Desde 1988, el Dr. Ron Maymon, ginecólogo en el hospital Assaf Harofé, viene coordinando un programa de cursos cortos de postgrado para médicos procedentes de casi todos los países del mundo. Cada año se llevan a cabo tres cursos, de tres meses cada uno, bajo los auspicios de MASHAV, el Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, y la Escuela de Estudios de Postgrado de la Facultad de Medicina Sackler de Tel Aviv.
En uno de los últimos cursos, por ejemplo, de mayo a julio de 2001, los participantes provenían de Bolivia, la República Checa, Colombia, Filipinas, Georgia, Ghana, Haití, la India, Letonia, Polonia, Rumania, Tanzanía y Turquía. Pese a sus procedencias tan dispares, los médicos trabaron lazos tan sólidos entre ellos, que al concluir el curso formaban un grupo unido, con mucha amistad entre sí y hacia Israel.
En cada curso, la formación se ajusta a las necesidades y deseos de los participantes, que han de tener por lo menos cuatro años de experiencia previa en su especialidad. "Los médicos que llegan -explica el Dr. Maymon- están a mitad de su carrera. La formación que reciben incluye observación intensiva, junto con cierta medida de experiencia práctica y una fuerte dosis de conferencias y de giras por Israel. Cada médico se adscribe a uno de los hospitales afiliados a la Facultad de Medicina Sackler: Assaf Harofé, Beilinson, Ichilov, Hospital de Niños Schneider, Sheba o Wolfson.
"En nuestra profesión -subraya el Dr. Maymon- es casi obligatorio para un médico salir al extranjero a perfeccionarse. Israel, que goza de reputación internacional por sus servicios avanzados en tecnología médica, investigación y práctica clínica, es el lugar preferido por muchos de los que desean saber más sobre la medicina occidental. Además, está el aliciente de venir a Tierra Santa. Como decía la Dra. Dona Chua, de Filipinas: 'Para mí, como cristiana, el poder visitar Jerusalén y otros Santos Lugares es un sueño hecho realidad. Otros varios médicos expresaron iguales sentimientos.
El Dr. Maymon viene siendo el coordinador de los cursos desde su comienzo. De hecho, fue él quien concibió la idea y la convirtió en realidad. El programa funciona en el marco de la Escuela de Estudios de Postgrado, dirigida por el Prof. Moshe Phillip, Vicedecano de la Facultad de Medicina Sackler. La secretaria ejecutiva del programa es la Sra. Sonia Kasher. El personal del programa incluye también a las Sras. Ilana Makler y Shirley Meents.
Uno podría pensar que después de organizar y coordinar casi 40 cursos, se empieza a sentir desgaste. "Al contrario -subraya el Dr. Maymon-, aunque cada vez llegan muchos participantes de los mismos países, cada grupo es único y distinto. Al final de cada curso, siempre me sorprende y me entusiasma ver cómo los integrantes de cada grupo tienen su forma propia de expresar sus emociones y sentimientos. En mi calidad de coordinador, tengo la oportunidad de conocer a cientos de médicos, la oportunidad, para decirlo de modo un tanto poético, de penetrar en los rincones más recónditos de su alma. Siempre es una experiencia nueva y palpitante el compartir y oír sus reacciones, no sólo con respecto a la formación que reciben, sino sobre todo sobre la experiencia de estar en Israel. Cada grupo -repite- se expresa de una forma diferente. La forma en que los participantes comparten sus experiencias, muchas de ellas tan distintas de todo lo que conocían, es uno de los factores primoridales que me dan la fuerza para continuar año tras año con el mismo entusiasmo e interés."
La reportera de Shalom tuvo el privilegio de asistir a una mesa redonda informal, que se llevó a cabo a fines del curso de primavera del 2001. En esa reunión se pidió a los participantes expresar su opinión acerca de Israel y los israelíes, indicando en especial cómo se sentían conectados con el país después de una permanencia de tres meses. Los comentarios formulados confirmaron lo dicho por el Dr. Maymon.
La Dra. Kuzey Aydinuraz, de Turquía siente una conexión especial con Israel, que se inició aun antes de comenzar el curso. "Estuve trabajando en la sala de urgencias de uno de nuestros hospitales durante el terrible terremoto reciente y pude ver de modo palpable qué fantásticos eran los servicios de emergencia de Israel, y con qué pericia actuaban los miembros del Cuerpo Médico de las fuerzas armadas de Israel, salvando a sobrevivientes. Estuvieron trabajando como si ese fuera su propio país y como si la gente que trataban de extraer de los escombros fueran sus compatriotas. Su experiencia, pericia y dedicación eran extraordinarios. La semana pasada, algunos de los médicos de ese cuerpo me invitaron a una cena y me ofrecieron un collar, del cual está colgado un medallón en el que va grabado uno de sus lemas, algo así como que jamás dejan atrás a sus heridos." Mostrando el collar y el medallón al grupo, la Dr. Aydinuraz dice simplemente: "Lo guardaré para siempre con cariño. Es es el recuerdo visible de una conexión que nunca oldvidaré.
La Dra. Aydinuraz relata también algo que le sucedió en la sala de emergencias del Hospital Ichilov, donde realiza su formación de postgrado. "Estaba tratando a un paciente con una herida fea en la barbilla, sufrida en un accidente de tránsito. Era una herida profunda y me ocupé de él por un largo rato. Cuando terminé, el hombre se incorporó y me dio un beso en la mejilla, una señal de gratitud muy conmovedora."
Al mismo tiempo, la Dra. Aydinuraz reuerda algunas experiencias negativas, como el día que estuvo haciendo cola en el correo. "Debía de estar mal ubicada, porque de pronto vino un hombre y me empujó brutalmente, tan brutalmente que casi me eché a llorar. Pero entonces, una señora se me acercó y se disculpó por esa conducta, diciendo que no todos los israelíes eran así . Incluso me dio un caramelo, supongo que para endulzarme esa experiencia."
Mi conexión con Israel viene de más lejos que las de todos los demás -afirma Ricardo Morgenstern, de Bolivia- porque estuve aquí hace treinta años, como voluntario, cuando era un adolescente. Trabajé en tres kibutz, uno de ellos Sde Boker. Estaba alojado en una casita junto a la casa de David Ben-Gurión, ex Primer Ministro de Israel, que se había retirado a vivir allí. Me acuerdo que un día salió de su casa, se me acercó y me llamó 'amigo. Conversamos en una mezcla de español, inglés y algo de hebreo, porque entonces ya lo entendía bastante. Supongo que quiso saber quién vivía en la casa de al lado y quizás también quién metía tanta bulla, poniendo música tan ruidosa.
"Me entusiasmé mucho cuando durante este curso, salimos de visita por el sur y visitamos Sde Boker, donde la casa de Ben-Gurión es ahora un museo. Mi casita todavía estaba allí, igual que cuando me fui. Estuve allí con un sentimiento especial, recordando que una vez conversé con un hombre que fue un gigante en la historia de Israel y quizás incluso uno de los gigantes del siglo."
"Yo también tenía una conexión previa con Israel -dice la Dra. Geentanjali Sharma, una oftalmóloga de la India- porque mi marido, que es cirujano cardiólogo, estuvo aquí hace cuatro años en un curso de postgrado similar a éste. Quedó impresionado por la tecnología que vio aquí, igual que yo. En mi campo, por ejemplo, estoy muy impresionada por los avances en cirujía con láser. Mi marido me contó también que los israelíes tienen mucha simpatía por los indios y creo que es verdad. Por alguna razón nos aprecian mucho.
"En la India -continúa la Dra. Sharma- tenemos una asociación Shalom muy activa, de la que mi marido es miembro y a la que me incorporaré yo también a mi regreso. Los miembros de la asociación efectúan mucha labor de voluntariado, en particular en el campo de la medicina escolar."
"Mi experiencia aquí ha sido positiva a muchos niveles -concluye la Dra. Sharma-, así que espero regresar algún día con mis niños para mostrarles este país que hace tanto, por su propio pueblo y por los de otros."
"Conexiones" es el nombre que le dieron a la mesa redonda, y que viene no sólo de sentimientos, sino de objetos que los participantes se llevaban consigo en su viaje de regreso. "En cuanto a mí -dice el Dr. Eduardo Páez de Colombia- me llevó una "hamsa", este amuleto en forma de mano que es muy común en el Oriente medio. Para mí, representa amistad, los amigos que me he hecho, en el grupo y en el Hospital Sheba, donde trabajé en el departamento de Dermatología. Y como colombiano, siento especial afinidad por los israelíes, porque ambos pueblos estamos viviendo tiempos difíciles." (Nota: Colombia lleva 37 años sumida en una guerra civil, con miles de víctimas y captura de rehenes por los elementos rebeldes).
"Estoy muy impresionado -recalca el Dr. Páez- por la forma en que los israelíes enfrentan esta situación, por la fuerza, la valentía y la determinación que manifiestan constantemente. Son gente muy valiente. Es verdaderamente inspirador ver cómo continúan sus vidas tan normalmente y tan bien, a pesar de la tensión que viven."
Los participantes se mostraron sinceros y abiertos en sus comentarios, obviamente encantados de tener la oportunidad de evaluar su conexión con Israel. Para algunos, la discusión se convirtió en un foro en el que examinaron y rechazaron estereotipos e ideas preconcebidas acerca de Israel y los israelíes. Varios participantes, por ejemplo, comentaron que antes de venir a Israel, la Tierra Santa, se imaginaban que en el país todo el mundo era muy religioso. "Y entonces -dijo uno- el sábado (el día de descanso judío) vimos en Tel Aviv, comercios y restaurantes abiertos y gente en la playa jugando y bañandose en el mar." "Si hubieran ido a Bnei Brak, que es un suburbio de Tel Aviv con una gran proporción de población religiosa -dijo el Dr. Maymon- habrían conocido otro Israel". "Sí -accedió una participante que había visitado Bnei Brak un sábado- por todas partes se veían hombres vestidos de negro, yendo y viniendo a las sinagogas, con el velo de oración sobre los hombros, y mujeres con la cabeza cubierta y vestidas con mucho recato, a diferencia de la gente en otros lugares."
La conclusión general fue que no cabía hablar de un único Israel ni de un israelí típico, ya que había diferencias en casi todos los campos, desde el grado de observancia religiosa hasta las pautas de comportamiento.
"Sí -dijo el Dr. Páez- aunque uno no debe generalizar, siento con todo que los israelíes por lo general no son muy corteses. En una tienda, por ejemplo, pocas veces uno oye las palabras 'por favor o 'tendría la amabilidad de ayudarme o de mostrarme eso o lo otro. La gente tiende a dar órdenes o a pedir las cosas con bastante brusquedad. Pero quizás -agrega- no sean básicamente rudos. Tal vez la forma de hablar sea la que les hace parecer tan descorteses. Por otra parte -indica- en el hospital donde estuve trabajando, todos se mostraban muy cordiales y dispuestos a ayudar, y a veces se desvivían por dedicarme más tiempo y atención."
En un punto, sin embargo, no hubo desacuerdo ni vacilación. Todos los participantes expresaron aprecio por la tecnología avanzada que observaron en Israel. Todos opinaron que se habían beneficiado mucho con el programa. Como dijo el Dr. Salim Budha de Tanzanía: "Mis tres meses en Israel, que pasé trabajando en el Departamento de Cardiología del Hospital Beilinson, fueron increíblemente significativos, y lo más valioso fue el acceso a la ecocardiografía, porque mi hospital en Tanzanía recibirá pronto un equipo de éstos que nos ha sido donado con la ayuda de Israel. Aquí en Israel he adquirido un conocimiento sólido de las operaciones básicas que realiza este equipo y he aprendido a diagnosticar con su ayuda muchas cardiopatías usuales."
Para el Dr. Morgenstern de Bolivia, un gastroenterólgo, que fue adscrito al Instituto Hepático de Beilinson, su estancia en Israel fue igualmente satisfactoria. "He ampliado en gran medida mi conocimiento de las afecciones hepáticas en general, porque tuve la oportunidad de participar en la atención clínica de enfermos del hígado durante mi trabajo en el consultorio del hospital. Allí pude observar con detalle las técnicas de endoscopía y colonoscopía. Todo esto fue una experiencia muy valiosa" - añade.
"Sí -agrega el Dr. Páez- la tecnología en Israel es muy impresionante y en general impresiona la forma en que se practica la medicina. El programa me dio una excelente oportunidad para observar a una variedad de pacientes con muchas clases de problemas diferentes. Esto amplió mis horizontes en el pleno sentido de la palabra."
"Ampliar" es un verbo muy apropiado para describir los programas israelíes de formación de postgrado para médicos. Es una experiencia que amplía a dos niveles: el profesional y el personal. Así lo señala la Dra. Chua de Filipinas, refiriéndose a ambos aspectos de la experiencia: "En el Hospital Sheba, donde trabajé en el Departamento de Neonatología, recibí una formación magnífica. Todos se desvivieron por ayudarme. Además, visité Israel. Es una combinación increíble. Estoy agradecida a MASHAV por haber hecho realidad mi sueño de visitar Tierra Santa, y no me canso de repetirlo. Estar en un país donde nacieron tres de las grandes religiones del mundo es una emoción increíble. En el Río Jordán, yo me sentía como transportada dos mil años atrás, cuando Jesucristo estaba aquí. Como cristiana, siempre sentí una conexión con Israel, pero al estar aquí, este sentimiento se ha intensificado. Siento también una fuerte conexión con el pueblo judío."
El último día de su trabajo en el Hospital Sheba, la Dra. Chua recibió un regalo de los médicos con los cuales estuvo cooperando, un album de fotografías aéreas de Israel. "Lo guardaré como un tesoro -dijo- porque me recordará no sólo la magnífica formación que recibí aquí sino, aun más, el país que tuve el privilegio de visitar."
La Dra. Chua concluyó sus comentarios diciendo que muchos le habían sugerido no ir a Israel, porque les parecía un país muy peligroso. "Sin embargo, no tuve miedo -afirmó- y de hecho en Filipinas tampoco es de lo más seguro. Nosotros también tenemos problemas, con enfrentamientos étnicos y divergencias de opinión. En nuestro caso, es entre cristianos y musulmanes. Aquí es entre los judíos de Israel y los palestinos, pero nostros sobrevivimos y también Israel."
"Establecer conexiones", eso fue lo que hicieron los médicos al concluir su formación. Pero esa reunión fue más que un mero acto social. Fue una forma excelente de revisar y evaluar una experiencia que les otorgó algo más que conocimientos médicos valiosos y significativos, por importantes que éstos fueran. Al escucharles hablar quedó muy claro por qué el Dr. Maymon nunca se cansa de su papel de organizador y coordinador del programa.