Un innovador Centro de Comunicaciones en Jerusalem mejora la integración social y la satisfacción individual.
por Simón Griver
El Centro Comunitario Cagan de Comunicaciones en Jerusalem es algo especial: congrega y ayuda a personas de todas las profesiones a que realicen su propio potencial individual y a superar sus problemas personales.
Ubicado en un barrio conocido por su bajo nivel de vida, uno de los principios básicos del Centro consiste en la integración. Sus novedosas actividades de vídeo y fotografía atraen a participantes de Jerusalem y los alrededores y ofrecen un futuro más optimista a las 1.500 personas que acuden al centro semanalmente.
"En el país existen muchos centros de comunicaciones", explica Yojai Rottenberg, director del Centro Cagan. "Pero nosotros somos el único con un filosofía educacional que motive a la gente, en particular a la que tiene una baja autoestima. Los conflictos que se originan en una reunión de personas que provienen de diferentes entornos ponen de manifiesto sus sentimientos y las ayudan a aceptarse mutuamente".
Mientras el Centro Cagan tiende un puente para cerrar la brecha que separa a gente diferente, su éxito más resonante radica en la ayuda que ofrece a las distintas personas para que superen sus complejos y concreten todas sus potencialidades.
Yossi Fackenheim, de 19 años, acudió al centro durante seis años y tomó parte en una producción de vídeo y en un programa de fotografía. Yossi señala que disfruta de todos los aspectos del programa, desde escribir y fotografiar hasta el actuar y producir.
"La parte más importante del trabajo que he terminado hasta ahora es un documental sobre mi madre, que agonizaba atacada por el mal de Alzheimer", recuerda. "Murió a principios de este año, después de muchos sufrimientos. La realización de la película me ayudó a enfrentarme con el dolor. Fue algo terapéutico".
Después de cumplir con su servicio militar, el mayor Rottenberg del Cuerpo de Educación y la Unidad de Salud Mental se hizo cargo del Centro Cagan en 1991. Creado en 1968 por la Municipalidad de Jerusalem y por el capítulo británico de la WIZO (Organización Internacional de Mujeres Sionistas), el centro funcionó como un centro comunitario habitual hasta la llegada de Rottenberg, que le agregó una dimensión especial con actividades de vídeo y videofotografía, y más recientemente incorporó también una estación de radio y actividades de Internet.
Gittit Perlmutter, que durante los últimos seis años impartió un curso de producción de vídeo, hace hincapié en el hecho de que el principal objetivo de dicho curso es que la gente se divierta. "Pero más allá de eso, la producción de una película forma parte del proceso de crecimiento de estos jóvenes", añade. "Les aumenta la conciencia de sí mismos y les enseña a ser responsables, a tomar decisiones y a entablar una mejor interacción social al trabajar juntos".
Hila Perlmutter (sin relación de parentesco), de 18 años, vive cerca del centro y empezó a asistir a él hace tres años. "Hice películas sobre ciclomotores, sobre mis creencias filosóficas y sobre fiestas callejeras", explica. "Me gusta fotografiar, actuar y dirigir. Aprendí mucho sobre mis sentimientos. Hacer una película confiere mucho poder: se puede distorsionar, editar y censurar lo que la gente dice. Pero es importante intentarlo y filmar la verdad". Hila, que en cierto momento consideró abandonar la escuela, confía ahora en estudiar cine. Rottenberg señala que esto demuestra que las actividades creativas como la producción cinematográfica pueden influir sobre los jóvenes que han perdido el rumbo.
Rottenberg se siente particularmente orgulloso de las oportunidades que el Centro Cagan ofrece a sectores especiales de la población: niños y adultos con discapacidades.
Para Avner Moskovitch, de 40 años, que trabaja como empaquetador en una fábrica textil de Jerusalem, la visita al Centro Cagan es el punto culminante de la semana. "Estamos preparando una película sobre mi vida", dice. "Volvimos a la zona del mercado de Majané Yehuda, en la que crecí, para filmar escenas de mi infancia. Filmamos los escalones por los que mi padre me empujaba cuando era niño. Esto me ayudó a perdonarlo por la forma en que me amenazaba cuando yo era pequeño".
Los participantes en el Centro producen programas locales para el canal de televisión por cable en Jerusalem, y en otra parte de la ciudad se ha abierto una extensión del mismo que se dedicará a las actividades periodísticas, tales como la producción de un diario.
"En esencia, lo que hacemos es ayudar a la gente a encontrarse a sí misma", dice Rottenberg. "Lamentablemente es algo que las escuelas y otros marcos más convencionales generalmente no pueden hacer".