Tome un escenario selvático en la Alta Galilea, agréguele jóvenes músicos de primera categoría y excepcionales interpretaciones vocales e instrumentales, condiméntelo con un ambiente familiar y - voilá - ante Ud. el Festival de Música de Kfar Blum.
por Lili Eylon
La Galilea, la región norte de Israel, atrae durante todo el año turistas locales y extranjeros a sus verdes paisajes y sus afamados lugares históricos. Pero todos los veranos el kibutz Kfar Blum es sede de un festival de música que ofrece al visitante una experiencia singular.
Los músicos residen dos semanas en el kibutz, la primera, en ensayos y la segunda, en el Festival mismo. Los visitantes que se alojan en Kfar Blum tienen la oportunidad de encontrarse con los artistas de manera informal, cambiar ideas sobre las piezas interpretadas e incluso participar por las noches en "clásicos conciertos improvisados", en los que se pueden unir a los profesionales.
Durante la semana previa al festival los músicos ensayan en forma intensiva y crean conjuntos musicales ad hoc. Los ensayos, abiertos al público, tienen lugar en los cuatro nuevos y espaciosos estudios del kibutz (cada uno de ellos con una capacidad para 100 personas), así como en el auditorio de su Centro Clore de Música y Danza (con capacidad para 200 butacas), que durante el año recibe a los estudiantes de danza y música de los kibutzim y aldeas de la región.
La segunda semana está dedicada a más de una docena de conciertos con tres o cuatro presentaciones diarias, desde composiciones conocidas hasta piezas nuevas y experimentales, y todas son transmitidas en vivo por la emisora radial "La Voz de la Música".
Este año, el festival tuvo lugar del 22 al 29 de julio. El concierto ante-estreno, destinado a todos los grupos de edad, se llamó "Los Pájaros en la Música" e interpretó música desde la Edad Media hasta el siglo XX que imita el canto de los pájaros y, según el prospecto del festival, "incluso compite con él". Entre las piezas interpretadas se contaron "El ruiseñor enamorado" de Couperin, "El gallo, el cucú y el burro", de Hoffmeister, y una sonata de Vaughan Williams, "Imitando a los Pájaros".
El programa del Festival - que incluye música clásica y moderna, canciones y bailes - fue rico y variado, al igual que los lugares de las presentaciones. Una pieza de música contemporánea fue interpretada por seis percusionistas en la Vinería Ramat Hagolán en la cercana ciudad de Katzrín. Otro concierto fuera del kibutz se llevó a cabo en el patio de una fábrica en la ciudad de Rosh Pina, y estuvo a cargo de un grupo que se llama "Los Beatles del Jazz".
La mayoría de los conciertos en el festival anual son ejecutados por artistas locales, pero algunos de los músicos vienen del exterior; este año de Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos. Además de los instrumentalistas, seis cantantes ofrecieron cantatas de Bach y canciones de Ravel y Debussy, el Coro de la Alta Galilea interpretó música coral y cinco bailarines del Centro Clore de Música y Danza agregaron su talento al variado programa.
Hubo también varios estrenos, entre ellos las canciones de "En el Cielo", una obra sobre los cruzados escrita por Yacov Shabtai. Las canciones fueron compuestas por Shlomó Gronich, fundador del Coro Sheba de jóvenes inmigrantes etíopes, y fueron acompañados por un cuarteto de flautas y un piano. Otros estrenos incluyeron "Ana a través del vidrio" para percusión, cuarteto de cuerdas y un bailarín, de Menajem Wiesenberg; Sonata en do mayor "Homenaje a Joseph Haydn" para tres flautas, de Yejezkel Braun; y un sexteto de cuerdas de Menajem Zur.