LogoAlt
 
MFAES     2000_2009     2001     Nov     Declaracin de Sr Shimon Peres- Ministro de Relaci

Declaraciףn de Sr Shimon Peres- Ministro de Relaciones Exteriores del Estado de Israel- en el Debate General de la 56 sesiףn de la Asamblea General de las Naciones Unidas - 15-Nov-2001

15 nov 2001
 
  Declaración de Su Excelencia, Sr. Shimon Peres Ministro de Relaciones Exteriores del Estado de Israel en el Debate General de la 56e sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Nueva York, 15 de noviembre del 2001

Su Excelencia, Presidente de la Asamblea General, Sr. Hang Seung Soo
Sr. Secretario General, distinguido con el Premio Nóbel, Su Excelencia Sr. Kofi Annan,
Sres Colegas, Ministros de Relaciones Exteriores,
Sras y Sres:

Ante todo, Sr. Presidente, desearía felicitarlo por su elección a la presidencia de la 56a Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sé que Ud. posee una amplia experiencia y representa la comprensión y la esperanza de numerosos pueblos.

Desearía también expresar mi más distinguida consideración al Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Kofi Annan, quien ha sido, con justicia, merecedor del Premio Nóbel en vista de sus nuevas ideas y su gran visión de un nuevo mundo, con un espíritu abierto y sentido de unidad y esperanza.

Señoras y Señores:

Un deseo de esperanza late en esta reunión para que desaparezca la oscuridad que nos envuelve. Las naciones civilizadas son bastante fuertes y poseen capacidad de resolución para acabar con el mal.

La Humanidad se despertó feliz a los albores del Siglo XXI. Mirábamos alrededor y el aire tenía brillo y frescura.

Habíamos dejado atrás nuestra tradicional historia escrita con tinta rojo- guerra, batallas, conflictos, muertos, muchos de los cuales surgieron porque la existencia humana dependía de la tierra y de las fuentes naturales.

Nos hacía falta defender nuestras tierras.

La ciencia moderna a reemplazado al cultivo del suelo , abriendo nuevos horizontes a ilimitadas posibilidades.

La ciencia ha hecho que los antiguos prejuicios y las distancias se hayan disipado de nuestros espíritus. La tecnología ha creado una nueva interdependencia. Nuestras relaciones no dependerían más del suelo o del mar, dicho de otra manera, de las distancias.

El espacio se ha convertido en el nuevo medio de comunicación de las naciones, los pueblos, los negocios y el desarrollo. La tecnología de punta ha introducido nuevas promesas y nos ha hecho recordar la importancia de los viejos valores.

La idea era que la promesa estaría al alcance de la mano de todos y cada uno de nosotros, sea cual fuere su procedencia, su raza, su género, permitiéndoles alcanzar nuevas cumbres. Y es aquí que hemos aprendido que la alta tecnolgía no era más que un tema de carácter técnico. No podemos separar la tecnología de los valores. Es imposible.

No podemos combinar, por ejemplo, mentira con ciencia. No podemos mentir de manera científica.

Al poseer una economía basada en la ciencia, habría que desear abiertamente la paz, incondicionada e ininterrumpidamente.

La ciencia necesita una sociedad abierta; exige un diálogo constante. No puede haber innovaciones sin una libre investigación.

No puede haber una libre investigación sin que la sociedad misma no sea libre.

No se puede desarrollar una economía basada en la ciencia si no se hace de la educación una prioridad, que esté disponible y al alcance de todos.

No se puede atraer inversiones cuando no existe la transparencia.

Para proteger a los jóvenes científicos en un mundo de competencia, el suelo y el agua no deberían ser contaminados, el sistema financiero no debería ser corrupto y el gobierno no debería ser arbitrario.

La verdad, la libertad y la apertura se han convertido en corolarios de la ciencia y de la tecnología de punta, y, como consecuencia, del progreso de la sociedad toda.

Es cierto que el mundo siempre está dividido en pudientes y necesitados. Pero, para los necesitados, existe una nueva opción: conectarnos con esta nueva era y con nuestra parte más desarrollada.

Se trataba de un nuevo comienzo, pero, como muchos comienzos, está lleno de una sombría incertidumbre y oposición.

Al principio, la sombra no era verdaderamente aparente y parecía pálida y distante.

Y nosotros nos hemos sentido como en un mundo de promesas, como en una gran asamblea. La economía ha dejado de ser nacional y se ha convertido en una economía mundial, abierta a todas las naciones.

Y como no podíamos formar un gobierno mundial, los gobiernos nacionales aceptaron que la economía mundial fuera administrada por empresas privadas. Y de aquí proviene la privatización.

El proceso de globalización ha hecho que disminuyera la importancia de los Estados clásicos y ha concedido más importancia a las Organizaciones No Gubernamentales y a los lazos internacionales. Se diría que estábamos evolucionando hacia un mundo sin fronteras.

Y de repente, las nubes, mundiales por definición, nos tendieron una emboscada, emergiendo como un nuevo horror.

Los terribles acontecimientos acaecidos el 11 de setiembre, el salvaje atentado contra el inocente pueblo americano ha marcado una nueva señal de advertencia a la nueva historia del mundo.

El 11 de setiembre aprendimos que esta misma tecnología, apertura, fronteras abiertas y mundo conectado en red pueden de la misma manera expandir el mal.

Dicho atentado fue salvaje, ya que estaba dirigido contra todas nuestras luchas y aspiraciones, contra todo lo que las naciones y la O.N.U. habían logrado reestablecer.

El nuevo terrorismo, como la nueva economía, no es más de naturaleza nacional, delimitado por fronteras. Carece de las mismas y las atrocidades que alberga en potencia son ilimitadas. Puede comenzar con cuchillos y terminar utilizando gérmenes.

El terrorismo no posee ni dirección, ni D"s misericordioso, ni Corte de Justicia ni Gobierno electo. Tampoco tiene necesidad de la aprobación mayoritaria. Descansa en el fanatismo de un pequeño grupo de asesinos y sin el control de una sociedad responsable.

Esto puede producirse inesperadamente, aterrorizando todos los rincones del planeta, paralizando trabajo y hogar, prohibiendo vuelos, impidiendo la libre circulación, interrumpiendo el comercio y la producción. Y, en consecuencia, el terrorismo puede poner en peligro la frescura del aire y la pureza del agua.

La economía mundial ha surgido como una sorpresa que nos tenía reservada la Historia. Al igual que el terrorismo mundial, que ha surgido sin previo aviso.

Y justo cuando se había encontrado una solución a la ecomía mundial, a través de la privatización, no existe respuesta privada para el terrorismo mundial.

Muchas son las naciones que poseen ejércitos, sin tener por eso que tener enemigos. Sin embargo, los peligros mundiales se encuentran, mientras tanto, sin respuestas ni ejércitos mundiales.

Los E.E.U.U. han desempeñado un papel destacado en la introducción de la nueva economía. Una vez más, son los E.E.U.U., como primera víctima del terrorismo mundial, los que tienen que proponer una estrategia, tomar las riendas y aportar la promesa de libertad y de seguridad a muchos de nosotros.

Rendimos homenaje a los E.E.U.U., nación que dio la bienvenida a nuevos modos de creatividad, de planificación, de producción, de innovación local y en el extranjero. Y, a pesar de su poder, ellos no han cesado de ocuparse del bienestar del resto del mundo.

Los E.E.U.U. han prestado su ayuda a naciones de Europa, Asia y por doquier, con el fin de recuperar su libertad y su seguridad en períodos de peligro. Jóvenes americanos se lanzaron a la batalla, y muchos de ellos dieron sus vidas durante las guerras libradas en Europa y Asia.

Ellos ganaron guerras y también tierras, pero no se apropiaron de esos logros. Regresaron a Japón y lo ayudaron a progresar. Regresaron a Alemania y fomentaron su progreso.

El Plan Marshall ayudó a la reconstrucción de Europa. Los países necesitados recibieron ayuda y alimentos, las industrias fueron puestas en funcionamiento, las economías readaptadas. Su victoria fue generosa. Los E.E.U.U. emergieron como "la nación indispensable."

En estos momentos, los E.E.U.U. se han convertido en objetivo por razones que no forzosamente les atañen.

El terrorismo estaba dirigido contra los E.E.U.U. para provocar el fracaso de su democracia, para debilitar su respeto por los derechos humanos, para reducir su espíritu de iniciativa y amenazar su individualismo, para que queden imposibilitados de ayudar a los otros.

Se trataba de un ataque contra la existencia misma de la Humanidad.

El grupo de Bin Laden teme al progreso. Son los adeptos de la ignorancia. Ellos desearían que volviéramos a habitar en cuevas.

Ellos representan los períodos más oscuros de la historia de la Humanidad. Ellos son los asesinos voluntarios de todos aquellos que no piensan como ellos.

No se trata simplemente de ser malvados. Ellos forman parte de una agencia al servicio de la muerte.

América no es tan sólo un nuevo mundo o un continente. Es una democracia extraordinaria, que brilla sobre la colina de la libertad. Más que una estructura concreta, se trata de una sólida idea. El continente americano podrá ser atacado y hasta dañado, pero no podrá ser destruído.

La guerra anti-terrorista americana es la guerra de todos. Cuando digo "todos", me refiero a cada uno de los Estados presentes en esta Asamblea y a cada ser humano que habita en este planeta.

Bin Laden afirma ser el combatiente de cruzadas que ya no existen.

Bin Laden afirma que desea ayudar a los palestinos. Pero, a sus ojos, no es más que un obstáculo. Israel ha firmado la paz con Egipto, ha devuelto aguas y tierra, sin la intervención de Bin Laden.

Hemos hecho lo propio con los jordanos. No a causa del terrorismo, sino porque el terrorismo había llegado a su final.

En julio del año 2000, en Camp David, propusimos a los palestinos casi todo nuestro territorio, sin Bin Laden y sin terrorismo. Y si existió una diferencia de un uno o dos porciento, esto no es un hecho que justifique la muerte de miles de hombres y mujeres americanos. Las diferencias políticas no justifican la muerte ni siquiera de un niño, sin importar su nacionalidad.

Bin Laden y sus ideas marcadas por el odio nunca podrán contribuir a la paz. No ofrecen ninguna solución, ninguna esperanza a ninguna nación o religión o individuo. Ellos propagan el odio y el temor.

Sr. Presidente:

La nueva economía mundial ha permitido a dos de los países más poblados del mundo, India y China, la oportunidad de progresar, ofreciendo una nueva vida y oportunidad a centenas de millones de personas.

Dicha nueva economía ha hecho cambiar la faz de Europa. Ha invertido el orden de las cosas en América Latina. La misma ha invitado a todos los países a adquirir ordenadores (computadoras), ampliar su educación, abrir sus puertas y unirse a la nueva era sin abandonar los antiguos valores y tradiciones.

Es necesario crear un grupo de naciones responsables que constituyan una barrera contra el terrorismo, tomando en cuenta que la lucha contra el terrorismo no podrá ser postergada, ni perdonada, ni expuesta al peligro. Es una cuestión de vida o muerte en este nuevo episodio de nuestra existencia.

Seamos todos nosotros, naciones e individuos, los que contribuyamos a la seguridad y a la libertad y no las víctimas de la muerte y el oscurantismo.

Cada Estado debe elegir su sitio en este nuevo planeta, sea en el ámbito de las ciencias y tecnologías, sea en los restos de la vieja economía basada en el suelo, dependiendo de los caprichos de la naturaleza, condenados a la pobreza y a la desesperanza.

Es responsabilidad de los países ricos compartir su sabiduría para que los otros puedan unírseles. Deberán convertirse en la locomotora de los necesitados y no en un gran tren de lujo para los privilegiados.

Sr. Presidente:

Desde Jerusalem, hermosa y reunificada ciudad, oramos, tal como lo hemos hecho durante los primeros días de nuestra creación, para que sepamos distinguir entre el bien y el mal, entre el caos y un mañana prometedor.

Nuestra región ha sido la cuna de los más sabios profetas, sus posturas morales han forjado la base de la ética de nuestra sociedad. Ellos nos enseñaron a confiar y a basarnos en la razón y el realismo.

Pero, más que caminar por el sendero de la razón, hemos marchado acompañando funerales carentes de razón. El precio a pagar fue caro para los judíos, los musulmanes, los cristianos y los drusos. Es tiempo que redescubramos los Diez Mandamientos, sagrados para todos nosotros.

Actualmente, diríase que estamos retrocediendo en el tiempo. El conflicto afectivo es más fuerte que la distancia territorial. Resulta más difícil armarse de coraje y utilizar su espíritu que repartir la tierra.

A pesar de estas dificultades, me atrevo a decir que detrás de esta penumbra se encuentra latente una oportunidad.

Siento realmente que si no podemos recuperar el tiempo perdido, podremos abrir una nueva perspectiva para Oriente Próximo. Hasta el momento, era el mundo el que se relacionaba con Oriente Próximo. Ahora, es Oriente Próximo el que debe relacionarse con el nuevo mundo.

Nuestros vecinos, palestinos y árabes, saben que Israel se ha comprometido a hacer todo lo que esté a su alcance para reanudar verdaderamente el proceso de paz. Ni la fuerza, ni la imposición, ni ninguna acción unilateral podrán sustituir una negociación de paz lograda por la vía del acuerdo.

No puede existir la paz sin un acuerdo. De la misma manera que no se puede aplaudir con una mano, no puede conseguirse la paz con una sola mano.

Los problemas no son nuevos ni comenzaron hoy. Las soluciones deben alcanzar su madurez. Esto no ocurrirá de pronto, pero ocurrirá.

Ayer les hubiera sido difícil encontrar, por ejemplo, partisanos para la creación de un Estado palestino. Y, si bien no se trata aún de la política oficial del gobierno israelí, dicha idea sobre independencia palestina y sobre Estado palestino goza de la aprobación de la mayoría.

Nosotros no deseamos dominar a los palestinos. Deseamos que respiren libertad, que creen una nueva economía, que mantengan sus tradiciones, que disfruten de una educación de alto nivel, que brinden verdadera seguridad a todas las Partes.

Israel considera que más vale buen vecino que buena escopeta.

En tiempos modernos, una verdadera seguridad no puede depender solamente de paredes, fortificaciones o trincheras. Ni siquiera de tanques, escopetas y misiles. Todas estas medidas ya han pasado a ser contra- medidas, convirtiéndolas en insuficientes y temporarias.

La única estrategia que no puede ser ignorada es la que agrupa a naciones y países vecinos con metas comunes, como el Mercado Común Europeo, el Grupo de Río en América Latina, A.L.E.N.A. en América del Norte, A.N.S.E.A. en Asia y N.E.P.A.D. en Africa.

Todos estos marcos han demostrado que la respuesta a los antiguos conflictos históricos, militares y políticos reside posiblemente en el ámbito económico.

El terrorismo es lo que pone en peligro la nueva solución. El terrorismo pone al mundo en peligro una vez más. Ya no existe más la línea divisoria entre Este y Oeste o Norte y

Sur, sino que existe una división entre el bloque que unido debe acabar con el terrorismo y aquellos que se niegan a reconocer su amenaza.

El grupo mundial unido contra el terrorismo, engloba a la mayoría de la Humanidad: los E.E.U.U., Europa, China, Rusia, India, América del Sur, varios países africanos y numerosos países musulmanes.

Se trata de una institución no- democrática que defiende las democracias: el ejército, pero sin él, la democracia no podría reinar. Podrán haber muchos puntos de vista en una democracia, pero solamente una autoridad controla los asuntos militares.

Los ejércitos deben estar subordinados al órgano político elegido. Pero si existe una autoridad política y muchos grupos armados, no puede haber ni democracia ni seguridad.

La Autoridad Palestina, que es un Estado en gestación, debe establecer una autoridad que prevalga por encima de todos los armamentos, los ejércitos y el empleo de las armas. No por la seguridad de Israel, sino por la seguridad de la paz, en aras de su propio destino, para que las escopetas no sean impedimento del libre sufragio.

Siempre que el terrorismo persista, Israel no tendrá otra opción que la de defender a su pueblo. El término terrorismo no representa para nosotros un término abstracto. Es una realidad que se ve materializada con treinta, cuarenta incidentes violentos diarios, disparos, atentados con coches- bomba, emboscadas, asesinatos.

Dichos atentados son perpetrados por kamikazes que no tienen respeto por la vida, ni por la suya ni por la de los demás. El único lugar donde pueden ser interceptados es en su mismo punto de partida.

Israel es, por definición, un país experimentado en el campo antiterrorista. Sabemos que el terrorismo no podrá ganar jamás si los pueblos se protegen y preservan su seguridad fundamental.

El terrorismo será fuerte en la medida en que la lucha antiterrorista sea débil. Y el terrorismo asustará en la medida en que la gente le tema. El terrorismo representa la cobardía y no rinde servicio a ningún objetivo valedero. El terrorismo no aspira a la justicia. No es un remedio, es una enfermedad.

Sr. Presidente:

Nos encontramos en un empalme. El mundo busca nuevas fronteras y oportunidades. Ya no será más un mundo dividido entre naciones desarrolladas y sub-desarrolladas, entre negros y blancos, hombres y mujeres. Será un mundo en el cual todos tendrán acceso al saber, y ofrecerá la oportunidad de participar en un nuevo génesis.

Los Estados se han debilitado en el ámbito económico y estratégico, porque la economía y la estrategia mismas se habían globalizado. Sin embargo, no poseemos instituciones mundiales organizadas que velen por la seguridad del planeta y logren distribuir con justicia las riquezas.

Dos caminos se abren frente a cada Estado: unirse a la nueva economía o someterse al antiguo terrorismo.

Cada uno deberá elegir entre la promesa que ofrece la economía o la protesta por causa del terror.

El Compacto Global, cuya iniciativa se debe al Sr. Secretario General, representa una guía para los que elijan la primera opción. Define las funciones y contribuciones de la O.N.U. y las responsabilidades de cada uno de nosotros, Estados- naciones, sector privado y sociedad civil.

Esta nueva idea nos brinda la esperanza de que, aún en tiempos de crisis, cuando todo parece oscuro, la vía del progreso se esclarece hacia todos aquellos que tienen el coraje de abrazarlo.

 
 
E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
Also available in
  English
  French
   
 
   
 
     Hebrew     
 
Copyright ©2004 The State of Israel. All rights reserved   Terms of use   Use of cookies