"Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de familias, ya ancianos, que habían conocido la casa primera, lloraban en alta voz viendo echar los cimientos de esta obra..." (Esdras 12:3)
Después de la represión de la segunda rebelión judía contra Roma en el año 135, se prohibió a los judíos vivir en Jerusalem, que fue reconstruida por el emperador Adriano y llamada Aelia Capitolina. Aun así, en el Talmud y en otros textos hay evidencias de que la peregrinación de judíos continuó, aunque más no fuera para lamentar la destrucción del Templo.
El emperador Constantino y sus sucesores cristianos continuaron con el edicto de Adriano que prohibía a los judíos vivir en la ciudad. Sin embargo, todos los años permitían a los judíos acceder al Monte del Templo el 9 de Av, día de la destrucción del Templo, para lamentarse ante sus ruinas (que los bizantinos dejaron deliberadamente asoladas). Este hecho fue mencionado en el año 333 por un visitante cristiano, el Peregrino de Burdeos.
Algunas referencias en textos rabínicos de la época indican que los judíos también oraban frente al actual Muro Occidental (Hakótel Hamaaraví), remanente del muro de contención herodiano en la explanada del Monte del Templo. Esta costumbre se prolongó después de la conquista musulmana de 640, cuando se volvió a permitir a los judíos vivir en la ciudad, aunque fueron excluidos del Monte del Templo, que fue convertido en un recinto musulmán (Haram esh-Sharif).
La presencia judía en Jerusalem se volvió a interrumpir en 1099, con la conquista cruzada de la ciudad y la subsiguiente masacre de las comunidades judía y musulmana. Sólo en el período cruzado tardío se volvió a autorizar la residencia de los judíos en la ciudad. Según el viajero judío Benjamín de Tudela, que la visitara en 1163, unos 200 judíos vivían cerca de "la Torre de David, y trabajaban los cueros, pagando un gravamen al rey". También mencionó que frente al Templo Domino se podía ver "el muro occidental y todos los judíos acuden allí para decir sus plegarias cerca de la pared del patio".
Desde el siglo XII, y con excepción de los 19 años comprendidos entre 1948 y 1967 (cuando la Ciudad Vieja quedó bajo gobierno jordano), el Muro Occidental ha sido el lugar de mayor veneración donde los judíos decían sus plegarias. Cuando Jerusalem fue reunificada al terminar la Guerra de los Seis Días, la estación de radio oficiaI leyó la noticia: "Har Habayt beyadeinu" (el Monte del Templo está en nuestras manos). Los judíos del mundo entero estaban en éxtasis.
Tal como lo fuera el Templo en tiempos antiguos, también el Muro Occidental es un lugar de peregrinaje durante las tres grandes festividades religiosas judías: Pésaj (Pascua), Shavuot (Pentecostés, la "Fiesta de las Semanas") y Sucot (la Fiesta de los Tabernáculos).
De acuerdo con la tradicional costumbre judía, junto al Muro hay zonas de oración separadas para los hombres y las mujeres.
Jerusalem: La ciudad
La Basílica de la Agonía (La Iglesia de Todas las Naciones)
La Capilla de Dominus Flevit
La Iglesia del Santo Sepulcro
El Cenáculo en el Monte Sion
El Monte del Templo - El Haram esh-Sharif
Yad Vashem
- Mapa de Jerusalem