Las mujeres palestinas y las israelíes son vecinas, pero tienen distintos ambientes sociales!, dijeron las participantes en el Seminario sobre Papeles Cambiantes de la Mujer en la Sociedad. Debemos construir puentes entre nosotras. Cada mujer tiene un amplio círculo de influencia, que empieza en el hogar y se mueve a través de la familia, amigos y vecinos hacia la comunidad más amplia. Por ello es vital que todas nos expresemos y en voz alta!, concluyeron.
A esta conclusión llegaron 32 mujeres profesionales, la mitad de
las cuales provenía de siete ciudades dentro de la Autoridad
Palestina. Se trataba de profesoras, trabajadoras sociales, mujeres de
negocios e ingenieras. Las otras participantes representaban a 10 clubes
de la Unión Internacional de Soroptimistas de Israel, una
organización mundial de mujeres en la gestión y las
profesiones, que trabajan mediante proyectos de servicio para hacer
avanzar los derechos humanos y la situación legal de las
mujeres.
El Seminario sobre Papeles Cambiantes, de tres días, fue
planificado mediante la colaboración del Centro Golda Meir de
Capacitación Internacional en el Monte Carmel (MCTC), que funciona
en el marco del Centro de Cooperación Internacional del Ministerio
de Relaciones Exteriores de Israel (MASHAV), la Unión Internacional
de Soroptimistas de Israel y la Comisión del Alcalde de Haifa sobre
el Estatus de la Mujer. Fue coordinado y moderado por Fannette Modek, ex
Directora del MCTC y Asesora Principal de MASHAV en Asuntos de los
Sexos.
Mazal Renford, Directora del MCTC, dio la bienvenida a las participantes y
destacó que, aun cuando el Centro ya ha albergado varios talleres
para profesionales palestinos, este Seminario ha sido el primer
diálogo femenino conjunto israelo-palestino. En el plenario y en
discusiones de grupo, durante el almuerzo y la pausa del café, las
participantes comprobaron que tienen un montón en común, y
las animadas discusiones informales casi hicieron peligrar la puntualidad
de las presentaciones formales! Las conferenciantes, que provenían
de los sectores israelíes árabe y judío y asimismo de
la Autoridad Palestina, se refirieron a temas relacionados con los papeles
productivos, de reproducción y de liderazgo comunitario de las
mujeres. A través de relatos personales y el uso del
análisis de casos, las miembros del panel trazaron el arduo camino
que la familia y la sociedad deben seguir para cambiar los estereotipos
ligados a los papeles femeninos.
Incluso en una sociedad relativamente desarrollada como la israelí,
los valores patriarcales (tanto en el sector judío como en el
árabe), cambian muy lentamente. Las participantes del seminario
tuvieron la oportunidad, en discusiones de pequeños grupos, de
recordar sus experiencias, propias y ajenas, cuando de niñas o
jóvenes sintieron por primera vez el peso del estereotipado papel
femenino impuesto externamente. En forma general se convino en que, cuando
las jóvenes deben elegir entre la sumisión o la
independencia, el precio a pagar es elevado. No obstante, el criterio para
un cambio exitoso es alcanzar el equilibrio entre las responsabilidades
laborales y familiares.
Las participantes del seminario rechazaron el estereotipo de que las
mujeres no pueden pensar por sí mismas, no tienen discernimiento o
son incapaces de internalizar y defender un sistema de valores.
Por otra parte, las mujeres, con su expectativa de vida que se eleva hasta
los 78 años, encaran un período más largo de
actividad después de los años de fertilidad, y deben llegar
a estar bien informadas sobre los avances médicos que les
permitirán gozar de calidad de vida, mientras continúan
contribuyendo a la sociedad. Lamentablemente, las mujeres tienden a
internalizar la importancia prioritaria que la sociedad ha asignado a su
papel reproductivo, hasta el extremo de llegar a desatender sus propios
deseos y necesidades de salud.
Se ha dicho que la sociedad asigna papeles a los sexos desde el momento de
la concepción, como se ve en las actitudes y comportamiento de las
familias cuando aguardan el nacimiento de un niño o una
niña, o al nacimiento y en los primeros años. Sin embargo,
otra miembro del panel buscó en el aula la explicación de
por qué niños y niñas, que disfrutan de la misma
calidad y duración de la educación, no estaban alcanzando
las mismas posiciones en el trabajo o la vida pública. Su
investigación indicó que los profesores, aun cuando se
consideraran sin prejuicios hacia los sexos, en realidad se comportaban en
forma que realzaba los logros de los niños respecto a los de las
niñas. Llamaban primero a los niños, alentaban a los
niños a hacer memoria de la respuesta correcta, suponían que
las niñas sabían menos matemáticas, dejaban manipular
a los niños los aparatos de laboratorio mientras las niñas
miraban. En otras palabras, esperaban menos de las niñas y las
niñas correspondían a sus expectativas.
Dos miembros del panel se refirieron al mundo del trabajo, en donde el
revolucionario desarrollo de la ciencia y la tecnología han
convertido el lugar de trabajo, que era uno de dura labor, a otro cuyo
entorno físico puede ser tan estético como el propio hogar.
El trabajo puede aumentar la esfera de las relaciones humanas, reducir el
aburrimiento y ampliar las posibilidades de la creatividad humana, tanto
para hombres como mujeres.
La ocupación independiente es un ingreso alternativo creativo para
mujeres, que requiere completa devoción, muchas habilidades y un
entorno de apoyo para empresarias que sólo están comenzando.
La conferencista informó sobre su investigación en la
Autoridad Palestina acerca de los obstáculos que afrontan las
mujeres empresarias en el sector formal. Aparte de que las mujeres carecen
de conocimientos en administración de empresas, de recursos
financieros y habilidades de marketing, los bancos comerciales exigen
garantías de propiedad que pocas mujeres tienen, debido a las leyes
de herencia tradicionales, y para inscribir el negocio se deben estampar
dos firmas, incluso una masculina. El resultado es que la mayoría
de las empresarias operan en el sector informal, y la mayoría de
las mujeres que obtienen un ingreso fuera del hogar, trabajan en
fábricas o para subcontratistas.
Con todo, la vida está cambiando para las mujeres palestinas. Han
sido iniciados centros de producción colectiva, con jardines de
infantes contiguos, más jóvenes asisten a la universidad y
los clubes femeninos locales organizan conferencias y programas de ayuda
para mujeres.
El último tema analizado fue: Derechos Humanos son Derechos de las
Mujeres. La conferencista señaló que las mujeres no
disfrutan de mayores derechos debido a que no todas las sociedades aceptan
la universalidad del concepto, y a que no todos los gobiernos se han
comprometido a implementar la Declaración Universal de los Derechos
Humanos de la ONU (1948), o la posterior Declaración de Viena
(1993), la cual instó a que haya más mujeres en los
organismos gubernamentales y organizaciones internacionales de toma de
decisión.
Por lo tanto, es esencial que las organizaciones nacionales e
internacionales de mujeres, tales como la Internacional Soroptimista,
mantengan el tema de los derechos de las mujeres en su propio orden del
día y en el de quienes toman las decisiones pertinentes.
En conclusión, las participantes en el Seminario consideraron que
se ha hecho poco caso de las mujeres porque éstas tienden a ser
tímidas y dudan en demasía si hablar claramente; para
contrarrestar esto, debe empezarse por el hogar. A los niños y
niñas en desarrollo deben dárseles los mismos deberes,
privilegios y responsabilidades. Las materias controvertidas, por ejemplo,
la violencia en el hogar, la discriminación en el lugar de trabajo,
el hostigamiento, etc., deben ser abordadas francamente.
Todas reconocieron la posición central del papel de la mujer en las
sociedades sanas, y la necesidad de reforzar sus capacidades. Sin embargo,
hubo un reconocimiento general de que, a todos los niveles, debe
mantenerse a los compañeros masculinos informados, implicados y
asociados a los proyectos y objetivos de las mujeres. Ello hará
cambiar gradualmente las percepciones que tienen hombres y mujeres los
unos de los otros y de sí mismos en la dirección deseada.
Tal como dijo Naama Grinshpan, Presidenta de la Unión Internacional
de Soroptimistas de Israel, en la clausura: Se ha dado un gran paso para
la Mujer y la Cultura de la Paz! Las participantes se separaron con la
promesa de continuar el diálogo, la próxima vez en la
Autoridad Palestina.