Un foso artificial de 20 mts. de ancho y 14 mts. de profundidad rodeaba la fortaleza por tres lados, mientras que la pendiente empinada y la torre exterior la protegían desde el este. El foso estaba seco, y su objetivo era evitar que dispositivos de asedio, tales como arietes y torres de asalto, se acercaran a las fortificaciones.
En los cuatro ángulos de la fortaleza se elevaban torres macizas, con otras adicionales en puntos intermedios entre ellas. Las anchas bases de las torres se deslizaban hacia el fondo del foso, para impedir la excavación de túneles. En los pisos superiores de las torres había troneras protegidas por nichos cubiertos. La ubicación de las torres era tal que todo el contorno de las murallas podía ser cubierto por fuego cruzado. Casi todas las torres tenían poternas al foso, con escaleras estrechas; los peldaños eran inusualmente altos, sin duda para dificultar la entrada del enemigo desde el exterior.
En el patio entre las murallas de la fortaleza exterior y la fortaleza interna había grandes salas cubiertas con bóvedas, que servían de establos, depósitos y viviendas, y daban acceso a las posiciones de defensa en los techos.
La fortaleza interior
Dentro de la fortaleza exterior, y separada de ella por el patio, había una fortaleza interior (alcázar, mazmorra). Se trataba de una estructura cuadrada de 50 x 50 mts., de dos pisos de alto y rodeada por una muralla con torres en las esquinas. Esta fortaleza interior podía resistir el asedio aun después de que la fortaleza exterior cayera en manos del enemigo. El acceso principal estaba en el lado oeste. En el centro había un patio abierto rodeado por espacios abovedados que servían de refectorio, cocina, lugar de encuentro, depósitos, viviendas, etc. El piso superior servía de comando central de la fortaleza e incluía las residencias de los caballeros, así como una pequeña capilla construida con piedra caliza y techada con bóvedas cruzadas.
La fortaleza de Belvoir tenía el papel de servir de principal obstáculo ante las tentativas musulmanas de invadir el reino cruzado desde el este. En 1180 fue atacada por esas fuerzas, pero sus poderosas fortificaciones resistieron la acometida.
Después de la victoria del ejército musulmán comandado por Saladino en la batalla de los Cuernos de
Hittín, Belvoir fue sitiada. El asedio duró un año y medio, hasta la rendición de los sitiados el 5 de enero
de 1189.
Las fortificaciones de Belvoir fueron desmanteladas en 1217-28 por los gobernantes musulmanes que temían la reconquista de la fortaleza por los cruzados. En 1240 les fue cedida por acuerdo; la falta de fondos les impidió restaurar las fortificaciones y pocos años después retornó al control musulmán.
La fortaleza de Belvoir quedó en ruinas hasta las exhaustivas excavaciones realizadas en 1966. Las fortificaciones, bien conservadas bajo grandes masas de escombros, fueron puestas al descubierto, y una vez finalizadas las tareas de restauración, el lugar fue abierto a los visitantes. Se trata de la fortaleza cruzada más grande e impresionante de Israel.
Las excavaciones fueron llevadas a cabo bajo la dirección de M. Ben-Dov, en nombre de la Autoridad de Parques Nacionales.