La periodista de Shalom visitó a un grupo de mujeres egipcias en
agosto pasado, en un curso para expertas agrícolas en Israel.
Formaban un alegre grupo ese día en Jerusalén, pero eso no
disminuía el aura de seriedad que las envolvía. Eran cinco
de un grupo de 30 instructoras agrícolas egipcias de El Cairo,
Gizeh, Tanta, Alejandría, Omraneya y Gharbeya, en Israel en un
curso de tres semanas de duración, para perfeccionar sus
conocimientos y observar métodos agrícolas en Israel.
Durante nuestra conversación, cada una de ellas proyectaba un
fuerte sentimiento de confianza en sí misma, de motivación, de misión. Hablaron de su tiempo en Israel, de su trabajo en su
país y de sus aspiraciones.
El curso fue auspiciado por MASHAV, el Centro de Cooperación
Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel,
juntamente con CINADCO, del Ministerio de Agricultura, en
cooperación con el Gobierno de Egipto, y financiado parcialmente
por el Gobierno de Dinamarca a través de su agencia DANIDA
(Asistencia Danesa para el Desarrollo Internacional). Si bien ha habido
otros cursos similares, éste era especial: los participantes eran
todas mujeres.
Las participantes viajaron, durante las tres semanas, por todo el
país para hacer observaciones profesionales en el lugar mismo, pero su vivienda temporal en Israel fue el Kibutz Bror Hayil, no lejos de la
ciudad meridional de Ashkelon. Hicieron una gira por la región de
Ramat Haneguev, en donde observaron cómo se usa el agua salobre en la agricultura, viajaron a la región de Lachish, camino a la cual
plantaron árboles en el Bosque de la Paz, fueron al norte del
país, con algunas granjas en su orden del día, y visitaron
un mercado de frutas y verduras en Tel Aviv, en donde vieron y probaron
algunos de los productos de la agricultura israelí. En el kibutz
hubo conferencias y discusiones sobre riego, fertilización y
protección de plantas. Allí se les dio también un
curso básico de computadoras, e incluso lograron encajar unas pocas horas para estudiar el idioma hebreo.
La visita a Jerusalén fue un día libre. En ese día,
serían turistas y descansarían de sus conferencias sobre
gestión y planificación agrícola. Visitaron los
lugares santos y, en un momento dado, se separaron: las musulmanas fueron a mezquitas, mientras que las cristianas visitaron iglesias. Comprar
recuerdos en el centro comercial en Jerusalén fue un plan que
realizaron juntas, como asimismo, una parada en el Muro Occidental,
sagrado para los judíos. Al día siguiente, debían
partir para la región del Mar Muerto y ver una fábrica de
cosméticos, que produce cremas hechas con los mismos minerales
locales utilizados hace mucho tiempo por la reina Cleopatra.
Laila Ahmed Elkeie, con un aire de autoridad evidente, era la líder del grupo. Trabaja en la administración central del Ministerio de
Agricultura, es responsable del servicio de extensión del
Ministerio. Cómo fueron elegidas las participantes del grupo?
Mujeres provenientes del entorno agrícola podían
presentarse. Quienquiera que lo desease podía presentar su
candidatura, respondió. Y cuando volvamos, habrá otra semana de instrucción en Egipto.
Tuvo palabras de elogio para la gente a cargo del curso: el director
Ovadia Keidar, la coordinadora Miranda Zamir y el coordinador profesional Yehiel Shalom, y para sus viviendas en Bror Hayil. Se preocuparon tanto
de nosotras! E incluso nos enseñaron hebreo.
Suzanne Ahmed Mohamed Elhindi es ingeniera agrónoma en el
Ministerio de Agricultura en El Cairo, coordina entre su oficina y los
granjeros que cultivan verduras, fruta, trigo y otros cultivos. Hago que
tomen conciencia de sus problemas y procedo a enseñarles
cualesquiera habilidades que puedan necesitar. Estamos hablando de
agricultoras -mujeres que operan sus propias pequeñas fincas
particulares- cuyo tamaño es generalmente de 20 dúnam. El
trabajo de Suzanne comprende también la difusión de la
información a los medios de comunicación.
El Egipto central es el área de la que es responsable Laila Olfat
Abd Elkaby, como directora de desarrollo rural del Ministerio de
Agricultura. Se ocupa especialmente de la capacitación,
inspección, control y transferencia de tecnología a las
agricultoras. También se ocupa de la producción no
tradicional de forraje, tal como el maíz, explica. Las partes no
utilizables para el granjero son vitaminas para el animal. Lo que le
gustaría destacar a su regreso a Egipto son las innovaciones en el cultivo de tomates que presenció en la zona de Ramat Haneguev y en
las ciudades de Kalansua, Taibe y Tira. Admiró la alta calidad de
la producción de tomates y flores que vio, como asimismo el
tamaño y gusto de los pimientos verdes, fresas y mango. Deseo venir en diciembre y dar un mordisco a uno de los enormes mangos que vi
aquí cuando todavía estaban verdes, sonríe.
Aida Elsayed Nour y Suzanne Fouad Soliman Fekry viven en
Alejandría, y su trabajo las lleva a granjas en el distrito de
Behera, aproximadamente a unos ¾ de hora en autobús de la
ciudad. Están encargadas del trabajo de capacitación en las aldeas. Tenemos un centro permanente de planificación y aprendizaje
en nuestro distrito. Está lleno de equipo que los agricultores
pueden pedir prestado gratis, explican. Y hay un laboratorio para leche y productos lácteos, tal como el queso.
Junto con la gestión de la cría de pollos, lechería y piscicultura, Nadja Abd Elfattah Ata Aly, enseña a las agricultoras
habilidades en labores domésticas, tales como cocina nutritiva,
costura y tejido. Como resultado de su curso en Israel, le gustaría agregar, al regreso a su país, la planificación de
invernaderos para tomates, pepinos, pimientos y fresas. Esto podría
crear tantos nuevos puestos de trabajo, comenta.
La importancia de la computadora no pasa inadvertida para estas expertas
agrícolas. El hecho de poder investigar, almacenar y luego
recuperar todo tipo de información importante, es una gran ayuda
para nosotras, todas ellas convienen.
Pero la tarea de estas mujeres extremadamente motivadas no termina
aquí. Su misión las conduce a todos los aspectos en la vida de una agricultora, incluso el personal. Así, después que
ellas se ganan su confianza, les enseñan a leer y escribir, y de
acuerdo con la política gubernamental egipcia de ralentizar la
explosión demográfica del país, ellas instruyen a las agricultoras sobre el control de la natalidad. En realidad, nosotras no
les enseñamos el control de la natalidad, dice Nadja, sino que las
ayudamos a ponerse en contacto con el médico. Y luego hacemos un
seguimiento.
Viajo bastante, agrega Nadja. Es un día en la oficina, un
día en la aldea. Por término medio, llego a visitar seis
aldeas cada semana.
Durante la última semana de su estadía en Israel, ellas
estuvieron ocupadas preparando sus proyectos especiales. Se dividieron en tres grupos y el último día del curso presentaron tres
proyectos:
Un análisis de si es aconsejable y viable el cultivo de
tomates, pepinos y pimientos.
Cuál inversión es mejor,
plantar damascos o duraznos? Un examen fundado en una investigación basada en datos computarizados en los últimos nueve años.
Planificación de la distribución de agua para toda la
granja, sobre la base de cálculos computarizados.
Cada presentación se acompañó con diapositivas
generadas por computadora, hechas por las participantes.
Un gran momento se produjo durante la ceremonia de graduación de
las expertas en el Kibutz Bror Hayil, que fue cubierta por los medios de
comunicación escritos y también los electrónicos.
Vinieron a felicitarlas representantes de los gobiernos de Egipto y
Dinamarca; el Director de MASHAV, Haim Divon, y Avraham Edery, que preside el otro centro de capacitación de CINADCO en el Kibutz Shefayim.