Los árboles de eucalipto están asumiendo nuevas funciones: altamente decorativos y no necesariamente para el drenaje de aguas.
por Daniela Ashkenazi
El eucalipto - originario de Australia y Tasmania - fue introducido por primera vez en Israel por las Autoridades del Mandato Británico en la década de 1920. Los imponentes y atractivos árboles, con sus macizos troncos y sus cortezas que se descascaran, fueron plantados para drenar potenciales terrenos y evitar la reproducción de mosquitos, para dar sombra y servir de camuflaje natural para instalaciones militares y caravanas en los caminos. Después del establecimiento del Estado en 1948, se conservó la tradición británica y se siguió plantando bosques de eucaliptos en todo el país. Esos árboles dominan hoy en día el paisaje local: el pino jerosolimitano y el eucalipto.
Además de drenar pantanos y proveer de cobertura, el eucalipto ha servido durante generaciones como fuente de éteres medicinales y de aceites aromáticos. Sin embargo, requirió de la percepción del agrónomo Yossi Ben-Dov del Instituto de Investigación Aplicada de la Universidad Ben-Gurión del Néguev para descubrir un uso totalmente nuevo - como una flor cortada.
El proyecto de Ben-Dov de una década de duración comenzó con un año sabático en Australia en 1991. Este país cuenta con no menos de 650 variedades y subvariedades de eucaliptos. Con el correr de los años, Ben-Dov revisó todos los textos existentes para localizar las variedades que puedan crecer en terrenos salinos, rocosos o cáusticos. Ben-Dov hizo algunos viajes a Australia y experimentó con 200 variedades de especies que mostraban tener el potencial de florecer en condiciones semiáridas. Después de una década de trabajo de clasificación y selección, Ben-Dov y sus colegas lograron encontrar 46 variedades que se pueden desarrollar bajo estas difíciles condiciones. Los hallazgos tienen importancia mundial, particularmente para las zonas semiáridas en el mundo en desarrollo, donde las variedades resistentes a la sequía y la sal pueden ser empleadas para dar sombra, forestación, evitar la erosión del terreno y la erosión causada por el viento, mantener el paisaje y producir polen la industria de la miel. Pero el descubrimiento real fue conceptual: el valor estético de los brotes del eucalipto.
"A medida que el material se fue acumulando, nos fijamos en que la variedad tenía un enorme potencial, más allá de ser fuente de madera y aceites," dice Ben-Dov. "Muchas de las variedades que crecen en condiciones semiáridas son decorativas. No sólo las hojas pueden ser usadas de relleno, como descubrieron los cultivadores europeos, sino que muchas ramas pueden ser colocadas en un jarrón, como flores."
Siguió a esto un segundo avance, éste tecnológico: el desarrollo de un método de reproducción de árboles de eucalipto por medio de plantones, lo que permite clonar rapidamente grandes cantidades de los mejores especímenes, para su introducción en el sector comercial.
Esta nueva función del eucalipto llega justo a tiempo, dando nueva vida a un vestigio local que en la última década fue víctima de la rápida urbanización del país. El "proyecto eucalipto" de la Universidad Ben-Gurión del Néguev ha producido un folleto de referencia bajo el título de Eucaliptos para un paisajismo que ahorra agua, que contiene fotos y datos clasificando las propiedades - tales como altura, requisitos de agua, época de florecimiento y usos adecuados - de las 46 variedades que existen actualmente en el criadero de la Universidad. Su follaje tiene una amplia gama de colores, al igual que las formas de las hojas y los exóticos botones de las flores. Se pueden plantar diferentes variedades juntas, lo que brinda toques de color durante todo el año. Lo más importante para el clima local es que ninguna de las variedades exige demasiada agua. Pero hay un obstáculo que los criadores aún tienen que superar: cómo podar ramas a 10 o incluso a 20 metros de altura.