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Medicina Insular

20 oct 2002
 REVISTA SHALOM, 2002, No. 1
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Medicina Insular

En Micronesia un médico israelí ayuda a mejorar la atención sanitaria primaria y trae al mundo un bebé en alta mar

Mark Schulman

 
 
El Dr. Amnon Tsvieli
(Fotos cortesía de Amnon Tsvieli)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se dice que en el dialecto de Chuuk, en Micronesia, las palabras "tiempo" y "salud" no existen, pero un médico israelí ha introducido ambos conceptos entre los isleños del Pacífico: en el corto tiempo de su presencia allí, trató a tantos pacientes como pudo y formó a un número significativo de auxiliares médicos.

El Dr. Amnon Tsvieli, un médico generalista de la localidad de Sapir, en el desértico sur de Israel, estuvo durante tres meses, de octubre de 2000 a enero de 2001, en el Estado de Chuuk, uno de los cuatro que componen los Estados Federados de Micronesia, en una misión patrocinada por MASHAV. Tsvieli, que tiene casi 30 años de experiencia en medicina rural y salvamento en emergencias, trabajó con el personal paramédico del Hospital Estatal de Chuuk, en la isla de Weno, la mayor del Estado, tratando de ayudar a promover la salud pública.

"Estamos seguros de que la presencia del Dr. Tsvieli en el Hospital Estatal de Chuuk otorgará una sensación adicional de seguridad a nuestra población, en sus necesidades clínicas y sanitarias" escribió el gobernador de Chuuk, Ansito Walter, a la embajada de Israel en Australia, antes de llegar Tsvieli.

Chuuk, junto con los otros tres Estados Federados, Kosrae, Yap y Pohnpei, está situado en el Océano Pacífico, a unos 5.000 km al oeste de Hawaii. Micronesia abarca unas 600 islas y atolones y su población suma 135.000 almas, que son cristianos en su mayoría. Cada uno de los cuatros Estado tiene su idioma, su cultura y sus tradiciones propias.

Durante su permanencia en Chuuk, el Dr. Tsvieli tuvo la oportunidad de llegar a varias de las islas menores y más aisladas, en las cuales la población necesita atención médica que no puede obtener y muchas veces carece de los servicios de salud que en Israel y en los países occidentales se consideran normales.

"Estoy aquí en nombre del pueblo de Israel para mejorar la salud primaria en Chuuk", declaró Tsvieli en su hogar temporario en el Pacífico. "Si bien Israel no es un país rico que pueda ayudar financiando grandes invesiones, sí es rico en experiencia en la solución de algunos problemas que se dan aquí", agregó.

En Micronesia y en muchos otros países insulares del Pacífico se registra una incidencia alta de diabetes, que se atribuye al consumo de alimentos procesados y ricos en azúcar, traídos por la sociedad occidental. Poco después de la segunda guerra mundial, la ONU estableció en Micronesia un fideicomiso, y encargó a los EE.UU. de administrarlo. En 1986, los Estados federados firmaron un pacto de libre asociación con los EE.UU., poniendo así término al fideicomiso. A pesar de ser ahora independientes, los isleños consumen mayormente alimentos importados de los EE.UU, y entre ellos muchos de los llamados "comida basura", como papas fritas enlatadas, golosinas en barra y el muy popular "spam", un fiambre salado a base de carne de cerdo y jamón. El arroz blanco y últimamente los espaguetis precocidos han desplazado a los nutritivos alimentos tradicionales, como los plátanos, los ñames y el taro.

Una elevada mortalidad infantil y la alta incidencia de cardiopatías, aunadas a la carencia de recursos y de instalaciones médicas básicas, crean serios problemas de salud en muchos lugares del archipiélago. Según la Organización Mundial de la Salud, la esperanza de vida del varón micronesio es de 58,7 años, frente a 76,7 para el varón israelí. Muchos de los problemas que se plantean en Micronesia se deben a condiciones deficientes de salubridad e higiene y a la ingestión de agua impura, que contribuye a las excesivas tasas de mortalidad y morbididad entre niños y neonatos. La mortalidad infantil en Micronesia se estima en 53 por 1000 nacimientos, mientras que en Israel la cifra es de 7,7 por 1000 nacimientos (CIA World Factbook 2001).

Esta situación se agrava por el hecho de que la mayoría de las instalaciones sanitarias de Micronesia, y en especial de Chuuk, sufren de la falta de profesional calificado, tanto de médicos como de enfermeras, escasez de medicamentos, e insuficiencia de recursos para la adquisición de equipos. Según Tsvieli, en todo el Estado de Chuuk hay sólo 16 médicos para una población de 60.000 almas, que son casi la mitad de los habitantes de toda Micronesia.

"Lamentablemente, muchos mueren aquí por falta de medios de transporte" -agrega el Dr. Tsvieli. "Un trauma o una enfermedad aguda que en otros lugares se resolvería con un recorrido corto en ambulancia hasta un hospital, aquí en el Pacífico es un asunto muy complicado -añade-. La gente de Chuuk, especialmente los que viven en las islas más lejanas, tienen que hacer largos trayectos por mar, en simples lanchas hasta Weno, la única isla que posee servicios sanitarios básicos."

No existe un servicio de transporte regular y barato entre las islas y las distancias son grandes. Los enfermos graves son trasladados a veces a hospitales de otros países, pero el transporte es un problema serio, porque los países más cercanos, como Guam, Hawaii y Filipinas, están a miles de kilómetros de distancia.

Estas condiciones difíciles no arredran a Tsvieli, que durante la Guerra de Yom Kipur

estuvo nueve meses en el frente como médico militar. Más recientemente, ha participado en numerosas misiones israelíes de ayuda médica a países en desarrollo, que incluyeron entre otras la atención a refugiados en Camboya, Albania y Congo, así como la asistencia a las víctimas del grave terremoto que afectó el noroeste de Turquía en 1999 y que dejó un saldo de 20.000 muertos y decenas de millares de heridos.

También llevó a cabo una encuesta para MASHAV en Eritrea en 1996 para buscar ideas susceptibles de mejorar los servicios de salud para las poblaciones de pastores nómadas del país. "La mayoría de mis 29 años de trabajo médico los he hecho en condiciones tercermundistas" destaca Tsvieli. "Uno no debe desalentarse por las condiciones, y si no es capaz de ello, mejor que se quede en la comodidad de su casa."

"Para mí, el desafío es hacer incluso una pequeña diferencia en las vidas de quienes necesitan ayuda."

Aprovechando su experiencia en hipnosis y en estimulación intramuscular -un método occidental que utiliza las agujas chinas de la acupuntura- Tsvieli encontró tiempo para establecer una Clínica de Dolor para tratar a quienes necesitaban un alivio rápido. En un caso, ayudó a un hombre que durante seis años no había podido mover el cuello. Otra vez ayudó a una anciana que durante dos años no pudo cerrar el puño o sujetar objetos con su mano derecha. La lista de casos es larga.

"De lo que más se quejan los que solicitan ayuda médica es de dolores, en especial de dolores crónicos - explica el Dr. Tsvieli-. Uso esas técnicas en mis viajes a las islas más distantes, cuando apenas dispongo de medicamentos."

Otra experiencia notable, que se destaca dentro de su período de servicio en Chuuk, es la de un viaje en lancha a la isla remota de Onoun, durante el cual le pidieron asistir a una parturienta con hemorragia grave. Por haber salvado la vida del bebé, el agradecido padre pidió a Tsvieli que le pusiera "un nombre en el lenguaje de la Biblia". Después de varios intentos, el padre eligió Nolad Bayam ("nacido en el mar" en hebreo). Además, le puso un nombre en su propia lengua, Riav Metaw, el nombre de un pájaro que sirve de indicador a los navegantes micronesios de que la tierra está cerca.

Cuando no estaba yendo de isla en isla para ayudar en las clínicas locales, el Dr. Tsvieli dedicó gran parte de su tiempo a discutir de cuestiones de salud con el director y el personal del Hospital Estatal de Chuuk y muchas veces se unió a ellos en sus visitas a los pacientes de las distintas salas. También dedicó un tiempo apreciable a capacitar a las enfermeras y a los practicantes, con el objeto de mejorar la atención médica primaria así como los métodos clínicos y administrativos.

Un taller estuvo dedicado a hacer conocer de forma práctica a las enfermeras el sistema respiratorio, instruyéndolas en el uso del estetoscopio y en el modo de escuchar la respiración. La técnica así adquirida fue puesta en servicio de inmediato, para auscultar a pacientes que sufrían de pulmonía y de asma.

La misión del Dr. Tsvieli se realizó después de una visita a Micronesia en mayo de 2000 del asesor especial médico y humanitario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, Dr. Yossi Baratz. Éste visitó también las islas Palau y Marshall, para identificar áreas adicionales de cooperación y asistencia entre Israel y la región del Pacífico. Su visita fue tan apreciada que la Asamblea Legislativa de Pohnpei adoptó una resolución de agradecimiento a Israel por su ayuda a Micronesia en el campo de la salud.

En enero de 2001, Israel envió a Micronesia dos oftalmólogos, que implementaron una clínica itinerante, donde atendieron a cientos de isleños afectados por enfermedades de los ojos. En julio del mismo año, otros dos médicos israelíes realizaron un programa de formación en anestesiología y atención a emergencias en tres lugares: Chuuk, Yap y Pohnpei.

El programa de cooperación de MASHAV comprende no sólo el envío de expertos de Israel al exterior sino también la asistencia de becarios del extranjero a cursos en Israel. Cada año, cientos de candidatos de la región del Pacífico y de otros países del mundo vienen a Israel a participar en cursos de formación profesional. Se considera que este programa es un elemento esencial en el reforzamiento de las relaciones bilaterales y la cooperación regional.

"Hacemos esfuerzos considerables por expandir nuestras relaciones en el Pacífico, mediante contactos diplomáticos continuos y también por medio de nuestro programa de ayuda, en especial en el área de la salud", subraya Gabby Levy, embajador de Israel en Australia. Levy es embajador residente en Canberra y está acreditado también en Micronesia, Fiji, las islas Marshall, Nauru, Palau, Papúa Nueva Guinea y Vanuatu. La embajada de Israel en Nueva Zelanda cubre el resto del Pacífico: las islas Salomón, Kiribati, Samoa, Tonga, Tuvalu y las islas Cook.

"Israel goza de mucho apoyo en la región del Pacífico y tiene mucho interés en mantener relaciones con esos países" explica el embajador Levy.

La labor que realizan sobre el terreno el Dr. Tsvieli y otros expertos de MASHAV -bien brindando ayuda médica, bien formando personal o simplemente compartiendo sus conocimientos y experiencia- hace mucho por fortalecer estas relaciones, no sólo entre los países, sino sobre todo entre los pueblos.

 
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