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Cooperativas que funcionan

3 abr 2001
 REVISTA SHALOM, 2000, No. 3
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Cooperativas que funcionan
Jamil Abu To'meh

 
 
Agricultor palestino en su campo de cebolla bajo riego
Foto: Avi Hirschfield

 

 

 

 

 

 

 

 

Reunión en la oficina de la Cooperativa de Suministro de Agua en Baka al Gharbiya
Foto: Avi Hirschfield

 

 

 

 

 

Después del curso sobre desarrollo cooperativo, el trabajo prosigue
Foto: Avi Hirschfield

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Avi Hirschfield
 

En los últimos años, a partir de los acuerdos de Oslo, palestinos e israelíes, tanto de organismos oficiales como de ongs, han cooperado bajo la égida de mashav en asuntos de desarrollo tales como agricultura, desarrollo cooperativo y salud. En agosto de 2000, en un período de cuatro semanas, cuatro grupos de 30 agricultores de la Autoridad Palestina participaron en un curso intensivo de una semana de duración, sobre desarrollo cooperativo en zonas rurales para agricultores, en el Instituto Internacional - Histadrut. El reportero de la revista Shalom estuvo con ellos, se informó de los temas tratados y habló con algunos de los participantes.

La cooperativa es hoy en día una de las formas de organización más difundidas en el mundo, en especial en los países en desarrollo. Pero en la mayoría de los países, se considera a las cooperativas como un sistema de organización cuya hora ha pasado, un sistema que se ha ensayado en todas partes pero que sólo ha llevado a fracasos y decepciones. El Instituto Internacional - Histadrut ha desarrollado un enfoque innovador especial en lo referente a cooperativas y a su gestión.

El director académico del Instituto, Zvi Galor, explica que las cooperativas no son una meta en sí, sino un medio para alcanzar cierta meta. La cooperativa es probablemente uno de los pocos medios gracias a los cuales los pobres pueden romper el ciclo de su pobreza y pasar a desarrollarse a sí mismos, sus familias y sus países. Las personas eligen este tipo de organización cuando comprenden que cada uno por sí solo no puede alcanzar sus objetivos y entonces se avienen a renunciar a una parte de su independencia y -sobre todo- a cooperar con otros que tienen las mismas necesidades. La gente se debe convencer de que este enfoque es menos arriesgado que cualquier otra opción.

La meta más importante de quienes han llegado a esa percepción es obtener de la cooperativa que han creado el servicio mejor y más económico posible. Por ejemplo, en una cooperativa de consumo, los miembros aspiran a comprar los productos de mejor calidad para su familia y su hogar al precio más bajo posible. En una cooperativa de producción, desean que su trabajo y los artículos que elaboran alcancen una valoración tal alta como sea posible.

Las cooperativas se basan en dos principios: 1) Cada miembro es propietario de una parte igual del total de bienes de la cooperativa y la suma de los bienes de los miembros es igual al total de bienes de la cooperativa; 2) Los gastos de operación de la cooperativa se reparten entre los miembros de tal modo que cada miembro paga en proporción a su utilización de los servicios, o dicho de otra manera, cuanto más utiliza los servicios, más paga. Una cooperativa es establecida por sus miembros para servirles de la mejor forma posible y al menor costo posible.

En el Instituto, los participantes aprenden que los tres componentes del "triángulo básico de la producción agrícola", a saber: obtener crédito, mediante éste adquirir insumos (semillas, maquinaria, tierra, etc.) con los cuales producirán sus cosechas, y comercializar la producción, pueden realizarse en un marco cooperativo, lo que garantiza al agricultor un mayor beneficio a cambio de su trabajo. El aspecto innovador del enfoque israelí es que los tres componentes -crédito, insumos y comercialización- pertenecen al agricultor, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, donde el pequeño productor puede obtener crédito del banco central, pero la comercialización sigue estando en manos de intermediarios, lo que es causa de que el agricultor no logre reembolsar los créditos que ha obtenido.

Shalom preguntó a varios participantes qué nociones habían adquirido en el curso:

Husam al Hudhud, de Naplusa

El curso, impartido en lengua árabe por instructores israelíes y árabes israelíes se refiere a la constitución y gestión de cooperativas agrícolas. Los participantes vinieron al Instituto Internacional a conocer métodos cooperativos basados en el triángulo esencial de la producción agrícola: crédito, insumos, comercialización.

Al concluir este mes tan intenso, espero que los 120 agricultores, que procedían de 46 sitios distintos y representaban todos los tipos de agricultura de nuestra área, sean capaces de aplicar lo aprendido. Esperamos que este curso tenga un impacto positivo en la vida de los agricultores y la interacción entre ellos, en cuanto a comprender cómo organizarse juntos en el marco de cooperativas que les beneficiarán materialmente de modo equitativo. Creo realmente que para la mayoría de nosotros, nuestra forma de pensar ha cambiado. Ahora tendremos que llevar a la práctica lo aprendido.

El propósito de la agricultura era y sigue siendo producir la mayor cantidad de cosechas posible, a fin de obtener el mayor beneficio posible. Ahora tenemos un enfoque distinto. Necesitamos planear la producción, producir según el dinero de que disponga el agricultor. Cuánto puede tomar prestado? Cómo puede pagar los insumos (tierra, agua, semilla,etc.), sin tener que depender del comerciante o del intermediario? Cuando el agricultor dispone de efectivo, puede obtener descuentos y puede vender sus cosechas con mayor beneficio. La compra cooperativa, por ejemplo, permite obtener insumos a mejor precio. También la venta cooperativa de la producción permite obtener mejores resultados.

Para que el agricultor pueda producir de forma ventajosa, debe disponer de marcos cooperativos en sus cercanías. Cuando los productores, los agricultores, comparten los mismos puntos de vista, cabe suponer que obtendrán créditos o se autofinanciarán y así, gracias a su unión, ahorrarán parte de sus ingresos. Podríamos tener tres cooperativas o partes de una misma cooperativa, encargadas de tres elementos distintos: créditos, insumos, comercialización. Eso es una cooperativa de propósito múltiple.

A medida que los los agricultores y la agricultura progresan, se debe pensar en un desarrollo adicional en lo referente a ocupación. Menos personas son necesarias en las labores agrícolas, pero las demás pueden dedicarse a las industrias alimentarias. Algunos trabajarán en producción, otros en comercialización. De este modo, la economía de la aldea se desarrolla íntegramente. Los agricultores pueden pensar en turismo, empleos no agrícolas e industrias, servicios e infraestructura. Durante el curso nos dictaron conferencias sobre economía, gestión individual y liderazgo, tipos de liderazgo, planificación para el futuro, desarrollo rural, reflexión práctica. Mis colegas y yo mismo queremos reunirnos y aplicar lo aprendido. Tuvimos la oportunidad de intercambiar ideas. Hemos formulado nuestras necesidades y definido nuestros problemas y empezamos a buscar soluciones. La creación de cooperativas agrícolas llevará a la creación de cooperativas de otras clases. Así podríamos llegar a un desarrollo global integrado en nuestras aldeas.

Todos los participantes en el curso trabajan por sí mismos como agricultores. Son los verdaderos beneficiarios del curso. Éste abrió sus ojos a nuevas ideas, cómo participar en la toma de decisiones y cómo influir en la legislación agrícola mediante un esfuerzo conjunto. El curso enseñó a los agricultores a trabajar con otros.

Yahya Abu Farhah (Abu Samer), de la aldea de Jalameh, junto a Jenín

El curso trató de cooperativas y ensanchó los horizontes de los participantes, que según se espera establecerán cooperativas en el futuro. Los agricultores participantes en el curso se organizarán alrededor de ideas, objetivos y metas específicas y no al azar sobre la base de relaciones familiares.

Durante el curso visitamos algunos centros agrícolas que aplican el cooperativismo de varias maneras. Analizamos problemas para encontrar soluciones, aprendimos lo que son cronogramas y estudios de factibilidad. Lo más importante fue que intercambiamos ideas. La participación de 120 agricultores de más de 40 localidades ofreció la ocasión de desarrollar relaciones entre ellos.

Fathi Khdairat de la aldea Bardala en el Valle del Jordán

Me sentí indudablemente motivado a participar en este curso por mi deseo de obtener información y clas experiencias de otros en lo tocante a cooperativas y cooperación. Tengo cierta experiencia en el campo de las cooperativas en nuestra zona, pero llegamos al Instituto Internacional por intermedio de nuestra Unión de Agricultores Palestinos a fin de adquirir conocimientos y aplicar los que resultaran apropiados a nuestra realidad y condiciones. En el pasado tuvimos cooperativas, pero cargábamos una responsabilidad excesiva sobre una persona o incluso las utilizábamos para promover intereses personales. Estamos construyendo nuestro Estado y uno de los componentes del futuro Estado es la cooperativa.

Más de la mitad de la comunidad palestina se dedica a la agricultura. Sólo 120 personas de un total de tres millones participaron en el curso. Así que este pequeño grupo que adquirió conocimientos tiene que enfrentarse con un reto, el de empezar a crear marcos cooperativos en el futuro.

Abd al-Hamid Abd al-Majid Dasabsheh, de la aldea de Duma, junto a Naplusa

Llegamos de nuestros pueblos para beneficiarnos de la experiencia de otros. Nos beneficiamos al aprender más sobre cómo organizar cooperativas con el fin de mejorar el nivel de vida de nuestros grupos, que necesitan progreso, desarrollo y tecnología. Nos ocupamos de liderazgo, agricultura, tecnología y desarrollo.

Ibrahim Daik, dirigente de la Unión de Agricultores Palestinos en Ramallah, señaló después del curso que en la ceremonia de entrega de los diplomas en Naplusa, al término de las cuatro semanas, los participantes presentaron talleres destinados a exponer a otros agricultores la formación y los conceptos de cooperativismo que habían recibido. En la oleada de actividad que siguió al curso, los agricultores empezaron a negociar con intermediarios y comerciantes para adquirir sus insumos de forma conjunta, a fin de maximizar sus beneficios. Se convocaron reuniones con otros agricultores que no habían participado en el curso, para emprender proyectos de desarrollo a la luz de lo aprendido. Un proyecto que tuvo un impacto inmediato fue el de un grupo de agricultores de la zona de Ramallah que emprendió la construcción de cobertizos para sus cabras. Encontraron terrenos, construyeron los cobertizos e iniciaron un estudio de factibilidad para calcular cómo repartir los costos entre ellos.

Otro grupo, en Azzon Atmeh junto a Qalqilia, empezó a negociar con transportistas a fin de reducir el costo del envío de su producción a los mercados. De ello resultó una disputa con los transportistas y con la Comisión central de mercados, pero cuando los agricultores amenazaron con comercializar la producción por sí mismos, eludiendo a los transportistas, obtuvieron una rebaja del dos por ciento.

Los participantes en el curso están alentando ahora a otros agricultores a reorganizar los procedimientos cooperativos de ONGs agrícolas locales y han solicitado cambios en la política de créditos de la Unión de Agricultores Palestinos a fin de apoyar a los sectores más pobres de la población agrícola palestina. En conjunto, el curso sobre el establecimiento y a gestión de cooperativas agrícolas ha tenido un impacto positivo.

Mahmoud Abu Hillal, director de la División Oriente Medio y Autoridad Palestina del Instituto Internacional, resumiendo el curso, explica que por su singularidad e importancia, el curso se dividió en cuatro partes de una semana, dedicadas cada una a una especialidad o a un tipo de cultivo o de cría. Por las reacciones y evaluaciones de todos los implicados, está claro que el curso logró modificar la forma de pensar de los participantes. Ya se ha recibido una solicitud de continuar este tipo de curso, ahondando en el tema del cooperativismo, especialmente en liderazgo de cooperativas, con la esperanza de que ello induzca el desarrollo mediante la cooperación, así como el progreso de la región.

Ofer Bronchtein, director del Instituto Internacional, subraya que "es un gran privilegio para nosotros ofrecer formación en temas que ayuden a los agricultores palestinos, en particular en nuevas técnicas de gestión, todo ello para una sociedad en la que la agricultura es un factor económico importante".

 
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