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Discurso pronunciado por el Primer Ministro Electo- Ariel Sharon

7 feb 2001
 
  Discurso pronunciado por el
Primer Ministro Electo, Ariel Sharón

7 de febrero de 2001

Buenas noches, y tengan Uds. una hermosa noche. Amigos míos, Silván Shalom, jefe de equipo, y Reuvén Rivlin, jefe de la facción parlamentaria, miembros de la Kneset,desde el lugar donde nos encontramos, partidarios del Likud y otros partidos: Sres. diputados Eli Ishai, Natán Sharansky, Avigdor Lieberman, Itzjak Levy, rabinos Menajem Porush y Meir Porush y dos generaciones; Mijael Kleiner, mi amigo de tantos años, David Levy, y el alcalde de Jerusalem, Ehud Olmert. Junto a Uds. hemos logrado llegar hasta aquí y hemos obtenido este maravilloso alcance.

Quisiera decir que hace unos instantes, entrando al edificio, el Presidente de los E.E.U.U., Sr. George Bush me llamó por teléfono para felicitarme. El Presidente Bush me dijo que ellos quieren cooperar con mi gobierno.

El me recordó el recorrido que hicimos juntos a través de Samaria y el valle del Jordán. Y agregó: "Nadie creyó en aquel entonces que yo sería presidente y que Ud. sería primer ministro".

Ciudadanos de Israel, colegas de otros partidos, el Estado de Israel ha tomado hoy un nuevo sendero, de unidad interna y armonía,luchando por la seguridad y paz verdadera.

Desearía agradecer a cada uno de Uds. por su respaldo y apoyo, por su abnegación y ardua tarea, que junto con la fuerte convicción de miles y decenas de miles de activistas en Israel permitieron obtener esta gran victoria. Hemos llegado a este momento, y es a Uds. a quien debo mis más cordiales gracias.

Esta noche es muy emocionante y significativa para mí. Desde adolescente me dediqué de alma y vida a Israel, con el fin de consolidar y obtener su seguridad. Durante todos los cargos que ocupé, a lo largo de toda mi vida, en las buenas y en las malas, siempre estuve acompañado por mi difunta esposa Lily, quien me supo apoyar de todo corazón. Ahora que el pueblo de Israel me ha brindado su confianza para dirigir el país en los próximos años, la extraño, y ella no se encuentra a mi lado.

En esta noche me gustaría dar las gracias a cada uno de los ciudadanos de Israel que depositó su confianza en mí. Deberé hacer todo lo que esté a mi alcance para triunfar en esta misión que Uds. me han encomendado. Este país nos pertenece a todos, y todos nosotros tenemos un futuro común y un único destino.

A lo largo de los años, las diferencias y las discusiones se han profundizado en nuestro pueblo y nuestra sociedad. Han habido demasiados enojos y odio gratuito. Este es el momento de encontrar un campo común y salir a la búsqueda de un camino aceptado por todos. El pueblo demuestra un profundo deseo de alzarse juntos y erguidos para hacer frente a los desafíos del futuro.

Sin embargo, hago hoy un llamado para el establecimiento de un gobierno de unidad nacional, lo más amplio posible. Hago un llamado al partido Laborista y le exhorto a unirse a nosotros en base a una verdadera sociedad que logre atravesar el dificultoso sendero que traiga la seguridad y la paz.

Ciudadanos de Israel, Uds. me han llamado para dirigir el país como su primer ministro, y para triunfar en la misión que me han conferido. Para lograrlo, necesitaré el apoyo de la Kneset y el máximo respaldo por parte de sus miembros. Vivimos en un sistema parlamentario en el cual las funciones de gobierno se encuentran en la base de una mayoría parlamentaria. Como primer ministro, concederé mi entero respeto a la Kneset y a sus miembros, y mis decisiones serán claras para todos los miembros de esa Casa.

El gobierno, bajo mi mandato, actuará para fortalecer el rol de la Ley y para proteger la autonomía del sistema judicial, que es una de las garantías para el mantenimiento de un sistema democrático.

Ciudadanos de Israel, el gobierno, bajo mi dirección, actuará para restablecer la seguridad a los ciudadanos de Israel y para lograr una paz genuina y la estabilidad en la zona. Yo sé que la paz requiere dolorosas concesiones por parte de ambas partes. Pero ningún acuerdo diplomático podrá poner en riesgo la seguridad de todos los pueblos de la región.

Hago un llamado a nuestros vecinos palestinos para que abandonen el camino de la violencia y retomen la vía del diálogo, con el fin de resolver los conflictos existentes entre nosotros a través de canales pacíficos.

Mi gobierno actuará en pos de acuerdos políticos reales que preserven los intereses históricos y existenciales de Israel, y estará basado en el respeto mutuo y en el cumplimiento recíproco de compromisos.

Actuaremos para profundizar las especiales relaciones con nuestro gran amigo y aliado, los Estados Unidos, y lucharemos por lograr firmes lazos entre el Estado de Israel y los países del mundo.

En la sociedad israelí abundan todo tipo de angustias y necesidades, con las cuales me siento familiarizado. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para eliminarlas. Un pueblo no puede existir si no existe solidaridad social. Actuaremos para reducir las brechas y para lograr igualdad de oportunidades para todos.

Comenzaremos una nueva página en nuestras relaciones con nuestros ciudadanos árabes israelíes para lograr una verdadera sociedad y un sentimiento de igualdad entre todos los ciudadanos del país.

El gobierno en el que estaré al frente también enarbolará el estandarte del progreso social, comenzando por el ámbito de la educación.

Y por encima de ambos estandartes, será izada la bandera del zionismo, la bandera del honor nacional, de inmigración y absorción.

El gobierno que me propongo establecer se esforzará por reafirmar y consolidar a Jerusalem reunificada, la capital de Israel y la capital eterna del pueblo judío, a la cual siempre proclamaremos nuestra fidelidad, expresando: "Si me olvidare de tí, oh Jerusalem, pierda mi diestra su destreza, mi lengua se pegue a mi paladar, si de tí no me acordare; si no enalteciere a Jerusalem como preferente asunto de mi alegría."

Mi gobierno se dedicará a acrecentar la economía, y así crear nuevas oportunidades de trabajo, reduciendo el desempleo. Mantendremos la estabilidad de precios y evitaremos el regreso a la inflación.

Implementaremos un presupuesto nacional responsable sin acrecentar el déficit, mientras que invertiremos al mismo tiempo en infraestructuras y educación. Reduciremos el peso de los impuestos al que se ven sometidos los ciudadanos israelíes. Mantendremos los principios de una economía abierta y moderna. Para lograr dichos objetivos me propongo crear y dirigir un consejo ministerial para asuntos económicos.

Ciudadanos de Israel, poseemos un pequeño país bendecido por talentos y rico en logros. Comencemos esta noche aunando fuerzas como si de un sólo cuerpo se tratara, un solo corazón, para empezar un nuevo camino. Juntos nos sobrepondremos a todos los desafíos. Juntos, podremos concretar aquí todas nuestras esperanzas y todos nuestros sueños.

Gracias a todos.

 
 
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