Potenciamiento Social y Economico

23 oct 2002
 REVISTA SHALOM, 2001, No. 2
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Potenciamiento Social y Economico

El impacto de la formación de la mujer -
El MCTC celebra sus 40 años

 
 

 


 

Arie Arazi, director de MASHAV y Mazal Renford, directora del MCTC
Foto: Allpix-Gil Hadany

 

Angela King, invitada de honor
Foto: Avi Hirschfield

 

 

 

 

 

 

 

 

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Foto: Avi Hirschfield
  por Ruth Seligman

Eduque a una niña y educará a una nación.

Arie Arazi, Vicedirector General del Ministerio de Relaciones Exteriores y Director de MASHAV:

"En tantos países del mundo, la sociedad ha explotado a las mujeres de todas las maneras posibles. Ahora, debe percatarse de la posibilidad de aprovechar su potencial como agentes de crecimiento económico, desarrollo sostenible y liderazgo ilustrado."

Angela King, Ayudante del Secretario General de las Naciones Unidas y Asesora especial en cuestiones de género y de progreso de la mujer, invitada de honor:

  • En ninguna región las mujeres y los hombres tienen iguales derechos. En muchos países, las mujeres aún no tienen derecho independiente a poseer tierras, administrar propiedades, hacer negocios o incluso viajar.

  • Ganan menos que los hombres en el mercado laboral, aun teniendo la misma educación y experiencia de trabajo.

  • Las mujeres están muy subrepresentadas a nivel político y de toma de decisiones.

  • La "barrera informática" impide el acceso de muchas mujeres a la información y por ende al progreso y desarrollo en los próximos años. Sólo mediante la igualdad de los géneros, una mejor educación y la reducción de la probreza cabe esperar que se alcance un mundo más estable y sostenible para nuestros hijos.

  • Se ha demostrado que la inversión en la mujer acelera el desarrollo económico y produce ventajas sociales significativas.

  • En el campo socioeconómico, el documento final de Beijing + 5 insta a actuar para asegurar que la mujer obtenga las ventajas y no los inconvenientes de la globalización.

    Mina Ben Zvi falleció en el año en que el MCTC cumplía 40 años. Es indudable que el Centro nunca habría alcanzado la reputación de la que goza de no ser por el espíritu, la fuerza, la energía y la fuerte personalidad de Mina, a la que rendimos tributo.

    Mina tuvo la fuerza de inspirar a otros con su sueño, el sueño de cuánto mejor sería el mundo con sólo permitir que los derechos de la mujer florecieran y recibieran el aliento y apoyo legítimamente merecidos. Tenía la fuerza de inspirar con su ejemplo personal de energía y compromiso inagotables. La norma que fijó, de trabajo duro y dedicación a una causa, servía de acicate al resto del personal del MCTC. Ella personificaba la atmósfera de comprensión internacional y humanitarismo que reina en el Centro.

    Junio de 2001 - un mes especial para el MCTC - el Centro Internacional de Formación del Monte Carmelo a nombre de Golda Meir, en Haifa, que celebró su 40 aniversario con un dinámico simposio internacional sobre el "Impacto de la formación de la mujer en el desarrollo socioeconómico", de una semana de duración, al que asistieron mujeres de alto rango de organizaciones gubernamentales, internacionales y no gubernamentales, junto con egresadas del Centro, para discutir juntas las cuestiones que plantea la formación de mujeres y su impacto en el desarrollo socioeconómico.

    El MCTC fue fundado en 1961 por MASHAV (el Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel), que patrocinó también el Simposio. Hoy como entonces, MASHAV y el MCTC consideran como un objetivo primordial del Centro el colocar los temas de género en el orden del día internacional y ayudar a potenciar a las mujeres, especialmente las de los países en desarrollo y las sociedades en transición, para participar activamente en el desarrollo y progreso de sus naciones.

    El MCTC debe mucho de su visión a dos mujeres extraordinarias: la extinta Mina Ben-Zvi, su fundadora y primera directora, y la también extinta Golda Meir, quien fuera Ministra de Relaciones Exteriores y más tarde Primera Ministra de Israel. Mucho antes de que la comunidad internacional reconociera la necesidad e importancia de programas destinados a ayudar a las mujeres a progresar, ellas desarrollaron cursos de formación - en Israel y fuera de él - para dar a las mujeres herramientas, habilidades y motivación que les permitieran desempeñar un papel significativo en el mejoramiento de sus propias vidas, las de sus familias y las de las sociedades en cuyo seno viven.

    Mazal Renford, directora del MCTC, que continuó la labor de Mina Ben-Zvi, dijo: Qué hemos hecho en 40 años? Estas mujeres han venido a contarnos los que han logrado. Qué orgullosa de ellas habría estado Mina!

    En el Simposio de este año, realizado en Haifa y en Jerusalén, las egresadas evaluaron la formación recibida, revisaron, con otras participantes, las condiciones actuales y se informaron de nuevas tendencias en capacitación. El pasado, el presente y el futuro - la integración de esos tres componentes creó, como lo subrayó la senadora uruguaya María Julia Pou de Lacalle "un foro estimulante, donde pudimos aprender mucho una de otra mediante el intercambio de experiencias."

    La senadora Lacalle describió a su país como bien desarrollado, con un alto índice de alfabetización, 96% para ser precisos. Sin, embargo, este desarrollo no se refleja en el escenario político. "En nuestro Senado -informó- sólo tres de los 30 senadores son mujeres, y en la Cámara de Representantes, sólo hay 10 mujeres de un total de 99. Por supuesto, se debe recordar que hasta 1984, el Uruguay estuvo bajo régimen militar. Por eso, somos una democracia sólo desde el golpe de estado de aquel año."

    La senadora Lacalle se refirió a otros problemas que afectan al Uruguay, entre ellos la alta tasa de desempleo "15% según los últimos datos", más el hecho de que sólo el 40% de las mujeres figuran en la fuerza laboral asalariada. Consciente de la estrecha correlación entre el potenciamiento económico y el político, ha estado luchando para mejorar a ambos en su actuación en tres comisiones del Senado a las que pertenece, salud, educación y medio ambiente, importantes las tres para promover y mejorar la condición y posición de la mujer.

    La Sra. Madeleine Njine Sao, de la República de Camerún, coincidió en afirmar que el potenciamiento político y el económico eran interdependientes "y en mi país -dijo- las mujeres carecen de ambos. Sólo 10 de los 120 miembros del parlamento son mujeres, si bien tenemos dos ministras y una mujer es Secretaria de Estado. La carencia de fuerza política se agrava por dos circunstancias: una es la tasa muy elevada de desempleo, y la otra, el que la mayoría de nuestras mujeres no conozcan sus derechos ni tengan consciencia de ellos."

    Sao es una diplomática de carrera, cuya vida de trabajo ha estado dedicada íntegramente al servicio del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actualmente es una alta funcionaria en el Gabinete de Relaciones Exteriores de su país. Quedó impresionada por el alto rango de las participantes en el Simposio, "mujeres que ocupan puestos clave en el gobierno, muchas como ministras o diputadas. Es sorprendente ver -agrega- cuánto se parecen muchas de nuestras preocupaciones, aún teniendo antecedentes tan distintos." Menciona algunos de los problemas que enfrenta su país "que son de índole casi universal", desde violencia doméstica hasta problemas de salud: "no sólo el número elevado de portadores del virus del sida, sino también la reaparición de enfermedades como la tuberculosis y el paludismo."

    "Muy preocupante es el que en mi país la educación no sea ni gratuita ni obligatoria. Resultado: muchas niñas carecen de educación, porque sus familias prefieren educar a los niños." Para enfrentar este problema, la Sra. Sao elaboró un programa de becas para niñas, que opera a través de un programa radiofónico que ella dirige: "Inicialmente, otorgamos cinco becas a muchachas para estudiar en la universidad y otras 35 para estudios secundarios e incluso primarios. Hasta ahora hemos ayudado a 60 jóvenes que respondían a nuestros criterios, y por ahora les va muy bien: diez de ellas son primeras de su clase y 30, segundas."

    La Sra. Sao estuvo en Israel en 1993, para asistir a un curso del MCTC sobre "Mujeres, familia y sociedad", que reflejaba el hecho de que la ONU había designado aquel año como Año Internacional de la Familia. El curso le otorgó una capacidad organizativa impresionante, pero lo más importante fue, subraya, que "me enseñó la importancia de osar, de correr riesgos, de adentrarse por caminos desconocidos." Así, por ejemplo, vio que no era usual que mujeres se reunieran para colaborar en la solución de problemas femeninos específicos. Para remediarlo, creó una organización llamada SYNERGYE (o en francés SYNFED), que agrupó a 22 mujeres empleadas en el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país. "Básicamente -explica- éste es un foro en el que nos conocemos mutuamente y al mismo tiempo nos concientizamos de los problemas que nos afectan, como los de ascenso en nuestras carreras."

    La Sra. Sao agradece al MCTC el haberle dado el estímulo y la motivación para formar el SYNFED, que está cumpliendo una misión vital al educar a las mujeres que lo integran y también a sus colegas varones. En marzo último, el SYNFED realizó un seminario muy exitoso sobre discriminación en el Ministerio, que abrió los ojos a muchos y ayudó a las mujeres a tomar consciencia de sus derechos y de la forma de hacer frente a sus problemas.

    Otra participante, la Sra. Malamo Neophytou, de Chipre, una de las primeras egresadas del MCTC, asistió en 1962 a un curso sobre "Comunidades rurales y desarrollo económico de servicios para la juventud". "En aquel tiempo yo era una trabajadora social muy joven -recuerda-, graduada el año anterior. Aquel curso de cuatro meses en Israel cambió literalmente mi vida y moldeó todo lo que hice posteriomente. Fue realmente una experiencia reveladora, primero porque era la primera vez que tenía la ocasión de encontrarme con gente de tantos países distintos -de Asia, de África- y descubrir cuántos problemas teníamos en común, cuántos desafíos comunes."

    Del curso, la Sra. Neophytou aprendió lo que describe como una mayor confianza en sí misma, la convicción de que podía influir. No menos importante fue el aprender cuán importante era el activismo comunitario para el éxito de cualquier programa de labor social, cuán necesario era comprometer a la comunidad en el mayor número posible de campos y de niveles.

    A su regreso de Haifa, la primera tarea de la Sra. Neophytou fue organizar un Consejo Nacional de la Juventud, para personas de 16 a 27 años, que iba a demostrar a las autoridades lo que los jóvenes podían hacer. De allí, fue más adelante y más arriba, creando marcos muy notables "derivados todos ellos de mi curso aquí en Israel" repite. Sus poyectos incluyeron un ensayo exitoso de resolver el problema de la educación de los adultos, o más bien de su inexistencia, introduciendo clases nocturnas de economía doméstica, tareas parentales y formación de mujeres en liderazgo.

    En 1967, la Sra. Neophytou pasó del Departamento de Edcuación al de Bienestar Social, trabajando siempre con comunidades para proporcionarles servicios para los menores de cinco años. Hoy preside la Asociación Panchipriota de Bienestar Social, una federación de autoridades municipales. En 1994, volvió a Israel, junto con un grupo de voluntarios de la Asociación, para participar en un curso de una semana organizado especialmente para ellos por el MCTC. Lo más interesante del curso fueron amplias visitas a organizaciones de voluntarios de Israel, para observar cómo funcionaban y se administraban. Los miembros de la Asociación han asistido también a cursos en el lugar en Chipre y en Grecia, de corta duración, destinados a mejorar su capacidad profesional y de gestión. El regresar a Israel para el Simposio del año 2001 fue una experiencia apasionante para la Sra. Neophytou. "Aquí sentada -dice- rememoro toda mi labor profesional y comprendo cuánto debo al MCTC, a la gente que conocí y a las ideas que absorbí e integré en mi trabajo. Siento como si muchos vientos hubieran sembrado muchas semillas, pero al principio uno nunca sabe dónde caerán esas semillas y como brotarán y crecerán. De regreso aquí recuerdo aquel primer curso, hace casi 40 años y me doy cuenta de que ahora sé donde cayeron las semillas, ahora sé que el trabajo social y yo misma podemos cambiar las cosas, y así lo hemos hecho."

    Otra egresada del MCTC que participa en el Simposio es la Sra. Euna Mosala Mathabiso, de Lesotho, diputada y presidenta del Consejo Nacional de Mujeres de Lesotho (LNCW), una federación de 19 grupos femeninos, que actúan en distintos campos.

    El curso sobre "El papel de las mujeres en las organizaciones voluntarias", al que asistió en 1963, ejerció un impacto enorme, según explica, sobre su vida profesional y el desarrollo socioeconómico de su país, llevándola a fundar, casi en seguida después, el LNCW, cuya creación y logros ella considera como una prueba patente de la eficacia del efecto multiplicador, un concepto que descubrió en Israel. "Una organización femenina independiente poco puede hacer, pero con el respaldo de una amplia organización federativa, que permite a quienes tienen el saber y los conocimientos, transmitirlos a los que no los tienen, se puede hacer mucho más."

    Mathabiso recuerda la fresca noche de verano, el 12 de julio de 1963, en la que ella y otras tres mujeres de Lesotho emprendieron el camino a Israel, para un curso de cuatro meses que le abrió los ojos a una forma completamente nueva de ayudar a las mujeres. El grupo recorrió todo Israel, visitó gran número de programas y proyectos administrados por diferentes organizaciones femeninas, entre ellos guarderías infantiles, escuelas de párvulos y escuelas vocacionales. Quedaron impresionadas por el hecho de que aunque cada organización trabajaba por separado, todas pertenecían a una federación que les permitía cooperar al ocuparse de temas de interés común. Eso no existía en Lesotho.

    Como organismo de tipo federativo, el LNCW tiene diferentes funciones. En muchos casos, ayuda a una organización afiliada a dar sus primeros pasos, instruyéndola y aléntándola a desarrollar su programa y a continuar su participación en educación continua, asesoramiento, talleres y seminarios. "El resultado -dice la Sra. Mathabiso- es que alcanzamos y tenemos impacto en las vidas de miles y miles de mujeres."

    El LNCW funciona tambien como grupo de presión que aboga por los derechos de las mujeres y los trabajadores, partiendo de la premisa que el trabajar juntas es importante para las mujeres de todas las categorías, sociales, políticas y religiosas. También realiza talleres sobre distintos temas: problemas de género, temas jurídicos, derechos humanos, democracia, defensa de intereses, investigación, salud, etc. "Estamos tratando sin cesar de concientizar a nuestras mujeres de sus derechos -comenta-, lo que muchas veces significa para ellas un nuevo despertar y una nueva comprensión de quiénes son y qué pueden lograr."

    El rol del LNCW varía según las necesidades y deseos de los organismos afiliados. "Por ejemplo -explica-, ayudamos a una de nuestras afiliadas, la Unión de Mujeres Discapacitadas de Lesotho, a obtener fondos para becas, alimentos, ropa y sillas de ruedas, a poner en marcha proyectos generadores de ingresos y a organizar talleres para informar a sus miembros de sus derechos."

    La Sra. Mathabiso opina que uno de los mayores logros del LNCW fue la introducción de la educación preescolar en su país. "En 1972 -aclara- creamos el primer jardín de infantes, con 35 niños. Ése fue el comienzo de grandes cosas. Pronto mandamos a 12 maestras al MCTC para formación en educación preescolar. A partir de ese humilde comienzo, los jardines de infantes proliferaron en todo Lesotho, y finalmente el gobierno estableció un Departamento de Atención y Desarrollo Preescolar en el Ministerio de Educación."

    El LNCW también ayudó a varias afiliadas a fundar escuelas vocacionales así como centros de formación vocacional. "Por ejemplo -informa la Sra. Mathisbo-, una de nuestras afiliadas, la Liga de Mujeres de Lesotho, estableció un centro de formación vocacional en una región rural muy remota, que hasta la fecha ha capacitado a más de mil personas." Da otros ejemplos notables de cómo operan las afiliadas, muchas veces con la ayuda de los consejos que les da el LNCW. Una afiliada, la Asociación Femenina de Boitekos, tiene un proyecto ganadero en el que crían vacas y cuando éstas paren, las crías se entregan a otros miembros de la Asociación. Otra afiliada, el Congreso Sindical de Lesotho, ha creado un centro de formación vocacional que prepara a sus miembros para trabajo en fábricas o por cuenta propia.

    Está claro que las 19 organizaciones afiliadas al LNCW actúan en campos muy diversos, pero todas se benefician con el patrocinio de un marco federativo al que pueden pedir consejo y ayuda y que, por su parte, está constantemente luchando por sus intereses. "Las semillas de todo lo que hacemos -repite- son el resultado directo de mi curso de formación de cuatro meses en 1963."

    Para la Sra. Jacinta Makokha, de Kenia, egresada de un curso del MCTC en 1986 sobre "Promoción de proyectos generadores de ingresos para mujeres rurales", la formación no sólo le enseñó "con mucha profesionalidad" a identificar microempresas y hacerlas aceptar, sino que le dió también una mejor comprensión de las crisis que sufren las mujeres, tanto causadas por hombres como por otras mujeres.

    La Sra. Makokha es una experta de fama internacional en el campo de la formación en cuestiones de género, "en aclarar a las mujeres -explica- cómo lograr mejores relaciones entre ellas y con los hombres, en especial aprendiendo a reconocer y romper los estereotipos tradicionales". La formación en cuestiones de género incluye un esfuerzo continuado por concientizar a las mujeres de la importancia de tomar las cosas en sus manos. Al presente, La Sra. Makokha es asesora en gestión para líderes femeninas de iglesias de su país, a las que da las habilidades, las estrategias y la información que les permitirán "tomar el control de sus vidas espirituales y materiales".

    Makokha acepta que la formación es un elemento crucial del desarrollo de los países, lo cual incluye por supuesto la formación de la mujer, pero subraya que ésta debe incluir "el devolverles su dignidad", permitiéndoles el acceso al potenciamiento político y económico. Al igual que otros oradores, señala la correlación entre los dos aspectos. "Y en Kenia -aclara- que es básicamente un país pobre, las mujeres se enfrentan con muchas restricciones que limitan su acceso al poder político y económico". Sólo 6 diputados de un total de 250 son mujeres, "debido en parte -explica la Sra. Makokha- a que ganar un escaño cuesta dinero y pocas son las mujeres que disponen de los medios necesarios". Otra restricción, la presión cultural que obliga a las jóvenes de Kenia a casarse a una edad muy temprana, les priva de toda oportunidad de recibir una educación superior. La Sra. Makokha ha ocupado cargos importanes en organismos tales como el Ministerio de Autoridades Locales de su país, el Banco Mundial, UNICEF y UNAID. En todo foro y organismo con el que ha tenido relación, ha centrado su atención en los problemas de la mujer, ayudando a incorporar a las mujeres a los procesos de toma de decisiones. A este respecto subraya que "sólo habrá un verdadero progreso cuando las mujeres participen en la definición de las políticas relativas a su bienestar, y se reconozca y aprecie su contribución."

    Pese a las restricciones que limitan a las mujeres de Kenia, la Sra. Makokha está orgullosa de lo mucho que se ha logrado. Como prueba de ello cita algunos ejemplos de proyectos exitosos. En el proyecto GIZ de desarrollo de pequeñas ciudades, que abarca ocho localidades de cuatro provincias, ella influyó para asegurar que se tomaran en cuenta las cuestiones de género en todas las etapas del proceso de planificación y desarrollo. "Hoy en día -señala- el proyecto se ha convertido en un programa de gran amplitud que sigue haciendo hincapié en la participación de la comunidad y de modo muy significativo, en la participación de las mujeres."

    La Sra. Makokha también se ha esforzado por inducir a las ONGs femeninas a actuar juntas y formar coaliciones y por reclutar mujeres para ser candidatas en las elecciones, adiestrándolas en las estrategias de una campaña electoral.

    De cara al futuro, el Simposio contempló también nuevas tendencias en formación, entre ellas el aprendizaje a distancia y el impacto de las nuevas tecnologías de información y comunicación, tales como la Internet, las videoconferencias y las conexiones por satélite. Según se señaló ahí, esas tecnologías pueden abrir nuevas perspectivas, mejorar la forma de comunicarse y transferir información y conocimiento a educandos ubicados a gran distancia de sus instructores. Ello supone una alternativa prometedora a las clases frontales que prevalecen hoy en día y que obligan al educando a dejar su hogar y su trabajo para ir a formarse. Sin embargo, esas tecnologías tienen un costo elevado. Con todo, los participantes se sintieron alentados por las palabras de la Sra. Brenda Juntunen, del Instituto del Banco Mundial, que les instó a "no pensar en la situación actual, sino comprender que la tecnología se desarrolla tan rápidamente que deben pensar en el futuro. Si, por ejemplo el uso de la Internet puede costar hoy hasta 50 dólares mensuales, lo que es prohibitivo para muchos, comprendan que pronto será mucho más barato."

    La Sra. Juntunen subrayó la importancia de las nuevas tecnologías y la forma en que permitirá a grupos de bajos ingresos el acceso a la información en el mundo entero. Como ejemplo indicó que un grupo de artesanos, utilizando esta tecnología, podría averiguar dónde adquirir la materia prima en las mejores condiciones y cuáles serían los mercados mejores y más provechosos. "Esta nueva tecnología -señaló- será muy valiosa, especialmente para las microempresas. Transformará su forma de hacer negocios. Así que aun si no tienen esa nueva tecnología, como sucede hoy en día en muchos países, recuerden -dijo- que el potencial ya existe y que estará disponible en más y más países, antes de lo que muchos imaginan."

    Dado que el uso de las nuevas tecnologías de comunicación e información para el aprendizaje a distancia es todavía algo nuevo, en concepto y en ejecución, es temprano aún para evaluar su impacto en las mujeres, aunque según se informó en el simposio, algunos programas ya están enfocados a las mujeres. Comentando acerca de la nueva tecnología, la senadora Lacalle de Uruguay estuvo de acuerdo en afirmar que "será muy útil para potenciar a las mujeres, para darles conocimientos a los que no podrían acceder de otro modo."

    Es indudable que el MCTC celebró su 40 aniversario de un modo muy significativo: evaluando la formación otorgada en el pasado, examinando las condiciones actuales y mirando, como siempre, al futuro.

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