El histórico barrio de Lev Hair recibe un nuevo aliento de vida.
por Janet Mendelsohn Moshé
Majané Yehuda, el mercado de frutas y verduras en la calle Yafo es probablemente la zona más agitada de Jerusalem. Tras las pilas de coloridos productos frescos, atienden los puestos vendedores que gustosamente abren una sandía e invitan al cliente potencial a probar su contenido. Uno puede también probar alguna masa fresca o una de las muchas verduras encurtidas en exhibición, antes de hacer la compra. De hecho, el mercado es un paraíso para los turistas, donde con tan sólo dos dólares pueden comprar cinco pitas, queso para untarlas, aceitunas, damascos frescos, uvas, y semillas de maravilla para picar.
El mercado se encuentra en uno de los más antiguos barrios fuera de las murallas de la Ciudad Vieja. Esta zona albergó a las diversas comunidades judías a fines del siglo XIX. A pesar de su rico legado, los barrios de Lev Hair (hebreo: Corazón de la Ciudad) decayeron convirtiéndose en el hogar de algunos de los más desaventajados habitantes de Jerusalem.
"Los edificios en estos barrios, algunos de los cuales consisten en una única calle, son interesantes arquitectónicamente," explica Uri Amedi, trabajador comunitario y Director del Consejo de la Comunidad de Lev Hair. "Pero con el correr de los años la mayor expansión ha sido en los suburbios y el centro histórico se ha quedado con una población envejecida, y por lo general necesitada."
Amedi empezó a trabajar en el barrio como activista hace 17 años. "Entonces había contratistas que querían echar abajo los edificios y reemplazarlos por locales comerciales," recuerda. Entonces Amedi fue a Majané Yehuda. Ahí convenció a los dueños de los puestos que la organización y la unión les ayudarían a canalizar fondos municipales para el desarrollo y embellecimiento del mercado y sus alrededores.
Empezaron con limpiezas comunitarias y, con la ayuda de preservacionistas, el barrio lentamente empezó a tomar un nuevo carácter. Keren Hayesod ayudó a recaudar fondos para proyectos en el barrio dirigidos a jóvenes y ancianos y el gobierno financió la rehabilitación física de la zona. Actualmente nuevos pisos y agregados embellecen algunos de los centenarios edificios de piedra. El ambiente de Lev Hair se mantiene gracias al entrelazado de pequeñas calles y pasajes que impiden el acceso de gran número de vehículos. Sigue siendo un barrio que hay que recorrer a pie para apreciarlo.
Como resultado de esto, parejas jóvenes y nuevos inmigrantes están comprando propiedades en el barrio. "Afortunadamente, la arquitectura de la zona se mantiene y los cambios son supervisados de cerca," explica Amedi. "Algunas sinagogas, calles, puertas y jardines públicos han sido restaurados, y los antiguos pozos y cisternas aún existen," continúa. "Aunque hoy Lev Hair es sólo una pequeña parte de la ciudad, estas callejuelas brindan un valioso vistazo a la Jerusalem del siglo XIX."
En mayo del 2000 se abrió el Centro Wiener del Legado de Lev Hair. Renovado por Hans Wiener de Suecia, el Centro reunirá y registrará datos para documentar las diferentes comunidades que fundaron el barrio. Según la coordinadora Débora Avi Dan, el Centro servirá para reunir información sobre el crecimiento y desarrollo de Jerusalem en el siglo XIX, cuando los habitantes salieron de la Ciudad Vieja.
"El Centro servirá de base para los paseos por el barrio y habrá en él una sala de conferencias y una biblioteca," explica Avi Dan. "El gran patio sombreado es un lugar ideal para iniciar el recorrido, disfrutar los productos del mercado y revivir Jerusalem como fuera hace un siglo atrás."