La autora, jefa del Movimiento Femenino Ugandés de Plantación de Árboles, participó en la conferencia del IPALAC en 1999 y ayudó a organizar un curso-en-el-lugar en Uganda sobre propagación de plantas y técnicas de cultivo en viveros. El año pasado retornó, para aprender más.
Uganda es un país predominantemente agrícola: el 83 por ciento de su fuerza de trabajo se dedica a la agricultura, mayormente a nivel de subsistencia, aunque también se registra un aumento en la exportación de cultivos comerciales, como café, algodón, tabaco y té. Al igual que en otros países africanos, también en Uganda la población ha aumentado rápidamente en el siglo XX, a una tasa del 2,8%, alcanzando actualmente la cifra de 21 millones. Esta población es rural en su mayor parte, con sólo el 8,7% en núcleos urbanos. Ello ejerce una fuerte presión sobre los recursos naturales del país, en especial la biomasa maderera. Uganda, pese a disponer de abundantes recursos naturales, es uno de los países más pobres del mundo. La pobreza es a la vez la causa y el efecto de la degradación ambiental. Nuestro pueblo tiene expectativas a corto plazo y no invierte en el manejo sostenible de los recursos. No aprovechan esos recursos de manera óptima porque están sujetos a las limitaciones impuestas por la falta de opciones de producción y de consumo. Por lo tanto, usan a menudo para su subsistencia recursos marginales y áreas ecológicamente sensibles, en un proceso que agrava la degradación ambiental.
Uso de la tierra
La mayor parte de las tierras del país están cubiertas por bosques, matorrales y praderas, que representan el 43% del total de uso de la tierra y de las formas de uso. Las pequeñas explotaciones agrícolas (de subsistencia) ocupan el 34,7 por ciento de las tierras. El resto de la extensión del país corresponde a cuerpos de agua y ciénagas. Aunque Uganda es un país esencialmente agrícola, el área de los predios agrícolas es de 0,4 a 3 hectáreas por familia de siete almas y ha venido desminuyendo a raíz del aumento de la población. Ello se refleja en el tipo de cultivos que una familia puede sembrar en tal extensión. Los árboles son desde hace tiempo un componente usual de la mayoría de los sistemas agrícolas practicados en el país. No cabe exagerar su importancia como fuente de energía en Uganda. El 98% de la energía utilizada en el país proviene de la biomasa, bajo las formas de leña y carbón vegetal. Así, por ejemplo, el consumo de leña para usos domésticos, comerciales e industriales y producción de carbón en los años 1996 y 1997 fue de 20.051.000 y 20.778.000 toneladas respectivamente. El consumo para usos domésticos representó más del 50% de esas cifras. Un aumento asombroso del 67% en la demanda de leña se registró entre 1980 y 1992. Como consecuencia del aumento de la población, aumenta también la demanda de leña. Las arboledas y matorrales así como los bosques no protegidos por las autoridades han sido talados en su mayor parte para satisfacer esta demanda.
A nivel familiar, la recolección de leña incumbe a las mujeres y a los niños en edad escolar, especialmente las niñas. Gran parte de esa leña se ha obtenido de los árboles talados al deforestar tierras para la agricultura. En el pasado, una parte de la leña se obtenía de tierras de labor dejadas en barbecho, pero la fragmentación de los predios debida al aumento de la población, ha reducido la duración de los barbechos y en muchos casos los ha eliminado por completo. Con el tiempo, la leña se está haciendo cada vez más escasa y por ello, las mujeres y niños tienen que recorrer largas distancias para conseguirla. Se reduce así la productividad de las fincas, ya que buena parte de las horas de trabajo se dedica a recoger leña. Ello ha causado una reducción del número de comidas por día en las áreas rurales, cuya consecuencia es malnutrición y mala salud. El sistema de tenencia de la tierra es discriminatorio para las mujeres. Es casi imposible que el deseo de una mujer de plantar árboles, para responder a las necesidades de su familia en lo tocante a leña, sea aceptado por los hombres, que poseen la tierra y por lo general no consideran prioritaria la plantación de árboles para leña porque no son ellos los que tienen que recorrer largas distancias para traerla de lejos.
Estrategias de mitigación
El gobierno, reconociendo la importancia de los árboles para la economía nacional, inició el Programa Nacional de Plantación de Árboles con el propósito de intensificar las actividades en este sentido en todo el país. Cada año se elige un Día de Plantación del Árbol en la estación lluviosa (abril - junio), en el cual se espera que cada ugandés válido plante cuando menos un árbol en sus tierras. Se supone que los árboles serán proporcionados por los viveros del Estado. Sin embargo, debido a las limitaciones del presupuesto, este programa bien intencionado no ha recibido el financiamiento adecuado para poder tener el impacto deseado.
Con el tiempo se han creado varias ONGs (organizaciones no gubernamentales) en distintas partes del país en las que se ha identificado escasez de leña en estudios realizados por el Proyecto Nacional de Estudio de la Biomasa, del Departamento de Silvicultura del Estado. Esas ONGs cooperan con las comunidades locales, ayudándoles a crear sus propios viveros, para lo cual les facilitan los insumos y la tecnología necesarios. Como las fincas familiares tienen poca extensión, se ha dado preferencia a las especies de propósito múltiple, que pueden servir de pienso para los animales y también producir estacas y leña, como caliandra, sesbania, leucaena, eucalipto y grevillea.
El Movimiento Femenino Ugandés de Plantación de Árboles (UWTPM) es una ONG fundada en 1985 en vista de las dificultades con las que tropiezan las mujeres de las zonas rurales, en particular la recolección de leña. La primera actividad que emprendió el UWTPM fue la de organizar grupos de mujeres a nivel de distrito para darles una formación en la creación y mantenimiento de viveros forestales, plantación de arboledas en las fincas que tenían suficientes tierras, o cercas de árboles en las de poca extensión. Se incluyó también la plantación de cultivos intercalares, en un sistema de explotación agroforestal. Funcionarios forestales del Estado ofrecieron su asistencia en los distritos en los que operaba el UWTPM. A causa de las limitaciones de presupuesto, se eligieron seis distritos de un total de 35 para inicar un proyecto piloto. Para alentar la arboricultura en el sector privado, el gobierno emprendió un proyecto maderero piloto a cargo de agricultores. Para ello otorgó permisos, por cinco años renovables, a individuos o grupos para la plantación de hasta cinco hectáreas de eucaliptos para postes y leña. Los ingresos obtenidos van a los poseedores de los permisos. Los grupos del UWTPM en esos distritos plantaron un total de 40 hectáreas, que proporcionan a sus miembros leña e ingresos. El UWTPM ha recibido ayuda financiera de la ODA, la NORAD, la UE, el USAID, el PNUD, el UNEP, el Consejo Británico y varias otras organizaciones multilaterales, a fin de ampliar sus actividades a otros distritos, una vez comprabada su capacidad para movilizar a las mujeres del campo y capacitarlas en las tareas básicas requeridas. El UWTPM ha utilizado también la plantación de árboles como punto de entrada para formar a las mujeres en otras actividades de salud y económicas, tales como agricultura sostenible, sociedades cooperativas, salud reproductiva y SIDA.
El proveer leña para el hogar sigue siendo una actividad primordialmente femenina en Uganda. Las mujeres están reclamando su derecho a poseer su propia tierra a tenor de la nueva Ley Agraria de 1998. Ello les permitirá decidir qué parte de la tierra destinar a árboles para leña, la cual probablemente seguirá siendo la principal fuente de energía para la mayoría de la población rural. El estímulo a la plantación de árboles por particulares, en apoyo a los programas gubernamentales, salvará de la destrucción a los bosques naturales que están bajo presión constante de las comunidades vecinas. Otra actividad del UWTPM es promover el uso de hornillas de cocina sencillas, hechas de materiales disponibles en el país, que permiten un ahorro de combustible. Los hogares usuales, hechos de tres piedras puestas en el suelo, no sólo gastan más leña, sino que en un recinto cerrado contamina el aire con el excesivo humo que produce la leña al arder, lo que eleva la incidencia de enfermedades respiratorias entre las mujeres. También se está promoviendo la plantación de árboles para leña para fines comerciales en áreas en las cuales las fincas familiares disponen de suficientes tierras. El proyecto maderero piloto del Departamento de Silvicultura ha demostrado que el cultivo de árboles para producción de postes y leña puede producir ingresos en tierras que de otra forma no serían aprovechadas. La tarea que queda por realizar no es fácil. Sin embargo, la creciente demanda de leña justifica perseguir el objetivo de asegurar a la mujer rural el autoabastecimiento de sus necesidades de leña.