El Centro de Fuentes Bíblicas proporciona un transfondo más realista a nuestras historias bíblicas favoritas
por Janet Mendelsohn Moshé
Imaginen el nacimiento del niño Jesús en un pesebre hace 2.000 años. La primera imagen que suele venir a la mente y la más frecuentemente representada es un establo de madera y un pesebre de madera cubierto con paja. No obstante, es poco probable que eso sea una ilustración precisa de la escena original de la natividad, sostiene el Dr. Jim Fleming, director del Centro de Fuentes Bíblicas para Peregrinos. Los artistas renacentistas pintaban escenas bíblicas y del Nuevo Testamento en el paisaje europeo que les era familiar, no en el escenario real de la Tierra Santa. Fleming explica que dado que la Tierra de Israel es en su mayor parte seca y cálida, y la madera es escasa, José y María probablemente encontraron refugio en una cueva en Belén y el pesebre en el que Jesús fuera acostado bien pudo haber sido una batea de alimento labrada en la roca.
Esta escena ha sido reconstruida en el Centro como parte de un proyecto para presentar una imagen de los acontecimientos bíblicos más "históricamente precisa". Ubicado en el pintoresco barrio de Ein Karem en Jerusalem, el Centro da vida a los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento con reconstrucciones basadas en los hallazgos arqueológicos y excursiones guiadas.
Después de estudiar arqueología en Jerusalem en 1973, Fleming regresó a su ciudad natal de Houston, pero muy pronto se fijó que prefería la educación a las excavaciones. Como cristiano, Fleming comprendió la importancia de enseñar las raíces judías del cristianismo y consideró que Israel era el lugar ideal para hacerlo. Dejó Estados Unidos en 1975 para desarrollar sus ideas en Israel, pero aún mantiene una oficina cerca de Houston, donde ocasionalmente dicta conferencias.
De acuerdo con Janania Pinto, director del Centro, no se ha ahorrado ningún esfuerzo en ampliar el programa educacional. "Muchos grupos de todo el mundo vienen a visitar el lugar", explica Pinto. "Aquí pueden ampliar sus horizontes y comprender mucho mejor la Biblia."
Un ejemplo de las ideas de Fleming que han sido puestas en práctica es el suelo de trilla reconstruido en el Centro. Dado que los cereales eran el principal alimento en los tiempos bíblicos, Fleming explica que las esperanzas y los temores de la comunidad se centraban en el suelo de trilla en la época de la cosecha, para ver si habría suficiente alimento para el año venidero. Por eso escribió el Salmista: "Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán, trayendo sus gavillas con regocijo" (Salmos 126:5-6). Fleming explica que el suelo de la trilla era un área plana de roca descubierta rodeada por una baja pared de piedra, e idealmente ubicada en un lugar alto expuesto a las brisas de la tarde, necesarias para la trilla. Señala además que la época de la cosecha era una temporada de unidad y de duro trabajo: "Cada uno cortaba el grano con la segadera, liaba las gavillas y las dejaba secar en el campo. Una vez secas, las gavillas eran esparcidas en el suelo de trilla en preparación para la separación de los granos de la cáscara". Uno se puede imaginar también a Boaz del Libro de Rut, sonríe Fleming, durmiendo en el suelo de trilla para proteger la cosecha.
Fleming reconstruyó también una torre de vigilancia en una viña para ilustrar cómo los antiguos campesinos dormían sobre el techo de la torre durante la época de la cosecha para proteger las uvas de posibles ladrones. El cree que esta torre era también un símbolo de la creencia en la protección divina que Dios brinda a su pueblo.
En el Centro, uno puede también aprender mucho acerca del olivo. Como introducción, Fleming cita a Oseas 14:6, donde el profeta exclama: "Y será su [de Dios] gloria como la del olivo". Fleming explica que aunque este retorcido árbol con sus hojas de verde plateado es verdaderamente hermoso, su belleza radica en su función. Un olivo puede rendir hasta 80 litros de aceite al año y en tiempos bíblicos este aceite era vital para cocinar y para la iluminación, además de ser utilizado como jabón, como medicina y en rituales religiosos. Fleming demuestra también cómo se extraía el aceite usando una prensa reconstruida.
Una de las atracciones para los visitantes cristianos es la oportunidad de comer "la Ultima Cena", una comida de 15 platos que incluye pan no leudado y vino o jugo de uvas. Los comensales se sientan en un triclinio donde la costumbre es reclinarse sobre almohadones. "Queremos que la gente entienda el trasfondo de la Biblia y el contexto en el que fue escrita", explica Pinto. "Esta es la forma en que uno debe visitar la Tierra Santa: con la Biblia en mano".