Científicos han creado exitosamente nuevas variedades de flores con colores y aromas más atractivos y han mejorado el aroma de los vinos.
por Judy Siegel-Itzkovich
"Las rosas son rojas, las violetas azules, pero cuando los investigadores meten su mano, pueden cambiar su olor y matiz."
Cuando el primer presidente de Israel, el Profesor Jaim Weizmann, llevó a cabo la primera recepción en el recién establecido Estado, las flores debieron ser traídas desde Holanda. Hoy en día las flores son una parte importante de la agricultura israelí, y se exportan anualmente más de 1.500 millones de flores, por un valor de U$S 250 millones. Las flores se exportan principalmente a Europa- Holanda, Alemania, Francia, Escandinavia y Europa Oriental- pero también a EE.UU. El mercado local se calcula en unos 500 millones de flores al año.
El Dr. David Weiss, catedrático de horticultura en la Universidad Hebrea, está coordinando un proyecto para reforzar el color y el olor de las flores. Su equipo incluye científicos de la Facultad de Agricultura, Alimentación y Ciencias de la Calidad Ambiental en Rejovot, quienes trabajan junto con colegas de la Autoridad de Investigación del Ministerio de Agricultura en Beit Dagan. (La Facultad de la Universidad Hebrea participó en el desarrollo de alrededor del 40 por ciento de las variedades de flores que se cultivan en Israel). Weiss explica que la mayoría de las nuevas clases de flores producidas por las técnicas tradicionales tienen poco o ningún olor. Usando las técnicas desarrolladas en el Proyecto del Genoma Humano, su equipo ha aislado y descifrado la composición de genes y proteínas en los pétalos de rosas y claveles. En un proyecto, los investigadores tomaron un gen de una pequeña planta especialmente aromática que crece en California y lo introdujeron exitosamente en una planta de clavel. Sus flores producen ahora el mismo aroma que la planta californiana.
Pero el olor no es la única característica importante de las flores. El Prof. Alexander Vainstein de la Universidad Hebrea ha logrado crear por medio de la ingeniería genética nuevos tonos de claveles como verde pálido y crema. El trabajo está progresando también en el reforzamiento del color de las rosas y las gipsófilas. Los investigadores sostienen que en el futuro cercano será posible crear "flores de diseñador" para responder a pedidos específicos - combinarlas con el color del vestido, de los ojos o del amoblado, o hacerlas oler como el perfume predilecto de cada uno.