Respuestas a preguntas frecuentes- Violencia palestina y terrorismo- La guerra internacional contra el terrorismo -agosto 2002-

5 ago 2002
 
 

Respuestas a preguntas frecuentes:

  • Violencia palestina y terrorismo
  • La guerra internacional contra el terrorismo

    (Actualizado - agosto 2002)

  • Qué causó la ola de violencia y terrorismo palestino que comenzó en septiembre del 2000?
  • Son ciertos los alegatos palestinos respecto a que la "ocupación" causó la violencia?
  • Por qué no cesa la violencia?
  • Qué fue la operación "Muro defensivo"?
  • Qué pasó en Jenín?
  • Está haciendo Israel uso de fuerza excesiva en su respuesta a la violencia y el terrorismo?
  • Por qué los palestinos sostienen que ellos han sufrido más víctimas que Israel?
  • Por qué tantos niños han resultado heridos en este conflicto?
  • Qué hay con las imputaciones respecto a la profanación de lugares santos?
  • Cuál es la relación entre la violencia palestina y el aumentoen los incidentes anti-israelíes y antisemitas en la región y en el mundo entero?
  • Están relacionados los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Estados Unidos con el apoyo de EE.UU. a Israel?
  • Cómo amenaza el terrorismo palestino a países que no están involucrados directamente en el conflicto?
  • Cuál es el status legal de los asentamientos judíos en los territorios?
  • Cuál es la posición de Israel respecto al reclamo palestino del "derecho al retorno"?
  • Cómo afecta el terrorismo palestino a la situación económica de la población palestina en general?
  • Cómo se puede alcanzar una solución pacífica?


    Qué causó la ola de violencia y terrorismo palestino que comenzó en septiembre del 2000?

    Contrariamente a los alegatos palestinos, la visita del entonces líder de la oposición israelí Ariel Sharón al Monte del Templo en Jerusalem, a fines de septiembre del 2000 no causó el estallido de la violencia palestina. Más bien, la ola de terrorismo es el resultado de una decisión estratégica palestina de emplear la violencia - en vez de las negociaciones - como principal instrumento para promover su causa política.

    Burning of police station, Lion's  
    Gate, Jerusalem (Oct 6, 2000)

    Las conversaciones de paz israelo-palestinas comenzaron en septiembre de 1993 en base a la clara promesa del líder de la OLP Yasser Arafat de abandonar el terrorismo y comprometerse a una solución negociada. Lamentablemente, en el otoño del 2000, el liderazgo palestino violó dicha promesa y tomó la decisión estratégica de emplear la violencia en vez de las negociaciones - meses antes de la visita al Monte del Templo. Funcionarios palestinos hicieron público este hecho en declaraciones formuladas a los medios de comunicación en idioma árabe. El 6 de diciembre del 2000, el diario palestino semi-oficial Al Ayyam informó lo siguiente:

    Hablando ante un simposio en Gaza, el ministro palestino de Comunicaciones, Imad Al-Falouji, confirmó que la Autoridad Palestina empezó los preparativos para el estallido de la Intifada actual en el momento en que concluyeron las conversaciones de Camp David, de acuerdo con instrucciones impartidas por Arafat mismo. El Sr. Falouji continuó diciendo que Arafat inició esta Intifada como una etapa culminante de la inmutable posición palestina en las negociaciones y no significó meramente una protesta por la visita del líder de la oposición israelí Ariel Sharón al Monte del Templo.

    En forma más significativa, el mito de la "visita al Monte del Templo" fue desenmascarado en abril del 2001 por la Comisión Mitchell (conocida oficialmente como el Comité Indagador de los Hechos de Sharem el-Sheikh). Esta comisión, compuesta por líderes estadounidenses y europeos, y encabezada por el ex senador de EE.UU. George Mitchell, investigó ampliamente la causa de la violencia que comenzó en septiembre del 2000 y rechazó el argumento palestino respecto a la visita al Monte del Templo. Ha quedado en claro que las verdaderas raíces de la situación actual pueden ser halladas en el rechazo palestino al concepto de una resolución pacíficamente negociada de las disputas.


    Son ciertos los alegatos palestinos respecto a que la "ocupación" causó la violencia?

    A pesar de que ellos sostienen lo contrario, finalizar lo que los palestinos ven como la "ocupación" no es el factor principal del conflicto, ya que ese asunto pudo haber sido tratado en forma ecuánime por medio de las conversaciones que ya estaban en progreso cuando empezó la violencia en septiembre del 2000.

    Después que el informe de la Comisión Mitchell especificó que los voceros palestinos no podían seguir atribuyendo el estallido de la violencia a la visita al Monte del Templo, los palestinos empezaron a sostener que ésta era una respuesta a la "ocupación" israelí de la Margen Occidental y Gaza.

    Este argumento ignora hechos ocurridos tanto antes como después de 1967 - cuando Israel asumió el control de los territorios en una guerra de autodefensa - que prueban que la "ocupación" no es la verdadera causa del terrorismo palestino. No solamente que el terrorismo palestino precedió a la presencia de Israel en los territorios; generalmente ha sido más brutal, como en 1996, en los momentos en que el proceso de paz estaba en plena actividad y el término de la "ocupación" estaba al alcance de la mano. Esos actos de terrorismo dejan muy en claro que los terroristas palestinos no se oponen a la "ocupación" - se oponen a la paz por medio de un compromiso.

    La ola de violencia actual comenzó poco después de que se mantuvieran intensas negociaciones a alto nivel para encontrar una solución permanente al conflicto israelo-palestino. En julio del 2000 se llevó a cabo en Camp David un encuentro cumbre por la paz en el Medio Oriente; el anfitrión fue el presidente de EE.UU. Bill Clinton y asistieron a él el líder de la Autoridad Palestina (AP) Yasser Arafat y el primer ministro de Israel Ehud Barak. Dada la naturaleza del conflicto, se podría haber alcanzado un acuerdo negociado únicamente si ambas partes demostraban flexibilidad durante la cumbre. Israel expresó su disposición a llegar a compromisos sin precedentes y de gran alcance para lorgar un acuerdo viable y duradero. No obstante, a pesar de esta disposición, cuando el liderazgo palestino llegó a la conclusión que era necesario un compromiso recíproco y que Israel no podría aceptar todas las demandas palestinas, la Autoridad Palestina eligió romper las negociaciones sin ofrecer por su parte ninguna propuesta propia. En consecuencia la cumbre llegó a su fin y el presidente Clinton culpó a Arafat por el fracaso de las conversaciones.

    ©2000 Reuters 
    Armed Palestinians line up with their weapons in a rally in Nablus (Oct 10, 2000)

    Es obvio que la ola actual de terrorismo, que comenzó a raíz del fracaso de la cumbre de Camp David, no tiene nada que ver con una acción palestina espontánea para "resistir la ocupación". De hecho, la verdad es todo lo contrario - este recurso a la violencia empezó como un desesperado intento del liderazgo palestino de recobrar la simpatía mundial a la luz de las críticas por doquier, por haber rechazado las propuestas de paz de Israel en Camp David. Así, la violencia no fue causada por la "ocupación", sino por el rechazo del liderazgo palestino a las negociaciones mismas, que hubieran resuelto el asunto por medio de un compromiso de una manera pacífica.

    De hecho, en las negociaciones que se han mantenido entre Israel y los palestinos desde septiembre de 1993, Israel ha ido muy lejos en su aceptación de las aspiraciones palestinas en la Margen Occidental y Gaza. Israel negoció el establecimiento de una AP electa, que gradualmente ha ido expandiendo su jurisdicción y autoridad. Después de amplias retiradas israelíes, la Autoridad Palestina administra una significativa porción de territorio y el 98% de la población palestina en la Margen Occidental y Gaza.

    Pero Israel no se detuvo allí. El gobierno israelí hizo saber a los palestinos en la cumbre de Camp David de julio del 2000 y nuevamente en las conversaciones en Taba en enero del 2001, su deseo de llegar a compromisos políticos, históricos y estratégicos de largo alcance para lograr la paz. Posteriores declaraciones palestinas que desestimaron estas propuestas sin precedente han sido rebatidas por los más altos funcionarios que participaron en las negociaciones. En una entrevista por televisión el 22 de abril del 2002, el ex enviado especial de EE.UU. Dennis Ross calificó la acusación de que la Margen Occidental sería dividida en cantones de "completamente falsa", señalando que el territorio ofrecido "era contiguo".

    Israel ha buscado resolver sus diferencias con los palestinos en la mesa de las negociaciones, aunque la Autoridad Palestina ha sido renuente a abandonar su estrategia de la lucha armada. La decisión de los palestinos de recurrir a la violencia socavó los cimientos del proceso de paz - el convencimiento de que la solución debe implicar el compromiso y no la inflexibilidad, las negociaciones en lugar de la violencia.

    El recurrir a ataques terroristas contra civiles es algo que nunca podrá ser justificado, especialmente cuando existe un proceso de negociaciones acordado para resolver los temas en disputa. La Autoridad Palestina recibió una oportunidad real para la resolución del conflicto por medio de negociaciones y el compromiso y para el otorgamiento de tangibles y considerables beneficios a su pueblo. Sin embargo, la rama de olivo de Israel tropezó con una ola de disparos y una cantidad de terroristas suicidas. A pesar de los fervientes argumentos palestinos que sostienen lo contrario, la deliberada decisión de la AP de usar la violencia como instrumento político es el único y verdadero origen de la ola de violencia y terrorismo que comenzara en septiembre del 2000.


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    Por qué no cesa la violencia?

    No hay un "ciclo de violencia", fuera de una acción palestina violenta seguida por una reacción defensiva israelí. La violencia no puede llegar a su término hasta que los palestinos dejen de lado el terrorismo y permitan la reanudación de negociaciones pacíficas.

    Hay quienes sostienen que israelíes y palestinos están envueltos en un "ciclo de violencia". De acuerdo con esta lógica, medidas unilaterales por parte de Israel podrían poner término a este ciclo. No obstante, esta teoría no toma en cuenta la característica dominante del conflicto - una acción palestina violenta seguida por una respuesta israelí defensiva. Si cesara la violencia y el terrorismo palestino, Israel no tendría ninguna razón para adoptar contramedidas defensivas.

    La confrontación actual fue iniciada deliberadamente y continúa siendo alimentada por el liderazgo palestino como una elección estratégica de su parte. Esto fue cierto en los primeros días de la crisis y sigue siendo cierto hoy en día. Yasser Arafat y la Autoridad Palestina:

  • han autorizado a la milicia Tanzim (un órgano del Fátaj, la facción de Yasser Arafat en la OLP) disparar contra civiles y soldados israelíes con armas proporcionadas por la Autoridad Palestina, y llevar a cabo ataques contra israelíes con explosivos proveídos por los depósitos de armas de la AP;

  • han financiado actividades e infraestructuras terroristas. Documentos capturados durante la operación "Muro Defensivo" proporcionan detalles acerca del financiamiento otorgado al Tanzim y a las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa del Fátaj. Los fondos fueron proporcionados directamente a los terroristas, así como para la producción y obtención de bombas y armas;

  • no han hecho nada para desmantelar la infraestructura terrorista
    que florece en las áreas bajo control de la Autoridad Palestina, proveyendo refugio a organizaciones terroristas como el Jamás y el Jihad Islámico;

  • no han hecho ningún esfuerzo por arrestar a los responsables directos de ataques terroristas;

  • han liberado a decenas de terroristas del Jamás y el Jihad Islámico que ya se encontraban en prisiones palestinas, indicando a dichas organizaciones que tienen luz verde para lanzar ataques contra civiles israelíes;

  • se han negado a reunir armas ilegales de acuerdo con sus obligaciones bajo los acuerdos israelo-palestinos existentes. En cambio, la Autoridad Palestina ha intentado contrabandear y producir localmente enormes cantidades de armas y municiones ilegales, incluyendo armas pesadas como morteros y misiles de artillería del tipo Katyusha;

  • han utilizado sus medios de comunicación oficiales para incitar a los palestinos, especialmente a los niños, a continuar la violencia contra Israel;

  • han promovido al nivel de héroes a los terroristas suicidas, estimulando a otros a que sigan sus pasos;

  • han aprovechado todo intento israelí de aliviar las restricciones a la vida cotidiana palestina para lanzar nuevos ataques contra civiles israelíes.


    ©2002 Zoom 77 
    Suicide bombing in Jerusalem bus
    (June 18, 2002)

    Estas políticas de la directiva palestina han conducido a una larga serie de sangrientos ataques terroristas, incluyendo atentados suicidas y autos bomba en las ciudades de Israel, así como disparos contra vehículos en las carreteras y emboscadas que han tenido como blanco autos de familia, vehículos comerciales e incluso autobuses escolares. Desde septiembre del 2000 el Tanzim-Fátaj y las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa, solamente, han llevado a cabo más de 1.500 ataques y atentados terroristas.

    En sus acuerdos firmados con Israel, la Autoridad Palestina asumió el cese de la violencia, el arresto de terroristas, el desmantelamiento de la infraestructura terrorista, la retirada de las armas ilegales y el término a la incitación a la violencia. No obstante, en los muchos años que han pasado desde los Acuerdos de Oslo de 1993, la AP no ha hecho nada por cumplir con su obligación de terminar con el terrorismo. Por el contrario, el liderazgo palestino ha estimulado y apoyado activamente las actividades terroristas. Claramente, la continuación de la violencia no es función de la capacidad de la Autoridad Palestina de impedir el terrorismo, sino de su deseo para hacerlo.


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    Qué fue la operación "Muro defensivo"?

    En los últimos días de marzo del 2002, Israel se vio obligado a defenderse contra una serie sin precedentes de ataques terroristas. La operación "Muro Defensivo" estuvo destinada a poner término a los ataques casi a diario contra civiles, un terrorismo tan fatal que ningún estado soberano hubiera podido abstenerse de reaccionar.

    Hacia fines de marzo del 2002, la población israelí ya había padecido 18 meses de continua violencia y terrorismo palestino. No obstante, nada la podría haber preparado para esa ola de disparos, ataques en las carreteras e incesantes atentados suicidas que llevó a la operación "Muro Defensivo".


    ©2002 Reuters 
    Passover seder suicide bombing in Netanya (Mar 27, 2002)

    Indudablemente, el más extremo de los actos terroristas de ese período fue el ataque suicida en el Hotel Park de Netania el 27 de marzo, en el que fueron asesinados 29 judíos mientras celebraban el Séder de Pésaj. Pero este ataque, que tuvo lugar en una de las noches más sagradas del calendario judío, no fue un incidente aislado. Durante el "marzo sangriento" terroristas palestinos dieron muerte a más de 130 personas en Israel. Entre los muertos se cuentan 12 niños y 26 ancianos.

    Esa horrorosa estadística presenta sólo parte de la historia. Los ataques terroristas pasaron a ser tan devastadores que practicamente todo aspecto de la vida cotidiana en Israel estaba cargado de un peligro real. En forma más significativa, debido a la naturaleza de la sociedad de Israel, prácticamente todo israelí se veía afectado personalmente por la creciente lista de víctimas. Proporcionalmente, 130 muertos israelíes se igualan a mil muertos en Francia o seis mil muertos en Estados Unidos - y todo eso en el espacio de un mes. Ninguna nación podría haber permanecido en silencio ante esa cantidad de víctimas civiles. Si bien Israel anhela llegar a una solución diplomática del conflicto con los palestinos, no le quedó otra opción que reaccionar a través de la vía militar. Todo país, incluyendo Israel, tiene derecho a defenderse, y todo país, incluso Israel, tiene el deber de proteger la vida de sus ciudadanos.

    La operación "Muro Defensivo", que fue decidida en una sesión especial de gabinete el 28 de marzo, fue lanzada con la finalidad de hacer frente a la escalada en el terrorismo palestino. El objetivo de la operación era atacar la infraestructura del terrorismo palestino en todas sus partes y componentes. Israel esperaba capturar la mayor cantidad posible de terroristas, descubrir y destruir depósitos secretos de armas y laboratorios para la fabricación de artefactos, y reunir la información necesaria para la prevención de futuros ataques.

    Con el objetivo de atacar en forma efectiva la infraestructura del terrorismo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se vieron obligadas a operar en áreas densamente pobladas, dado que los terroristas eligen encubrir sus actividades al esconderse entre la población civil. Durante los 18 meses anteriores, Israel había hecho todos los esfuerzos posibles para evitar operaciones en esas áreas. Cuando la operación urbana resultó finalmente inevitable, las FDI tuvieron el máximo cuidado para obviar daños a civiles, frecuentemente arriesgando la vida de sus soldados al hacerlo. Israel prefirió usar la infantería en las búsquedas casa por casa, que basarse en armamento pesado que, si bien hubiera protegido la vida de los soldados, habría planteado un mayor riesgo a los civiles palestinos. Las altas normas morales que demostraron los soldados israelíes durante el combate contrasta agudamente con las normas de los palestinos, que eligen deliberadamente esconderse detrás de sus compatriotas. Israel pagó un caro precio por mantenerse en sus principios. Durante la operación "Muro Defensivo" 29 soldados de las FDI resultaron muertos (23 de ellos en Jenín) y 127 quedaron heridos.

    En el curso de las tres semanas de la operación las FDI lograron capturar muchos terroristas buscados, mientras que otros murieron en combate. Fueron capturados miles de armas cortas, al igual que grandes cantidades de explosivos y otros instrumentos de terror. Se encontraron muchos cinturones explosivos - listos para ser usados por terroristas suicidas y fueron descubiertos dos docenas de laboratorios para la fabricación de bombas.

    Durante la operación "Muro Defensivo" e inmediatamente después de ella, los israelíes gozaron de un período de relativa calma. El ciclo de ataques terroristas casi a diario había sido roto - al menos temporalmente. Si bien no es posible determinar exactamente cuántos actos terroristas fueron evitados por la operación, uno puede solamente imaginar cuáles hubieran sido las consecuencias si Israel se hubiera abstenido de actuar, dando a los terroristas mano libre para llevar a cabo sus atrocidades. Dada la frecuencia de los actos terroristas que precedieron inmediatamente al 28 de marzo, parece que con la operación se salvaron muchas vidas de civiles.

    No obstante, la infraestructura terrorista estaba tan arraigada en las áreas de la Autoridad Palestina que ninguna operación hubiera podido destruirla y los sangrientos actos del terrorismo palestino fueron reanudados.


    Qué pasó en Jenín?

    Cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) entraron al campo de refugiados en la ciudad de Jenín en la Margen Occidental durante la operación "Muro Defensivo", encontraron decenas de terroristas armados escondidos entre los civiles palestinos. 23 soldados israelíes, que arriesgaron sus vidas para evitar causar daño a los no combatientes, murieron en la cruel batalla que se desencadenó y el número de víctimas palestinas alcanzó a 56 (la vasta mayoría de ellas terroristas armados). No hubo cientos ni miles de víctimas, como la AP sostuviera en un comienzo y las acusaciones palestinas de una 'masacre' fueron halladas completamente infundadas.


    ©IDF Spokesman 
    Aerial photographs of combat zone in Jenin (April 2002)

    La industria del terror en Jenín - con sus centros de comando, sus laboratorios de explosivos y sus depósitos de armas - ha producido más de dos docenas de terroristas suicidas e innumerables terroristas armados adicionales. Antes de la operación "Muro Defensivo", las FDI se abstuvieron de entrar al campo de refugiados de Jenín, una sección pequeña de la ciudad, pero muy densamente poblada. Sin embargo, el intolerable aumento en los ataques en marzo del 2002 no dejó a Israel más opción que dar un golpe a la infraestructura terrorista que se refugiaba en el interior del campamento.

    El campamento de refugiados de Jenín no fue solamente un escenario de terrorismo suicida palestino, sino que fue también el lugar escogido por ellos para servir de campo de batalla contra las fuerzas israelíes. Estos terroristas habían preparado bien el terreno, escondiendo bombas en casas y calles y apostando francotiradores entre casas y edificios civiles. Ellos actuaron sin tomar en consideración la seguridad de los habitantes del campamento o de sus propiedades y estimularon a los habitantes, incluyendo a los niños, a tomar parte activa en el combate.

    Poco después del comienzo de la batalla, voceros de la AP proclamaron en todo el mundo que las fuerzas israelíes habían llevado a cabo una "masacre" en Jenín. Los palestinos dijeron originalmente que 3.000 civiles habían resultado muertos, pero gradualmente redujeron sus acusaciones a unos 500. Pocas semanas después, una vez que empezaron a plantearse preguntas en los medios de comunicación internacionales, un alto funcionario del Fátaj se vio obligado a admitir que el número de muertos era sólo de algunas decenas. Kadoura Mousa Kadoura, director del movimiento del Fátaj de Yasser Arafat en el norte de la Margen Occidental declaró a periodistas que su propia investigación demostraba que 56 palestinos habían muerto en Jenín durante la operación, que fueron en su mayoría combatientes armados, que murieron en la lucha.

    El mito de la "masacre de Jenín" es particularmente irritante debido a que las FDI tuvieron especial cuidado en evitar perjuicios a no combatientes inocentes, a pesar de que esto aumentara el riesgo al que fueron expuestos sus propios soldados. Las FDI eligieron emplear el rastreo de la infantería casa por casa en lugar de hacer uso de armas pesadas, que si bien hubieran proporcionado una mayor protección a las tropas israelíes, habrían aumentado el riesgo de la población palestina civil. Israel pagó por esta decisión un alto precio - 23 soldados resultaron muertos y decenas quedaron heridos en el cruel combate que se desató.

    Las infundadas acusaciones de la Autoridad Palestina sobre una masacre, combinadas con tergiversadas imágenes de televisión de un serio daño - que de hecho se confinaba a una sección limitada del campamento de refugiados - persuadieron a toda la comunidad internacional para iniciar una investigación de la ONU sobre los acontecimientos en ese lugar. El Secretario General de la ONU Kofi Annan planteó entonces la formación de un equipo recopilador de hechos para elaborar una información precisa sobre lo ocurrido en Jenín. Dado su alta consideración al Secretario General de la ONU, Israel anunció de inmediato su apoyo a la resolución 1405 del Consejo de Seguridad de la ONU, que expresaba su beneplácito por la iniciativa del Secretario General.

    No obstante, Israel consideró que algunos puntos debían ser aclarados antes de la llegada del equipo con la finalidad de salvaguardar la imparcialidad del trabajo del grupo. Israel consideró que el mandato de éste debía incluir una examinación del terrorismo palestino en el campamento que creó la necesidad de las acciones militares israelíes en el lugar. El derecho a la defensa propia y la obligación de combatir el terrorismo no podían ser ignorados. Israel esperó que la definición del Consejo de Seguridad de la misión como equipo "recopilador de los hechos" se conservaría y que las prácticas de esfuerzos previos de la ONU de recopilación de hechos se mantendría, incluyendo el respeto por la identidad y los derechos de los individuos que proporcionaran información. Israel tenía toda la intención de compartir información con el equipo; pero en la lucha contra el terrorismo, cierta información debe permanecer clasificada y habría sido irrazonable que Israel expusiera abiertamente todos sus secretos de seguridad y operación.

    Dado que no se pudieron acordar términos de referencia satisfactorios, el Secretario General Kofi Annan decidió desarmar el equipo recopilador de los hechos. A esas alturas respetables canales noticiosos de todo el mundo y organizaciones de derechos humanos confirmaron finalmente lo que Israel había sostenido desde el comienzo - que no hubo tal masacre en Jenín.

    Desafortunadamente, los palestinos continúan sus intentos de perpetuar el mito de la masacre de Jenín, frecuentemente agregando infundados argumentos respecto a la negación de ayuda humanitaria vital. En clara contradicción con sus propios alegatos, los palestinos suelen difundir esas mentiras a la vez que se refieren al campamento de refugiados como "Jeningrado", un moderno último bastión similar a Stalingrado y el lugar de una gran y heroica batalla.

     
     

    Está haciendo Israel uso de fuerza excesiva en su respuesta a la violencia y el terrorismo?

    Toda nación debe proteger a sus ciudadanos de amenazas a sus vidas. Ninguna nación puede aceptar una situación en la que sus ciudadanos sean sacrificados a diario por un terrorismo indiscriminado. Israel no es una excepción.

    La reiterada acusación en cuanto a que Israel ha empleado excesiva fuerza contra civiles palestinos inocentes es una distorsión de la verdad. Soldados y civiles israelíes por igual han tenido que hacer frente a miles de violentos ataques a sus vidas promovidos por palestinos, sólo un pequeño porcentaje de los cuales han sido informados en los medios de comunicación. Estos ataques han incluido atentados suicidas, disparos, desórdenes violentos, linchamientos, bombas incendiarias, emboscadas a la vera de los caminos, disparos de mortero y autos bomba dirigidos contra objetivos civiles. Hasta la fecha, más de 550 israelíes han sido asesinados y miles han resultado heridos, como resultado de esta violencia.

    Más aún, los palestinos han intentado, pero afortunadamente sin éxito, llevar a cabo actos de "mega terrorismo". Intentos de atacar objetivos mayores, como el depósito de Gas y combustible Pi Glilot y hacer explotar el mayor de los rascacielos de Tel Aviv, raramente reciben la atención de la prensa internacional, a pesar de las decenas de miles de víctimas potenciales.

    Bajo esas difíciles condiciones, las FDI han obrado con la mayor contención posible, actuando solamente en los casos en que la inacción por parte de Israel hubiera traído como resultado la pérdida de vidas inocentes en inminentes actos terroristas. Israel siempre lucha por usar la mínima fuerza necesaria para impedir el terrorismo. Por ejemplo, el gobierno israelí esperó 18 meses de amplio terrorismo antes de lanzar la operación "Muro Defensivo". Asimismo, se preocupa de elegir como blanco solamente a los responsables de la violencia, y continúa haciendo el máximo para evitar que civiles resulten heridos o pierdan la vida en esas acciones. El gobierno de Israel rechaza la pérdida de cualquier vida, ya sea judía o árabe, en la actual ola de violencia. En el análisis final, no obstante, la responsabilidad por dichas víctimas recae sobre la Autoridad Palestina, que inició la ola de violencia y se niega persistentemente a ponerle fin.

    La inacción de la Autoridad Palestina ante la amplia actividad terrorista en las áreas bajo su control, a la par del activo apoyo de la AP a dicha violencia, no le han dejado a Israel otra alternativa que adoptar las acciones necesarias para impedir este continuo terrorismo. Por lo tanto, Israel ha tenido que llevar a cabo operaciones preventivas, operaciones dirigidas contra blancos precisos, destinadas al cese de dichas amenazas letales.

    En los casos en que es posible, las operaciones de Israel están dirigidas a la captura de terroristas y sus cómplices, y ponerlos en manos de la justicia. En una pequeña minoría de los casos, cuando los arrestos son imposibles (principalmente debido a que los terroristas reciben refugio en el corazón mismo de las áreas controladas por la AP), y cuando se debe combatir una amenaza terrorista clara, específica e inminente, Israel se ve forzado a llevar a cabo otro tipo de operaciones preventivas contra esos objetivos militares legítimos. Todas las naciones civilizadas actuarían de un modo similar bajo circunstancias similares.

    Israel no condona ni participa en "asesinatos" o "ejecuciones extrajudiciales", como alegan frecuentemente voceros palestinos. Esos términos derivan de esferas no relacionadas con el conflicto armado y son descripciones flagrantemente equívocas de las justificadas operaciones contra el terrorismo, que lleva a cabo Israel en una clara situación de confrontación armada. El difundido uso de esos términos por parte de voceros palestinos está destinado a presentar a Israel y a sus acciones en una forma peyorativa, desentendiéndose de la realidad legal.

    En la actualidad, Israel está envuelto en una situación cuya mejor definición sería un conflicto armado. La ley internacional en general y la ley de conflicto armado en particular reconocen que individuos que toman parte directa en las hostilidades no pueden exigir para sí mismos inmunidad ante ataques o protección como inocentes civiles. Al tomar parte esos individuos en ataques armados contra ciudadanos o funcionarios de seguridad israelíes, se designan a sí mismos como combatientes en el conflicto y renuncian a dicha protección legal. Del mismo modo, un individuo que se convierte en combatiente es considerado como tal hasta el término de las hostilidades y no meramente durante el preciso instante en que lleva a cabo u organiza un ataque. Israel actúa solamente en una manera que concuerda con los principios y la práctica del conflicto armado y hace todos los esfuerzos para evitar que resulten envueltos en él civiles inocentes.

    Israel no tiene ningún interés en una escalada de la violencia. Por el contrario, Israel considera que es imperativo que la violencia cese de modo que ambas partes puedan reasumir las negociaciones constructivas. Israel mantiene que una solución justa y sostenible se logrará solamente por medio del diálogo y no del conflicto armado. Sin embargo, mientras la violencia exista, Israel tiene la indiscutible responsabilidad de proteger a sus ciudadanos. Mientras la vida de civiles inocentes esté amenazada a diario, Israel no tendrá más alternativa que actuar en defensa propia.

     
     

    Por qué los palestinos sostienen que ellos han sufrido más víctimas que Israel?

    Durante los primeros meses de violencia, la Autoridad Palestina, que considera a cada víctima palestina como una victoria en su lucha tras la simpatía internacional, fomentó las confrontaciones masivas entre palestinos y soldados israelíes. Posteriormente, una vez que los ataques terroristas palestinos aumentaron, tanto en ferocidad como en sofisticación, el número de víctimas israelíes creció grandemente.

    Muchas de las víctimas palestinas se produjeron durante los primeros tres meses de violencia, que se caracterizaron por confrontaciones en gran escala. Lejos de ser demostraciones pacíficas, la mayoría de ellas pueden ser descritas en el mejor de los casos como violentos disturbios en los que cientos de palestinos, algunos de ellos portando armas mortales, atacan a grupos aislados de soldados israelíes. Una vez que gran parte de estos disturbios fatales llegaron a su término en enero del 2001, las cifras de víctimas palestinas disminuyeron considerablemente.

    Durante ese período hubo menos víctimas israelíes debido a que los civiles israelíes - en contraste con los palestinos que eligen deliberadamente iniciar confrontaciones con las FDI - no se involucran voluntariamente en la violencia.

    Un simple análisis estadístico de las víctimas de ambas partes pone en claro este punto. Mientras aproximadamente el 80% de los israelíes muertos en la violencia y el terrorismo desde septiembre del 2000 son no combatientes, la cifra equivalente de víctimas palestinas no combatientes es del 45%.

    Incluso estas cifras aclaran sólo parte de la historia, porque muchos de los palestinos "no combatientes" resultaron muertos mientras participaban en el lanzamiento de piedras, en disturbios o en otros actos de violencia. En contraste, las víctimas israelíes se producen cuando mantienen su vida cotidiana - al viajar al trabajo, hacer compras, comer afuera, o participar en alguna celebración familiar o religiosa.

    Además, las cifras de víctimas palestinas han sido manipuladas para distorsionar la verdadera imagen. Sus estadísticas incluyen un gran número de palestinos que murieron por culpa de ellos mismos (terroristas suicidas y fabricantes de bombas que estallan mientras preparan los explosivos) así como aquellos asesinados por sus propios compatriotas (al ser sospechosos de "colaborar", víctimas de la violencia interna y vecinos de fabricantes de explosivos que resultan muertos en detonaciones accidentales).

    Israel planea cuidadosamente sus operaciones para evitar que se cause daño a no combatientes. Las FDI han hecho todo lo posible para actuar con moderación ante los innumerables disparos, bombas, disturbios violentos, emboscadas y otras situaciones que amenazan contra la vida. Dada la difundida violencia en los territorios y los horrorosos actos de terrorismo, se ha tenido un éxito relativo en mantener bajo el número de víctimas no combatientes.

    En contraste, los terroristas palestinos continúan eligiendo deliberadamente como blanco a civiles inocentes. A medida que se han intensificado los ataques contra objetivos civiles israelíes, sea en salvajismo como en capacidad, ha aumentado el número de muertos israelíes. Más de 550 de ellos han muerto desde septiembre del 2000, y el terrorismo palestino dio muerte a más de 130 solamente durante marzo del 2002.

    Como asunto de principio, Israel rechaza totalmente la idea de que se pueda determinar la justicia comparando el número relativo de víctimas de ambas partes de un conflicto. Como ilustración, el total de víctimas entre las fuerzas aliadas en la campaña Tormenta del Desierto en Irak y entre las fuerzas de la OTAN en la ex Yugoslavia fue mucho menor que el total de víctimas iraquíes o serbias. Esto no quiere decir de ningún modo que la liberación de Kuwait y la restauración de la paz en los Balcanes hayan sido hechos de fuerza injustificados.

    Similarmente, no hay justificación moral para la idea de que la justicia pueda ser determinada por la fuerza relativa de las armas portadas por cada una de las partes de un conflicto. La calidad inferior de las armas usadas por los palestinos no cambia el hecho de que es la AP la que decidió emplear la violencia para conseguir sus objetivos. Tampoco la falta de aviones de combate o de vehículos blindados puede justificar el uso por parte de los palestinos de pistolas y explosivos contra civiles inocentes. Más aún, la menor cantidad de víctimas palestinas no combatientes, a pesar de la superioridad de Israel en armamento demuestra claramente el respeto de Israel por la seguridad de los civiles. Porque mientras los terroristas usan todas las armas que tienen a su disposición contra cualquier israelí al que puedan alcanzar, Israel usa solamente la fuerza necesaria para dirigirla contra blancos terroristas específicos.

     
     

    Por qué tantos niños han resultado heridos en este conflicto?

    No solamente ha estimulado el liderazgo palestino a sus jóvenes a tomar parte activa en la violencia, los terroristas palestinos han dirigido a propósito sus ataques brutales contra niños israelíes.

    ©2001 Reuters  En una fiesta de "graduación" de campamento estival de entrenamiento militar de Fataj, en Nablus, grupo de jóvenes palestinos maneja rifles automáticos de asalto, con los ojos vendados.
    (22 de julio del 2001)

    Desde los primeros días de la crisis, la Autoridad Palestina, comprendiendo su valor propagandístico, ha promovido activamente la participación de los niños en la violencia antiisraelí. Sus escuelas, campamentos de verano, mezquitas y medios de comunicación oficiales llevan a cabo una incitación dirigida específicamente al público joven. Más aún, la AP ha entrenado niños en el uso de las armas y ha creado una atmósfera que aclama la muerte en combate y los alienta a convertirse en terroristas suicidas.

    El cínico uso de los niños como víctimas en el conflicto empieza en el
    sistema de educación palestino. Sus textos de estudio (muchos de los cuales han sido publicados recientemente por la Autoridad Palestina misma) enseñan abiertamente el odio contra Israel y los israelíes.

    Materiales publicados y transmitidos por los medios de comunicación palestinos oficiales dan mayor fuerza a dichas lecciones, dirigiendo gran parte de su incitación a los niños, estimulándolos a odiar al israelí y a participar en la violencia. Los niños son llamados por medio de avisos por televisión a 'abandonar los juguetes y empuñar las armas'. Por otro lado, la programación de la televisión educativa palestina glorifica a los mártires en la lucha contra Israel.

    Grupos juveniles y campamentos de verano oficiales de la Autoridad Palestina enseñan a los niños a ser "guerreros sagrados" en el jihad (guerra santa) contra Israel y los judíos, entrenando a los jóvenes en el uso de las armas de fuego. Los establecimientos educacionales son usados para inspirar calidad de héroes a los terroristas suicidas, preparando psicológicamente a los niños palestinos a seguir sus pasos.

    Photo of a Palestinian baby dressed as a suicide bomber found in Hebron (June 2002)

    Esta incesante incitación ha estimulado a los niños palestinos a tomar un papel cada vez más activo. En las etapas iniciales de la violencia, los niños palestinos eran enviados a las calles a arrojar piedras, bombas incendiarias y granadas contra soldados israelíes. La AP incluso proporcionaba transporte, trasladando a los niños en autobús hasta los puntos de incidentes violentos, lejos de sus propios barrios. Policías palestinos armados y miembros de la milicia del Fátaj, Tanzim, frecuentemente se encontraban detrás de este escudo humano de "mártires" juveniles y dirigían el fuego contra los soldados israelíes sabiendo que si éstos elegían defenderse, podrían posteriormente explotar a los niños heridos para sus propósitos propagandísticos. No es de sorprender que a raíz de los enfrentamientos violentos entre multitudes palestinas y soldados israelíes se hayan contado niños entre las víctimas.

    Con el correr del tiempo, la Autoridad Palestina intensificó su incitación y amplió su uso de niños en la violencia, por lo que jóvenes varones y muchachas fueron explotados cada vez más como terroristas suicidas. La edad de los terroristas suicidas está bajando y los ataques cometidos por terroristas adolescentes han pasado a ser la norma. Niños pequeños han sido utilizados para encubrir el transporte de armas y explosivos.

    La manipulación de los niños por parte de la Autoridad Palestina, que ha sido ampliamente documentada por los medios de comunicación, constituye una censurable violación de todos los tratados y convenios internacionales destinados a proteger al niño en situaciones de conflictos armados. Su vil explotación por parte de la AP es profundamente inmoral y fundamentalmente ilegal.

    Shalhevet Pass, de 10 meses, asesinada por un francotirador palestino en la entrada a su barrio en la antigua comunidad de Hebrón,
    26 de marzo, 2001.

    Es de recordar también que cientos de niños israelíes han resultado muertos y heridos en ataques terroristas. No fueron simplemente víctimas "incidentales" de la violencia, sino que fueron el blanco intencional de los terroristas. Han sido elegidos deliberadamente como blanco y muertos por francotiradores, o en emboscadas contra automóviles. Las bombas palestinas colocadas a la vera del camino han mutilado a niños en autobuses escolares y jóvenes israelíes han sido golpeados y apedreados por terroristas hasta darles muerte mientras se hallaban junto a sus hogares. Terroristas suicidas han asesinado decenas de jóvenes israelíes eligiendo golpear en los lugares en que éstos se reúnen - discotecas, paradas de autobús, restaurantes de comida rápida y centros comerciales.

    Aunque el sufrimiento de todo niño es trágico y lamentable, existe una diferencia básica entre ambas partes. La mayoría de los niños palestinos han resultado heridos debido a su participación directa en las confrontaciones violentas, y una minoría de las víctimas fueron el desafortunado resultado de un intercambio de fuego o de disparos dirigidos contra blancos terroristas. En contraste, las víctimas infantiles israelíes fueron la elección deliberada de sus atacantes terroristas - el blanco intencional y preferido de suicidas y tiradores palestinos.

     
     
    Qué hay con las imputaciones respecto a la profanación de lugares santos?

    Los palestinos han llevado adelante una campaña de destrucción y profanación de lugares santos y encuentros rituales, orquestada de modo tal que cualquier respuesta israelí inflame pasiones religiosas en todo el mundo.

    ©2000 Reuters 
    Palestinians display burned Jewish prayer books at Joseph's Tomb
    (Oct 7, 2000)

    El liderazgo palestino no ha vacilado en profanar lugares sagrados y encuentros rituales judíos, cristianos y musulmanes.

    Desde los primeros días de la violencia, los palestinos han elegido como blanco lugares santos judíos. El objetivo de dichos ataques es similar a su motivación para atentar contra los niños - al golpear en lo que Israel considera lo más preciado, los terroristas esperan provocar una reacción israelí lo suficientemente dura para lograr la intervención externa. Esta misma esperanza de presión internacional inspira a los palestinos a arrastrar al mundo cristiano al conflicto.

    Un ataque así ocurrió cuando una muchedumbre palestina saqueó, demolió e incendió la Tumba de José en Nablus, en octubre del 2000. Este hecho fue perpetrado inmediatamente después de la retirada de las fuerzas israelíes del santuario, como parte de un acuerdo bajo el cual la Autoridad Palestina se comprometió a proteger el lugar santo judío de cualquier daño. Después del ataque, los palestinos capturaron el lugar, destruyeron los artefactos judíos, incendiaron el interior y transformaron el edificio en mezquita.


    ©2001 Reuters 
    Evacuación de fieles judíos del Muro de los Lamentos durante Tishá Beav.
    (24 de julio del 2001)

    Posteriormente ha habido otros ataques palestinos a sinagogas, incluyendo la antigua sinagoga de Jericó que resultó seriamente dañada por un incendio intencional, una sinagoga en la ciudad de Efrat, que fue prácticamente destruida, y una sinagoga en Tekoa que fue irreparablemente devastada en un acto de vandalismo. El antiguo santuario de la Tumba de Raquel cerca de Belén ha estado sometido a repetidos ataques de ametralladora y lanzamiento de bombas incendiarias por parte de palestinos y se ha disparado contra fieles en la Cueva de los Patriarcas, Mearat Hamacpelá, en Hebrón.

    En otra táctica deplorable, los terroristas palestinos han dirigido sus ataques contra ceremonias rituales judías. Adolescentes han visto sus celebraciones de bar y bat mitzvá convertidas en reuniones de carnicería y muerte. Todo Israel estuvo de duelo cuando 29 judíos fueron asesinados en Natania mientras estaban reunidos para celebrar la cena del Séder de Pésaj. El forzoso cierre de la plaza del Muro Occidental debido a las pedradas palestinas contra fieles judíos en vísperas de la Alta Festividad de Rosh Hashaná y nuevamente en el solemne día de ayuno de Tishá BeAv es equivalente a la evacuación de la Plaza de San Pedro en Navidad, o al cierre de la Kaaba en La Meca durante el Haj musulmán.


    ©IDF Spokesman 
    IDF soldiers evacuating hostages from the Church of the Nativity
    (Apr 6, 2002)

    Lugares cristianos también han sido arrastrados deliberadamente al conflicto por los terroristas palestinos. Quizás el incidente más sacrílego fue la irrupción por la fuerza de terroristas palestinos en la iglesia que señala el lugar de nacimiento de Jesús. Esos pistoleros no solamente violaron la Iglesia de la Natividad en Belén con la presencia misma de sus armas automáticas y sus explosivos, sino que usaron las ventanas de la iglesia como posiciones de tiro y aprovecharon deliberadamente a los clérigos residentes en el lugar como escudos humanos, obligándolos a estar en medio de una situación muy delicada.

    Los lugares de culto reciben especial protección de acuerdo con la ley internacional. La presencia de terroristas palestinos armados en la Iglesia de la Natividad y en la vecindad de otros lugares santos - ya sea para esconderse o para cometer actos de hostilidad - es un burdo abuso de la inmunidad y la protección especial que se otorga a dichos lugares. Estos actos son graves transgresiones del Primer Protocolo Adicional (1977) a la Convención de Ginebra y son considerados crímenes de guerra bajo cualquier estándar de la ley humanitaria internacional. La conducta de los pistoleros palestinos puso directamente en peligro la vida y seguridad de los clérigos que viven y oran allí, lo que es una seria violación de sus derechos. Los palestinos armados usaron a los funcionarios religiosos en la Iglesia de la Natividad como escudos humanos contra un ataque militar - conducta que constituye claramente un crimen de guerra de acuerdo con la ley internacional y es una grave violación de la Convención de Ginebra y de sus Protocolos Adicionales.

    Los pistoleros palestinos eligieron encerrarse en la Iglesia de la Natividad, seguros al saber que Israel haría todos los esfuerzos por respetar la santidad del lugar, incluso arriesgando la vida de sus soldados. Los palestinos manipularon cínicamente el compromiso de Israel de mantener sus normas de moralidad y su profundo respeto por las creencias religiosas de los demás. El liderazgo palestino también estaba consciente del hecho que si las FDI se veían obligadas a actuar, Israel sería culpado por cualquier consecuencia desafortunada.

    Los intentos de los palestinos para involucrar al mundo cristiano en el conflicto no son nuevos. La irrupción en la Iglesia de la Natividad no fue la primera vez que los palestinos usaron ese lugar santo y otros lugares cristianos como escondite de hombres armados o como posiciones de tiradores. Frecuentes disparos contra el barrio de Guiló, al sur de Jerusalem, han sido iniciados desde la vecina aldea árabe cristiana de Beit Jala por terroristas palestinos que han elegido deliberadamente abrir fuego desde posiciones cercanas a iglesias o escuelas. Estos ataques son un imperdonable intento de arrastrar al mundo cristiano al conflicto, al provocar que los disparos israelíes en respuesta podrían dañar los múltiples lugares cristianos del lugar. Por su parte, Israel ha hecho el máximo para responder a dichos injustificados ataques con la mayor contención posible, disparando únicamente contra aquellas posiciones terroristas desde las que han sido lanzados los ataques.

    Tampoco los lugares de culto musulmanes se han visto inmunes al abuso de los palestinos mismos. Mezquitas han sido usadas frecuentemente como lugares para la propagación de una incitación violenta, como escondites de armas y de terroristas buscados, e incluso como posiciones para atacar a las tropas israelíes. Los palestinos actúan desde allí seguros, sabiendo que Israel salvaguardará la santidad de dichos lugares.


    ©2001 Reuters 
    Muslim Ramadan worshippers on the
    Temple Mount
    (Nov 23, 2001)

    La historia reciente ha demostrado que la libertad de culto y la santidad de los lugares islámicos, cristianos y judíos en la Tierra Santa han sido garantizados solamente cuando esos lugares se han encontrado bajo control israelí. Incluso durante la actual ola de violencia, el Monte del Templo ha permanecido abierto al culto musulmán, a pesar del hecho que los fieles en el lugar lo han convertido en un foro de incitación y de disturbios. Los musulmanes incluso han utilizado el patio del Monte del Templo como lugar desde el cual arrojar piedras contra los fieles judíos reunidos abajo en el más reverenciado lugar de oración judío - la plaza del Muro Occidental.

    Cuando los palestinos iniciaron la violencia a fines de septiembre del 2000, el mundo árabe acusó al entonces líder de la oposición Ariel Sharón de haber provocado la violencia al visitar el Monte del Templo en Jerusalem - el lugar más sagrado para el judaísmo y el tercero en importancia para el Islam - en lo que significó una falta de respeto hacia las sensibilidades musulmanas. Diversos voceros árabes siguen sosteniendo que dicha breve visita de un líder israelí al lugar más sagrado para el judaísmo fue una provocación imperdonable, a pesar de que Ariel Sharón no pisó ninguna mezquita. La Comisión Indagadora Mitchell determinó que dicha visita no fue la causa de la violencia, que tuvo una motivación política, no religiosa.

    El abuso palestino de lugares y asambleas sagradas, incluyendo los ataques asesinos contra judíos reunidos en ceremonias religiosas y la entrada por la fuerza de terroristas palestinos armados a la Iglesia de la Natividad en Belén son violaciones de toda doctrina religiosa y legal. La comunidad internacional debería condenar enérgicamente dichos actos, y los palestinos deben adoptar el principio de que las observancias rituales de todas las religiones deben ser respetadas.


    Cuál es la relación entre la violencia palestina y el aumentoen los incidentes anti-israelíes y antisemitas en la región y en el mundo entero?

    La vehemente campaña palestina de incitación está generando violencia, destruyendo los esfuerzos regionales de paz y agudizando el antisemitismo en el mundo entero.

    ©2000 Reuters 
    Palestinos sosteniendo una bandera con la esvástica nazi frente a un puesto militar israelí en el entronque de Netzarim, Gaza,
    6 de octubre, 2000


    La campaña institucionalizada de incitación de la Autoridad Palestina constituye la fuerza motora de la Intifada del Terror y es el principal instrumento para el reclutamiento de nuevos terroristas y la movilización de la participación pública en los actos de violencia. Las estaciones de televisión de la AP y los periódicos oficiales presentan recuentos distorsionados de las víctimas palestinas, alaban a los 'mártires' terroristas suicidas, difunden rumores infundados, agitan el fervor antijudío y llaman al público a salir a la calle para participar en violentas y bien orquestadas confrontaciones con los soldados israelíes. Los imanes financiados por la AP hacen uso del púlpito para predicar el odio al judío y alabar el jihad (guerra santa). Altos líderes y voceros palestinos fabrican y repiten inflamatorios embustes sobre inexistentes 'atrocidades', 'masacres' o 'profanaciones religiosas' por parte de israelíes. La televisión educativa palestina transmite programas que glorifican la matanza de judíos, alaban el martirio de los niños en el jihad, enseñan cantos infantiles basados en el odio y la venganza, y llaman a los niños a "abandonar los juguetes y empuñar las armas."

    Se otorga amplia cobertura en la prensa a las manifestaciones y protestas en los que se destruyen modelos de autobuses escolares o aldeas judías, los líderes llaman a las masas a intensificar la confrontación y la violencia, y las autoridades religiosas exaltan las virtudes de la autoinmolación y el suicidio en nombre de Alá. A la luz de esta impresionante campaña de incitación, no es de sorprender que el público palestino haya sido arrastrado a una destructiva vorágine de violencia que ha sido elegida como el mejor modo de acción por el irresponsable liderazgo palestino.

    La vehemente retórica palestina antiisraelí ha tenido también un debilitante efecto en el apoyo a la paz árabe israelí y a los esfuerzos de reconciliación en la región. La intensa cobertura del punto de vista palestino de los hechos, la incitación de los voceros palestinos y la presión política de los regímenes árabes extremistas ha aumentado la posición antiisraelí entre el público árabe en general, influyendo a muchos estados árabes en favor de la paz a disminuir el nivel de sus relaciones con Israel. En un momento en que todas las partes en el Medio Oriente debieran estar trabajando para frenar el conflicto y restaurar la calma en la región, es de suma importancia mantener abiertas todas las líneas posibles de comunicación directa y de cooperación. A la luz de esto, la limitación de las relaciones entre los países actúa contra los intereses de la zona y es particularmente desafortunada.

    Falsos argumentos palestinos se ven aumentados por los informes de la prensa árabe que frecuentemente fracasa en diferenciar entre acción y reacción, entre víctimas inocentes y terroristas armados, y entre soldados que intentan evitar ataques y terroristas que luchan por matar y destruir. Ellos proveen de municiones a aquellos que le niegan a Israel el derecho a la autodefensa, derecho que otorgarían naturalmente a todas las demás naciones, y hacen la vista gorda frente a los actos palestinos de violencia y terrorismo.


    ©2002 Reuters 
    Damage after attack on synagogue in Djerba, Tunisia (Apr 11, 2002).

    Los efectos de la campaña palestina de odio no se limitan al Medio Oriente. Israel está seriamente preocupado por el reciente y significativo aumento del antisemitismo, dirigido contra las comunidades judías en Europa y en otros lugares, engendrado por la virulenta retórica antiisraelí y la violencia antijudía que tiene lugar en la región. El incansable torrente de acusaciones exageradas y totalmente infundadas que emanan de los voceros palestinos ha contribuido en gran manera a la creciente ola de antisemitismo.

    Los ataques antisemitas han incluido el colocar bombas en sinagogas y escuelas judías, amenazas de muerte y violencia contra judíos, ataques no provocados incluyendo asesinatos, profanación de cementerios judíos y otras formas de vandalismo. El 11 de abril del 2002, un terrorista suicida condujo un camión de combustible contra la antigua sinagoga de Djerba, Túnez, causando la muerte de más de 20 personas, en su mayoría turistas alemanes. Recientes informes de servicios de inteligencia indican que hay más incidentes de este tipo planeados contra comunidades judías en el mundo. Estos crímenes contra individuos e instituciones comunitarias judías suelen ser disimuladas y llamadas "acciones antisionistas". Incidentes racistas como éstos debieran despertar una profunda preocupación en todos los pueblos civilizados. Israel llama a los gobiernos de los países en los que está surgiendo el antisemitismo a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus comunidades judías y poner en manos de la justicia a los perpetradores de dichos deplorables ataques.

     
     

    Están relacionados los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Estados Unidos con el apoyo de EE.UU. a Israel?

    Cualquier intento de conectar los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 con la política de EE.UU. hacia Israel no es solamente erróneo desde el punto de vista de los hechos, sino que es también una vergonzosa explotación de esa tragedia para la obtención de un beneficio político.

    Hay quienes, principalmente en el mundo árabe, han tratado de relacionar de alguna manera los ataques terroristas en Estados Unidos con el apoyo estadounidense a Israel. Este argumento es no solamente moralmente reprochable y claramente manipulativo, sino que se basa en un profundo error.

    Los ataques terroristas del 11 de septiembre pueden ser comprendidos mejor a la luz de las anteriores actividades terroristas de Osama bin Laden contra intereses estadounidenses, así como de la serie de ataques terroristas en gran escala que cometió contra regímenes musulmanes "seculares". Todos esos ataques estuvieron destinados a promover los planes de bin Laden de llevar a cabo un jihad con el objetivo de reconstruir el mundo de acuerdo con su extremista interpretación del Islam. Claramente, este objetivo básico no tiene nada que ver con Israel. Las libertades y valores que forman las bases de la sociedad occidental son un anatema para bin Laden y su objetivo declarado es destruir la civilización occidental y todo lo que ella representa. Es por esta razón que sus ataques fueron dirigidos específicamente contra Estados Unidos, y todo lo que éste representa.

    La falta de un progreso satisfactorio en el proceso de paz en el Medio Oriente también está totalmente desconectada de las motivaciones que hubo detrás de los ataques del 11 de septiembre. Por las mismas razones que Osama bin Laden odia a Estados Unidos, no desea nada menos que la destrucción del Estado de Israel. Consecuentemente, ningún acuerdo de paz en el Medio Oriente le habría podido satisfacer. Como él mismo declarara en una entrevista al periódico italiano Corriere della Sera en agosto del 2000, Osama bin Laden se opuso incluso al establecimiento de un estado palestino en la Margen Occidental y Gaza salvo como un paso previo para la desaparición de Israel. De acuerdo con esta concepción de mundo, cualquier progreso en el proceso de paz árabe israelí constituye, en la realidad, una amenaza para el éxito de su guerra santa.

    Una evidencia de que los ataques terroristas del 11 de septiembre no tienen nada que ver con la falta de progreso en las conversaciones de paz israelo-palestinas se puede encontrar en las etapas de planeamiento de los ataques en Estados Unidos. Las preparaciones para los ataques terroristas (específicamente el adiestramiento de vuelo) empezó a más tardar en junio del 2000 - antes del fracaso de la cumbre israelo-palestina en Camp David - en un momento en que las negociaciones de paz entre las partes parecían muy promisorias. Efectivamente, en el último testamento de uno de los terroristas, Mohamed Atta, no había ninguna referencia a Israel, poniéndose al descubierto el hecho que los ataques tenían únicamente una naturaleza religiosa extremista.

    Declaraciones formuladas por líderes de al-Qaeda después de los ataques, culpando a la política israelí por engendrar el terrorismo deben ser vistas como otro ejercicio transparente de quienes culpan al Occidente en general, y a Israel en particular, de todos los males del Medio Oriente. Bin Laden obviamente aprendió la lección de comienzos de la decada de 1990, cuando un estado árabe (Irak) invadió a otro (Kuwait) y desvió las críticas del mundo islámico atacando a Israel.

    Si Israel hubiera sido realmente la motivación, bin Laden lo habría atacado directamente. El ataque contra Estados Unidos no estuvo destinado a protestar contra una política en particular, sino que fue un ataque a los ideales de democracia y libertad que Estados Unidos representa. Más aún, incluso si existiera tal relación con la crisis israelo-palestina, nunca podría haber justificado el asesinato indiscriminado de miles de estadounidenses inocentes.

    La relación que algunos hacen entre los ataques terroristas a Estados Unidos y el prolongado apoyo de este país a Israel no es solamente inexacta, sino que es también reprochable y manipulativa. Cualquier manifestación de comprensión o simpatía al terrorismo de cualquier tipo es deplorable. Racionalizar el terrorismo asociándolo con el conflicto árabe-israelí es meramente un intento de justificar lo injustificable. Las organizaciones terroristas y sus partidarios tienen una larga historia de este tipo de justificaciones, que típicamente culpan a las víctimas por causar las acciones de los terroristas. Estas validaciones y justificaciones del terrorismo deben ser rechazadas de plano.

    Como país que ha experimentado un terrorismo de primera fuente, Israel está muy consciente del sufrimiento de Estados Unidos y se identifica firmemente con el pueblo estadounidense. Israel no es la causa del terrorismo internacional - de hecho, ha sido la víctima de los ataques terroristas, al igual que Estados Unidos. Es inconcebible que el sufrimiento del pueblo estadounidense sea explotado de esta manera por ciertas partes para obtener un provecho político en el conflicto del Medio Oriente.

    Mostrar comprensión por los motivos de los terroristas puede ser extremadamente perjudicial para el esfuerzo mundial actual de combatir el terrorismo y a sus partidarios. Terrorismo es terrorismo, sin importar su motivación o justificación. Cualquier manifestación de comprensión por las motivaciones terroristas meramente excusa y estimula otros actos terroristas. Israel apoya firmemente tanto la lucha sin cuartel contra el terrorismo como los nobles ideales de libertad y democracia que motivan esta lucha. Israel continuará jugando su papel como participante natural en la coalición contra el terrorismo, dado que ha estado combatiendo el terrorismo durante más de cincuenta años. Israel puede contribuir con su experiencia en la lucha contra el terror y lo hace en estrecha cooperación con Estados Unidos y sus aliados en esta campaña colectiva contra el terrorismo en todas sus formas.


    Cómo amenaza el terrorismo palestino a países que no están involucrados directamente en el conflicto?

    ecompensar el terrorismo palestino no solamente pondrá en peligro a Israel, sino que amenazará la estabilidad de la región y la seguridad del mundo democrático.

    Cualquier beneficio político que obtengan los palestinos por medio del uso de la violencia terrorista contribuirá a la proliferación del terrorismo por todo el mundo. La recompensa del terrorismo sirve solamente para estimular a otros a adoptar tácticas similares. Existe un peligro muy real de que si otros grupos politicos o nacionalistas siguen el camino de los palestinos, se pueda producir una repetición de la década de 1970 cargada de terrorismo, sólo que en una forma más letal y sofisticada, incluyendo el uso de terroristas suicidas y de armas nucleares, biológicas o químicas.

    El éxito del terrorismo palestino estimulará además la radicalización de las poblaciones árabes y musulmanas demasiado vulnerables al extremismo debido a las difíciles condiciones socioeconómicas dentro de sus propios países. El conflicto árabe israelí es utilizado por muchos en el mundo árabe para justificar su inclinación antiestadounidense y, en definitiva, antioccidental. Otros usan el conflicto para encender el fervor religioso. Ambas actitudes explotan la violencia israelo-palestina para la promoción de sus propias agendas, y los resultados son similares - la corrosión oriente - occidente y una mayor fricción entre las religiones monoteístas.

    Además de elevar las tensiones ideológicas y religiosas, la violencia palestina ha jugado un importante papel en el desarrollo de formas de terrorismo aún más peligrosas. El uso de terroristas suicidas puede no haber sido inventado por los palestinos, pero ellos perfeccionaron la técnica. Se ha creado un "culto a los mártires". Los terroristas suicidas son reverenciados, sus imágenes cuelgan en las plazas de las ciudades y en los muros de las aldeas, se exige a los familiares no estar de duelo sino de celebrar sus muertes, dignatarios llaman a las familias y la televisión palestina transmite una y otra vez los videos de despedida de los terroristas. Este fenómeno es de mal agüero para la próxima generación, que ha crecido rindiendo culto a estos símbolos de muerte y destrucción. Niños a los que se enseña desde temprana edad a odiar, matar y destruir son una tragedia para su propio pueblo y un peligro en potencia para otros. Cuando un asesinato injustificable no es solamente excusado, sino incluso estimulado, no es posible desarrollar una coexistencia pacífica.

    No se puede permitir que el terrorismo palestino tenga éxito ni en sus objetivos políticos ni en los militares. Hacerlo estimulará no solamente actos adicionales de violencia contra civiles inocentes en Israel, sino aumentará las posibilidades de que el flagelo del terrorismo siga proliferando y amenace a estados democráticos en todo el mundo.

     
     
    Cuál es el status legal de los asentamientos judíos en los territorios?

    Israel recobró el control sobre la Margen Occidental y la Franja de Gaza en 1967 en una guerra de autodefensa. Durante cerca de un cuarto de siglo después, los palestinos rechazaron toda propuesta israelí, rehusando oportunidad tras oportunidad de resolver pacíficamente el conflicto por medio de negociaciones. Si bien el status futuro de la Margen Occidental y Gaza está sujeto a negociación, la demanda histórica y legal de Israel sobre dichos territorios no es menos válida que la de los palestinos.

    El asentamiento judío en la Margen Occidental y en el territorio de la Franja de Gaza ha existido desde tiempos inmemoriales y fue reconocido expresamente como legítimo en el Mandato para Palestina adoptado en 1922 por la Liga de las Naciones, que dispuso el establecimiento de un estado judío en la antigua patria del pueblo judío. Efectivamente, el Artículo 6 del Mandato determina lo siguiente:

    La Administración de Palestina, asegurando que los derechos y posición de otros sectores de la población no sean perjudicados, deberá facilitar la inmigración judía bajo condiciones adecuadas, y estimulará, en cooperación con la Agencia Judía mencionada en el Artículo 4, el asentamiento judío en la tierra, incluyendo tierras estatales no requeridas para el uso público.

    Algunos asentamientos judíos, como en Hebrón, existieron a lo largo de los cuatro siglos de dominio otomano que concluyeron en 1917, mientras que asentamientos como Nevé Yaacov, al norte de Jerusalem, el bloque de Gush Etzión en Judea, las comunidades al norte del Mar Muerto y Kfar Darom, en la región de Gaza, fueron establecidos bajo la administración del Mandato Británico (1918-1948), antes del establecimiento del Estado de Israel (1948). Muchos asentamientos judíos actuales han sido establecidos en sitios que fueron el hogar de comunidades judías en generaciones anteriores, como expresión de la profunda conexión histórica y religiosa del pueblo judío con la Tierra.

    Durante más de mil años, la única administración que ha prohibido el asentamiento judío fue la ocupación jordana, que durante los diecinueve años de su dominio (1948-1967) declaró ofensa capital la venta de tierras a judíos. A pesar de esta corta ocupación árabe no reconocida internacionalmente - que fue el resultado de la invasión armada a Israel en 1948 - el derecho de los judíos a establecer su hogar en dichas áreas, y los títulos legales de la tierra que habían adquirido siguen siendo válidos hasta el día de hoy. Como escribiera el Profesor Eugene Rostow, ex subsecretario de Estado norteamericano para asuntos políticos: "El derecho judío al asentamiento en el área es equivalente en todas sus formas al derecho de la población local a vivir allí" (AJIL,1990, vol. 84,p.72).

    El principio de la ley humanitaria internacional que prohíbe la transferencia forzada de segmentos de la población de un estado al territorio de otro, que ha sido ocupado como resultado del uso de la fuerza armada no es relevante para el tema de los asentamientos judíos en la Margen Occidental y Gaza. Este principio, que se refleja en el Artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, fue redactado inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Como confirma el autorizado comentario de la Cruz Roja a la Convención, el principio intentaba proteger a la población local del desplazamiento, incluyendo la amenaza a su existencia separada como raza, tal como ocurrió con las transferencias forzadas de población en Checoslovaquia, Polonia y Hungría antes y durante la guerra. Obviamente, éste no es el caso de la Margen Occidental y Gaza. El intento de presentar los asentamientos israelíes como una violación de este principio es claramente insostenible.

    Las disposiciones de la Convención de Ginebra en relación a la transferencia forzada de población a territorio de soberanía ocupada no pueden ser vistas como una prohibición al regreso voluntario de individuos a pueblos y aldeas de los cuales ellos, o sus antepasados, fueron expulsados. Tampoco prohíben el movimiento de individuos a un territorio que no estuvo bajo soberanía legítima de ningún otro estado ni perteneció a otro individuo. Al respecto, los asentamientos israelíes han sido establecidos solamente después de un exhaustivo proceso de estudio, bajo la supervisión de la Corte Suprema de Israel, destinado a asegurar que ninguna comunidad sea establecida sobre tierra árabe privada.

    Es de subrayar que el movimiento de israelíes a los territorios es totalmente voluntario, y los asentamientos mismos no intentan desplazar habitantes árabes, ni lo hacen en la práctica.

    Políticamente, la Margen Occidental y la Franja de Gaza deben ser consideradas del mejor modo como un territorio sobre el cual hay demandas competitivas que deberán ser resueltas en las negociaciones de paz. Israel tiene exigencias válidas de derechos sobre este territorio basadas no solamente en su conexión histórica y religiosa y en sus reconocidas necesidades de seguridad, sino también en el hecho de que ese territorio no estuvo bajo soberanía de ningún otro estado y pasó a estar bajo control israelí después de una guerra de autodefensa, que le fue impuesta a Israel. A su vez, Israel reconoce que también los palestinos tienen demandas legítimas sobre el área. Efectivamente, el hecho mismo de que las partes hayan acordado llevar adelante negociaciones sobre los asentamientos indica que aspiran a llegar a un compromiso sobre el tema.

    Los acuerdos alcanzados entre Israel y los palestinos no contienen ninguna cláusula que prohíba la construcción o expansión de los asentamientos. Por el contrario, se dispone específicamente que el tema de los asentamientos se reserva para las negociaciones sobre el status permanente, que se llevarán a cabo en la etapa final de las conversaciones de paz. Efectivamente, las partes acordaron expresamente que la Autoridad Palestina no tiene jurisdicción o control sobre los asentamientos israelíes, hasta la conclusión de un acuerdo sobre el status permanente.

    Se ha dicho que la prohibición de medidas unilaterales que alteren el "status" de la Margen Occidental y la Franja de Gaza, que se incluye en el Acuerdo Interino y en acuerdos subsecuentes entre las partes, implica una prohibición de la actividad de los asentamientos. Esta posición es falsa. La construcción de casas no tiene ningún efecto sobre el status del área. La prohibición de medidas unilaterales fue acordada para asegurar que ninguna parte adoptaría medidas que cambien el status legal de este territorio (tales como la anexión o la declaración unilateral de un Estado), hasta el resultado final de las negociaciones sobre el status permanente. Si esta prohibición fuera aplicable a la construcción, habría conducido a la irrazonable interpretación de que ningún lado tiene permitido construir hogares para responder a las necesidades básicas de sus respectivas comunidades.

    Es importante señalar que, en el espíritu de compromiso y en un intento por adoptar medidas constructivas que creen la confianza en el proceso de paz, sucesivos gobiernos israelíes han reconocido expresamente la necesidad de llegar a un compromiso territorial en la Margen Occidental y la Franja de Gaza, y han adoptado en forma voluntaria una congelación de la construcción de nuevos asentamientos. Al respecto, el actual Gobierno de Unidad Nacional, encabezado por el primer ministro Ariel Sharón, ha declarado oficialmente que no construirá nuevos asentamientos, permaneciendo comprometido a las necesidades básicas de las comunidades existentes. (Gobierno de Israel, Pautas Políticas, marzo 2001).

    Por lo tanto, las repetidas acusaciones respecto a la ilegalidad de los asentamientos israelíes deben ser consideradas como motivadas políticamente, sin fundamento en la ley internacional ni en los acuerdos entre Israel y la Autoridad Palestina.

    Es de suma importancia sostener que ningún alegato político, incluyendo los referentes a los asentamientos, pueden ser empleados para justificar actos palestinos de terrorismo y violencia contra israelíes inocentes.

     
     
    Cuál es la posición de Israel respecto al reclamo palestino del "derecho al retorno"?

    La exigencia palestina de ejercer en forma incondicional el 'Derecho al Retorno' declarado por ellos mismos no es nada menos que una exigencia para eliminar el Estado de Israel. La llegada de millones de palestinos a Israel (cuya población actual de judíos y árabes es poco más de seis millones) pondría término a la existencia de Israel como la encarnación política moderna de la antigua nación judía.

    El problema de los refugiados palestinos no surgió del vacío. Su causa inmediata fue el rechazo por parte del mundo árabe de aceptar la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU (el Plan de Partición) en 1947 y la subsecuente invasión árabe al nuevo Estado de Israel. Durante dicha guerra, muchos árabes que vivían en las zonas de combate abandonaron sus hogares, ya sea respondiendo al llamado de los líderes árabes, por temor al conflicto, o a su futuro en un estado judío. El problema de los refugiados no existiría si la guerra no hubiera sido impuesta a Israel por los diversos países árabes y la población árabe local.

    Los estados árabes (con excepción de Jordania) estuvieron determinados a perpetuar el problema de los refugiados y explotarlo en su lucha por la destrucción de Israel. Desde 1948 hasta la actualidad, los refugiados han sido confinados en campamentos hacinados, donde viven en la pobreza y la desesperación y, como política deliberada, no se ha hecho ningún intento por absorberlos dentro de la sociedad o preocuparse por su bienestar. Esta política ha sido seguida para conseguir la simpatía internacional hacia la causa palestina, a expensas de los palestinos mismos. Como primer paso hacia la realización de la demanda palestina de un así llamado 'derecho al retorno' para todos los descendientes de los refugiados árabes, se ha exigido que Israel admita su responsabilidad por el problema de los refugiados. Dado que Israel no es el responsable, ni de la creación del problema ni de su perpetuación, no puede asumir, ni siquiera como gesto, la responsabilidad por este problema. Una declaración tal de responsabilidad podría tener implicaciones de largo alcance. Primero, daría un aire de falsa legitimidad a la exigencia palestina sin precedente histórico de un "derecho" incondicional al "retorno" a áreas que son parte del Estado de Israel.

    Es de señalar que cientos de miles de judíos fueron expulsados de los países árabes, dejando atrás grandes propiedades y fortunas por las cuales nunca fueron compensados. El número de judíos desplazados como resultado del conflicto árabe israelí es aproximadamente semejante al número de árabes y, de hecho, este desplazamiento paralelo constituye un intercambio de población similar a aquellos que han tenido lugar en muchas otras instancias con conflictos regionales en el siglo XX (India-Pakistán, Grecia-Turquía, etc.) En claro contraste con el trato que los estados árabes brindaron a sus hermanos palestinos, Israel recibió a esos judíos y los integró en la sociedad israelí, a pesar de la carga que constituyó para su economía en desarrollo.

     
     
    Cómo afecta el terrorismo palestino a la situación económica de la población palestina en general?

    La decisión del liderazgo palestino de emplear la violencia como instrumento político ha saboteado la cooperación económica israelo-palestina, causando una aguda baja en el bienestar económico de la población palestina.

    Israel ha hecho significativos esfuerzos desde la firma de los acuerdos de Oslo para facilitar la cooperación económica israelo-palestina en el contexto del proceso de paz. Como resultado de ello, ha habido una notoria ampliación del comercio y el empleo de palestinos en Israel, así como otras formas de cooperación económica desde 1994 hasta el estallido de la actual violencia.

    Israel, en cooperación con la Autoridad Palestina, ha asumido desde 1994 una amplia gama de acciones con el fin de promover y mejorar el libre movimiento de mercancías y trabajo desde la Autoridad Palestina hacia Israel. Además, se han establecido parques industriales en la Autoridad Palestina, que implicaron una sustancial inversión israelí, e incentivos económicos. Estas medidas han tenido un significativo y positivo impacto en la economía palestina.

    Desafortunadamente, los últimos acontecimientos han conducido a una aguda baja en la actividad económica en el área, con repercusiones económicas tanto para la Autoridad Palestina como para Israel.

    El gobierno de Israel está intentando estabilizar la situación en los territorios y facilitar las condiciones de vida para sus habitantes. Israel no desea imponer una carga a la población civil palestina no involucrada en el terrorismo y la violencia.

    No obstante, la aguda amenaza de seguridad que constituyen los terroristas palestinos hace que algunas medidas sean inevitables si Israel desea cumplir con su deber como estado soberano para proteger las vidas de sus ciudadanos. Se están construyendo rejas de seguridad para minimizar la infiltración de terroristas. Han sido puestas en efecto restricciones de viaje para garantizar la seguridad de los ciudadanos israelíes en la Margen Occidental y Gaza, protegiéndolos así de un terrorismo indiscriminado en las carreteras. También ha sido limitado el paso de palestinos de los territorios a Israel, para prevenir un desborde de violencia y terrorismo en las ciudades. Estas medidas, y precauciones adicionales como barreras en los caminos, están destinadas a impedir el movimiento de terroristas y explosivos, salvando así vidas inocentes.

    Se han hecho excepciones para el movimiento de mercancías comerciales, alimentos, medicamentos, ambulancias y equipo médico, que siguen circulando lo más libremente posible, debido al uso que han hecho los palestinos de las ambulancias para el transporte de terroristas buscados y armas. Más aún, han sido simplificados los procedimientos para permitir un rápido despacho de mercancías humanitarias a la Autoridad Palestina, tales como provisiones médicas. Desafortunadamente, los terroristas han usado cada intento israelí de aliviar las restricciones a la vida cotidiana de los palestinos como una oportunidad para reanudar sus ataques contra civiles israelíes.

    La política de Israel es diferenciar en cuanto sea posible entre aquellos que perpetran, asisten y dirigen actividades terroristas, y la población civil que no participa en el terrorismo. Si se mantiene la calma en ciertas áreas, se pueden implementar mejoras independientes de otras áreas. Consecuentemente, el impacto de los acontecimientos sobre la población local depende, más que de cualquier otro factor, del grado en que participan en las actividades terroristas y la violencia.

    Es de señalar que el propósito de estas precauciones de seguridad no es plantear dificultades extremas a la población palestina, sino garantizar la seguridad de los ciudadanos israelíes que afrontan amenazas diarias a sus vidas. El cese de estas restricciones, al igual que la paz, depende del término de la violencia y el terrorismo.


    Cómo se puede alcanzar una solución pacífica?

    El objetivo de Israel ha permanecido constante: poner término a la violencia y regresar a las negociaciones de paz con la finalidad de alcanzar una solución permanente del conflicto. Solamente las negociaciones - no la violencia ni el terrorismo - podrán traer alguna vez la paz.

    Israel sigue comprometido en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto árabe israelí en general y al tema palestino en particular. Israel ya ha firmado acuerdos de paz con Egipto, el mayor de los estados árabes y con Jordania, con el que Israel comparte su más larga frontera. Desde la declarada renuncia al terrorismo por parte de la OLP en 1993, Israel ha completado una serie de acuerdos interinos con los palestinos, todos destinados a hacer avanzar las partes hacia una paz permanente entre ellas.

    Antes del estallido de la violencia palestina, Israel y los palestinos tenían bien avanzadas las negociaciones sobre el status permanente, e Israel había planteado propuestas de compromisos de gran alcance con el fin de lograr un acuerdo mutuamente aceptable. Lamentablemente, los palestinos eligieron dejar de lado sus compromisos de 1993 y ejercer la violencia en vez de las negociaciones, haciendo imposible la continuación de las mismas.

    Hoy en día, Israel sigue concentrando sus esfuerzos en la forma de encontrar un cese de la violencia y la vuelta a la mesa de las negociaciones. Israel llama a los palestinos a cumplir con sus obligaciones según los acuerdos que han firmado, a renunciar al terrorismo y volver a dedicarse a alcanzar una solución negociada del conflicto. El liderazgo palestino debe abandonar finalmente su estrategia de violencia y de terror.

    Más aún, el liderazgo palestino se ha obligado, en acuerdos firmados, a renunciar al terrorismo, cooperar con Israel en los asuntos de seguridad y negociar pacíficamente una solución a los principales problemas entre las partes. La ley internacional se basa en que los acuerdos firmados deben ser respetados. La comunidad internacional, por lo tanto, debe exigir al liderazo palestino rendir cuentas por la violación de sus obligaciones. Debe quedar en claro a todas las partes en la arena regional e internacional que la violencia y el terrorismo no proporcionan ganancias.

    Israel implora a la comunidad internacional para que presione al liderazgo palestino a cesar la violencia. La comunidad mundial tiene un papel muy importante en el resultado de estos esfuerzos - principalmente porque el terrorismo es un mal mundial y no debe ser recompensado con ganancias políticas. Si se descarta este principio fundamental, la estabilidad de la región y del mundo se verán amenazadas.

    La paz podrá ser construida solamente por medio de un diálogo mutuo, no de una violencia unilateral. Cuando se suspenda el terrorismo, se podrán reasumir las conversaciones. Es claro que la construcción de la paz exige compromisos históricos de todas las partes. Israel ya ha demostrado su disposición a hacer grandes concesiones en servicio de la paz; ahora es el momento de que el liderazgo palestino haga lo mismo. El gobierno de Israel tiene la esperanza de que la violencia concluya pronto y los esfuerzos para la construcción de la paz vuelvan a comenzar.