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Cabeza dura

1 jul 2000
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Julio de 2000
 
     
Cabeza dura
 
     

La jaqueca puede, de algún modo, ser 'buena' para la salud.

por Daniela Ashkenazy

Los miembros de la "comunidad" de jaqueca pueden contar acerca de las diferentes formas con que enfrentan un ataque: algunos buscan la causa en algún alimento particular que suponen provoca el ataque; otros se dan una ducha caliente; hay quienes usan medicamentos. Algunos se colocan cáscaras de banana en la frente con la esperanza de obtener algún alivio. La mayoría cae en cama, oscurece la habitación y espera hasta que pase, ya sea tres horas o tres días más tarde. Ninguno ha encontrado una cura total. No obstante, hay una buena noticia para quienes sufren de jaquecas - no morirán de un ataque al corazón.

A esta conclusión llegó un estudio realizado en el Centro Médico Rabín (Beilinson) en Pétaj Tikva. Siendo las enfermedades cardíacas la principal causa de muerte en Occidente, las personas que sufren de jaquecas - un 16% de la población - constituyen un subgrupo de muy bajo riesgo, con muy pocas posibilidades de sufrir alguna vez un ataque cardíaco.

Estudios previos han mostrado que además de un agudo dolor de cabeza y náuseas, hay otros cambios físicos que tienen lugar durante un ataque de jaqueca, incluyendo la constricción de los vasos sanguíneos en diversas partes del cuerpo. El estudio originalmente pretendía determinar si la constricción de los vasos sanguíneos que tiene lugar en el pecho constituye un factor de riesgo - quizás causante de ataques cardíacos.

El Dr. Arieh Kuritzky, director de la Unidad de Neuralgia del Departamento de Neurología y Presidente de la Asociación Israelí de Neuralgias explica: "Hay una investigación que ya ha relacionado los espasmos en las arterias coronarias con las jaquecas. Dichos espasmos son parte integral de la enfermedad misma. La primera etapa de nuestro trabajo se centró en individuos que habían sufrido un ataque al corazón. Sorprendentemente, los resultados indicaron una incidencia muy baja de jaquecas entre aquellos que habían sufrido un ataque cardíaco - 6% en comparación al 16% en el grupo de control que no había padecido un ataque al corazón."

Intrigado por los hallazgos, el Dr. Kuritzky, junto con el Dr. Ram Paz del Instituto Cardíaco y la candidata a doctorado Orit Lerner examinaron la frecuencia de ataques cardíacos solamente entre personas que padecen de jaquecas. Una muestra de 150 pacientes de jaquecas mayores de 50 años fue comparada con 150 personas de la misma edad, que no sufren de jaquecas.

Después de neutralizar otras variables posibles - factores de riesgo como alta presión sanguínea y diabetes y el uso de ciertos medicamentos - el equipo descubrió que los pacientes de jaquecas tenían once veces menos probabilidades de sufrir un ataque al corazón.

El Dr. Kuritzky considera que debe funcionar un cierto tipo de "proceso de familiarización": cuando los vasos sanguíneos en el pecho se contraen durante un ataque de jaqueca, las víctimas sienten dolores en el pecho y sus corazones sufren de un leve caso de abastecimiento irregular de sangre. Con el correr del tiempo, especula, las jaquecas "condicionan" al corazón para afrontar este tipo de presión. Así, cuando ocurre repentinamente un grave abastecimiento irregular de sangre al corazón - como sucede justo antes de un ataque cardíaco - el corazón está mejor preparado para hacer frente a dicha situación.

Más allá del "beneficio" de un bajo riesgo de ataques cardíacos, agrega el Dr. Kuritzky, 'quizás podamos entender por qué existen las jaquecas. Las jaquecas pueden ser una especie de mecanismo protector que nos advierte cuando nuestro nivel de colesterol es demasiado alto, o cuando comemos demasiado de cierto alimento, o no dormimos bien. La presión también provoca un dolor de cabeza como un escudo protector - convirtiéndolo en cierta medida en una 'bendición'."

 
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