 1984, el Consejo para la Preservación de Edificios y Parajes es una rama de la Sociedad para la Protección de la Naturaleza en Israel (SPNI), una organización no gubernamental que se dedica a la protección del medio ambiente del país y a promover el amor por la naturaleza. El Consejo centra sus actividades en lugares construidos por los pioneros judíos antes del establecimiento del Estado en 1948.
En muchos casos, paseantes que encuentran edificios que se desmoronan llaman la atención de la SPNI acerca de los lugares y preguntan qué se puede hacer.
"Generalmente nosotros iniciamos un proyecto", dice Yaacov Yinnon, vocero del Consejo, "y luego trabajamos en sociedad con las autoridades locales, los ministerios gubernamentales y otras instituciones nacionales, y con inversores privados."
En la mayoría de los proyectos el Consejo proporciona solamente una pequeña parte del financiamiento; su función principal es despertar la conciencia respecto a la importancia de un lugar, edificio o barrio en particular, y propone planes para su restauración. Luego, deja que las autoridades nacionales, regionales y locales hagan el trabajo y garantiza su preservación.
Uno de tales proyectos es el campamento original de Obras del Mar Muerto, establecido en los años 30 sobre la costa sur del Mar Muerto para la extracción de sus valiosos minerales (una importante fábrica se construyó posteriormente varios kilómetros más al sur; OMS tiene actualmente una circulación anual de más de U$S 500 millones). Los edificios que forman el campamento fueron restaurados y ahora son utilizados como un centro educativo en el que escolares, grupos juveniles y turistas pueden aprender acerca de la singular geografía y geología del Mar Muerto - el punto más bajo de la Tierra - y sobre los abundantes minerales que contiene su agua altamente salada.
El Consejo, que ha restaurado decenas de edificios a lo largo de los años, administra también cuatro sitios: un centro de visitantes en la Escuela Agrícola Mikve Israel (establecida en 1870) cerca de Yafo; la granja Ilanía cerca del Monte Tabor, la primera granja moderna en la Baja Galilea, fundada en 1900; el Instituto Ayalón en Rejovot, una ex fábrica de municiones ubicada en un kibutz y disfrazada de lavandería durante el período del Mandato Británico; y el campamento Atlit sobre la costa del Mediterráneo, que los británicos emplearon como campamento de detención para inmigrantes judíos ilegales, refugiados de la Europa ocupada por los nazis.
"Trabajamos con alrededor de 100 museos en todo el país que se dedican a la historia de la colonización judía en los últimos 150 años," explica Yinnon. "Tenemos cientos de voluntarios incluidos abogados, arquitectos, urbanistas, periodistas y otros profesionales - que nos ayudan a realizar campañas públicas y cabildear en las comisiones de planificación municipales y regionales y, cuando es necesario, actuar ante los tribunales para proteger lugares valiosos."
Con el correr de los años, el Consejo ha ayudado a transformar y refaccionar barrios del siglo XIX como Neve Tzédek en Tel Aviv y las aldeas de Mazkeret Batia y Zijrón Yaacov, que fueron establecidas por la familia Rothschild.
El Consejo recientemente salvó grandes segmentos de la línea férrea Damasco-Haifa. "La gente estaba sacando las vías y había planes de derribar parte de las antiguas estaciones", dice Yinnon. "Algunas de las estaciones en el Valle de Jezreel son especialmente lindas y merecen ser preservadas, y - quién sabe - algún día la línea puede ser reabierta". .