Como uno de los países más densamente poblados en el mundo, Israel ha empezado a fijarse que las rápidas conexiones ferroviarias son la única respuesta a los crecientes embotellamientos del tránsito.
por Simón Griver
Hace más de un siglo, el ferrocarril empezó a competir con el camello, el burro y el caballo en la Tierra de Israel, cuando las autoridades otomanas completaron la línea férrea Jaffa-Jerusalem en 1892. Partiendo al interior desde la costa del Mediterráneo por los Montes de Judea hasta Jerusalem, la nueva línea redujo la ruta tradicional de tres días a tan solamente tres horas. En 1914, se completó, con ayuda alemana, un proyecto más ambicioso: el tren Hiyaz que unía Damasco con Medina en Arabia Saudita, cuyas ramas corrían desde Haifa y Acre por el Valle de Jezreel hasta Beer Sheva en el sur.
Después de 1917, las autoridades del Mandato Británico desarrollaron aún más los ferrocarriles. Se construyó una línea costera que unía Tel Aviv-Jaffa con Haifa, extendiéndose hacia el norte hasta Beirut y hacia el sur hasta el Canal de Suez. Sin embargo, si bien los trenes servían al establishment británico, la creciente población judía en las nuevas ciudades y aldeas fue dejada fuera de la red. Para hacer frente a este problema en 1933 se fundó la Cooperativa de Autobuses Egged. Durante los siguientes 15 años los autobuses fueron considerados la forma "judía" de transporte, mientras que los trenes pertenecían a los británicos. Este fue uno de los principales factores que atrasó el desarrollo de los ferrocarriles después de la independencia en 1948. La única excepción fue la apertura del Carmelit en los años 50, un "subterráneo" que trepa el Monte Carmel en Haifa y que, de hecho, era poco más que un cable carril subterráneo.
Hacia fines de la década del 50 la tendencia mundial era cerrar los ferrocarriles en favor de las carreteras mejoradas. Si bien Israel tenía pocos ferrocarriles que cerrar, la tenencia global consolidó la posición de Egged y del autobús como forma nacional de transporte. Ni siquiera el aumento del precio del combustible en los años 70 y la creciente conciencia respecto a las ventajas ambientales del transporte ferroviario afectaron la primacía del autobús en Israel. Hoy en día Egged sigue siendo la tercera compañía de autobuses del mundo, y Tel Aviv es sede de la mayor estación de autobuses del mundo.
Pero el cambio está en camino. Con más de un millón de inmigrantes de la ex Unión Soviética que se han establecido en Israel durante la última década, y una creciente prosperidad que ha duplicado la cantidad de vehículos en las rutas, el contaminante sistema de carreteras de Israel ha llegado a su límite.
Hace algunos años atrás, el gobierno adoptó la decisión estratégica de desarrollar la infraestructura ferroviaria. En 1999 se introdujeron por primera vez subsidios gubernamentales. En el mismo año, el uso de los trenes aumentó en un 40% llegando a nueve millones de pasajeros, y se prevé que aumentará en un porcentaje similar en el 2000. Esto aún es una gota en el océano para un país de 6,2 millones de habitantes, pero según Amós Uzani, director general de los Ferrocarriles de Israel, el transporte en tren está a punto de un gran desarrollo. Nuevas y mejores líneas, estaciones adicionales en las líneas existentes y campañas publicitarias han atraído a un público que es reacio a prescindir de sus autos particulares, o está acostumbrado a viajar en autobús.
"Ferrocarriles de Israel se ha convertido en la alternativa preferida de transporte público", sostiene Uzani. "Desde 1995 el número de pasajeros que viaja por tren ha aumentado en más que el doble". El transporte de carga también aumentó en un 8% durante 1999 a 10.177 toneladas, aunque por primera vez en la historia de Israel los trenes de pasajeros fueron en ese año más que los trenes de carga.
El año pasado se abrieron nuevas líneas a Beer Sheva, Pétaj Tikva y Rosh Haayin en la zona metropolitana de Tel Aviv. Pequeñas inversiones como un puente para peatones desde la Estación Central de Tel Aviv al vecino complejo de la Bolsa de Diamantes han aumentado el n úmero de pasajeros en cientos de miles. Una nueva estación en la línea Tel Aviv - Haifa se abrió recientemente en la Universidad de Tel Aviv con un paso bajo nivel a la universidad y al vecino complejo de exhibiciones. El nuevo material rodante que se adquirirá incluirá vagones de dos pisos y vagones de vuelco para un servicio más rápido.
Entretanto, la antigua línea Tel Aviv - Jerusalem se cerró y se ha planificado una línea nueva más rápida que pase por el aeropuerto internacional Ben-Gurión y por la nueva ciudad de Modiín. Un sistema de trenes subterráneos para Tel Aviv y un tren urbano liviano para Jerusalem se completarán en los próximos años, a medida que más y más israelíes opten por el tren.