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Ahora estas en el ejercito

1 ago 2000
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Agosto de 2000
 
     
Ahora estas en el ejercito ...
 
 

 

 

 

Daniela Ashkenazy
 

Para bien y para mal, los padres israelíes cumplen una función integral en el servicio militar de sus hijos.

por Daniela Ashkenazy

En 1999, se comenzó a transmitir Tironut (Campamento de reclutas) - una serie de TV que describe la vida en el ejército israelí. El programa, centrado en una compañía de nuevos reclutas en entrenamiento básico para la brigada de infantería Golani, reflejaba fielmente las peculiaridades de la sociedad israelí: sólo la mitad del argumento está basado en los entrenamientos; la otra mitad gira en torno a las relaciones soldado - padres, un dominio que no está reservado solamente para las horas libres.

En uno de los episodios, una madre ansiosa es detenida por exceso de velocidad al viajar a la base de su hijo porque sospecha que está en problemas. El policía confisca su licencia y conduce el coche por ella el resto del camino. Otro episodio trata sobre un huérfano que falsifica un formulario de consentimiento, que le permite voluntarizarse a una unidad de combate, y un padre dominante propenso a la violencia doméstica que convierte el día de visita de los padres en una pesadilla peor que el entrenamiento básico. Si bien es ficticia, la serie presenta un cuadro bastante fiel de la cultura militar israelí. Una división entre la vida civil y la militar es prácticamente imposible, porque uno no puede separar a los padres judíos de sus hijos, ni siquiera durante el servicio militar.

Reconociendo este hecho, desde mediados de la década del 80 el ejército ha buscado activamente el modo de conseguir el apoyo de los padres, iniciando encuentros entre representantes de las FDI y los padres mientras los conscriptos son aún alumnos de secundaria, y en diversos momentos a lo largo de su servicio militar. Esto comienza con el "día de visita de los padres" en la base militar, destinado a reforzar la motivación y facilitar el shock de la transición de la vida civil a la militar, tanto para los padres como para los nuevos reclutas. A lo largo del servicio militar de sus hijos, los padres reciben invitaciones para participar en la ceremonia de prestación de juramento, en las graduaciones de los diversos cursos y en otras oportunidades, incluyendo presenciar el primer lanzamiento de los nuevos paracaidistas. Hay incluso algunos pocos casos en los que oficiales reservistas han insistido en participar junto con sus hijos en su primer salto. Las largas caminatas que culminan con la recepción de la boina de la unidad son también frecuentemente motivo para picnics familiares.

El lazo padres-ejército comienza temprano. Los padres por lo general participan activamente en la decisión sobre la unidad en la que sus hijos serán apostados. Es muy común que los padres "usen sus conexiones" para lograr que sus hijos sirvan en la rama o la unidad que desean. Muchos incluso pagan por cursos privados para mejorar el estado físico de sus hijos que desean ingresar a unidades de combate especiales. No obstante, consciente del apoyo que brindan los padres, cuando se trata de motivación, el ejército pregunta a los reclutas si sus padres apoyan su decisión de servir en una unidad de combate y exige el consentimiento formal de los padres o tutores en caso de hijos únicos o huérfanos.

Los padres también ayudan a facilitar la vida del recluta en el ejército proveyendo a sus hijos de equipo no esencial, desde una reserva de buenas medias, ropa interior térmica y pedazos de franela para limpiar el arma, hasta un sinfín de "extras" como cintos acolchados para portar el rifle, bolsos para organizar el equipo y guantes de goma para limpiar las letrinas. Pero probablemente la más importante pieza de equipo en la lista "casi esencial" es un teléfono celular - empleado no sólo para reducir los peligros de hacer autostop ("Mamá, estaré en el cruce a las 11:15 p.m.") sino también para mantenerse en contacto regular con la familia y los amigos.

La práctica de los días de visita programados de los padres es parcialmente un intento de las FDI para recobrar el control del contacto entre los padres y el ejército. Hasta hace una década la mayoría de las bases permitían a los padres visitar los sábados, cuando las actividades se reducen al mínimo para respetar el shabat. (En bien de la igualdad, los padres de soldados religiosos podían visitar los viernes en la tarde). Como resultado de esto, los fines de semana las bases se llenaban de padres con canastas de picnic. El ejército puso un límite a esto cuando los padres empezaron a aparecer en las maniobras en el terreno.

Al mismo tiempo, un creciente fenómeno de padres que llaman a los comandantes de sus hijos para quejarse por un "trato injusto" llevó a las FDI no sólo a cerrar la mayoría de las bases los fines de semana a la entrada de padres, sino también a prohibir el contacto entre los jóvenes oficiales y los padres. A pesar de esto las líneas de comunicación entre los padres y los comandantes de las bases se han mantenido abiertas y los comandantes solicitan que los padres les informen acerca de problemas especiales que según ellos no son tratados en forma adecuada.

Indudablemente, uno de los casos más extraños de este tipo fue el de un conscripto que tenía miedo a la oscuridad. Durante más de un mes, cada vez que el joven debía montar guardia, su madre lo acompañaba en secreto durante su patrulla alrededor de la base, y se iba al amanecer, antes de ser "descubierta" - hasta que la solicitud de su hijo de ser transferido a otra unidad en la que no tuviera que montar guardia sacó el incidente a luz. .

Una vez finalizado el entrenamiento básico, la mayoría de los soldados de las FDI se vuelven a casa - permanentemente. Dado que el país es pequeño, muchos soldados viven en sus casas y viajan a diario a las bases, distantes hasta 100 km. de su hogar, en transporte público gratuito. Aquellos que residen en la base reciben frecuentemente licencia los fines de semana, y llegan a casa cargando enormes mochilas con ropa sucia. Y cuando los hijos tienen licencia y lucen sus vaqueros, los padres entran en acción haciendo el lavado de ropa semanal.

 
 
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