Recientes Descubrimientos Arqueológicos
Jerusalem La tumba de un ermitaño encadenado
Sobre una colina próxima a la ruta Jerusalem-Belén se descubrió en 1991 un complejo subterráneo de celdas del período bizantino, compuesto por un acceso con escalones que conducía a una antecámara recubierta con mampostería que contenía ocho nichos rectangulares, probablemente usados para almacenar libros y efectos personales. La celda más alejada (1,75 x 0,85 mts. y 1,70 mts. de altura) estaba también parcialmente recubierta con mampostería y tenía pequeños nichos con recipientes de cerámica en cada uno de ellos; del cielo raso pendía un portalámpara.
El esqueleto de un asceta de unos 24-26 años yacía sobre el piso, de costado, con las piernas recogidas y una cadena de hierro enrrollada cuatro veces alrededor de la pelvis y rodeando los hombros. La cadena, de seis metros de largo, pesaba seis kgs. y estaba compuesta por eslabones de 50 mm de largo.
El esqueleto pertenecía a un recluso cristiano que había elegido vivir como ermitaño en esa celda subterránea. El uso de pesadas cadenas era una forma aceptada para mortificar el cuerpo, evitar pensamientos impuros y asegurar el celibato. La habitación apartada del ermitaño se convirtió en su cámara funeraria y posteriormente se construyó sobre ella una estructura recordatoria circular de 9,4 mts. de diámetro.
Yodfat
En los restos de la ciudad judía de Yodfat en la Galilea se descubrió una fosa común. Los huesos de por lo menos 30 personas fueron hallados en una cisterna de agua, en la que habían sido depositados. El acontecimiento proveyó una evidencia vívida del relato del testigo presencial Flavio Josefo acerca de la sangrienta batalla que tuvo lugar allí el año 67 EC, durante la rebelión judía. El historiador informó que hacia el final de la lucha, los sobrevivientes judíos se suicidaron y que él personalmente se rindió a los romanos.
Tiberiades Un tesoro de objetos de metal
En 1998, durante unas excavaciones realizadas en el extremo sur de la antigua Tiberíades, fueron descubiertos tres grandes potes de alfarería del período fatimita (siglos X-XI). Las vasijas, ocultas bajo el piso de un edificio, contenían cerca de 500 objetos de bronce y cobre, en excelente estado de conservación: candelabros, veladores, cuencos, tazas, jarras, botellas, pequeñas cajas, incensarios, lámparas de aceite, campanas y pequeñas esculturas de pájaros y serpientes. Los objetos habían sido fabricados con técnicas variadas de fundido y repujado, y algunos tenían tallados complejos, decoraciones grabadas e inscripciones en árabe.
Se trata de la mayor colección de objetos de metal del período fatimita hallada hasta el momento en Israel. También se encontraron muchas monedas del mismo período, con símbolos cristianos, lo que podría indicar que los objetos pertenecían a un mercader cristiano o a un forjador de metales. Se ignora la razón por la cual el tesoro estaba escondido, pero probablemente tenga relación con la conquista de Tiberíades por los cruzados en 1099.