Nueva York, 15 de noviembre del 2001
Su Excelencia, Presidente de la Asamblea General, Sr. Hang Seung
Soo
Sr. Secretario General, distinguido con el Premio Nóbel, Su
Excelencia Sr. Kofi Annan,
Sres Colegas, Ministros de Relaciones Exteriores,
Sras y Sres:
Ante todo, Sr. Presidente, desearía felicitarlo por su
elección a la presidencia de la 56a Sesión de la
Asamblea General de las Naciones Unidas. Sé que Ud. posee una
amplia experiencia y representa la comprensión y la esperanza
de numerosos pueblos.
Desearía también expresar mi más distinguida
consideración al Secretario General de las Naciones Unidas,
Sr. Kofi Annan, quien ha sido, con justicia, merecedor del Premio
Nóbel en vista de sus nuevas ideas y su gran visión de
un nuevo mundo, con un espíritu abierto y sentido de unidad y
esperanza.
Señoras y Señores:
Un deseo de esperanza late en esta reunión para que
desaparezca la oscuridad que nos envuelve. Las naciones civilizadas
son bastante fuertes y poseen capacidad de resolución para
acabar con el mal.
La Humanidad se despertó feliz a los albores del Siglo XXI.
Mirábamos alrededor y el aire tenía brillo y
frescura.
Habíamos dejado atrás nuestra tradicional historia
escrita con tinta rojo- guerra, batallas, conflictos, muertos, muchos
de los cuales surgieron porque la existencia humana dependía
de la tierra y de las fuentes naturales.
Nos hacía falta defender nuestras tierras.
La ciencia moderna a reemplazado al cultivo del suelo , abriendo
nuevos horizontes a ilimitadas posibilidades.
La ciencia ha hecho que los antiguos prejuicios y las distancias se
hayan disipado de nuestros espíritus. La tecnología ha
creado una nueva interdependencia. Nuestras relaciones no
dependerían más del suelo o del mar, dicho de otra
manera, de las distancias.
El espacio se ha convertido en el nuevo medio de comunicación
de las naciones, los pueblos, los negocios y el desarrollo. La
tecnología de punta ha introducido nuevas promesas y nos ha
hecho recordar la importancia de los viejos valores.
La idea era que la promesa estaría al alcance de la mano de
todos y cada uno de nosotros, sea cual fuere su procedencia, su raza,
su género, permitiéndoles alcanzar nuevas cumbres. Y es
aquí que hemos aprendido que la alta tecnolgía no era
más que un tema de carácter técnico. No podemos
separar la tecnología de los valores. Es imposible.
No podemos combinar, por ejemplo, mentira con ciencia. No podemos
mentir de manera científica.
Al poseer una economía basada en la ciencia, habría que
desear abiertamente la paz, incondicionada e ininterrumpidamente.
La ciencia necesita una sociedad abierta; exige un diálogo
constante. No puede haber innovaciones sin una libre
investigación.
No puede haber una libre investigación sin que la sociedad
misma no sea libre.
No se puede desarrollar una economía basada en la ciencia si
no se hace de la educación una prioridad, que esté
disponible y al alcance de todos.
No se puede atraer inversiones cuando no existe la transparencia.
Para proteger a los jóvenes científicos en un mundo de
competencia, el suelo y el agua no deberían ser contaminados,
el sistema financiero no debería ser corrupto y el gobierno no
debería ser arbitrario.
La verdad, la libertad y la apertura se han convertido en corolarios
de la ciencia y de la tecnología de punta, y, como
consecuencia, del progreso de la sociedad toda.
Es cierto que el mundo siempre está dividido en pudientes y
necesitados. Pero, para los necesitados, existe una nueva
opción: conectarnos con esta nueva era y con nuestra parte
más desarrollada.
Se trataba de un nuevo comienzo, pero, como muchos comienzos,
está lleno de una sombría incertidumbre y
oposición.
Al principio, la sombra no era verdaderamente aparente y
parecía pálida y distante.
Y nosotros nos hemos sentido como en un mundo de promesas, como en
una gran asamblea. La economía ha dejado de ser nacional y se
ha convertido en una economía mundial, abierta a todas las
naciones.
Y como no podíamos formar un gobierno mundial, los gobiernos
nacionales aceptaron que la economía mundial fuera
administrada por empresas privadas. Y de aquí proviene la
privatización.
El proceso de globalización ha hecho que disminuyera la
importancia de los Estados clásicos y ha concedido más
importancia a las Organizaciones No Gubernamentales y a los lazos
internacionales. Se diría que estábamos evolucionando
hacia un mundo sin fronteras.
Y de repente, las nubes, mundiales por definición, nos
tendieron una emboscada, emergiendo como un nuevo horror.
Los terribles acontecimientos acaecidos el 11 de setiembre, el
salvaje atentado contra el inocente pueblo americano ha marcado una
nueva señal de advertencia a la nueva historia del mundo.
El 11 de setiembre aprendimos que esta misma tecnología,
apertura, fronteras abiertas y mundo conectado en red pueden de la
misma manera expandir el mal.
Dicho atentado fue salvaje, ya que estaba dirigido contra todas
nuestras luchas y aspiraciones, contra todo lo que las naciones y la
O.N.U. habían logrado reestablecer.
El nuevo terrorismo, como la nueva economía, no es más
de naturaleza nacional, delimitado por fronteras. Carece de las
mismas y las atrocidades que alberga en potencia son ilimitadas.
Puede comenzar con cuchillos y terminar utilizando
gérmenes.
El terrorismo no posee ni dirección, ni D"s misericordioso, ni
Corte de Justicia ni Gobierno electo. Tampoco tiene necesidad de la
aprobación mayoritaria. Descansa en el fanatismo de un
pequeño grupo de asesinos y sin el control de una sociedad
responsable.
Esto puede producirse inesperadamente, aterrorizando todos los
rincones del planeta, paralizando trabajo y hogar, prohibiendo
vuelos, impidiendo la libre circulación, interrumpiendo el
comercio y la producción. Y, en consecuencia, el terrorismo
puede poner en peligro la frescura del aire y la pureza del agua.
La economía mundial ha surgido como una sorpresa que nos
tenía reservada la Historia. Al igual que el terrorismo
mundial, que ha surgido sin previo aviso.
Y justo cuando se había encontrado una solución a la
ecomía mundial, a través de la privatización, no
existe respuesta privada para el terrorismo mundial.
Muchas son las naciones que poseen ejércitos, sin tener por
eso que tener enemigos. Sin embargo, los peligros mundiales se
encuentran, mientras tanto, sin respuestas ni ejércitos
mundiales.
Los E.E.U.U. han desempeñado un papel destacado en la
introducción de la nueva economía. Una vez más,
son los E.E.U.U., como primera víctima del terrorismo mundial,
los que tienen que proponer una estrategia, tomar las riendas y
aportar la promesa de libertad y de seguridad a muchos de
nosotros.
Rendimos homenaje a los E.E.U.U., nación que dio la bienvenida
a nuevos modos de creatividad, de planificación, de
producción, de innovación local y en el extranjero. Y,
a pesar de su poder, ellos no han cesado de ocuparse del bienestar
del resto del mundo.
Los E.E.U.U. han prestado su ayuda a naciones de Europa, Asia y por
doquier, con el fin de recuperar su libertad y su seguridad en
períodos de peligro. Jóvenes americanos se lanzaron a
la batalla, y muchos de ellos dieron sus vidas durante las guerras
libradas en Europa y Asia.
Ellos ganaron guerras y también tierras, pero no se apropiaron
de esos logros. Regresaron a Japón y lo ayudaron a progresar.
Regresaron a Alemania y fomentaron su progreso.
El Plan Marshall ayudó a la reconstrucción de Europa.
Los países necesitados recibieron ayuda y alimentos, las
industrias fueron puestas en funcionamiento, las economías
readaptadas. Su victoria fue generosa. Los E.E.U.U. emergieron como
"la nación indispensable."
En estos momentos, los E.E.U.U. se han convertido en objetivo por
razones que no forzosamente les atañen.
El terrorismo estaba dirigido contra los E.E.U.U. para provocar el
fracaso de su democracia, para debilitar su respeto por los derechos
humanos, para reducir su espíritu de iniciativa y amenazar su
individualismo, para que queden imposibilitados de ayudar a los
otros.
Se trataba de un ataque contra la existencia misma de la
Humanidad.
El grupo de Bin Laden teme al progreso. Son los adeptos de la
ignorancia. Ellos desearían que volviéramos a habitar
en cuevas.
Ellos representan los períodos más oscuros de la
historia de la Humanidad. Ellos son los asesinos voluntarios de todos
aquellos que no piensan como ellos.
No se trata simplemente de ser malvados. Ellos forman parte de una
agencia al servicio de la muerte.
América no es tan sólo un nuevo mundo o un continente.
Es una democracia extraordinaria, que brilla sobre la colina de la
libertad. Más que una estructura concreta, se trata de una
sólida idea. El continente americano podrá ser atacado
y hasta dañado, pero no podrá ser destruído.
La guerra anti-terrorista americana es la guerra de todos. Cuando
digo "todos", me refiero a cada uno de los Estados presentes en esta
Asamblea y a cada ser humano que habita en este planeta.
Bin Laden afirma ser el combatiente de cruzadas que ya no existen.
Bin Laden afirma que desea ayudar a los palestinos. Pero, a sus ojos,
no es más que un obstáculo. Israel ha firmado la paz
con Egipto, ha devuelto aguas y tierra, sin la intervención de
Bin Laden.
Hemos hecho lo propio con los jordanos. No a causa del terrorismo,
sino porque el terrorismo había llegado a su final.
En julio del año 2000, en Camp David, propusimos a los
palestinos casi todo nuestro territorio, sin Bin Laden y sin
terrorismo. Y si existió una diferencia de un uno o dos
porciento, esto no es un hecho que justifique la muerte de miles de
hombres y mujeres americanos. Las diferencias políticas no
justifican la muerte ni siquiera de un niño, sin importar su
nacionalidad.
Bin Laden y sus ideas marcadas por el odio nunca podrán
contribuir a la paz. No ofrecen ninguna solución, ninguna
esperanza a ninguna nación o religión o individuo.
Ellos propagan el odio y el temor.
Sr. Presidente:
La nueva economía mundial ha permitido a dos de los
países más poblados del mundo, India y China, la
oportunidad de progresar, ofreciendo una nueva vida y oportunidad a
centenas de millones de personas.
Dicha nueva economía ha hecho cambiar la faz de Europa. Ha
invertido el orden de las cosas en América Latina. La misma ha
invitado a todos los países a adquirir ordenadores
(computadoras), ampliar su educación, abrir sus puertas y
unirse a la nueva era sin abandonar los antiguos valores y
tradiciones.
Es necesario crear un grupo de naciones responsables que constituyan
una barrera contra el terrorismo, tomando en cuenta que la lucha
contra el terrorismo no podrá ser postergada, ni perdonada, ni
expuesta al peligro. Es una cuestión de vida o muerte en este
nuevo episodio de nuestra existencia.
Seamos todos nosotros, naciones e individuos, los que contribuyamos a
la seguridad y a la libertad y no las víctimas de la muerte y
el oscurantismo.
Cada Estado debe elegir su sitio en este nuevo planeta, sea en el
ámbito de las ciencias y tecnologías, sea en los restos
de la vieja economía basada en el suelo, dependiendo de los
caprichos de la naturaleza, condenados a la pobreza y a la
desesperanza.
Es responsabilidad de los países ricos compartir su
sabiduría para que los otros puedan unírseles.
Deberán convertirse en la locomotora de los necesitados y no
en un gran tren de lujo para los privilegiados.
Sr. Presidente:
Desde Jerusalem, hermosa y reunificada ciudad, oramos, tal como lo
hemos hecho durante los primeros días de nuestra
creación, para que sepamos distinguir entre el bien y el mal,
entre el caos y un mañana prometedor.
Nuestra región ha sido la cuna de los más sabios
profetas, sus posturas morales han forjado la base de la ética
de nuestra sociedad. Ellos nos enseñaron a confiar y a
basarnos en la razón y el realismo.
Pero, más que caminar por el sendero de la razón, hemos
marchado acompañando funerales carentes de razón. El
precio a pagar fue caro para los judíos, los musulmanes, los
cristianos y los drusos. Es tiempo que redescubramos los Diez
Mandamientos, sagrados para todos nosotros.
Actualmente, diríase que estamos retrocediendo en el tiempo.
El conflicto afectivo es más fuerte que la distancia
territorial. Resulta más difícil armarse de coraje y
utilizar su espíritu que repartir la tierra.
A pesar de estas dificultades, me atrevo a decir que detrás de
esta penumbra se encuentra latente una oportunidad.
Siento realmente que si no podemos recuperar el tiempo perdido,
podremos abrir una nueva perspectiva para Oriente Próximo.
Hasta el momento, era el mundo el que se relacionaba con Oriente
Próximo. Ahora, es Oriente Próximo el que debe
relacionarse con el nuevo mundo.
Nuestros vecinos, palestinos y árabes, saben que Israel se ha
comprometido a hacer todo lo que esté a su alcance para
reanudar verdaderamente el proceso de paz. Ni la fuerza, ni la
imposición, ni ninguna acción unilateral podrán
sustituir una negociación de paz lograda por la vía del
acuerdo.
No puede existir la paz sin un acuerdo. De la misma manera que no se
puede aplaudir con una mano, no puede conseguirse la paz con una sola
mano.
Los problemas no son nuevos ni comenzaron hoy. Las soluciones deben
alcanzar su madurez. Esto no ocurrirá de pronto, pero
ocurrirá.
Ayer les hubiera sido difícil encontrar, por ejemplo,
partisanos para la creación de un Estado palestino. Y, si bien
no se trata aún de la política oficial del gobierno
israelí, dicha idea sobre independencia palestina y sobre
Estado palestino goza de la aprobación de la
mayoría.
Nosotros no deseamos dominar a los palestinos. Deseamos que respiren
libertad, que creen una nueva economía, que mantengan sus
tradiciones, que disfruten de una educación de alto nivel, que
brinden verdadera seguridad a todas las Partes.
Israel considera que más vale buen vecino que buena
escopeta.
En tiempos modernos, una verdadera seguridad no puede depender
solamente de paredes, fortificaciones o trincheras. Ni siquiera de
tanques, escopetas y misiles. Todas estas medidas ya han pasado a ser
contra- medidas, convirtiéndolas en insuficientes y
temporarias.
La única estrategia que no puede ser ignorada es la que agrupa
a naciones y países vecinos con metas comunes, como el Mercado
Común Europeo, el Grupo de Río en América
Latina, A.L.E.N.A. en América del Norte, A.N.S.E.A. en Asia y
N.E.P.A.D. en Africa.
Todos estos marcos han demostrado que la respuesta a los antiguos
conflictos históricos, militares y políticos reside
posiblemente en el ámbito económico.
El terrorismo es lo que pone en peligro la nueva solución. El
terrorismo pone al mundo en peligro una vez más. Ya no existe
más la línea divisoria entre Este y Oeste o Norte y
Sur, sino que existe una división entre el bloque que unido
debe acabar con el terrorismo y aquellos que se niegan a reconocer su
amenaza.
El grupo mundial unido contra el terrorismo, engloba a la
mayoría de la Humanidad: los E.E.U.U., Europa, China, Rusia,
India, América del Sur, varios países africanos y
numerosos países musulmanes.
Se trata de una institución no- democrática que
defiende las democracias: el ejército, pero sin él, la
democracia no podría reinar. Podrán haber muchos puntos
de vista en una democracia, pero solamente una autoridad controla los
asuntos militares.
Los ejércitos deben estar subordinados al órgano
político elegido. Pero si existe una autoridad política
y muchos grupos armados, no puede haber ni democracia ni
seguridad.
La Autoridad Palestina, que es un Estado en gestación, debe
establecer una autoridad que prevalga por encima de todos los
armamentos, los ejércitos y el empleo de las armas. No por la
seguridad de Israel, sino por la seguridad de la paz, en aras de su
propio destino, para que las escopetas no sean impedimento del libre
sufragio.
Siempre que el terrorismo persista, Israel no tendrá otra
opción que la de defender a su pueblo. El término
terrorismo no representa para nosotros un término abstracto.
Es una realidad que se ve materializada con treinta, cuarenta
incidentes violentos diarios, disparos, atentados con coches- bomba,
emboscadas, asesinatos.
Dichos atentados son perpetrados por kamikazes que no tienen respeto
por la vida, ni por la suya ni por la de los demás. El
único lugar donde pueden ser interceptados es en su mismo
punto de partida.
Israel es, por definición, un país experimentado en el
campo antiterrorista. Sabemos que el terrorismo no podrá ganar
jamás si los pueblos se protegen y preservan su seguridad
fundamental.
El terrorismo será fuerte en la medida en que la lucha
antiterrorista sea débil. Y el terrorismo asustará en
la medida en que la gente le tema. El terrorismo representa la
cobardía y no rinde servicio a ningún objetivo
valedero. El terrorismo no aspira a la justicia. No es un remedio, es
una enfermedad.
Sr. Presidente:
Nos encontramos en un empalme. El mundo busca nuevas fronteras y
oportunidades. Ya no será más un mundo dividido entre
naciones desarrolladas y sub-desarrolladas, entre negros y blancos,
hombres y mujeres. Será un mundo en el cual todos
tendrán acceso al saber, y ofrecerá la oportunidad de
participar en un nuevo génesis.
Los Estados se han debilitado en el ámbito económico y
estratégico, porque la economía y la estrategia mismas
se habían globalizado. Sin embargo, no poseemos instituciones
mundiales organizadas que velen por la seguridad del planeta y logren
distribuir con justicia las riquezas.
Dos caminos se abren frente a cada Estado: unirse a la nueva
economía o someterse al antiguo terrorismo.
Cada uno deberá elegir entre la promesa que ofrece la
economía o la protesta por causa del terror.
El Compacto Global, cuya iniciativa se debe al Sr. Secretario
General, representa una guía para los que elijan la primera
opción. Define las funciones y contribuciones de la O.N.U. y
las responsabilidades de cada uno de nosotros, Estados- naciones,
sector privado y sociedad civil.
Esta nueva idea nos brinda la esperanza de que, aún en tiempos
de crisis, cuando todo parece oscuro, la vía del progreso se
esclarece hacia todos aquellos que tienen el coraje de abrazarlo.