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Un Hogar en el Moshav

1 jan 2001
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Enero de 2001
 
     
Un Hogar en el Moshav
 
 

 

 

 

 

 

 

 

Janet Mendelson Moshé
 

El Búfalo ha sido reintroducido en Israel, para deleite de los visitantes, así como para la satisfacción culinaria de los conocedores de quesos finos.

por Janet Mendelson Moshé

Durante el siglo pasado, el búfalo que en alguna época fue empleado para la disecación de los pantanos en la Tierra de Israel desapareció del paisaje, siendo reemplazado en muchos asentamientos agrícolas por la vaca. De acuerdo con Irit Treister, las vacas fueron traídas desde Holanda y criadas especialmente en Israel por sus rendimientos lecheros considerablemente altos. Irit y su esposo Jagai han criado vacas en su moshav (aldea cooperativa) en el centro del país desde su matrimonio. Jagai continuó la tradición de su padre. En 1994, cuando el hijo mayor de Irit y Jagai finalizó su servicio militar, les dijo a sus padres que quería volver a casa, a la granja y trabajar con las vacas. Los Treister decidieron ampliar la vaquería y se divirtieron con la idea de abrir una pequeña lechería.

"Queríamos hacer algo diferente", cuenta Jagai. Después de viajar a Italia y visitar las granjas de búfalos en ese país, decidieron que la importación de búfalos podría constituir una interesante empresa familiar. Jagai explica que a pesar de que parecen muy feroces, los búfalos de hecho son animales dóciles cuya grasosa leche puede ser transformada en los más finos quesos tipo muzarela y ricota.

"La Universidad de Nápoles fue útil y nos contactó con granjeros y lecherías locales", dice Jagai. Itir y él tuvieron que aprender italiano básico para poder comunicarse con los granjeros en Campania, al sur de Italia, y durante sus muchas visitas aprendieron el especial cuidado que se necesita para la crianza del búfalo. Irit estudió también el arte de hacer quesos de leche de búfalo. "Una verdadera muzarela se hace de leche de búfalo y no de vaca", explica.

Cuando los Treister recibieron finalmente el permiso para importar búfalos a Israel era pleno invierno. Después de un mes en cuarentena, las cincuenta cabezas de ganado fueron transportadas en camiones calefaccionados a través de los Alpes hasta Alemania y un avión de carga de El Al los trajo a su destino en Israel.

Seis años después de su llegada, los búfalos siguen siendo una importante atracción en la aldea. Ocasionalmente llega un autobús con turistas que hacen una visita y reciben un refinado desayuno con pan de trigo integral, ensalada, vino y un surtido de quesos. Curiosos paseantes de fin de semana paran a ver los extraños animales y las muestras gratis de sus quesos y yogures convencen a muchos para que compren en la tienda de la lechería, donde trabaja ahora la hija de Jagai e Irit. Su esposo administra el aspecto de comercializacón de la lechería.

Los Treister están orgullosos de su empresa familiar, pero su mayor satisfacción, sonríe Irit, es que los más exquisitos restaurantes a todo lo largo del país usan la fina ricota y la muzarela en sus cocinas.

 
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