Una sinagoga italiana de 300 años de antigüedad encuentra un nuevo hogar, y una nueva función, en la Tierra Santa.
por Lili Eylon
Un ventoso día de marzo, durante la visita del Papa a Jerusalem, un grupo de 40 peregrinos de Italia se dirigió al Centro Umberto Nahón del Judaísmo Italiano. Querían ver la sinagoga que estuviera durante por lo menos dos siglos y medio en su pueblo natal, Conegliano Veneto, a unos 60 kilómetros de Venecia. Para ellos era un pedazo del hogar lejos de casa.
El interior de la sinagoga de Conegliano Veneto fue desmantelado y traído a Israel después de la Segunda Guerra Mundial, junto con cientos de preciosos objetos rituales y de uso diario dejados de emplear por la población rural judía que a comienzos del siglo XX se trasladó a Roma y a Milán. Vuelta a armar en Jerusalem, la sinagoga exhibe hoy en día estos tesoros y sirve tanto de museo para el público en general, como de centro comunitario para las 1.300 familias judías de origen italiano que viven en Israel.
Pero el elegante edificio que alberga la sinagoga cuenta también con evidencias de los tiempos otomanos, en los que fue utilizado como escuela católica alemana para huérfanas asirias. El sultán turco Abdul Hamid permitió que el edificio fuera redecorado con la condición de que su retrato ocupara un lugar central. Así, el rostro del sultán mira desde el cielo raso del que fuera el cuarto de una Madre Superiora, entre frescos ecuménicos y citas del Antiguo y del Nuevo Testamento en alemán, hebreo y árabe. Hoy en día en esa hermosa habitación suele repercutir el sonido de canciones y conciertos de cámara, por lo general de compositores italianos.
Según Nava Kessler, directora del Centro, alrededor de 40.000 visitantes anuales - escolares, turistas, nuevos inmigrantes e israelíes veteranos - vienen a recrearse con los tesoros. Entre las exhibiciones hay antiguos tejidos, coloridas ketubot (contratos matrimoniales), elaboradas cajas de caridad, hermosos muebles, y otros - todos objetos que anteriormente pertenecieron a alguna opulenta comunidad judía. Estos objetos frecuentemente han sufrido por décadas de negligencia, y son "revividos" por profesionales y voluntarios antes de ser expuestos.
"Tenemos por delante dos grandes aniversarios por celebrar", dice David Cassuto, un arquitecto de Jerusalem que encabezara la comunidad italiana en Israel y es también un activo líder del Centro. "Este año conmemoraremos nuestro propio milenio: celebraremos los 2000 años de existencia ininterrumpida de la comunidad judía en Roma". Roma y Jerusalem será una exhibición didáctica compuesta por antiguas fotografías, manuscritos y material impreso que revelarán los cambios en el estilo de vida de los judíos de Roma y destacarán las relaciones entre Roma y Jerusalem en el presente.
Entre los expertos en restauración se incluyen Olga Neguevitsky, nacida en Moscú, quien antes de venir a Israel trabajaba en el Museo Pushkin de su ciudad natal, y Elisabetta Calo, que se especializa en la restauración de muebles con lustre. Ambas artesanas realizan su "magia de renovación" en los talleres de carpintería y de textiles del Centro mismo, poniendo meticulosa atención a cada detalle.
"Usted sabe", agrega Cassuto, "ésta es la más antigua cooperación en Roma entre dos religiones. Los judíos romanos viveron armoniosamente en medio de la población hasta 1554, cuando fueron confinados a los guetos. Pero esto no fue muy estricto. Muchos judíos podían salir y circular libremente, y los guetos fueron abolidos en 1848. Y los italianos (una cálida sociedad sureña) han conocido poco antisemitismo; judíos y cristianos siempre trabajaron juntos".
"La otra celebración tendrá lugar en la primavera del año 2001", continúa, "para conmemorar los 300 años de la sinagoga Conegliano Veneto, construida originalmente en 1701. Esperamos que llegue una gran delegación del pueblo, encabezada por el alcalde".