El Seminario Profesores Enseñan la Paz fue impartido por el
Instituto del Neguev para Estrategias y Desarrollo de la Paz (NISPED), en el sur de Israel. La reportera de Shalom estuvo allí.
Profesor Geoffrey Tabakin se paró frente a un grupo de 30
educadores - profesores, directores, administradores - esparcidos en un aula en el Centro de Seminarios del kibutz Ruchama, en donde el grupo se
hospedó en julio de 1999, y empezó a gruñir como un
cerdo, sus motivos para tal conducta eran más serios de lo que uno podría suponer a primera vista.
Entonces él pasó a observar, en una demostración en
vivo que arrancó carcajadas a su auditorio, que cuando se escucha a un cerdo verdadero con atención, todos suenan igual, pero el
chillido real es muy diferente a los sonidos que les atribuimos.
Había en juego un doble motivo detrás del cuento del
cerdo:
1. Tabakin intentaba ilustrar gráficamente que nuestras
percepciones del otro no son siempre fieles y pueden cambiar, si nos
molestamos en escuchar atentamente lo que dicen los otros.
2. Los educadores pueden usar el juego mucho más eficazmente
que la enseñanza de texto, para crear nuevas formas de mirar a los otros en sociedades hendidas por tensiones étnicas o religiosas.
El Profesor Tabakin, derribando conceptos comunes entre demasiados
profesores acerca de que el juego es sólo ponerse sudoroso y fuera de control, dijo, que juego significa cualquier material o instrumento que excita la imaginación, genera trabajo creativo y entusiasma a los
niños implicados en el proceso de aprendizaje, en tanto que
comunican el uno con el otro, sea mediante un poema, una historia, una
canción. Continuó durante dos horas con ejemplos
gráficos de cómo se puede animar y activar a los
niños, y, al mismo tiempo, crear un aula pacífica, armoniosa y democrática, como una experiencia de aprendizaje en coexistencia pacífica y genuina comunicación.
Una animada y franca discusión en clase durante la sesión,
deparó algunos consejos a los participantes sobre cómo
vender el juego a cualquier autoridad conservadora. Por ejemplo: traer a
grupos de expertos en psicología infantil para explicar a los
supervisores y directores, que el juego es bueno para el desarrollo de los niños. Se debe comprender las necesidades y miedos de los
supervisores y ayudarlos a comprender por qué esto no es una
amenaza sino una ventaja, concluyó Tabakin, uno de los cuatro
disertadores que impulsaron y tuvieron un papel preponderante en la
conducción del seminario de tres semanas dedicado a Profesores
Enseñan la Paz.
La idea de un programa especial para enseñar a educadores
cómo enseñar la paz, surgió de una exitosa serie de
nueve programas de capacitación en liderazgo para palestinos, y de algunos otros programas de capacitación para personas de
países centroeuropeos, como Bosnia, ya realizados bajo los
auspicios de MASHAV.
El Seminario Profesores Enseñan la Paz reunió a MASHAV y la experiencia y apoyo de tres ONGs - dos israelíes y una
estadounidense - dedicadas a la resolución de conflictos: La primera el Instituto del Neguev para Estudios de Paz y Desarrollo (NISPED), de dos años de existencia, en el Shaar Neguev College, muy cerca del
kibutz Ruchama, cuyo fundador, el Dr. Yehuda Paz, es un ex director del
Instituto Internacional. La segunda el Instituto de Asuntos Mundiales en
Washington DC, de 75 años de antigüedad, que suministró una parte de los fondos, y a uno de los impulsores clave: el presidente de la organización y profesor en la Universidad Americana, Profesor
Hrach Gregorian. El tercer elemento -y uno de los organismos que
promovieron el seminario- fue la Asociación Mayer Yaari para la
Educación Progresista, cuyo director, Amos Davidowitz,
formuló el currículo y actuó de coordinador del
curso.
No sólo los cuatro impulsores, Tabakin, Gregorian, Paz y
Davidowitz, provienen de diferentes ambientes, sino también los 30 participantes; todos tienen su origen en sociedades que afrontan tensiones ligadas a conflictos étnicos, incluso judíos
israelíes y árabes palestinos de Israel y de la Autoridad
Palestina; franceses de origen flamenco y de padres norafricanos; griegos y turcos; chipriotas de cada una de las dos comunidades étnicas -turcos al norte y griegos al sur-; como asimismo, un participante de
Irlanda del Norte y dos estadounidenses. Aunque son diferentes
étnicamente, todos se dedican a la educación y todos son
individuos ya involucrados en el incremento de la armonía en sus
comunidades; su participación es auspiciada, en su mayor parte, por sindicatos de profesores, redes escolares y ONGs en sus respectivos
países, comprometidos en intensificar el diálogo y la
comprensión.
El foco del currículo
Geoffrey Tabakin, experto en educación en escuelas primarias, con una afinidad por la pedagogía innovadora, condujo las sesiones sobre Resolución de Conflictos y el Individuo, y Aspectos
Culturales de la Educación por la Paz. Como experto en el
desarrollo de currículos al nivel universitario, uno de sus
principales papeles en el seminario fue, después de oír
todos los ejemplos de proyectos finales que los participantes estaban
haciendo, ayudar a los equipos a convertir los datos en un plan de
lecciones para un sistema escolar o en una actividad informal, que una ONG pudiera llevar a cabo.. Hrach Gregorian definió a su colega como a un individuo que, en tanto que intelecto organizador, trata de entretejer todo para entender qué está pasando.
Gregorian, cuyo Instituto se ha dedicado, desde 1924, a los programas de
capacitación para incrementar las habilidades profesionales en la
resolución de conflictos y desarrollo de infraestructuras, dio una conferencia a los participantes sobre Aspectos Culturales de la
Educación por la Paz y Enfoques y Disciplinas de la
Educación por la Paz, y al mismo tiempo, también
trabajó con los participantes en el desarrollo de
currículos, elaborados para culminar en la formulación y
presentación de proyectos individuales o de grupo al término del encuentro de tres semanas, que aplicaron los principios y las técnicas presentadas por los dos universitarios. Por ejemplo, uno
de los participantes, un chipriota griego, eligió desarrollar un
plan de lección acerca de un poema por un chipriota turco, sobre
cómo el autor odia la guerra. Su propósito no era
únicamente el mensaje de que no hay ganadores, sólo
perdedores en la guerra, sino también la utilización del
poema como un instrumento para originar una nueva percepción del
enemigo.
Gregorian expresó su opinión sobre lo que hace especial al
programa: Creo que lo singular es el esfuerzo por reunir a una docena de
culturas bastante distintas, en las cuales hay divisiones internas
considerables entre grupos étnicos o religiosos, y hacerlas llegar a algún consenso sobre los currículos que serían apropiados a sus situaciones específicas, cuando regresen a sus
propias culturas. Hay un proceso en el cual, nosotros los impulsores, les presentamos conceptos básicos y luego ellos indican su manera de
tratar esos asuntos dentro de su propia cultura. Después,
compartimos éstos el uno con el otro y tratamos de elaborar un
modelo que, sin este tipo de fertilización recíproca,
sería difícil de desarrollar al trabajar aislados o dentro
de una sola cultura.
El primer paso es proporcionar a los participantes otro enfoque, un
proceso de espejo, en el cual cada uno mira al otro, y hay un
período de revelación para ellos, un cambio por el que pasan los profesores mismos. También hay un subtexto, donde los
profesores comparten entre ellos problemas que podrían creer
únicos de su propia situación, pero que en realidad son
comunes a otros.
Dio el ejemplo de un dicho corriente, surgido de la manera en que uno
trata con sus opresores. Alguien dice un proverbio que revela algo sobre
cómo tratamos con la cultura dominante en nuestra sociedad y, con
toda seguridad, varios otros saltan con algo que es casi idéntico
en su cultura, surgido de examinar proverbios: El americano, Déjate rodar con los golpes, el francés, las cañas se doblan con el
viento, pero no se quiebran, y el persa, te besaré la mano si no
puedo doblarte el brazo, y entonces, te maldeciré. Todos hacen
hincapié en que es más sabio doblarse y ser flexible, que
resistir empecinadamente.
Entre las técnicas discutidas había maneras de tratar
asuntos controvertidos, que pueden ser precisamente aquéllos sobre los cuales uno desea instruir a los niños, pero uno sabe que eso lo meterá en líos con las autoridades, dijo Gregorian.
Cómo se puede sortear esto? Una manera es usar mitos y
metáforas, fantasía, refiriéndose supuestamente a
culturas extranjeras diferentes a la propia y dejar que los niños
lleguen a sus propias conclusiones, dijo.
Otras sesiones del seminario enfocaron aspectos teóricos, tales
como las posibilidades de cambio. Yehuda Paz, por ejemplo, disertó sobre Resolución de Conflictos Estructurales y el Papel de las Organizaciones Humanas en la Resolución de Conflictos. Los
impulsores presentaron la teoría en la que se basan las
técnicas, tales como los tres niveles básicos para el
cambio: El reformador, el más común, trabaja para alterar
las instituciones existentes. El estructural supone que no es suficiente
trabajar dentro del sistema como existe en el presente; uno debe hacer
reformas estructurales a gran escala de la estructura política,
económica. El transformador es la fórmula más cercana al espíritu del Seminario de Profesores Enseñan la Paz: Incluso si uno reforma y cambia la estructura, queda todavía por
transformar la gente, su base de valores, su concepto del mundo y su
manera de ver las cosas. Éste es el aspecto más tajante de
las pedagogías que tienen implicaciones fundamentales para los
profesores, dijo Gregorian.
Amos Davidowitz, cuya ONG se dedica a desarrollar y aplicar
técnicas de enseñanza alternativas e innovadoras,
compartió sus conocimientos sobre educación informal con los participantes. No obstante, el seminario no giró únicamente alrededor de los impulsores; la discusión en grupo y la
dinámica de grupo son un elemento fundamental en el formato de
persona a persona, que considera la comunicación como un
instrumento crucial, dijo, mencionando la naturaleza dinámica de
las presentaciones en el aula, como asimismo, el número de sesiones que fueron dedicadas a presentaciones por los participantes del seminario, quienes ya han desarrollado exitosos proyectos de persona a persona en sus propias comunidades.
Además, a pesar de la gran intensidad del seminario de tres semanas de duración, éste estuvo salpicado de viajes al terreno, que incluyeron no sólo puntos obligados, tales como el lugar santo de
Belén y el Museo del Holocausto Yad Vashem, sino también
lugares como Nevé Shalom, una pequeña aldea experimental de familias judías y árabe palestinas, fuera de
Jerusalén, en donde éstas tratan de vivir juntas en una
comunidad bicultural integrada, que incluye una escuela en donde los
niños estudian en hebreo y árabe en vez de vivir lado a
lado, el modelo dominante en el mosaico cultural israelí. El grupo visitó también varias instituciones dedicadas al fomento de la armonía, tal como el Centro del Medio Ambiente en la aldea
árabe de Sachnin, en Galilea, que se sirve del medio ambiente para fomentar la coexistencia alrededor de una causa común.
El seminario de tres semanas, reveló Davidowitz, no será el único. Se espera iniciar una serie de talleres dentro de los
próximos años, los que serán para una edad
específica, para niños de diferentes edades.
Educación para la Paz
El seminario forma parte de un campo relativamente nuevo,
interdisciplinario dentro de las humanidades, llamado educación
para la paz. La idea es dar a la gente un idioma común para el
diálogo y luego, que cada participante aplique lo que haya
aprendido a su propia situación particular, a fin de incrementar la tolerancia entre comunidades y la coexistencia pacífica dentro de
sus países respectivos. El seminario está estructurado de
manera de dedicar la misma atención y énfasis a aprender de la experiencia de los iniciadores, que a compartir la experiencia
práctica de los participantes, todos ellos personas con
conocimientos prácticos de su propio trabajo en el terreno.
Consecuentemente, se pone énfasis menos en la teoría y
más en la aplicación concreta, tal como uno se ocupa de la
solución de conflictos en situaciones reales.
Así, una de las primeras cosas que se hicieron fue proveer un
idioma común, explicó Davidowitz. Mucho de esto revela
diferentes expectativas y metas: En el conflicto israelo-palestino, la
meta es la coexistencia, aprender a vivir el uno al lado del otro sin
matarse; mientras que en Irlanda del Norte, la meta final es la
reconciliación, volver a juntar las comunidades. En suma, la
definición del punto crucial del problema es un requisito previo
que debe ser clarificado entre los bandos en conflicto, cómo se
define el conflicto, a fin de seguir con la solución del conflicto, dijo.
En una de las primeras actividades, se dividió a la gente en grupos monoétnicos: griego-parlantes y turco-parlantes. Se les dijo a los grupos: Salgan y definan lo que significa conflicto, explicó
Davidowitz. Cuando volvieron, estaban irritados por haber sido segregados. Después de todo, ésa no era la razón por la que
vinieron. El propósito del ejercicio, sin embargo, era subrayar que el grupo étnico es un grupo importante y no se puede simplemente
descartarlo. Nuestros antecedentes individuales conllevan ciertos puntos
de vista.
La filosofía en la que se basa el seminario es servir de
plataforma. El producto final no es sólo el desarrollo de un manual de currículos de proyectos prácticos, sino también la transformación de los participantes, hacerlos cambiar como personas y profesores; ayudarlos a formar redes de comunicación para el
diálogo, antes inexistente entre participantes de diferentes
bandos, como asimismo, que lleven de vuelta ideas que enriquezcan el
currículo u ofrezcan maneras alternativas de enseñar, con el uso de la música, el cuerpo y la mente, una combinación de los instrumentos de enseñanza, no sólo la substancia, dice
Davidowitz.
El seminario no ha inventado la rueda, agrega en conclusión.
Estamos tratando con profesionales que están dedicados a este tipo de trabajo todo el tiempo. El propósito del seminario es solamente clarificar otro cariz en la faceta del diamante, dijo. Otro ángulo, otro punto de vista.
Qué dicen los participantes?
Cuáles fueron personalmente los puntos más destacados del seminario, y en dónde se sintió más el impacto, en lo impartido por los impulsores o en el trasfondo multiétnico?
Petroula Petrou, una chipriota griega, que enseña en la escuela primaria en la capital Nicosia, dijo que la impresionó encontrar problemas comunes entre chipriotas, israelíes y palestinos. Una de las técnicas mostradas en las sesiones, que ella utilizará, es la posibilidad de activar el arreglo de conflictos entre dos niños dentro del aula, aprender a aceptar sus diferencias y el mundo del otro y sus problemas, sin convertirse en enemigos, como una lección para los niños frente a conflictos entre dos
comunidades. El aspecto de las situaciones en el aula, las relaciones
interpersonales, pueden ser utilizados como una oportunidad de
enseñar y una experiencia de aprendizaje para influir en
cómo se comportarán finalmente los niños cuando sean adultos.
Mustafa Onurer, un chipriota turco, maestro de primaria en el sector turco del norte de la isla, quedó impresionado con la diferente filosofía de la enseñanza y la atmósfera
dinámica presentada por los iniciadores, en agudo contraste con la
manera en que a él y a sus colegas turcos se les ha enseñado que es la forma de enseñar. Llegó a la conclusión de
que un etiquetado rígido de las cosas, no funciona.
El impacto de las situaciones en el seminario, que reunió a
educadores griegos y turcos, se vio encarnado en un incidente durante un
viaje de estudios a la escuela del participante palestino Fuad Abdallah Giacaman en Belén: Uno de los profesores chipriotas griegos se
sentó al piano y comenzó a tocar una melodía que
resultó ser una que los chipriotas turcos conocían con
letra diferente. Terminaron por cantar juntos, cada uno en su propio
idioma. El poder del juego, como Tabakin lo llama, se hizo presente en un incidente fortuito, que subrayó la efectividad de las
técnicas que habían conocido en clases. Onurer agregó
que le parecía irónico, incluso embarazoso, que un tercero
hubiera llegado a mostrarles a los dos bandos cómo comunicarse.
Otra participante, que encontró la oportunidad de comparar su
propia experiencia y esfuerzos con los de otros, fue Toni Bautham, de origen sudafricano, quien vive y trabaja como oficial para jóvenes en Irlanda del Norte, a través de una organización cooperativa cuyo objetivo es reunir a católicos y protestantes. Dijo que el seminario le había dado una nueva perspectiva, una concienciación mayor de que no estamos únicamente luchando una solitaria batalla en nuestro propio país, sino que otros están dedicados a combatir problemas similares en todas partes.
Entre los 30 participantes había tres miembros de la misma
organización dedicada a la educación popular para mejorar la armonía étnica: la Sociedad Leo Lagrange. Bernadette
Tetart-Vandenberghe, una administradora superior en ese organismo,
dedicada a definir la política y la organización de alto
nivel, es de ascendencia flamenca. Tiene la esperanza, junto con Fuad
Giacaman y Ariela Mayer-Goldman, de concertar un programa de intercambio de jóvenes de su Francia nativa con colegas israelíes y palestinos. El objetivo subyacente es ampliar el círculo y dar a su organización un alcance internacional.
Khadiga Ghonari, con raíces norafricanas, es un coordinador local en el norte, que se dedica a la educación informal de adultos en un club local Leo Lagrange, y hace que comunidades étnicas diferentes trabajen juntamente en proyectos comunes, sea luchando contra el racismo mediante manifestaciones conjuntas o horneando juntamente galletas. Rashid Lounici, un francés de padres algerinos, que prepara su doctorado en sociología y miembro asociado de la organización, trabaja con niños desfavorecidos, en su mayoría de origen norafricano. En Francia, existe una tensión interna dentro del
niño en crecimiento, tanto para integrar aspectos conflictivos de
su acervo cultural -influido por la cultura norafricana y también
la francesa- como por la necesidad de encontrar su camino dentro de la
corriente principal de la sociedad francesa. El seminario fue, no
sólo una oportunidad de confrontar y examinar conflictos diferentes a los suyos, sino, en realidad, aplicar prácticamente las
técnicas enseñadas en el curso (el uso del juego, relatos,
etc.), en los proyectos finales involucrados en el trabajo dentro de un
marco multicultural: en su caso, una francesa flamenca y un francés argelino, una judía israelí y un musulmán palestino.
Así, el proceso de encontrar un terreno común y forjar un
proyecto común por la comunicación, más que el
contenido mismo del proyecto (el cual es en realidad sólo un
vehículo para la comunicación entre los niños), es la verdadera prueba contundente, sugirió.
La reunión facilitó también los contactos entre
israelíes árabes y judíos, y palestinos que viven en la Autoridad Palestina. Fuad Abdallah Giacaman es el director palestino de un colegio secundario en Belén, en la Autoridad Palestina, y
director del Instituto Educativo Árabe, un centro cultural y de
capacitación de profesores. Es veterano de muchos seminarios y uno de los arquitectos de iniciativas que reúnen a escolares
israelíes y palestinos en actividades comunes y aplica un
currículo en el que se utilizan relatos de las tres religiones
(judaísmo, islamismo y cristianismo), como metáforas para
solucionar problemas actuales, por ejemplo, la historia del rey
Salomón y el juicio por el bebé. No obstante, dijo que el
Seminario de Profesores Enseñan la Paz colocó las relaciones israelo-palestinas en una perspectiva nueva, al dar otros modelos de
conflicto en lugares como Chipre, en donde, según él
considera, el problema es mayor y su configuración impide
resolverlo, debido a la separación total entre los bandos,
exacerbada por la intervención extranjera de Grecia y
Turquía en el conflicto. Giacaman dijo que salió del
encuentro con ánimo más positivo acerca de las perspectivas de israelíes y palestinos. Giacaman y Ariela Mayer-Goldman, una profesora de estudios sociales en la Escuela Secundaria del kibutz
Maabarot, en Israel, estaban en el mismo equipo que desarrolló un
proyecto final, y han concretado planes para reunir a niños
palestinos e israelíes alrededor de un tema común: estudios del medio ambiente.
Mayer-Goldman ya estaba oficiando de jefa de proyecto para la
creación de actividades comunes que reunirán a niños judíos y árabes, y a judíos seculares y religiosos,
para fomentar la tolerancia y generar comunicación. Ya había
puesto en práctica un programa que llevó los estudios
cívicos, incluso la comprensión de las culturas de
minorías, del formato del aprendizaje por textos a proyectos de
investigación basados en equipos y vinculados a estudios
árabes - con conclusiones compartidas en el aula en forma de juegos y otras presentaciones visuales en temas tales como costumbres
árabes de reconciliación (la sulja), destinadas a evitar venganzas entre familias. Mayer-Goldman fue una de las activistas en el programa de reunir niños árabes y judíos -aún en la etapa formativa de hablar entre los profesores- que fue iniciado el año pasado. Uno de sus colegas ha sido Said Odeh, un profesor de
idioma hebreo y de computación en Exsal, una aldea árabe en Galilea, cerca de Nazaret, quien es ahora profesor y supervisor de
escuelas árabes en Jerusalén Oriental. Los dos vinieron al
seminario a fin de obtener información más valedera para
hacer planes de proyectos conjuntos y avanzar de la etapa del hablar al
hacer. El plan es iniciar reuniones conjuntas entre las dos escuelas, en
donde los estudiantes árabes servirán de mentores para
mejorar el árabe de sus colegas israelíes, y viceversa,
manteniendo y profundizando los lazos entre los niños -quienes
estudian en localidades apartadas geográficamente- vía
correo electrónico y grupos de chateo en Internet.