Los orfebres judíos yemenitas han sido reconocidos y admirados
por su habilidad y su hermoso trabajo de filigrana. Ahora, un equipo de
padre e hijo, Yaacov y Boaz Yemini de Jerusalem, continúan la tradición
de su familia.
por Janet Mendelsohn Moshé
El calendario judío brinda abundantes oportunidades para el uso
de hermosos objetos ceremoniales. Una estilizada copa de vino o un delicado
candelabro de Shabat decoran prácticamente toda casa judía.Yehieh
Yemini, un descendiente de una familia yemenita que había trabajado
con plata durante generaciones, empezó su aprendizaje en la Escuela
de Artes Bezalel de Jerusalem en 1908, a la edad de 11 años. La
escuela había sido fundada un par de años antes y trataba
de forjar un estilo artístico original combinando influencias orientales
y occidentales.
Después de la muerte de Yehieh en 1983, su taller en el barrio
jerosolimitano de Shaaré Jesed continuó como el taller de
su hijo Yaacov y su nieto Boaz. Yaakov vive en una linda casa encima del
taller, donde creció. "Yo literalmente nací en esta casa,"
explica Yaacov, de 72 años. "Recuerdo de mi infancia cómo
todos los miembros de la familia trabajaban juntos en todos los aspectos
del proceso creativo, desde el martillar las figuras hasta pulir las piezas
de plata," cuenta.
Boaz también creció en el negocio familiar y le encantaba
jugar en el taller. "No lo consideré una forma de ganarme la vida
hasta después de mi servicio militar, cuando empecé a estudiar
en Bezalel igual como lo hicieran mi padre y mi abuelo," dice. "Pero Bezalel
había cambiado desde entonces y mi estilo artístico incluye
el uso de formas limpias y el desarrollo de una simplicidad estética,"
explica. Así como Yaacov simplificó los diseños ornamentales
de su padre, Boaz prácticamente abandonó la tradición
yemenita. Sin embargo, aunque la mayoría de los diseños de
Boaz, de 46 años, son suaves y modernos, ocasionalmente aparece
un motivo de sus antepasados, como en las granadas que adornan un rollo
de la Torá con "granos" de piedras preciosas o hemisferios de plata.
Pero si bien la diferencia en el estilo de tres generaciones es muy clara,
Yaacov y Boaz demuestran un gran respeto mutuo, admirando y alabando uno
el trabajo del otro.
En 1937 se le encargó a Yehieh Yemini crear un obsequio para
la coronación del rey Jorge V. Unos cincuenta años más
tarde, Yaacov y Boaz crearon una frutera de plata para la reina Isabel
II, adornada con granadas y dátiles, dos de las siete especies bíblicas
de la Tierra Santa. El trabajo de los Yemini aparece en exhibiciones de
judaica en todo el mundo y en museos locales. En algunas exposiciones se
exhiben juntos los trabajos del abuelo, el hijo y el nieto. Recientemente
los Yemini se "ramificaron" literalmente y crearon una interpretación
a tamaño natural de tres de las siete especies - la higuera, el
olivo y la palmera datilera - en el jardín fuera del estudio.
El libro de Exodo explica con grandes detalles cómo estaba construido
el Tabernáculo. Rashi, el exégeta bíblico del siglo
XII explica que los meticulosos detalles se brindan para darnos una idea
de su belleza. Una mirada a las finas piezas de plata creadas por la familia
Yemini revela cómo los objetos ceremoniales judíos pueden
convertirse en un tesoro de obras de arte.