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Tomar parte- Talleres innovadores luchan contra los malos tratos a los ninos

3 abr 2001
 REVISTA SHALOM, 2000, No. 3
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Tomar parte: Talleres innovadores luchan contra los malos tratos a los niños
Simón Griver

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dibujar un secreto con colores: verde=vergüenza negro=miedo naranja=colera
azul=esperanza
 

Cuando la Sra. Malamo Neophytou, en aquel entonces presidenta del Consejo Panchipriota del Bienestar y vicedirectora general del Ministerio de Bienestar Social socilitó a principios de 1997 un curso en el lugar sobre gestión de ongs para profesionales de servicios humanos, a través de la embajada de Israel, el Centro Golda Meir del Monte Carmelo (mctc) en Haifa accedió sin vacilar. Siguió al curso una gira de estudio de profesionales chipriotas a Israel, para visitar ongs que se ocupan de ancianos, niños maltratados, jóvenes en dificultad y temas similares. Y cuando el grupo expresó interés por una formación adicional, el mctc mandó a la Dra. Hanita Zimrin a Chipre, para organizar talleres sobre violencia contra niños.

El mayor problema con los niños que sufren de malos tratos o de descuido es superar el concepto de que los niños son propiedad de sus padres. La Dra. Hanita Zimrin, presidenta de la Asociación Israelí de Protección del Niño (E.L.I.), destaca que hasta hace treinta años, se hacía por completo caso omiso de ese fenómeno tan inquietante. En aquella época, cuando ella preparaba su tesis doctoral sobre este tema, que presentó a la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descubrió que casi no existía literatura al respecto.

"Se tenía y aún se tiene la creencia-explica la Dra. Zimrin-, en países en desarrollo y a veces también en países desarrollados, que los padres tienen derecho a hacer lo que quieran a sus hijos y las autoridades no deben inmiscuirse".

Pero aun si los gobiernos y sociedades reconocen que existen los malos tratos a niños y que las autoridades pueden intervenir, éstas no siempre saben a ciencia cierta cuándo y cómo deben actuar. La Dra. Zimrin ha dirigido en los últimos meses varios talleres en Chipre, bajo los auspicios de mashav y el mctc. En el primero, en noviembre de 1999, ella y un colega, el Dr. David Senesh, destacado sicólogo infantil, enseñaron a maestros de jardines de infantes y escuelas primarias a identificar el problema y hacerle frente.

"Tratamos de sensibilizarlos al problema -subraya-. Esto implica enseñarles cómo identificar al niño que sufre de violencia o de descuido, cómo acercarse al niño y qué hacer con la información que posee."

"Alrededor de este fenómeno hay muchos obstáculos, que el maestro debe superar-señala la Dra. Zimrin-. Están ante todo los de tipo emocional. La violencia contra los niños es un tema tabú, que nos afecta a todos. Instintivamente no queremos estar implicados. Aunque seamos buenos padres o madres, nadie es perfecto. Al ocuparnos de malos tratos a los niños, tenemos que enfrentarnos con nuestra propia conducta."

"Hay, además, un conflicto de valores -agrega-. Se enseña a los maestros a respetar la privacidad del niño, pero se les pide que informen a las autoridades de sus secretos o sus confidencias. También se les inculca que no deben juzgar las diferentes modalidades de educación de los niños, pero en estos casos sí deben juzgar. Los maestros aprenden a respetar los valores de otros y aquí se encuentran con que tienen que decir que sus propios valores son mejores que los de ellos. Fuera de ello, está el temor práctico de que si los padres del niño son violentos, puedan serlo también hacia el maestro."

Los métodos de educación son también cuestión de relativismo cultural. Los castigos físicos son o no son violencia contra el niño? pregunta la Dra. Zimrin. En algunas culturas, la respuesta es un no rotundo. Entonces cuándo la violencia se hace inaceptable? "Es una pregunta difícil acerca de la severidad" cree ella.

Otro problema identificado por la Dra. Zimrin es que todos los grupos sociales niegan que el fenómeno exista entre ellos, pretendiendo que sólo se da en otras clases sociales o en otros grupos étnicos o religiosos. Ella insiste, sin embargo, en que la violencia contra los niños cruza todas las divisorias de raza, clase o religión. "Existe en todas partes" afirma.

Hanita Zimrin y David Senesh dieron dos talleres de dos días cada uno, el primero para educadores de jardines de infantes y el segundo para maestros de escuelas primarias.

"Además de definir los diferentes tipos de malos tratos -dice la Dra. Zimrin- y aclarar cómo debe reaccionar el maestro ante lo que descubre, en los talleres tratamos de hacer sentir a los maestros lo que sienten los niños. Simulamos distintas situaciones, por ejemplo les decimos que se relajen completamente y piensen entonces en algún secreto que nunca han contado a nadie. No les pedimos que lo descubran pero sí que lo dibujen en colores que simbolicen sus sentimientos."

"El propósito de este juego -explica- es hacer que los maestros sientan realmente lo que significa tener un secreto que lo inunda a uno de sentimientos negativos. Sentimientos tales como ira, confusión, miedo y vergüenza. Muchas veces eso es lo que siente un niño hacia los padres que lo maltratan. Es muy importante que los maestros entiendan el torbellino en el que vive el niño".

Los talleres delinearon los distintos tipos de malos tratos -físicos y emocionales- el abuso sexual, y el descuido. Incluso la violencia física, subraya la Dra. Zimrin, el problema más flagrante y manifiesto, no siempre es fácil de identificar. Los niños y sus padres tienden a decir que los cardenales provienen de accidentes y no de golpes.

"Ésa es una mentira fácil de superar si uno sabe lo que está buscando -explica la Dra. Zimrin. Si los cardenales aparecen en todo el cuerpo y son de distintos colores, ello suele ser indicio de que no se deben a un incidente aislado. Si hay señales a ambos lados del cuerpo, probablemente se deban a una paliza y no a un accidente."

Se enseña a los maestros a reconocer otras formas de comportamiento problemático, como el del niño que llega temprano a la escuela y se muestra reacio a volver a casa.

La Dra. Zimrin informa que los maestros chipriotas manifestaron mucho entusiasmo y lamentaron que el taller no se prolongara más tiempo. Los talleres de noviembre tuvieron tanto éxito que las autoridades de Chipre lograron organizar un seminario adicional de un día para funcionarios en temas tales como bienestar social y aplicación de las leyes.

El mejor cumplido para la Dra. Zimrin fue el que la invitaran a dar otra serie de talleres en junio de 2000.

"Lo más alentador -comenta- fue ver cómo en poco más de seis meses tantas ideas de las que presentamos en noviembre ya se habían llevado a la práctica."

La segunda visita de la Dra. Zimrin a Chipre estuvo dedicada, ante todo, a crear una red de contactos entre organizaciones, para que los ministerios y las ONGs (organizaciones no gubernamentales) cooperasen para superar el problema, y en segundo lugar, a la creación de un servicio de atención telefónica a niños en dificultad.

"En lo referente a conexión entre organizaciones -aclara- nos ocupamos de la violencia en el hogar de modo general, incluyendo tanto a las mujeres como a los niños víctimas de malos tratos. Este es un problema en todos los aspectos. Los ministerios suelen estar molestos con las ONGs, porque muchas veces actúan como organismos paralelos a los del Estado, vigilándolos y criticándolos. Pero si se quiere hacer frente a los problemas de manera efectiva, es esencial que los ministerios, con su experiencia y organización, cooperen con las ONGs, aprovechando su flexibilidad y sus recursos adicionales."

En lo referente a la línea telefónica de emergencia, la Dra. Zimrin se reunió con un comité que se encargará de establecer el servicio, y con muchos de los profesionales que se ofrecieron a encuadrar a los voluntarios que atenderán las llamadas.

"En primer lugar discutimos de cómo debía ser la línea -explica-, si debía atender también a los padres en dificultad, si debía funcionar las 24 horas del día y si debía velar por el anonimato."

"En Israel, las llamadas son anónimas -agrega- si el niño así lo desea. Pero enseñamos a los voluntarios cómo alentar al niño a identificarse."

La Dra. Zimrin habló a sus colegas de Chipre sobre los aspetos jurídicos y éticos del anonimato. Con la tecnología actual, es identificar la procedencia de la llamada, pero sólo se recurre a ello en casos extremos, cuando se percibe que el niño corre un riesgo muy serio y sin embargo se niega a identificarse.

"Hicimos muchos juego de roles y simulación de llamadas -dice la Dra. Zimrin-. Los voluntarios tienen que saber muchas cosas. Por ejemplo, qué hacer ante largos silencios. Cómo hacer que quienes llaman no cuelguen sin más. También hablamos de lo que se podía hacer cuando quien llama sí se identifica. En Israel, consideramos que la línea de emergencia es una vía de acceso a todos nuestros servicios terapéuticos."

La Dra. Zimrin comenta que distintas sociedades tienen diferentes problemas en el ámbito de los malos tratos a los niños. En los países en desarrollo, aún abundan el trabajo de niños y los problemas relacionados con la prostitución infantil, la trata de adolescentes, la drogadicción y la violencia contra niños. Pero los malos tratos contra niños existen también en los países desarrollados, con Alemania y Gran Bretaña a la cabeza de la lista en Europa. Por otra parte, ee.uu. es uno de los pocos países del mundo que se niegan a suscribir el Convenio de la ONU que condena los malos tratos a los niños, porque estipula el derecho de las autoridades a intervenir cuando sea necesario.

"En los ee.uu. todavía se opina que los derechos humanos y los procesos jurídicos tienen preferencia sobre cualquier otra consideración, incluidos los derechos de los niños -explica- y los británicos aun aplican en su educación nociones como Quien bien te quiere te hará llorar'. En las sociedades de clase media y alta, el problema es que los padres pueden intimidar fácilmente a los trabajadores sociales, amenazándoles con una demanda judicial."

La Dra. Zimrin comenta que los padres educados pueden también ejercer malos tratos más sofisticados, emocionales, en lugar de la violencia física, más fácil de detectar. Destaca que si bien los hombres pueden ser más agresivos y violentos que las mujeres, en Israel las madres son culpables de tanta violencia contra niños como los hombres.

"La elevada proporción de divorcios en la sociedad moderna -dice con pesar- agrava los malos tratos contra los niños. Muchos padres se valen de los niños para presionarse mutuamente a expensas de los niños."

El descuido de los niños, observa la Dra. Zimrin, es aun más difícil de definir que los malos tratos. "Muchas veces sólo se descubre cuando su efecto acumulado es tal que causa daños graves o desastres -agrega-. Si un maestro sospecha que se descuida a un niño, tiene la obligación de informar a las autoridades."

En términos generales, la Dra. Zimrin opina que Israel está en buena posición para ayudar a otros países, desarrollados o en desarrollo, porque ha acumulado mucha experiencia en la lucha contra los malos tratos contra niños en distintos grupos de población.

"Hemos recibido inmigrantes de Europa, Asia África y América -comenta- y dicho sea de paso los refugiados y emigrantes generan sus propias formas de malos tratos. Muchos padres desahogan en sus niños la frustración de adaptarse a un nuevo país y a una nueva cultura. El que los niños se adapten más fácilmente a la nueva cultura y aprendan con mayor facilidad la nueva lengua sólo sirve para exacerbar la crueldad parental."

Además de volver a Chipre en una fecha cercana, a fin de instruir a los voluntarios para la línea de emergencia, la Dra. Zimrin espera poder realizar más seminarios en otros países en un próximo futuro.

"En Israel tenemos mucha experiencia que compartir con nuestros colegas de todo el mundo -dice-. Nuestra línea de emergencia viene funcionando por más de veinte años."

En la labor de su organización, E.L.I., y en sus talleres, destaca que lo importante en último término es que las sociedades deben considerar los problemas de modo holístico. El éxito en el tratamiento y la prevención de malos tratos y descuido de los niños exige la coordinación cuidadosa entre distintos factores y organizaciones, junto con la labor de profesionales altamente capacitados, así como el uso de métodos innovadores.

"Estamos apenas empezando a reconocer que el problema existe -dice la Dra. Zimrin- y aún queda mucho por hacer."

 
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