Tres Historias de Constructores
Un anciano carpintero, que estaba por retirarse, habló al contratista que le empleaba de su intención de dejar de trabajar en la construcción y llevar una vida más tranquila con su mujer, gozando de sus hijos y sus nietos. Aunque echaría de menos el sueldo, tenía que retirarse y de algún modo se las arreglaría. El contratista, muy apenado por la pérdida de aquel buen trabajador, le pidió como favor personal que construyera una sola casa más. El carpintero accedió, pero pronto se vio que trabajaba a desgana: hacía el trabajo con negligencia y usaba materiales de baja calidad. Un triste final para una carrera tan dedicada.
Cuando el carpintero concluyó el trabajo, el contratista vino a inspeccionar la casa. Después, entregó las llaves al carpintero. "Toma, la casa es tuya -le dijo-, te la obsequio". El carpintero quedó asombrado. Qué vergüenza! De haber sabido que estaba construyendo su propia casa, lo habría hecho de manera muy distinta.
Así sucede con nosotros. Construimos nuestras vidas, día a día, a veces sin invertir lo mejor en la obra. De pronto nos percatamos, asombrados, de que habremos de vivir en la casa que hemos edificado. Si pudiéramos hacerlo de nuevo, lo haríamos de manera muy distinta.
Es usted carpintero. Cada día pone un clavo, una tabla, una viga. Sus actitudes de hoy, sus opciones, construyen la "casa" en la que vivirá mañana. Construya bien.
Un día, un niño quiso levantar una piedra grande, pero no la pudo mover.
Su padre, que lo observaba, le dijo finalmente: "De verdad pones toda tu fuerza?"
"Claro que sí" gritó el niño, luchando con la piedra.
"No es así -dijo el padre- no me has pedido ayuda".
Una olita, meciéndose en el océano, lo está pasando divinamente. Goza del viento y del aire fresco, hasta que de pronto descubre que las olas delante de ella se rompen en la orilla.
"Dios mío, es terrible -dice la ola- mira lo que me espera!"
Otra ola, que pasa a su lado, la ve muy alicaída, y le dice: "Por qué estás tan triste?"
"Cómo no entiendes? -contesta- Vamos a estrellarnos! Dejaremos de ser! No te parece terrible?
"No, eres tú la que no entiende -contesta la segunda ola-, tú no eres una ola, eres parte del océano."
(Con gracias a Mitch Albom, Tuesdays with Morrie, Doubleday, 1997)
Sea lo que fuere lo que aprendemos: cría de ganado, meteorología, cultivo de árboles útiles, cómo conservar alimentos o cómo enseñar ciencias a los niños (ver este número de la revista Shalom), bueno es recordar que estamos "construyendo" nuestra propia casa y que somos parte de una "obra" mayor.
Su Directora,
Joan Hooper