A raíz de los sucesos del 11 de septiembre, muchos miembros de
la industria mundial de aerolíneas se han dirigido a Israel en busca
de asesoría.
por Simón Griver
Desde los ataques aéreos del 11 de septiembre en EE.UU., la línea
aérea israelí El Al y los servicios de seguridad israelíes
han recibido decenas de pedidos de asistencia, asesoría y adiestramiento
sobre cómo evitar futuros incidentes terroristas relacionados con
aviones de pasajeros. "Las solicitudes provinieron de diversas fuentes,"
dijo Najman Kleiman, portavoz de El Al, la aerolínea nacional de
Israel. "Estas incluyeron líneas aéreas y aeropuertos, al
igual que autoridades de transporte aéreo."
Aunque es imposible asegurar que ataques al estilo de los del 11 de
septiembre no puedan ser perpetrados contra Israel, el tipo de medidas
de seguridad que adopta la industria aérea israelí minimiza
en gran medida el riesgo de un ataque así.
Una de estas medidas es la atenta vigilancia del tráfico aéreo
en la región que mantienen los supervisores, explica el Dr. Reuvén
Pedatzur, analista de defensa de la Universidad de Tel Aviv y ex piloto
de la Fuerza Aérea israelí. "Estos aviones son seguidos por
medio de 'transceptores'en la cabina del piloto que envían una
señal digital a los controles aéreos en esos transceptores
son apagados, como ocurrió en los aviones secuestrados en septiembre,
es altamente es altamente sospechoso." Una situación así
sería razón suficiente para enviar aviones de combate a interceptar
al aparato amenazador, agrega el teniente general Dan Shomrón, ex
jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), quien
señala que además de los transceptores, las FDI tiene su
propio equipo sofisticado de radar. "Nuestro radar descubre los aviones
a una gran distancia," explica Shomrón. "Si aviones sospechosos
empiezan a acercarse a un objetivo, podemos rápidamente tomar
medidas."
Un incidente así ocurrió en 1973, cuando un avión
de pasajeros libio inexplicablemente se perdió sobre Egipto y empezó
a dirigirse hacia Israel. El avión fue derribado sobre el desierto
del Néguev antes que se acercara al densamente poblado centro del
país. Y más recientemente, unos pocos meses antes de los
ataques del 11 de septiembre, un avión ligero que voló ilegalmente
a Israel desde el Líbano fue derribado por la Fuerza Aérea
sobre la costa del Mediterráneo.
No obstante, el derribar aviones es un último recurso. Idealmente,
se debe impedir que los terroristas intenten siquiera secuestrar un avión.
Esto se puede lograr por medio del comprehensivo examen de los pasajeros,
lo que es una práctica de rutina en El Al. Esta filosofía
de seguridad fue introducida después del secuestro de uno de los
aviones de El Al en 1968. Desde entonces no se ha sabido de nuevos intentos
para secuestrar alguno de sus aparatos.
Amiram Maor, Director de la División de Negocios y Mercadeo
- Grupo ISS de las Industrias Militares de Israel (IMI), es también
el director administrativo de la Academia de Adiestramiento Anti-terror
y Seguridad Avanzada de la IMI. La Academia proporciona adiestramiento
para unidades antiterroristas y oficiales de seguridad similares a los
usados por El Al. "Al parecer la respuesta a los ataques en EE.UU. será
en dos etapas," comenta Maor. "En la primera, habrá un despliegue
visible de mucha actividad de seguridad para responder al pánico
de los pasajeros y la tripulación. Pero esto no proporciona una
seguridad efectiva. Suponemos que lo que se necesita en Estados Unidos
es un 'concepto' de seguridad similar a las adaptaciones hechas por Israel,
pero que se acondicione a las realidades de ellos. Esta es la segunda etapa."
Este concepto consistirá muy probablemente en la revisión
de los pasajeros y su equipaje, y un aumento de la seguridad en los aeropuertos
y en los aviones. Será obligatorio para todas las líneas
aéreas que deseen aterrizar o despegar desde aeropuertos de EE.UU.
y se convertirá en un estándar internacional obligatorio,
más que en rigurosas medidas de seguridad existentes. No obstante,
Maor teme que el concepto adoptado por las autoridades norteamericanas
sea diferente y menos estricto que el implementado en la actualidad por
El Al y la Direccion de Aeropuertos de Israel. "La gente tiene memoria
corta," observa. "La dolorosa tragedia del 11 de septiembre se suavizará
con el tiempo y las necesidades empresariales de ganancia y pérdida
erosionarán algunos de los aspectos del concepto israelí,
que hace muchas exigencias costosas e incómodas a la línea
aérea y a los viajeros." Hasta ahora el viaje en avión en
EE.UU. era similar a un viaje en autobús, y los pocos controladores
de equipaje solían ser empleados esporádicos, prácticamente
no adiestrados.
"Es responsabilidad de la línea aérea o del aeropuerto
examinar a los pasajeros desde el momento en que llegan al aeropuerto,"
explica Maor. El modelo israelí es riguroso: se solicita a los pasajeros
llegar llegar al aeropuerto varias horas antes del vuelo y son sometidos
a la meticulosa revisión de su equipaje y a preguntas personales
sobre ellos mismos y el propósito de su viaje. Además, las
líneas aéreas deben capacitar personal e invertir en costosos
equipos detectores de alta tecnología. El personal de seguridad
bien adiestrado que saluda al pasajero a su llegada al aeropuerto o en
el check-in antes del vuelo está, antes que nada, revisando a los
pasajeros mismos. Típicamente revisan si los pasajes y pasaportes
están en orden y, manteniendo contacto visual, formulan importantes
preguntas como si el equipaje estuvo bajo su cuidado todo el tiempo, quién
empacó las maletas y si alguien les pidió llevar algún
paquete para entregar en el lugar de destino.
No siempre es patente a primera vista cuáles pasajeros son sospechosos
y cuáles no. En 1986 una joven irlandesa embarazada de aspecto inocente
pasó por la revisión de equipaje de la Autoridad de Aeropuertos
Británica en el Aeropuerto de Heathrow en Londres. Pero antes de
embarcar en su vuelo El Al a Israel fue sometida a una segunda revisión
de seguridad por parte del personal de El Al. Un alerta oficial de seguridad
sospechó de inmediato cuando ella le contó que su novio palestino,
que había dicho que se reuniría con ella al cabo de unos
pocos días en Israel, le había ayudado a empacar. El oficial
de seguridad sospechó que la maleta contenía explosivos aún
antes de abrirla. La mujer ignoraba que portaba una bomba de tiempo preparada
para explotar durante el vuelo a Tel Aviv.
Los aeropuertos en Israel tienen una reja de seguridad, equipada con
sensores electrónicos, para impedir el ingreso de infiltrados. Además,
las autoridades del aeropuerto vigilan al personal civil, particularmente
los profesionales de mantenimiento y el personal de limpieza y abastecimiento
de comida, que suben al avión entre los vuelos. A bordo del aparato
mismo, El Al no permite a los pasajeros portar armas, incluyendo
cuchillos. Siempre hay por lo menos un guardia armado vestido de civil
en los vuelos, y la tripulación está adiestrada para discernir
cualquier cosa sospechosa e informarla de inmediato. Además, a diferencia
de la mayoría de las otras líneas aéreas, la cabina
del piloto está siempre cerrada con llave, y se
permite el acceso a ella solamente a personas debidamente autorizadas.
La IMI está negociando con muchas líneas aéreas
y aeropuertos para proporcionar asesoría, asistencia profesional
y adiestramiento en algunos o todos estos temas, explica Maor. "A pesar
de que algunos de nuestros clientes están apurados, nosotros esperaremos
a ver qué tipo de normas internacionales exigen las autoridades
estadounidenses. Pero la idea es elaborar un comprehensivo concepto para
planeamiento e implementación." Para dicho efecto, la IMI proporciona
un diseño y administración de proyecto, instalación
e integración de sistemas, y adiestramiento de personal, desde operadores
hasta el nivel de comando. En forma ideal, la IMI prefiere capacitar
profesionales en su propia academia en Israel, pero para la conveniencia
de los clientes la empresa está planeando actualmente instalar un
centro de capacitación en EE.UU. y posiblemente en otro lugar del
mundo. Además, la IMI ofrece su experiencia en el combate de armas
no convencionales, así como amenazas a embarcaciones y otras formas
de transporte, infraestructura y sitios estratégicos como refinerías
de petróleo y depósitos de combustible. Maor señala
que todos los contratos deben ser aprobados tanto por el gobierno de Israel
como por el gobierno del país en que se encuentra el cliente potencial.
El objetivo fundamental, explica, es disuadir o evitar ataques capturando
a los perpetradores antes de que puedan actuar. Pero en caso de un ataque,
las redes de seguridad, emergencia y rescate deben ser adiestradas de tal
manera que minimicen el daño por medio de un despliegue flexible
de fuerzas de emergencia que se base en servicios públicos y privados
existentes.
Durante décadas el público israelí ha vivido bajo
la amenaza del terrorismo, pero al someterse pacientemente a la incomodidad
personal y financiera que las medidas de seguridad exigen, es indudable
que se han logrado salvar incontables vidas.