1. Nosotros, miembros de la Knesset, el Parlamento de Israel, apelamos a todos los gobiernos, parlamentos, organizaciones civiles y todos aquellos que sustentan los principios de la ley, justicia y moralidad, que emitan un llamado general a los gobiernos de Siria y el Líbano a que tomen parte en la liberación de tres soldados israelíes: Beni Avraham, Adi Avitan y Omar Sawaid, quienes fueron secuestrados de un área bajo control israelí el 7 de octubre, 2000 por el Hizbulá, organización terrorista libanesa, hacia territorio libanés.
Además, hacemos un llamado por la liberación del civil, Elhanan Tannenbaum, quien fuera raptado por la antes mencionada organización el 15 de octubre del 2000 y está siendo detenido en el Líbano, y por información que conduzca al retorno de otros israelíes, perdidos en acción, cuyo destinos son desconocidos desde hace años: Zacharia Baumel, Zvi Feldman, Yehuda Katz, Ron Arad y Guy Hever.
2. La Knesset resalta que el Estado de Israel implementó en su totalidad la Resolución 425 de las Naciones Unidas al replegar sus fuerzas del suelo libanés hacia el límite internacional. Este límite fue demarcado bajo la dirección de las Naciones Unidas y su personal, poniendo estricta atención a cada marca del mapa.
El Líbano no obró acorde a la resolución 425 de las Naciones Unidas. El Ejército libanés debía haber tomado control de la franja de territorio dejada vacante por el ejército israelí, lo cual no hizo. En su lugar, el área fronteriza fue tomada por la organización Hizbulá, que actúa bajo órdenes de Siria e Irán. Esto hizo propicio el secuestro de los tres soldados, hace más de un año.
3. La Knesset desea expresar su aflicción resultante de la total ausencia de alguna señal de vida desde los secuestros o información de alguna especie del destino de los soldados secuestrados, por lo cual sus familias se encuentran en una situación de incertidumbre con respecto a sus seres queridos, sufriendo de manera desconsolada. Esta situación contraviene todo código humano o moral.
4. La Knesset resalta que a pesar de los esfuerzos realizados hasta ahora, siguiendo todo camino posible a través de varios intermediarios, el Hizbulá se ha abstenido de manera inexorable y arrogante de darnos la más mínima información sobre los jóvenes soldados que fueron secuestrados y han prohibido el recibimiento de visitas a todo representante internacional.
5. La Knesset convoca a todos los gobiernos, parlamentos, organizaciones civiles e individuos que están consternados por el asunto del secuestro de los jóvenes soldados, que condenen y denuncien por cualquier medio o plataforma la conducta del Hizbulá y sus partidarios. Conducta que es inaceptable en una sociedad civilizada. Aún en períodos de conflictos amargos entre naciones y pueblos, los códigos básicos humanos de conducta y valores morales deben ser preservados.
6. La Knesset apela de manera especial a las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y a todas las organizaciones internacionales que sustentan los derechos humanos y el bienestar humano a que cumplan el código básico para hacer uso de todo canal, herramienta o medio a su disposición, sin descanso, hasta que sean liberados los soldados secuestrados.
7. La Knesset cree que los esfuerzos para adquirir información y el retorno de los jóvenes a sus casas, no debe ser dejado de lado aún en momentos en los cuales la atención mundial está enfocada en la crucial lucha para erradicar el terrorismo internacional. El destino incierto de los jóvenes está en manos de una organización terrorista y sus partidarios. Por consiguiente, la lucha por regresarlos a sus hogares, importante en derecho propio, es también parte de la lucha para poner fin al terrorismo internacional y todas sus manifestaciones, que hace uso de medios ilegales para instigar ataques crueles e indiscriminados a personas inocentes en todas partes.
8. La Knesset acude a todos los parlamentos del mundo a unirse a esta solicitud y adoptar resoluciones similares, para que toda la atención de su propio pueblo sea enfocada en este asunto, así como la atención de la comunidad internacional. La Knesset urge a los parlamentos a explorar cada posible rincón de ayuda en este intento por arrojar luz sobre el destino de los hombres secuestrados y desaparecidos, con el fin de que puedan ser regresados a sus hogares.