| |
Declaración de Alejandría de los líderes religiosos en Tierra Santa
22 de enero del 2002
Con la ayuda de Dios, bendito sea, nosotros, líderes espirituales y religiosos de las comunidades religiosas en Tierra Santa, el islam, el cristianismo y el judaísmo, nos hemos congregado con el fin de declarar nuestro compromiso para la erradicación de la violencia y del derramamiento de sangre, que nos privan de nuestro derecho a la vida y a la dignidad.
Según nuestra fé, el asesinato de inocentes, supuestamente en nombre de dios, representa la profanación de su nombre sagrado y deshonra el nombre de la religión en el mundo entero. La violencia desatada en Tierra Santa es una iniquidad a la cual todos los fieles deberán oponerse, nosotros aspiramos a una convivencia como corresponde entre vecinos, de mutuo respeto hacia los lazos históricos y al legado religioso de cada una de ellas.
Hacemos un llamado a una lucha colectiva contra la incitación, el odio y la deshonra del prójimo y oramos por una paz genuina en Jerusalem y en Tierra Santa.
- La Tierra Santa es una tierra sagrada para las tres religiones monoteístas, es por ello que sus fieles deberán respetar su santidad y así evitar que derramamientos de sangre ensucien su imagen. Nosotros exigimos la preservación de la santidad de los lugares sagrados y su situación, y que sea asegurada la libertad de credo para todos.
- Los dos pueblos son exhortados a respetar la voluntad del Creador que gracias a su misericordia habitan en la misma porción de tierra, denominada Tierra Santa.
- Hacemos un llamado a los líderes políticos israelíes y palestinos para que pongan en práctica una solución justa, segura y permanente que transmita la palabra de dios y sus profetas.
- Como primer paso y con el apoyo y el respaldo religioso, hacemos un llamado a un cese de fuego que sea respetado por todas las partes. También exhortamos a que los informes de Mitchell y Tenet sean implementados, a que sean reanudadas las negociaciones de paz y a que se den pasos para aliviar las restricciones.
- Aspiramos a la creación de un ambiente en el cual las generaciones presentes y futuras logren convivir una al lado de la otra en base al mutuo respeto y a la seguridad. Hacemos un llamado a todas las partes para evitar la incitación y la deshonra del prójimo, y así educar a las generaciones venideras.
- Como líderes espirituales, nos comprometemos a continuar nuestros esfuerzos conjuntos en aras de la paz y la conciliación, en Jerusalem y en Tierra Santa, a beneficio de todos los habitantes de los pueblos.
- Autorizamos la creación de una Comisión Conjunta Permanente que vele por la implementación de las recomendaciones de esta declaración, así como por toda colaboración que se requiera con el liderazgo político de cada una de las partes.
|
|