El autor fue uno de cuatro hindúes que participaron en un curso aquí, en Israel, entre diciembre de 1966 y abril de 1967. En aquella época él trabajaba para el Estado de Uttar Pradesh, de Comisionado de Educación en la Unión Cooperativa Estatal. Ya retirado, actualmente es Presidente del Consejo de Amistad Indo-Israelí en Ghaziabad (un suburbio de Nueva Delhi), y en Kanpur, ciudad a unos 450 km. de la capital.
Marzo de 1967
El autobús serpenteaba por la colinas de Judá, con sus 34 ocupantes procedentes de 14 países de Asia y África. Ellos estaban finalizando los cuatro meses del 14 Curso Internacional sobre Cooperación y Estudios Laborales en el Instituto Afro-Asiático, Tel Aviv. La emoción estaba patente en sus rostros, porque iban a visitar al Presidente de Israel en la Jerusalén Nueva. El aire matutino era fresco, lozano y perfumado por la primavera. El verde y las flores daban encanto al panorama.
Luego de algunos virajes, el bus se detuvo entre bloques de edificios. Nuestro director, Akiva Eger, conversó con dos guardias de uniforme azul oscuro y nos condujo escalera arriba, a un gran salón en donde el Presidente recibe visitantes. Las paredes estaban desnudas. Contaba con una vieja alfombra de pared a pared. Unas 40 a 50 pequeñas sillas plegables, una mesa y unas pocas sillas completaban el decorado.
Nos recibieron jóvenes mujeres-soldado uniformadas, con bandejas de jugo de naranja en pequeños vasos, y desaparecieron como Ariel, antes que nuestros ojos pudieran solazarse en su belleza. Tomamos asiento en el orden alfabético de nuestros países. Una señora delgada, con un lápiz y una libreta de notas, anunció la llegada del Presidente y se sentó en un rincón.
Nos pusimos de pie en honor al Presidente Zalman Shazar (historiador, poeta y estudioso). Nos observó a todos. Luego que nuestro director hubo finalizado un breve informe sobre el curso, nos presentamos y nombramos nuestro país. El Presidente dijo una sola frase en inglés, diciendo que hablaría en hebreo, siguiendo la tradición de la Residencia Presidencial, y su secretaria traduciría. Habló con gran fervor y entusiasmo. Varias veces pronunció la palabra "Hodu" (India), elogió a la India por su antigua civilización y los profundos lazos de amistad entre los pueblos de los dos países. Nos definió como embajadores honorarios de buena voluntad de Israel en nuestros países y expresó su esperanza de que, cuando regresáramos a nuestros países de origen, esparciríamos entre nuestro pueblo un mensaje de amistad y fraternidad hacia Israel.
La severa austeridad de la Residencia Presidencial, el estilo de vida simple y la altura del pensamiento de su ocupante, fueron para nosotros impresionantes y desconcertantes al mismo tiempo. Excepto por las sillas y la mesa, el salón se parecía al Ashram (lugar de vivienda y plegaria) de Mahatma Ghandi en Sabarmati Ahmedabad, Gujrat.
Cuando llegó el momento de partir de Israel, sentí como si me arrancaran capas de piel.
Diciembre de 1996
Si alguien creía que nuestros guardias Gatos Negros eran amenazadores, debería ver los Comandos israelíes que protegían al Presidente de Israel, Ezer Weizman, en su primera visita a la India. En una recepción en su honor, ofrecida por el Dr. Yehoyada Haim, Embajador de Israel, en el Hotel Taj Mahal, la crema de la sociedad de Delhi y dirigentes de la Asociación de Amistad observaban fascinados al Presidente de cabellos canos, rodeado por un pequeño ejército de fornidos Comandos israelíes con walkie talkies y ojos centelleantes. El Sr. Weizman, sin embargo, cautivó a todo el mundo al acercarse a estrechar manos, conversar y posar para fotos con cualquiera de los invitados que se las arreglase para pasar a través de los anillos de la seguridad. El Presidente estaba evidentemente cómodo, con esa sensación que se tiene cuando visita un lugar donde se está como en casa, mientras una sensación de nostalgia me atenazaba, junto al sentimiento de un sueño realizado.
El Presidente Weizman se entusiasmó cuando lo saludé con un "Shalom Aleijem", y le conté de mi encuentro anterior con el Presidente Shazar en Israel hace 30 años. Le entregué, además, un artículo que publiqué sobre India e Israel.