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Tratamiento del Shock Toxico

1 jun 2000
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Junio de 2000
 
     
Tratamiento del Shock Tóxico
 
 

 

 

Una nueva droga puede salvar a cientos de miles de personas de todo el mundo de la amputación de extremidades y de la muerte.

por Judy Siegel-Itzkovitch

Es irónico que el mismo número de personas que llegan a los hospitales a tratarse una infección coge nuevos contagios en los hospitales mismos. La amplia existencia de microbios en los hospitales, que son resistentes a los antibióticos y atacan a pacientes con un sistema de inmunidad débil es responsable del fenómeno conocido como shock tóxico. En estas condiciones, el paciente debilitado es atacado por la virulenta bacteria que se multiplica con rapidez y causa una neumonía y una falla orgánica tan rápidamente que los médicos por lo general no tienen tiempo para identificar la causa y combatirla con remedios efectivos. Tan sólo en Israel hay 400 casos por año de shock tóxico, de los cuales entre el 15 y el 25% terminan en muerte y muchos otros en la pérdida de las extremidades "devoradas" por las toxinas.

Además de los muchos miles de casos de shock tóxico como resultado de infecciones dentro del hospital, este estado es común en aquellas personas con sistemas de inmunidad debilitados que sufren de un envenenamiento por comida. Asimismo, se ha informado de un shock tóxico como resultado de el uso inapropiado de tampones.

El shock tóxico es el resultado de los venenos producidos por las bacterias estafilococo y estreptococo, que activan las células de inmunidad, conocidas como células T. Estas células T introducen moléculas llamadas citoquinas, que inducen a ese estado. Pero ahora un equipo, de científicos de Jerusalem, encabezados por el Profesor Raymond Kaempfer, un virólogo molecular de la Escuela de Medicina Hadassa de la Universidad Hebrea, ha diseñado una molécula sintética llamada "antagonista" que ha demostrado bloquear con éxito la capacidad de las toxinas de activar las células T en ratas de laboratorio.

Compañías farmacéuticas y sus investigadores médicos en el mundo han gastado cientos de millones de dólares en infructuosos intentos para tratar el shock tóxico; sus intentos de vencer las nocivas proteínas tropezaban con el nivel extremadamente alto de las moléculas citoquinas producidas en el cuerpo inmediatamente después de la introducción de una toxina.

El Prof. Kaempfer y su equipo decidieron centrarse en el bloqueo de la "cascada de toxicidad" antes que las células T sean activadas. Ellos creen que su droga P-12 (en nombre de los 12 aminoácidos que la forman) puede ser el primer arma contra las virulentas corrientes de bacterias que producen el shock tóxico. Después de exponer ratas a una variedad de toxinas, las inyecciones de la nueva sustancia no sólo salvaron a todas de la muerte y la enfermedad, sino también la vida de alrededor de la mitad de los roedores en los que el proceso de shock tóxico ya había comenzado. El equipo está trabajando ahora para desarrollar una vacuna preventiva, además de una inyección de P-12 para tratar a las personas expuestas a toxinas bacteriales.

Los experimentos clínicos en seres humanos se llevarán a cabo el próximo año en varios centros médicos israelíes bajo el financiamiento del Departamento de Defensa de Estados Unidos, ansioso por emplear la droga para evitar la muerte y la amputación de brazos o piernas de soldados y civiles expuestos a toxinas mortales en una guerra bacteriológica.

Dado que la proteína patentada es simple y relativamente barata de producir y ha demostrado no tener efectos secundarios nocivos, la droga podría ser suministrada con seguridad a pacientes en las salas de emergencia que presenten los primeros síntomas de un shock tóxico. Asimismo, podría ser empleada para evitar un colapso masivo de órganos en enfermos de inmunidad deficiente con neumonía o SIDA, sugiere el Prof. Kaempfer, cuya investigación, realizada junto a sus colegas la Dra. Guila Arad, Revital Levy y Dalia Hillman fue publicada recientemente en la prestigiosa revista británica Nature.

 
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