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Con buen humor

1 nov 2000
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Noviembre de 2000
 
     
Con buen humor
 
 

 

 

Un estudio científico demuestra que la educación con humor es más efectiva.

por Daniella Ashkenazy

Un joven que se dirige a su trabajo mira hacia un edificio y ve a una hermosa rubia que atisba hacia la calle desde un octavo piso. Con el corazón latiéndole violentamente, corre al edificio; descubre que el ascensor está descompuesto, de modo que sube corriendo las escaleras, llega sin aliento a la puerta de la mujer y toca el timbre. Le abre la puerta un hombre gigantesco y feo, y el joven pregunta, "Puedo ver a la dama?" Antes de concluir la frase, el bruto lo patea escaleras abajo.

Al día siguiente, camino al trabajo, el joven vuelve a mirar hacia el mismo edificio, y ahí está ella en la ventana, y se ve más hermosa que nunca. Trepa escaleras arriba, llega a la puerta y toca el timbre. El mismo bruto le abre y lo arroja por las escaleras - esta vez causándole una herida en la frente que requiere 12 puntos.

Al tercer día, la ve de nuevo. Incapaz de resistir, trepa adolorido las escaleras y llega exhausto a su puerta. Toca el timbre. Esta vez, ella abre la puerta. Mirándola sorprendido, el joven exclama, "Dónde está el gigante?".

Este chiste fue contado en una clase de psicología, no para provocar risas ni para ganar el título del "profesor más popular del campus", sino para ilustrar el concepto del condicionamiento, como parte de un estudio - el primero de su tipo - que investiga científicamente el efecto del humor en la enseñanza.

El humor siempre ha gozado de una imagen positiva. Si bien no es una panacea capaz de curar a los pacientes, los estudios han demostrado que una buena dosis de humor puede servir de sedante. En el campo de la educación, se han escrito más de cincuenta trabajos alabando el valor del humor en la instrucción, dice el profesor de Psicología de la Universidad de Tel Aviv Avner Ziv. No obstante muy pocos proyectos de investigación han tratado de verificar empíricamente el efecto positivo del chiste, que es ampliamente aceptado (aunque no necesariamente practicado) en la comunidad docente. Ziv partió de la hipótesis de que el humor no es solamente un medio para atraer la atención, sino también un paradigma de aprendizaje asociativo.

Un estudio de literatura profesional sobre el tema revela que intentos previos para evaluar el efecto del humor en el campo de la educación revelaron que el chiste no tenía ningún efecto sobre el aprendizaje o - en el mejor de los casos - que cualquier beneficio obtenido se refería más a la reducción de los temores que a la retención de la información.

Ziv, que ha publicado un estudio académico sobre el humor judío, encontró muchos puntos débiles en la investigación: gran parte de ella se dedicaba a "clasificar" el humor sólo en base a las subjetivas evaluaciones que tenían los alumnos de sus maestros; otros estudios, que pretendían medir objetivamente el efecto del humor empleado por los maestros no eran suficientemente comprehensivos. Los estudiantes observaban por lo general una clase grabada en video, y dictada la mayor parte de las veces por artistas profesionales, y luego se les examinaba la retención de información. Nadie había llevado a cabo una investigación sistemática sobre la enseñanza real en un aula, sobre una base activa, realizada por educadores de verdad.

Ziv consideraba que los alumnos que asistían a las clases en las que se utilizaba un humor relevante obtendrían mejores calificaciones en una prueba que midiera lo que habían aprendido que aquellos que estudiaran la misma materia, con el mismo profesor, pero sin hacer uso del humor.

Se llevaron a cabo dos estudios en dos materias académicas diferentes: uno, sobre estadísticas y el otro, un curso introductorio de psicología en una academia para maestros. En ambos casos, las clases fueron dictadas a un grupo de control y a un grupo experimental. Las clases a las que asistía el grupo experimental contaban con caricaturas humorísticas y chistes relacionados con los conceptos a enseñar. Ambos instructores - uno para el curso de estadísticas y otro para el de psicología - eran graduados de un seminario especial sobre el "humor en la enseñanza".

Ambos grupos en cada curso rindieron un examen final de múltiple opción sobre la materia estudiada. Los resultados fueron claros: los participantes a quienes se les enseñó con humor lograron calificaciones más altas que aquellos que asistieron a clases convencionales.

Ziv presentó sus hallazgos en un artículo recientemente publicado en el Journal of Experimental Education. En el artículo, cualificó el efecto del humor en la educación. El humor, sostiene, puede aumentar significativamente la memoria, pero debe ser usado con cautela: en un estudio previo, Ziv había encontrado que la dosis óptima de humor era un máximo de tres a cuatro instancias de jovialidad por hora. Así, para obtener el máximo beneficio, el humor debe ser requerido solamente para acentuar los conceptos esenciales. Más aún, advierte, el sarcasmo puede tener un efecto negativo. Ziv concluye sosteniendo que el humor no es un requisito previo para la enseñanza y ciertamente no es la más importante cualidad de un buen maestro: debe ser empleado solamente por quienes se sienten cómodos con él.

 
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