El Curso Internacional de Ganadería Lechera Intensiva en Diferentes Condiciones de Producción que se lleva a cabo en el centro de formación del CINADCO (Centro de Cooperación Internacional para el Desarrollo Agrícola, del Ministerio de Agricultura de Israel) en el kibutz Shefayim, a 25 km al norte de Tel Aviv, es bien conocido hace ya años en toda América Latina. A lo largo de los años, centenares de profesionales de países latinoamericanos han asistido a sucesivos cursos, realizados bajo los auspicios de MASHAV, en los que se han formado generaciones de expertos de alto nivel. Rara vez se encuentra un proyecto con pretensiones tan modestas que haya ejercido tan amplia y profunda influencia en un sector de producción crítico de todo un continente. Ello se debe a que el CINADCO y su panel de profesionales han generado una tecnología de cría de ganado lechero adaptada a condiciones desfavorables -climas tropicales, suelos áridos, etc.- que ha tenido un amplio impacto en las actividades tradicionales de cría de ganado lechero en América Latina.
Durante muchos años Israel ha ostentado el récord mundial de producción lechera, con un promedio de 12.000 litros por vaca y por lactación, pese a que tradicionalmente se consideraba que las condiciones naturales eran altamente desfavorables para la cría de ganado lechero. Una de las granjas más productivas es la del kibutz Kalia, situado en el desierto de Judea, a orillas del Mar Muerto, una depresión salina a 400 metros bajo el nivel del mar. Sin una brizna de hierba en el horizonte y con temperaturas de 40 grados centígrados a la sombra, las vacas de Kalia, desafiando lo dicho en los manuales de zootecnia, rinden unos 35 a 40 litros de leche diarios. "Qué bueno que las vacas no lean los manuales y no sepan que no pueden existir", bromea uno de los participantes en el curso. Esos éxitos tecnológicos despiertan interés en todo el mundo y por ello es natural que año tras año los cursos internacionales de alto nivel ofrecidos por el CINADCO gocen de un amplio reconocimiento y de una gran demanda en América Latina.
El curso consta de tres partes principales: conferencias sobre materias profesionales, (agrupadas por temas: p. ej.: manejo intensivo del hato, nutrición, mejoramiento genético y cría, sanidad animal, y aspectos económicos); giras de estudio (con visita de fincas del centro de Israel, del norte y del desierto del sur - incluyendo formación en control del estrés térmico en el kibutz Kalia); y elaboración de un proyecto final en grupos, que los participantes preparan sobre temas de su elección y por iniciativa propia, y que evalúan expertos israelíes. El curso abarca también temas de índole general, como charlas sobre la agricultura israelí, la historia del pueblo judío e, inevitablemente, la situación política del país. Además, se organizan visitas de carácter cultural, histórico y religioso: a los Santos Lugares en Jerusalén; a la Galilea, incluyendo Nazaret, y al Mar Muerto, incluyendo una visita a la fortaleza de Masada.
Evelyn Rosenthal, la coordinadora del curso, me presenta a los participantes, que cómodamente sentados en el "club" del kibutz, están tomando café.
"Tomar de acá lo que nos puede servir allá"
Juan Irigoyen, de Salto, Uruguay, señala: "El curso se centra en los problemas de Israel, y así debe ser. Nos muestran claramente los obstáculos que encontraron los israelíes, cómo analizaron los problemas y cómo desarrollaron tecnologías adecuadas. En mi opinión, la idea del curso no es tanto la transferencia de tecnología, sino más bien los métodos de generación de tecnología y su aplicación en la práctica. Las condiciones de producción en Israel son muy especiales: hay cuotas de producción y precios oficiales, y la mayor parte del hato es de propiedad comunal (en los kibutz*) o se maneja en un entorno cooperativo (en los moshav*). En América Latina no existe nada similar a estos tipos de organización. La tecnología israelí no se puede copiar, pero sí se pueden transferir los métodos de solución de problemas. El curso muestra la realidad de Israel tal como es y nos estimula a sacar conclusiones y a tomar lo que es útil y aplicable en nuestros países. Es un enfoque original y muy valioso."
Adrián Diforti, de Argentina, comenta: "Me ha impresionado que el productor israelí esté dispuesto a discutir no sólo su tecnología sino también su economía. En mi país, el ganadero se guarda la leche, es reticente y no comparte su experiencia. Por eso no tenemos datos confiables para fines de planificación y toma de decisiones. Aquí, las dificultades, los intentos e incluso los fracasos se discuten abiertamente y las soluciones aplicadas benefician a miles de productores".
Cuando expertos de trece países latinoamericanos se reúnen alrededor de una mesa, lo normal es que hagan comparaciones. Por ejemplo, comparan los precios al productor y descubren que casi no hay diferencias entre Israel y los países de América Latina. El alto nivel de educación aquí se compensa con la abundancia de recursos naturales allí.
"Nuestros problemas vienen de arriba -dice Irigoyen, a guisa de conclusión-. Aquí se siente la mano de un gobierno que ha tomado la decisión de aumentar la producción de leche. El ganadero israelí sabe que la producción de alimentos es un objetivo nacional y que él goza del apoyo de su gobierno. En mi país, lamentablemente, los gobiernos aún no han decidido si queremos ser un país productor de alimentos o si mejor nos dedicamos a la industria turística e importamos alimentos."
La capacidad de implementar decisiones a largo plazo
El rasgo distintivo del curso del año 2000 en Shefayim es que dos de los participantes son hijos de ex-alumnos. Cecilia Malarín, de 32 años, ingeniera zootécnica de Lurín, Perú, es hija del ingeniero Rodolfo Malarín de Azambuja, que participó en un curso en 1987. Le pregunto si es mera casualidad. "No -contesta-, somos cuatro hermanos, todos vinculados con la ganadería lechera: uno es economista, otro es ingeniero agrónomo y el tercero es zootecnista. Desde que mi padre estuvo en Israel, MASHAV es parte de la familia y participamos en los proyectos israelíes en Perú. Cuando se abrió la matrícula para un curso que me convenía, me matriculé sin vacilar."
Juan Irigoyen, de 27 años, es ingeniero agrónomo del Uruguay. "Llegué a este curso por intermedio del Instituto Nacional de Colonización, en el que asesoro a pequeños
productores en reconversión productiva. Yo sabía algo de Israel, porque mi padre había estado aquí cuando yo tenía 13 años, y desde entonces en mi casa siempre se hablaba de Israel. Nunca imaginé que en el año 2000 estaría yo mismo en Shefayim, siguiendo los pasos de mi padre. Aquí me he encontrado con sus amigos y me he enterado de cosas de mi padre que ni sabía que existían. No tengo palabras para expresar la emoción que siento y me gustaría poder expresar mi gratitud algún día.
Aquí veo, a un nivel más personal, que la amistad entre Israel y América Latina es algo real, tangible, existente. El hecho de que estemos aquí vale más que todas las palabras. El apoyo de Israel a los países de América Latina refleja una decisión genuina y a largo plazo, implementada de forma callada y continua durante decenios. Me impresionó mucho esta capacidad de tomar una decisión y atenerse a ella a lo largo de varias generaciones. Es una experiencia nueva para nosotros, porque estamos acostumbrados a proyectos que se inician con bombos y platillos y que al rato desaparecen, al agotarse el presupuesto. La asistencia de MASHAV es muy seria, muy constante y es la única que nos ha ayudado a largo plazo. Lo único que deseo es que continúe."
* Poblados agrícolas de carácter especial de Israel: los kibutz, fincas colectivas, suman 270, con el 2,3 % de la población del país; los moshav, asentamientos cooperativos, son 450 y agrupan el 3,1 % de la población.
E-mail de un ex alumno de 1987 a una participante en un curso del año 2000:
Querida hija:
Llegué a Israel creyendo que sabía nucho de ganadería lechera. Tenía un pequeño establo (50 vacas en producción) y ya era director de la Asociación de Ganaderos. Los conceptos que aprendí en Israel cambiaron mi vida. Con Shabtai Avni y Ofra Braude (Bar-Am) se estableció una amistad muy especial, a fuerza de hablar de los problemas de nuestro país y de las posibles soluciones. Era impresionante ver cómo gente de un país tan lejano y con problemas tan serios tuvieran tanto deseo de ayudarnos. Gracias a la formación recibida estamos llevando adelante hoy un proyecto ambicioso que abarca a todos los ganaderos lecheros del país, con un objetivo social de asistencia alimentaria: cada día del año, 350.000 niños de las regiones más pobres del Perú reciben una ración de leche natural (antes era leche en polvo). El objetivo que nos hemos fijado para el corto plazo es suministrar leche a 2.000.000 de niños.
Sin embargo, la lucha nunca termina. Como debemos preparar nuevos líderes, seguimos contando con vuestra amistad y ayuda. Muchas gracias!
Rodolfo Malarín de Azambuja,
Presidente de la Asociación de Fongales del Perú.
Fax de Julio Irigoyen
(participante en un curso en 1987)
Estimados compañeros de CINADCO:
Con mi hijo Juan Octavio de alguna manera estoy volviendo a Israel.
Le digo a mi hijo que, igual que yo, va a conocer, convivir con y sentir verdadero afecto por Shabtai Avni, el querido Chope; Ofra Braude, ahora Bar-Am; Uri Ben Eli, Abraham Edery. Les estoy enviando, además de mi bien más preciado, mi hijo, un enorme abrazo. Espero que mi hijo tenga tiempo para apreciar lo que yo experimenté para comprender por qué los quiero tanto a todos ustedes.
Shalom, shalom.
Julio