Recientes Descubrimientos Arqueológicos
Beit Govrín - Anfiteatro romano
Los restos de un anfiteatro romano en Beit Govrín (conocida en el período romano como Eleuterópolis) en la llanura de Judea al suroeste de Jerusalem, fueron descubiertos a mediados de la década del 90. El anfiteatro fue construido en el siglo II en el límite noroccidental de la ciudad de Beit Govrín. Es una estructura elíptica (71 x 56 m.) construida de grandes piedras calizas rectangulares. Tenía una arena amurallada de tierra, con galerías subterráneas. La arena estaba rodeada por una serie de arcos conectados entre sí que formaban un largo corredor circular que sostenía los asientos de piedra encima de él; unas escaleras conducían desde el exterior y desde el corredor circular a las tribunas.
Una habitación abovedada (3,8 x 3,2 m.) debajo de la tribuna occidental probablemente servía para fines de culto (sacellum). Contenía dos altares votivos para incienso, uno con una inscripción dedicatoria en griego, y más de cien lámparas de aceite.
Este anfiteatro, en el que se llevaban a cabo luchas de gladiadores, tenía una capacidad para 3.500 espectadores. Fue construido para las tropas romanas estacionadas en la región después de ser sofocada la rebelión de Bar Kojba (132-135) y estuvo en actividad hasta su destrucción a consecuencia de un terremoto en el año 363. Se encuentra en el parque nacional de Beit Govrín. El anfiteatro ha sido restaurado parcialmente y está abierto al público.
Jerusalem - Taller para vasijas de piedra del período del Segundo Templo
Durante trabajos de construcción en la ladera oriental del Monte Scopus, una explanadora hizo una brecha en el techo de una gran cueva. Inmediatamente quedó en claro para los arqueólogos que la cueva fue excavada por el hombre y que había servido de cantera y como taller para la producción de vasijas de piedra, de un tipo muy conocido a fines del período del Segundo Templo en Jerusalem.
Este período estuvo caracterizado por una mayor observancia de las leyes halájicas (de la Halajá, ley judía) por parte de los judíos. De acuerdo con la Halajá , las vasijas de piedra, a diferencia de las de cerámica, no se convierten en impuras ritualmente. Por eso las vasijas de piedra eran muy utilizadas para el servicio de mesa y para el almacenamiento de agua y alimentos, y muchas de ellas se han descubierto en excavaciones arqueológicas.
El lugar se compone de dos complejos separados de cavernas subterráneas con una superficie total de unos 5.000 m2 excavados en una formación de piedra caliza. Esta formación rocosa fue escogida por ser blanda, lo que la hace apta para la fabricación de este tipo de vasijas. El corte de bloques de piedra rectangulares de aproximadamente 1,5 x 0,7 m. deja ranuras en las paredes, los pisos y los techos de la caverna. Después de cortar los bloques alrededor, eran desprendidos de los muros de roca insertando cinceles de metal detrás de ellos. De esos bloques se fabricaban en la cantera las vasijas de piedra, algunas en el torno y otras a mano.
Cantidades de restos de vasijas de piedra que fueron descartadas durante las diversas etapas de producción, y grandes cantidades de cilindros de piedra de diferentes tamaños (removidos de las vasijas durante el trabajo en el torno) son prueba de la manufactura de decenas de miles de objetos. La actividad en las cavernas tuvo lugar en el siglo I de la EC, hasta la destrucción de Jerusalem por parte de los romanos en el año 70 EC. No se encontraron vasijas enteras, no dañadas; aparentemente éstas eran despachadas a los mercados de Jerusalem y sus alrededores.