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Una Puntada en el Tiempo

1 jan 2002
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Enero 2002
 
     
Una Puntada en el Tiempo
 
 

 

 

 

Cortesía Cuzarí Ltda.

 

 

 

 

 

 

 

 


Cortesía Cuzarí Ltda.
 

Un taller en Jerusalem produce hermosos bordados hechos a mano.

por Janet Mendelsohn Moshé

En un poema escrito hace miles de años por el Rey Salomón y que aún se recita cada sábado en los hogares judíos tradicionales, la dueña de casa es alabada por ser práctica y laboriosa, económica y segura. Los versos relatan cómo "busca lana y lino, y lo trabaja con sus manos diligentes ... para sí hace mantos; de lino fino y púrpura es su vestido." (Proverbios 31:13,22)

A pesar de que hoy en día la mayoría de las ropas y los bordados se producen en fábricas, los trabajos manuales delicados aún son admirados. A mediados de la década de 1980, se estableció un taller comunitario con la asistencia de judíos de Sudáfrica y el Keren Hayesod, con el objetivo de dar trabajo a los habitantes del barrio bujaro de Jerusalem. El barrio fue fundado a fines del 1800 por judíos ricos de Bujara, Samarcanda (en la actualidad ambos en Uzbekistán), pero hoy en día cuenta con una población de distintas procedencias con un alto porcentaje de ancianos y necesitados. La idea del taller de bordado tradicional fue recibida con entusiasmo, como un modo de aliviar algunas de las dificultades financieras de los habitantes.

El taller se llamó Cuzarí, a nombre de los cuzares, un grupo de nómades turcos que en los siglos VII-X se convirtió al judaísmo. Aunque muchas de las trabajadoras en el taller Cuzarí son mujeres ancianas, sus ágiles dedos no muestran su edad mientras realizan coloridos y estilizados bordados de piezas étnicas y judaica. Los bordados son cosidos sobre terciopelo o trozos de satén; a veces se les agregan lentejuelas o pequeñas cuentas, cintas y flecos completan la obra. Bajo el vigilante ojo de Nili Sverdlov, las piezas terminadas son siempre imaginativas, precisas y hermosas.

"A pesar de que muchas de las mujeres aprendieron a bordar a una edad temprana, tuvieron poco tiempo para hacer uso de sus habilidades mientras se dedicaban a sus familias," explica Nili. "Cuando se "Cuando se difundió la existencia del taller, empezaron a llegar con ejemplos de sus labores."

En su época de auge, trabajaban en el taller unas 50 mujeres, pero con la disminución del turismo, hoy en día están empleadas solamente la mitad. Además de las habitantes del barrio, se han unido al personal algunas costureras de la ex Unión Soviética, así como mujeres más jóvenes que están aprendiendo el arte del bordado. Unas admiran el trabajo de las otras, el ambiente de camaradería es contagioso y a pesar de sus diferentes procedencias, es evidente que disfrutan de trabajar juntas.

"Usamos ostentosos diseños de las diferentes comunidades que forman la textura del  Israel de hoy," explica Nili, señalando unos coloridos gallos en verde y púrpura bordados sobre un adorno de pared de de pared de inspiración kurda. Las siete especies nativas de la Tierra de Israel también son un motivo popular, al igual que Jerusalem. Los artículos más populares son paños bordados para cubrir las jalot (pan trenzado) de shabat y las cubiertas redondas para las matzot (pan ácimo) que se comen en Pésaj. Pedidos especiales incluyen cortinas para adornar el arca sagrada en las sinagogas y coberturas para los rollos de la Torá.

Además, los textiles bordados a mano se usan en fundas de almohadones, adornos de pared y accesorios de moda. Una nueva línea de diseños de este tipo de artículos incluye hermosas citas bordadas de los Salmos y el Libro de Isaías.

"El taller Cuzarí es un lugar especial en el que el mundo se mueve con más lentitud y aún se aprecia la artesanía experta," dice Nili.

 
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