Una compañía de puesta en marcha pretende extender la
longevidad humana y mejorar la calidad de vida de los ancianos diseñando
medicamentos que apunten a los genes mutantes.
por Judy Siegel-Itzkovich
¿Qué tienen en común los habitantes de Islandia,
los canadienses franceses católicos y los judíos asquenazíes
(de origen europeo)? Que son una excelente "población de laboratorio"
porque han practicado han practicado la endogamia durante siglos, lo que
los convierte en una población
ideal para el estudio de las causas de diversas enfermedades genéticas.
"Los judíos asquenazíes, que han practicado la endogamia
durante cerca de 2.000 años, son uno de los mejores grupos para
este tipo de estudio," dice el Dr. Ariel Darvasi, presidente y científico
jefe de Idgene, de Idgene, una reconocida compañía de Jerusalem
que cuenta con 40 empleados y entre ellos genetistas, biólogos moleculares
y expertos en computación. "La singular historia demográfica
de la población judía asquenazí incluye el surgimiento
a partir de un número limitado de fundadores, de una excepcional
expansión y contracción del tamaño de la población
y de una larga historia de matrimonios dentro de la religión. Además,
la población asquenazí actual no se originó de todos
sus fundadores, sino selectivamente de una pequeña fracción
de las personas más opulentas. La consecuencia de esta historia
demográfica es que los judíos asquenazíes tienen
un carácter genético muy similar."
Darvasi, profesor en el Intituto de Ciencias de la Vida de la Universidad
Hebrea, es un genetista internacionalmente reconocido con numerosas publicaciones
en importantes revistas científicas. Antes de fundar Idgene, era
director asociado de genética humana y jefe de genética estadística
en la gigantesca empresa farmacéutica británica SmithKline
Beecham (hoy la mayor compañía farmacéutica del mundo,
GlaxoSmithKline), donde introdujo varias de las estrategias genéticas
aplicadas actualmente.
Las enfermedades genéticas se llaman así porque son causadas
por un defecto genético y el hijo de dos padres "portadores" tiene
una probabilidad en cuatro de desarrollar la anomalía. Los judíos
asquenazíes son particularmente susceptibles a una serie de enfermedades
hereditarias fatales como Tay-Sachs, el mal de Gaucher, el mal de Canavan,
el síndrome de Bloom, la distonía idiopática y la
desautonomía familiar, porque un gen mutante en uno de los fundadores
ha ido pasando a través de las generaciones.
Pero una multitud de genes desconocidos contribuye a otras enfermedades
como la diabetes, ateriosclerosis, hipertensión, cáncer,
Alzheimer, Parkinson, osteoporosis, esquizofrenia y artritis reumática
- que plagan la raza humana. Los científicos aún no saben
qué genes son responsables de estas enfermedades ni en qué
medida la influencia de factores ambientales como una dieta rica en grasas,
fumar, la contaminación o el estrés pueden provocar o empeorar
estas condiciones en personas genéticamente susceptibles. Darvasi
considera que los judíos asquenazíes, que constituyen cerca
de 2,5 millones de personas en Israel y que son el 80% de los judíos
del mundo, son una mina de oro genética la clave para descubrir
qué genes específicos están relacionados con estas
anomalías y así llegar a la raíz de su causa.
En vez de trabajar desde el nivel del gen para descubrir qué
enfermedades ayudan a causar, el equipo de Idgene reúne muestras
sanguíneas de enfermos asquenazíes. Se solicita a pacientes
hospitalizados que sufren de cualquiera de las principales enfermedades
crónicas y que sus cuatro abuelos son asquenazíes donar una
muestra de sangre para una prueba genética (el consentimiento por
escrito es obligatorio, y los resultados obtenidos se mantienen en forma
absolutamente anónima). La empresa reúne también muestras
sanguíneas de pacientes judíos asquenazíes de Estados
Unidos. La identificación de leves variaciones y el tratamiento
de estos genes mutantes comunes en una población homogénea
puede sacarlos del genoma, explica Darvasi.
Pero antes de llegar a la meta final el diseño computarizado
de las medicaciones singulares y específicas para estas anomalías
(que puede ser conseguido en muchos años más) Idgene quiere
optimizar los tratamientos existentes, mejorar la precisión de los
diagnósticos y promover formas que eviten estos males en personas
susceptibles. La medicina occidental altamente desarrollada en Israel y
los investigadores capacitados son también un factor en el progreso
de este estudio, dice Darvasi.
¿Pueden convertirse las expectativas de vida en "demasiado largas"
si se derrotan en el futuro estas enfermedades crónicas y fatales?
"Nosotros queremos que la gente no sólo viva más, sino que
disfrute de que disfrute de una mejor calidad de vida," sostiene Darvasi.
"Para esto, tenemos que trabajar en el proceso mismo de envejecimiento.
Si la gente envejece más lento y sufre menos enfermedades, es algo
postivo; entonces hay más gente que contribuye a la sociedad y menos
que está enferma y necesita de ayuda."