Mitzpé Ramón, una remota ciudad en el desierto del Néguev,
tiene una vista espectacular del Cráter Ramón, una de las
más fascinantes maravillas naturales del país.
por Simón Griver
Mitzpé Ramón es una pequeña población ubicada
más o menos a mitad de camino entre Jerusalem y el balneario de
Eilat sobre la costa del Mar Rojo. Aunque varias empresas industriales
en la ciudad han fracasado en las últimas décadas - principalmente
debido a su considerable distancia del centro comercial del país
- en los últimos años la ciudad ha empezado a atraer más
visitantes, desarrollando su principal ventaja natural: el Cráter
Ramón. Esta maravilla natural de 320 kilómetros cuadrados
(8 km. de ancho y 40 km. de largo) contiene capas de roca que han brindado
a los científicos importante información acerca de la evolución
de la Tierra. Entre los hallazgos en el cráter se cuentan fósiles
de plantas y
reptiles, y huellas de dinosaurio que se estima datan de hace 200 millones
de años.
Mitzpé Ramón está situada en el desierto, a una
altura de 1.100 metros y el seco y tórrido calor es enfriado por
una refrescante brisa nocturna. La altura es también fértil
terreno para la plantación de nuevos viñedos que producen
uvas de calidad. Además, algunos académicos han convertido
a Mitzpé Ramón en su hogar ya que la Universidad Ben-Gurión
del Néguev tiene allí su instituto de investigación
del desierto, que estudia la geología, la flora y la fauna del cráter,
y la Universidad de Tel Aviv, atraída por la altura y el claro cielo,
ha instalado un observatorio en la ciudad. Hay también una escuela
secundaria interna de artes y una yeshivat hesder para soldados que desean
combinar el estudio religioso con el servicio militar. Otro lugar de interés
es el sitio arqueológico nabateo de Avdat. Pero la atracción
máxima sigue siendo el cráter mismo.
El Centro de Visitantes en el norte del pueblo permite una vista general
del cráter. Los visitantes ascienden a través de una exhibición
que explica este extraordinario fenómeno geológico hasta
llegar a las ventanas panorámicas que dan hacia el cráter.
"El turismo ofrece hoy en día a la ciudad una importante oportunidad
económica para el futuro", dice Itzjak Berger, secretario del concejo
de Mitzpé Ramón.
Además de amantes de la naturaleza, Mitzpé Ramón
atrae también a empresarios que buscan establecer empresas orientadas
hacia el turismo. Particularmente populares son las compañías
de excursiones en jeeps y safaris, que llevan a los visitantes por un laberinto
de senderos naturales en el cráter mismo. En la actualidad, un lujoso
hotel, un cómodo albergue juvenil y una escuela de campo proporcionan
a los visitantes más de 1.000 camas. Está por comenzar la
construcción de un segundo hotel y se han trazado los planes para
un aeropuerto. Berger
cree que la tranquila belleza del lugar convencerá a más
gente a venir para quedarse.
"Muchas personas hoy en día igualan la calidad de vida con el
hecho de vivir lejos de las ciudades contaminadas," observa. "Tarda sólo
dos horas y media llegar desde el centro del país a Mitzpé
Ramón, y podemos ofrecer amplios espacios abiertos. El año
pasado la población creció en un 8% (llegando a 5.760) y
esperamos un aumento similar en el 2001. Pero no queremos crecer demasiado,
porque parte del encanto de Mitzpé Ramón es su lejanía
y su condición de pueblo pequeño."