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Sin yeso

1 ago 2000
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Agosto de 2000
 
     
Sin yeso
 
 

 

 

 

 

Cortesía: Centro Médico Infantil Schneider
 

Un estudio revela que niños que padecen enfermedades cardíacas deben recibir una atención especial cuando se les saca un yeso.

por Daniela Ashkenazy

La posibilidad de que "morirse de miedo" pueda ser más que una simple expresión lingüística fue el objeto de un estudio realizado en el Centro Médico Infantil Schneider en Pétaj Tikva.

El estudio examinó y midió la tensión que experimentan los niños pequeños cuando se les saca un yeso. La razón del estudio fue el trágico caso de una criatura de 18 meses, que padecía una enfermedad al corazón, que se desplomó y murió a consecuencia de una falla cardíaca - según creen los médicos - poco después de que un doctor le sacara el yeso de un hueso quebrado y lo mandara a casa con sus padres.

"El caso ocurrió hace varios años", recuerda el Dr. Kalman Katz, un importante profesor del departamento de ortopedia. "El niño vino a que le sacáramos el yeso. El procedimiento fue absolutamente normal. El equipo médico y los padres se despidieron y los padres se dirigieron hacia el ascensor, cuando el chico de pronto se desplomó". Dado que los padres eran religiosos, no se llevó a cabo una autopsia, pero el Dr. Katz sostiene que hay lugar a creer que la causa de la muerte pueda provenir de una palpitación irregular provocada por el miedo. El niño sufría de una enfermedad cardíaca congénita que afectaba las funciones eléctricas en el músculo del corazón.

Si bien los dentistas ya han escrito acerca de la relación existente entre el ruido del taladro dental y la ansiedad en los niños, hasta el momento no se ha efectuado ningún estudio profesional sobre un posible peligro para los enfermos cardíacos durante la remoción del yeso. El Dr. Katz, junto con los doctores Rami Fogelman, Joseph Attias, Eljanán Bar-On, Avner Czieger y el Profesor Mijael Soudry decidieron llevar a cabo un estudio interdisciplinario - reuniendo no sólo cirujanos ortopédicos sino también expertos en cardiología, psiquiatría infantil y audiología. Los decibeles registrados por el ruido de la sierra utilizada para cortar el yeso eran equivalentes a un alarido. "Hubo un acuerdo general en que el ruido probablemente es una fuente de miedo, y este miedo influye sobre la fisiología - incluyendo un aumento en el ritmo de los latidos del corazón", señaló el Dr. Katz.

Para probarlo, se supervisó con un equipo de electrocardiograma (ECG) la conducta de veinte niños sanos que llegaron a que se les sacara un yeso. El estudio comparó el número de los latidos de diez niños que recibieron tapones para colocarse en los oídos y así reducir el ruido de la sierra con el de diez niños que no recibieron ninguna protección contra el ruido. Los resultados indicaron que los latidos de los niños expuestos al ruido fueron un 21,7 % más altos que lo normal, mientras que los niños que se colocaron tapones al activarse la sierra experimentaron un aumento de sólo un 11,1% en las palpitaciones.

En abril del presente año, el Dr. Katz presentó los hallazgos del estudio en el encuentro anual de la Sociedad Europea de Ortopedia Pediátrica, en Milán, y se desató un animado debate entre los colegas, que comentaron que también ellos se habían topado con casos de niños aterrorizados al ver y escuchar la sierra, aunque no necesariamente niños "muertos de miedo".

Un colega dijo que él ya no usaba sierra, sino que ablandaba el yeso en agua. Otro dijo haber desarrollado una sierra silenciosa. "Existía una conciencia sobre el problema, pero relativamente reciente, que acompaña el desarrollo de la ortopedia pediátrica como una especialidad, separada de la ortopedia general", explica el Dr. Katz. "Consecuentemente, los especialistas han empezado a tratar a los jóvenes pacientes como gente con necesidades especiales. Los más problemáticos son los niños de hasta seis o siete años de edad". Un informe detallado acerca del estudio aparecerá próximamente en la publicación estadounidense Journal of Bone and Joint Surgery.

"Yo siempre he demostrado sobre mi propio brazo a los jóvenes pacientes que no es una sierra que corta. El instrumento simplemente oscila de la derecha a la izquierda, no hacia adelante y atrás. Pero el movimiento va acompañado por mucho ruido", dice el Dr. Katz. El y sus colegas consideran que se debe tener especial cuidado al tratar niños que sufren de cardiomiopatía - una situación congénita del músculo del corazón - y de otras enfermedades cardíacas. "Puede ser inteligente no sólo usar tampones para los oídos, sino tampoco utilizar sierra en todos esos casos", recomienda. Las probabilidades de que la ansiedad sea perjudicial para la salud de otros niños son mínimas, pero el Dr. Katz recomienda los tapones como una buena práctica aún para niños sanos. En el Schneider, el uso de tapones para oídos mientras se saca el yeso es ahora una práctica regular.

 
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