Entre los recipientes de los Premios Kaye anuales se cuentan dos jóvenes
científicas, una que desarrolló un aparato para examinar
la efectividad de las drogas quimioterápicas y otra que descubrió
que el hachís puede ser efectivo como droga antiinflamatoria.
por Judy Siegel-Itzkovitch
Establecidos por los industriales farmacéuticos británicos
Isaac Kaye y su esposa Myrna en 1994, los Premios Kaye están destinados
a estimular al equipo y personal docente de la Universidad Hebrea de Jerusalem
para que desarrolle innovadores métodos con buen potencial
comercial, que beneficien tanto a la universidad como a la sociedad
en general.
Uno de los ganadores del premio este año es Miriam V. Kott-Gutkowsky,
una doctoranda de 28 años nacida en Argentina. Kott-Gutkowsky fabricó
un aparato - ahora patentado - para examinar la efectividad de las drogas
usadas para aniquilar células malignas en pacientes de cáncer.
La quimioterapia es una de las principales armas clínicas contra
el cáncer, que cobra más de dos millones de víctimas
al año en los países occidentales. No obstante, algunos tumores
malignos se han hecho resistentes a muchas de las drogas anti-cáncer,
y por lo general dicha resistencia se descubre recién después
de meses de quimioterapia, con todas las complicaciones y molestias que
esto significa. La resistencia de las células cancerosas a las drogas
tóxicas dirigidas contra ellas se debe a la presencia en su membrana
de proteínas resistentes a la droga, que le permiten expeler la
droga anti-cáncer. Una de esas proteínas es la P-glycoproteína,
que extrae la droga succionándola de la célula, impidiendo
así que muera.
Investigadores y compañías farmacológicas han intentado
desarrollar bloqueadores que puedan inhibir la actividad de succión
de la P-glycoproteína, exponiendo así las células
cancerosas a las drogas quimioterapéuticas. Pero no todos esos bloqueadores
son universalmente efectivos. Hasta ahora, la única opción
que tenían los pacientes de cáncer era someterse a un tratamiento
de quimioterapia en base a prueba y error con varias combinaciones de drogas
tóxicas y bloqueadores hasta que se encontrara el tratamiento adecuado.
Este método, sin embargo, causa un sufrimiento innecesario a muchos
pacientes.
El nuevo aparato anula la necesidad de exponer a los pacientes a un
tratamiento quimioterápico que les sea inefectivo o incluso perjudicial.
Usando una muestra de sangre del paciente a la que se agregan membranas
del tumor (que incluyen P-glycoproteína) y un bloqueador, el aparato
detecta si el bloqueador específico es o no efectivo. De esta manera,
muchos bloqueadores diferentes pueden ser probados rápida y eficazmente
hasta que se encuentra aquel que es el más efectivo para el paciente.
Ya se han registrado las patentes para el aparato y se ha creado MDR Tests
Ltda. para Yissum, la compañía de Investigación
y Desarrollo de la universidad para que diseñe el aparato de diagnóstico
para su producción.
Y si sus articulaciones están arruinadas, un derivado del hachís
puede ser su salvación. Susanna Tchilibon, una inmigrante
de Italia de 32 años, doctoranda en la Escuela de Farmacología
de la Universidad, ha descubierto que una sustancia extraída del
hachís actúa como antiinflamatorio para la artritis reumatoidea.
Tchilibon señala que el hachís, que proviene de la planta
india del cáñamo, era usada en tiempos antiguos para tratar
males como la malaria, la constipación o los dolores reumáticos,
La planta tiene tanto elementos psicoactivos (que actúan sobre la
mente) como no psicoactivos.
Tchilibon investigó el metabolismo del principal material no
psicoactivo del hachís, llamado cannabidiol (CBD) y descubrió
que un ácido derivado del CBD es un potente agente antiinflamatorio.
Este ácido es comparable a la conocida droga indomethacina, pero
sin sus considerables efectos secundarios gastrointestinales. Hasta donde
ella sabe, el uso del hachís o la marihuana (otro derivado del cáñamo)
nunca ha causado tales efectos secundarios. Una patente de su trabajo ha
sido registrada a través de Yissum, la compañía de
Investigación y Desarrollo de la universidad, y se prevé
que una evaluación adicional pruebe la efectividad
del ácido, particularmente como un tratamiento potencial para
la artritis reumatoidea.