La literatura arabe en Israel

14 jul 2002
 Revista de Artes y Letras de Israel - 111/2001
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  La literatura árabe en Israel

Shmuel Moreh

El hebreo está considerado como una de las lenguas semíticas antiguas del norte de Canaán, gemela de la joven lengua árabe sureña de Arabia (excepto en el caso del Yemen). Un abogado egipcio de origen judío caraíta, Murad Faraj (1869-1959), trató de rebatir a quienes niegan que ambos idiomas tengan raíces comunes. Con este fin, tradujo parte del Pentateuco al árabe de modo que cada palabra hebrea estuviera colocada al lado de cada palabra árabe, utilizando las raíces semíticas semejantes, y evidenciando así las similitudes que hay entre ellas. Faraj logró probar su tesis, pero su traducción resultó artificial tal como puede verificarse ya en la primera línea: "Bereshit bara elohim et hashamayim ve-et ha-aretz," and in Arabic, "Fil-ri 'as bara 'a allah al-samawat wa 'l'-ard."

Como ya hemos dicho, con su traducción literal demostró lo que se proponía. Judíos y árabes se influyeron mutuamente en asuntos de religión, costumbres, lengua y tradición, porque ambos pueblos proceden de Abraham. Poetas y escritores árabes hicieron hincapié en esta estrecha relación y alabaron las semejanzas con los judíos, especialmente su ascendencia común. Proclamaron que judíos y árabes eran primos y, de hecho, en la literatura hebrea se presenta a los árabes como a "nuestros primos". El poeta iraquí Ma-arüf al-Rusäfi (1875-1945) en un poema en árabe que dirigió a su amigo el Alto Comisionado para Palestina, Sir Herbert Samuel, escribió: "No somos, como se nos ha acusado falsamente, enemigos de los judíos, ni abiertamente ni en secreto. Ambos pueblos son primos; la prueba de ello está en su idioma".

La relación entre ambos idiomas y el largo período histórico en que los judíos vivieron entre los árabes, ejercieron una influencia tan grande, que según el Dr. Israel Wolfson, más de una tercera parte de los pasajes del Corán en que se menciona a los judíos, citan expresiones de estos últimos o las comentan.

Contribución de los judios a la literatura árabe

Los judíos hicieron una importante contribución a la poesía árabe durante los tres periodos de su evolución: en el periodo preislámico, los poetas judíos más destacados fueron Sarah al-Quradiyya, Ka'b ben al-Ashraf y al-Samaw'al (Samuel) ben Ben'Adiya. Este último vivió en el siglo sexto y su noble comportamiento sirvió de ejemplo de lealtad y devoción al príncipe árabe Imru al-Qays, que confió sus mujeres y sus armas a la protección de al-Samaw'al. El dicho "fiel como al-Samaw'al" se utiliza en árabe hasta el día de hoy. Ciertos críticos árabes consideran un poema suyo en que enumera las nobles maneras de su tribu, como la Iliada de los árabes.

La religión islámica prohibió a las minorías (los así llamados Ahl-al-dhimma) aprender gramática árabe en todas partes menos en al-Ándalus. Esta excepción explica la proliferación de poetas y escritores judíos del periodo islámico en al-Ándalus. De hecho, la poesía árabe se enriqueció con la obra de los eruditos judíos de la época, algunos de los cuales adoptaron incluso nombres árabes además de los hebreos. Uno de los poetas judíos más famosos que escribió su obra en árabe es Ibrahim ibn Sahl el Andaluz, que murió en el año 1260. Numerosos poetas musulmanes lo imitaron, sobre todo Lisan al-Din Ibn al-Khatib (1313-1374). La estrofa de uno de sus poemas que citamos a continuación, y que los cantores árabes cantan hasta hoy en día, no es sino una imitación de los versos de Ibrahim ibn Sahl tanto en metro y esquema rítmico como en los motivos que utiliza:

"Que la lluvia se derrame con benevolencia cuando cae,
Oh, aquel tiempo de nuestra unión en al-Ándalus.
La unión contigo no fue más que un sueño,
Un adormecimiento, o el hurto de una mano en un juego de ilusión.

La poesía de Ibrahim ibn Sahl se hizo popular y fue objeto de alabanzas en todo el mundo árabe. La poetisa judía andaluza Qasmuna bint Isma'il alcanzó renombre en su época. El historiador al-Maqari (1361) la menciona en su obra histórica Nafh al-Tib fi GhuSn al-Andalus al-Ratib ("La dulce fragancia de la rama verde de al-Ándalus").

Tanto durante la edad dorada de la cooperación árabe-judía en Al-Ándalus como después, hubo judíos de países árabes que escribieron sus obras en árabe y las tradujeron después al hebreo, tal como hizo Maimónides con su Dalalat al-Hairin ("Guía de los Perplejos"). De hecho, los escritores judíos establecieron los principios de la gramática hebrea basándose en los estudios de los gramáticos árabes. Siguieron la línea del pensamiento filosófico musulmán e imitaron los adornos retóricos de la poesía y la prosa árabes, especialmente en las macamas y en su poesía lírica estrófica (moaxajas). Lo que es más, hubo eruditos judíos que aportaron una importante contribución al mundo musulmán en distintos campos de la ciencia, especialmente en la medicina, la ingeniería, las matemáticas, la astronomía, la lógica y la filosofía, así como en la religión y las ciencias políticas y sociales.

Uno de los eruditos andalusíes más prominentes fue Abu Ibrahim Isma'il Ibn Naghrila Isma'il, conocido también como Shmuel ha-Naguid (933-1056), escribió sus poemas en hebreo y sabía ocho idiomas. A esto habría que agregar sus contribuciones en el campo de las matemáticas, las finanzas, la literatura, la teosofía, la organización militar y la política exterior. Vivió en tiempos del rey de Granada Jabus y de su hijo Badis. También estuvo al frente de los ejércitos de ambos reyes en numerosas guerras contra los enemigos de la Granada musulmana. Cuando los judíos fueron expulsados de Andalucía en 1492, el sultán Bayazid II (1447-1513) abrió las puertas de su reino a los judíos perseguidos por las inquisiciones de España y de otros países católicos. Los judíos recuerdan hasta el día de hoy la tolerancia del Islam, en contraste con las persecuciones de la Europa cristiana.

La literatura, la gramática y la filosofía hebreas alcanzaron un punto culminante durante la época andalusí. No se pueden entender sus logros sino por medio de la lengua, la literatura y la filosofía árabes. Dichos logros se reflejaron en la personalidad de Maimónides, médico, filósofo, y uno de los eruditos más grandes de la historia judía, que escribió sus libros de filosofía en árabe, pero utilizando caracteres hebreos.

Sa'id lbn Yusuf al-Fayyumi (Saadia Gaón) tradujo la Torá al árabe. Fue uno de los eruditos religiosos judíos más grandes y se enfrentó a la oposición de 'Anan Ibn Dawud (ben David) que rechazaba la Torá oral y causó un cisma en el judaísmo. También le influyeron los conceptos religiosos de Abu Janifa (699-767). En 1921, el novelista suizo Friedrich Dürrenmatt describió en su obra de teatro "Conexiones", publicada en 1976, el encuentro de 'Anan Ibn Dawud con Abu Hanif , fundador de la secta musulmana Janafi, en una prisión de Bagdad. Ambos se influyeron mutuamente en materias de pensamiento y tradición.

Los judíos de los países árabes leían la Torá y la Hagada de Pésaj con traducción y un comentario en árabe coloquial escrito en caracteres hebreos. Los libros científicos se escribían en árabe y libros como "Las mil y una noches" se tradujeron al árabe demótico escrito en caracteres hebreos. De esta forma, el árabe cotidiano, y en ciertos casos incluso el literario, se convirtió en los países árabes en instrumento de comunicación entre los judíos.

La tercera época en que los judíos aportaron una contribución a la literatura árabe se conoce como el Renacimiento ('asr al-mahda) y se refiere especialmente al período del siglo 20 en que los países árabes consiguieron la independencia. Los judíos cultos de dichos países se pasaron al árabe literario y cooperaron con sus colegas musulmanes y cristianos en la literatura y el periodismo. En la obra "Bibliografía de publicaciones árabes escritas por eruditos judíos (1863-1970)", que apareció en Jerusalén en 1972 bajo la dirección del autor de estas líneas, se puede encontrar una clara descripción del alcance de la cooperación durante esa época de despertar nacional y cultural. Dichas publicaciones constituyeron la base para investigar la contribución hecha por escritores, científicos y periodistas judíos en países árabes. Entre esos escritores se hallan Esther (Lazari) Azhari-Moyal, el poeta y abogado Murad Faraj, y el Dr. Hilel Farji en Egipto. En el libro "Contribuciones judías al teatro árabe en el siglo 19" (Oxford 1996), el Prof. Shmuel Moreh y el Dr. Philip Sadgrove de la Universidad de Manchester, tratan de Esther Azhari-Moyal y la contribución de los judíos de los países árabes al desarrollo del teatro y el drama árabes. Otros escritores son Abraham Danios, que escribió su obra teatral Nazahat al-Mushtaq wa-Ghussat al-'Ushshaq fi Madinat Tiryaq bi-'I-'Iraq ("El viaje de placer de los enamorados y la agonía de los amantes en la ciudad de Tiryak en Irak"), publicada en Argelia en 1847. Ya'qub Sanuwa' (James Sanua, 1839-1912) está considerado como el padre del teatro egipcio y de los periódicos satíricos en dicho país. Antoine Shijaybar, Salim Cohen y Shimón Moyal, enseñaron en el último cuarto del siglo 19 en el colegio judío de Beirut, donde el árabe era el idioma en que se llevaban a cabo los estudios, a diferencia de otras escuelas judías donde la lengua principal era el francés.

En cuanto a Irak, el renacimiento literario se inició en tiempos de la dinastía hachemita del rey Faisal I (1883-1933), cuando el pueblo entero disfrutaba de la igualdad, la democracia y la prosperidad económica según reza el dicho: "La religión es para Dios, y la patria para todo el mundo" (al-din lil-Lah wal-watan lil-Jami). Algunos de los poetas judíos destacados de esa época son Anuar Shaúl, Mijael Murad, Meír Basri, Abraham Obadia, David Semaj, Sasón Somej, Shalom Katab, Salim Shashu, Zaki Aharón, Murad al-Imari, Ya'kub Bilbul, etc. La lista de los escritores más importantes incluye a Anuar Shaúl, Ezra Jadad, Méir Basri, Shalom Darwish y Maliha Sehayik. Menashé Za'rur, Murad al-'Imarii, Salim Bassun y Saleh Tweg se contaron entre los periodistas más importantes de esos años. Estos poetas, escritores y periodistas judíos junto con otros, formaron parte integral de la literatura árabe del siglo 20.

El estudio del árabe en Israel

Durante el período otomano en Palestina, el árabe se enseñó en las escuelas de la comunidad sefardí de Jerusalén a partir de mediados del siglo 19, pero no fue sino a comienzos del 20, cuando el movimiento sionista decidió que la juventud judía debía aprender árabe en las escuelas modernas además de turco, a pesar de que este último era el idioma oficial. De esa forma, los alumnos judíos podrían mantener contacto diario con los ciudadanos árabes del país, estrechar lazos comerciales con la población local y estudiar su historia, costumbres y tradiciones, especialmente en colegios fundados por judíos procedentes de Francia, Gran Bretaña y Alemania, es decir, por personas que habían traído consigo sus idiomas europeos.

En lo que respecta a las escuelas judías ashkenazíes conservadoras, donde el sistema de enseñanza era preponderantemente religioso, los profesores se opusieron a que en ellas se estudiaran árabe, turco, lenguas europeas o matemáticas. A partir de 1911, debido en buena parte a la presión de los padres y fundadores de las escuelas, se incluyeron entre 5 y 6 horas semanales de árabe en el programa de la mayoría de los colegios judíos de Palestina, especialmente en los de la Alianza Israelita Universal.

Los dirigentes sionistas adoptaron distintas actitudes con respecto al aprendizaje del árabe. Los hubo, como los eruditos Ajad Haam y Yosef Klausner, que se opusieron al estudio del árabe en las escuelas judías argumentando que dicho estudio en momentos de estancamiento cultural bajo el gobierno turco, conduciría a la superficialidad cultural de la población judía.

Algunos profesores, como Yosef Luria e Itzjak Epstein, apoyaron en cambio el estudio del árabe para facilitar la aproximación entre judíos y árabes y como forma de aprender las costumbres y la cultura árabes. En 1905, Epstein hizo un llamamiento en el que reclamaba un mayor conocimiento del pueblo árabe y su carácter, sus afanes y su literatura, apuntando que era una vergüenza que los intelectuales no hicieran nada por promover ese proceso. Durante la primera convención de maestros judíos en Palestina que tuvo lugar en 1927, algunos de ellos propusieron que se estudiaran la lengua árabe y la literatura turca para que los estudiantes se familiarizaran con los acontecimientos históricos de la zona. Tras la revolución turca de 1908, algunos profesores importantes se mostraron partidarios de que los judíos habitantes del país obtuvieran la ciudadanía turca y participaran en la vida política con el fin de crear nexos de unión con las masas árabes que permitieran lograr una coexistencia pacífica en Palestina.

Entre los factores que favorecían la promoción del estudio del árabe se contaba la imagen romántica que se tenía de los árabes, especialmente entre los miembros del movimiento Bilu (el primer grupo ashkenazí que inmigró a Eretz-Israel en 1882), quienes consideraban el retorno a Eretz-Israel como un encuentro histórico entre hermanos semitas, hijos de Abraham. David Ben Gurión, que veía en los árabes descendientes de judíos, también apoyó a los profesores que consideraban a los árabes de Eretz-Israel como judíos que se quedaron en el país tras la destrucción del Templo y se convirtieron al Islam. Ben Gurión sostenía asimismo que los alumnos debían aclimatarse a la situación e insistía en la proximidad de ambos idiomas, el hebreo y el árabe.

Tras el colapso del Imperio Otomano y la conquista de Palestina por parte de los británicos en 1917, el estudio del turco empezó a declinar. El aprendizaje del árabe en las escuelas judías se desarrolló principalmente en Jerusalén, Haifa y Tel Aviv con importantes maestros de árabe como Avraham Birán y Avinoam Yelín, mientras que el inglés o el francés se convirtieron en segunda lengua de elección en la mayoría de los colegios judíos.

El Dr. Israel Wolfson (Abu Du'ayb como él mismo se llamaba en árabe, o ben Zeev en hebreo), un profesor de lenguas semíticas en las universidades y escuelas egipcias, era íntimo amigo del escritor Taha Husein, autor de un libro en árabe titulado "Historia de los judíos en los países árabes durante la época preislámica". Se había doctorado en Egipto y fue quien supervisó y promovió el estudio del árabe en Palestina durante el Mandato británico.

Hoy, el árabe se enseña en unas 600 escuelas israelíes. Unos 2000 alumnos se examinan cada año de esa asignatura que comprende gramática, sintaxis, expresión, lectura y estudio de literatura árabe clásica y moderna, lectura de periódicos y conocimiento del mundo musulmán.

Es más, la mayoría de las escuelas de magisterio tienen un departamento de árabe para preparar profesores; por ejemplo, la Escuela de Magisterio David Yelín de Jerusalén, la Escuela Superior Ahavá en Beer Tuvia, las Escuelas Superiores Bet Berl, Levinski y Oranim, el Seminario Key de Beer Sheva y el del Movimiento Kibutziano. En las escuelas hebreas hay cerca de 1300 profesores de árabe; la mayoría de ellos son judíos, algunos son árabes.

En las escuelas árabes, todas las asignaturas se enseñan en ese idioma y la mayoría de los profesores son árabes. Los maestros de árabe de las escuelas hebreas tienen un órgano profesional titulado Majallat al-Mu'allim ("El profesor"), que publica el Instituto de Estudios Árabes de Guivat Javiva.

La Histadrut (la federación israelí de sindicatos) otorga particular atención a la cultura y a la literatura árabes. Fundó en Bet Berl el Instituto judeo-árabe que publica Mifgash L'iqa ("Encuentro"), una revista literaria bilingüe que contiene artículos, poemas y cuentos en la lengua original de los autores, junto con una traducción al otro idioma. Su objetivo es estrechar los lazos entre ambos pueblos y promover el estudio del idioma del otro. La Histadrut fundó asimismo la Casa de Escritores Árabes que distribuye novelas y otros libros, incusive libros de texto, para compensar a los lectores de árabe de la escasez de libros que ha provocado el embargo árabe contra Israel. Finalmente, se han publicado diversos periódicos y publicaciones mensuales tales como Haqiqat al- Amr, al-Yawm, Al-Naba, etc.

En palabras del Prof. Menajem Milson, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea, "los fundadores de la Universidad Hebrea tenían otro incentivo para cultivar los estudios árabes e islámicos: el deseo de establecer puentes de entendimiento con sus vecinos árabes. Un examen más pormenorizado desvela una mezcla de razones: por una parte, altos ideales de paz y fraternidad -tenían incluso una fe ingenua en que los árabes y los musulmanes se sentirían profundamente conmovidos cuando vieran a los judíos inmersos en el estudio de su cultura y, en consecuencia, los mirarían con confianza y simpatía- y, por la otra, un anhelo pragmático de facilitar a los jóvenes judíos el aprendizaje de las lenguas de los países vecinos que les permitirían familiarizarse con su sociedad, economía y cultura".

La actitud de los expertos en literatura árabe de la Universidad Hebrea, era la de los orientalistas judíos de origen alemán que inmigraron a Palestina y fundaron la Escuela de Estudios Orientales de Jerusalén en 1926. Dichos investigadores preferían alcanzar una lectura cuidadosa y fluida de los textos árabes que llevara a una mejor comprensión, en lugar de adentrarse en teorías literarias o en la frecuentemente mutable crítica literaria moderna.

Los investigadores israelíes tratan constantemente de encontrar manuscritos raros e inéditos y de utilizarlos en sus estudios. Esto ha llevado a los expertos del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Hebrea, especialmente a los profesores David Ayalón y M. J. Kister, a publicar una serie clásica que se encarga de propagar y editar manuscritos árabes científica y metódicamente.

En la Universidad de Tel Aviv, algunos investigadores y profesores que no se graduaron en el Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Hebrea, se ocupan más bien de cuestiones teóricas. El investigador más importante de literatura árabe moderna de la Universidad de Tel Aviv es el Prof. Sasón Somej. El Prof. Yosef Sadán se especializa en cultura árabe medieval y consagra su labor a descubrir manuscritos árabes raros o perdidos. Su Departamento de Árabe publica Israel Oriental Studies, que versa especialmente sobre cultura y literatura árabe medieval.

Los medios de comunicación israelíes muestran un gran interés por la literatura árabe, sobre todo el diario Haaretz, la emisora de radio Voz de Israel y la Televisión Israelí, y son los principales propagadores de noticias, traducciones y curso de las convenciones. Los diarios de gran circulación Maariv y Yediot Ajaronot publican cuentos y poemas traducidos del árabe al hebreo, así como críticas de libros traducidos del árabe y publicados por las principales editoriales israelíes tales como Ha-Kibutz ha-Mehujad, Sifriat Poalim y Mifrás. La mayoría de esos libros tienen una tendencia nacionalista y de izquierda. La editorial Keter Publishing House ha publicado una serie de novelas y de antologías de cuentos traducidos del árabe y dirigida por el Dr. Amí Elad-Buskila, jefe del Departamento de Árabe de la Escuela Superior Bet Berl.

Entre las revistas israelíes que tratan de literatura árabe moderna se cuenta Mizraj Jadash ("Nuevo Oriente"), que publica la Sociedad Oriental de Israel y dirigía anteriormente el Prof. Jacob Landau, un experto en teatro, sombras chinescas y cine árabes, así como en minorías, en política del mundo árabe y en Turquía. Aparecen en ella artículos importantes en hebreo sobre literatura, sociedad, asuntos políticos y económicos en el mundo árabe y crítica literaria y erudita de libros editados en el mismo. Ha dedicado números especiales a la literatura árabe moderna tanto en los países árabes como en Israel. La Sociedad publicaba también una revista titulada Asian and African Studies que fundó el Prof. G. Baer q.e.p.d. Actualmente la publica la Universidad de Haifa y en ella ven la luz importantes estudios sobre literatura árabe moderna, así como artículos sobre la sociedad árabe, su historia, política, cultura y religión en el nuevo Oriente Medio. La Universidad Ben Gurión publica una revista en hebreo que se titula Yama-a.

Muchas instituciones académicas israelíes publican revistas científicas sobre historia de la literatura y la cultura árabe y musulmana. La más destacada es la del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos. Dicho instituto publica también The Max Schlesinger Memorial Series así como Jerusalem Studies in Arabic and Islam, una revista internacional dedicada al estudio del Islam clásico, lengua árabe y literatura, el origen de las instituciones islámicas y la interacción entre el Islam y otras civilizaciones.

El Instituto organiza un coloquio internacional titulado "De Yahiliya al Islam", que se celebra a intervalos de unos cuantos años en el Instituto de Estudios Africanos y Asiáticos y en el de Estudios Superiores de la Universidad Hebrea. A él asisten especialistas de todo el mundo interesados por los aspectos religiosos, culturales, científicos y literarios de este período.

El Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Hebrea está involucrado en un importante proyecto para el estudio de la literatura árabe antigua: una bibliografía de la poesía árabe de los períodos preislámico e islámico, ordenada alfabéticamente según las letras que inician cada poema. El proyecto está a cargo del Prof. Albert Arazi que cuenta con la asistencia del poeta Suleimán Masalha.

La Universidad de Tel Aviv, como hemos dicho, publica una revista en inglés, Israel Oriental Studies, con artículos sobre cultura, historia y arte árabes antiguos y modernos, así como otras lenguas semíticas.

El Departamento de Árabe de la Universidad de Haifa saca al-Carmel, que se centra en el estudio del árabe antiguo y moderno. Actualmente editan la revista George Qanazi, director del Departamento de Árabe de la Universidad de Haifa, Shimón Ballas y Reuvén Snir.

La literatura árabe se enseña en cuatro universidades: la Hebrea de Jerusalén, la de Haifa, la de Tel Aviv y la de Bar Ilán. Dichos centros preparan a sus estudiantes para que se especialicen en literatura árabe así como en los distintos dialectos del árabe coloquial, de los que se imparten cursos para principiantes y para avanzados. Los alumnos pueden especializarse en cultura árabe y obtener asimismo un diploma que los habilita para enseñar el idioma.

Los especialistas israelíes en literatura árabe suelen publicar sus investigaciones en inglés, francés o alemán, ya que las consideran parte integral de los estudios orientalistas mundiales; otro motivo para hacerlo así es su deseo de que los investigadores de todas partes tengan acceso a sus trabajos.

En el Tejnión de Haifa, la enseñanza del idioma y la literatura árabes forma parte de los estudios generales. En la Universidad Ben Gurión del Néguev, situada en Beer Sheva, es una asignatura suplementaria de los estudios orientales y de los estudios sobre los beduinos del Néguev.

Es evidente, por tanto, que la literatura árabe ocupa un lugar importante en la sociedad y en la vida académica de Israel. Los estudiantes pueden obtener conocimientos de literatura árabe clásica o moderna desde el primer ciclo de su carrera universitaria. En Israel, la literatura clásica y moderna se enseña de forma íntegra y científica. Los maestros están motivados por el deseo de conocer mejor el alma, el pensamiento, la literatura y la religión de los vecinos árabes de Israel. También en la Universidad de Tel Aviv se enseña literatura árabe en el marco de la Escuela Superior de Estudios Culturales. En la Universidad Hebrea, se presupone que los estudiantes no son capaces de entender la literatura árabe moderna sin un conocimiento profundo de la poesía árabe antigua, el Corán, la historia del Islam y otros escritos de índole religiosa.

Algunos profesores árabes enseñan lengua y literatura árabe con sus colegas judíos, especialmente en la Universidad de Haifa donde a la cabeza el Departamento de Árabe se encuentra el Prof. George Qanazi. Ibrahim Gerries enseña prosa árabe del período abasida. En la Universidad de Tel Aviv, el Dr. Suleimán Yabrán, experto en literatura de al-Shidyaq y en la poesía de Al-Jawahiri y Al-Bayat, enseña literatura moderna. El Dr. Majmud Ghanaim enseña crítica literaria moderna, y Naser Basal enseña historia de la literatura de autores judíos escrita en árabe en caracteres hebreos tanto en al-Ándalus como en los países árabes.

En Israel, los investigadores prestan gran atención a la literatura egipcia moderna, especialmente a la obra del laureado con el Premio Nóbel Najib- Mahfuz, que describe la vida en Egipto, las interconexiones entre sus distintos estratos sociales, los conflictos generacionales y las tendencias religiosas, políticas y espirituales de la sociedad egipcia.

Otro escritor egipcio muy apreciado por los especialistas israelíes es el novelista y autor dramático Yusef Adris. Algunos investigadores se interesan especialmente por la literatura árabe palestina desde los comienzos del Mandato británico en 1917. Los hay que han estudiado la literatura, poesía y folklore de los refugiados árabes, sobre todo la obra de Ghassan Kanfani y de los escritores árabes israelíes, especialmente Emil Jabibi, cuyas novelas se han traducido al hebreo. El poeta Mahmud Darwish ocupa un lugar especial entre los escritores árabes israelíes. Su poema "Conversación de paso" despertó gran interés y debate en la prensa israelí y obtuvo amplia difusión en hebreo.

Entre los poetas árabes israelíes importantes cuyas obras se han traducido al hebreo se cuentan Michel Jadad, Samih al-Qassim,, Nazih Kajyhr, Siham Daúd y Nida Juri.

Antón Shamás, Naím Araide y Suleimán Masalja son poetas árabes destacados que escriben también en hebreo. El libro de Shimón Balas "Literatura árabe a la sombra de la guerra", escrito originalmente en francés y traducido al hebreo y al árabe, trata de la literatura palestina.

Las obras de los especialistas de las universidades jordanas sobre historia de la literatura árabe y la cultura islámica, despiertan gran interés en Israel, especialmente las de Nasir al-Din al Asad y el Dr. Yaghi al-Sawafiri, por no mencionar más que a algunos. La literatura árabe de Jordania y de Arabia Saudí todavía no tienen mayor eco en los expertos israelíes, debido sobre todo a que sus obras no son accesibles en Israel. Esperamos que se tomen las iniciativas adecuadas que permitan obtenerlas para que se puedan estudiar y enseñar en Israel.


Traducción: Raquel Sperber

Shmuel Moreh es profesor de lengua y literatura árabe en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Nació en Bagdad, Irak, en 1933 y llegó a Israel en 1951. Tiene una maestría de la Universidad Hebrea y un doctorado de la Escuela de Estudios de África y Oriente de la Universidad de Londres. En 1999 le fue concedido el Premio Israel.